LA DAMA DE NEGRO

Se acercaba lentamente hacia mí y susurraba a mi oído: «el tiempo terminó» Yo me despertaba con gotas de sudor, exaltada y temblando cual niña asustada. Ese sueño se repitió cada noche durante un mes, solo restaban 5 días para mi cumpleaños. Yo esperaba que mi madre me invitara a comer, eligiera un buen regalo y ya, no esperaba fiesta, no esperaba nada, solo vivir. Es que este sueño me perturbaba, todo era gris, todo era tristeza en él, solo sentía esa presencia maligna acercándose y yo inmutada sin poder despertar hasta que pronunciara con esa maldita voz que me aterraba «el tiempo acabó».

 

No le conté a nadie sobre esto, después de todo solo era una pesadilla que en algún momento acabaría, al menos eso esperaba, pero luego todo cambió, cierto día comencé a escuchar voces, susurros lejanos en casa, no escuchaba claramente lo que decían, comencé a asustarme, algo estaba pasando, no era posible que mi sueño ahora también fuese parte de mi realidad.

 

Tomé la decisión de contarle a mi madre, pero ella solo tenía tiempo para mi padrastro, aun así tal vez podría ayudarme. Fue entonces cuando una tarde sentada en las escaleras de la casa, la esperaba ansiosa para contarle, estaba temblando, escuchaba el tic tac del reloj en mi oído y cualquier ruido por más mínimo, estaba fría, estaba tan nerviosa que decidí salir de la casa, pero cuando al fin quise levantarme, el reloj se detuvo, me quedé absorta mirando fijamente el reloj en la pared, ¿cómo era posible? ¿Qué estaba pasando? detrás de mí se escuchaban unos pasos no quería siquiera voltear, cerré mis ojos, sentía el pánico atravesar mis huesos, me sentía inmóvil, en shock, escuche un coro de voces, susurrantes, lejanas, pero ahora más claras, decían, el tiempo acabó repetidas veces, esas voces no paraban, tape mis oídos pero penetraban hasta lo más profundo de mi ser, los pasos seguían acercándose lentamente, bajando poco a poco la escalera. Tuve la intención de gritar pero no podía, estaba paralizada, de pronto los pasos se detenían, sentí una presencia detrás de mí y un frío imposible de describir, las agujas del reloj comenzaron a marcar de nuevo y las voces, continuaron, poco a poco fui volviendo en mí, mi respiración era fuerte, quería salir corriendo de allí, cuando pude levantarme lentamente mire hacia atrás y allí estaba un cuchillo impregnado de sangre, por impulso e inocencia lo tome con mis temblorosas manos.

 

Fue entonces cuando entró mi madre a casa, quien me miro con espanto al ver ese cuchillo en mis manos.

 

Mi madre me pregunto qué había pasado, me dijo que soltara el cuchillo y subió rápidamente las escaleras, asustada, cuando llego a la habitación soltó un grito que termino de hacerme volver a la realidad, subí apresurada las escaleras y al fin pude ver a mi padrastro bañado en sangre, tenía unas 10 puñaladas en su cuerpo.

 

En su abdomen decía claramente: «El tiempo acabó» mi madre estaba horrorizada y yo inmóvil, ella gritaba y lloraba, volteaba y me preguntaba porque lo había hecho.

No sé si lo mate, luego de eso las voces desaparecieron y también las pesadillas, no recuerdo haberle hecho algo a ese hombre, pero me alegra que haya muerto, tuvo una puñalada por cada año que abusó de mí.

 

A pasado un largo tiempo y hace poco tuve un sueño, las voces aparecieron, para decirme, que mi tiempo había acabado y esta es mi carta de despedida.

 

Fin

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