ECONOMISTA

Entonces no lo dudó, dejo la mano apretando la polla del viejo contra su pubis y sin que él se lo esperaba Claudia se inclinó sobre su regazo. Don Pedro miró hacia abajo y se encontró la cara de ella prácticamente pegada contra su pito. Volvió a gimotear.

– Ahhhggggg, ahhhhhhggggg, ahggggggg, ahgggggg, ¡¡dios mio!!

Claudia sacó la lengua dejándola a 5 cms de su miembro y le miró a los ojos. Don Pedro se puso a temblar como si ella estuviera haciendo algo malo.

– ¿Que…que…que vas a hacer?
– ¿Usted que cree?, respondió Claudia pegando un primer lametazo fuerte sobre su capullo que le hizo temblar la polla.
– Ohhhh ohhhhhhh, ahhhhgggggggg, nooooooooooooo, ahhhhhhhh, aggggghhhhhh…noooooo, nooooooo…ahhhhhhggggg
– ¿No quiere que le haga esto?, dijo Claudia pasando ahora la lengua dos veces de arriba a abajo por su pequeño falo.

La cara del viejo era de terror, estaba disfrutando tanto aquella situación que no quería que se acabara nunca. Claudia no estaba mas que acelerando el proceso. Antes de engullirle la polla Claudia soltó un alto “Mmmmmmmmmm” y después se la metió entera en la boca, hasta que sus labios tocaron los pelos púbicos del viejo. Subió lentamente y volvió a bajar hasta abajo.

Le estaba haciendo una mamada.

Don Pedro acarició el pelo de Claudia, no podía dejar de mirar como ella se la chupaba, todavía le excitaba mas que llevara las gafas puestas y aquel calor de la saliva de ella empapando y cubriéndole la polla fue demasiado para él. Se debatía entre mirar o no mirar, por un lado quería guardar esa imagen en la memoria para siempre, pero por otro lado al hacerlo sus huevos ya estaban mandando la señal a su cerebro sobre su inminente corrida.

Volvió a acariciar el pelo de Claudia que no dejaba ni un centímetro de su polla descubierta. La tenía toda en la boca y aunque no era muy grande era lo suficiente para que le rozara con la punta en la garganta.

– Ahhhhhhhhhhggggggggg ahhhhhhhhhhhhhgggggg, no puedo creérmelo, no puede ser, ¡¡me está comiendo la pija, me está comiendo la pija!!!, dijo en alto como si hablara con alguien.

Y de repente tuvo un espasmo en las pelotas y se le hinchó la verga. Claudia sabía lo que se le venía encima, la hubiera gustado estar mas tiempo así, ya era imposible mamársela mas despacio, pero el viejo estaba a punto desde hacía varios minutos.

– ¡¡No pares, no paressssss, no paresssssssssssssss!!, ahhhhhhhhhhhhhhhhggggggggggggg ahhhhhhhhhhhhhhhggggggggggggggggg ahggggggggggggggggggg ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!, dijo con un golpe de cadera, agarrando por la cabeza a Claudia y comenzando a correrse dentro de su boca.

Ella no se retiró, estaba tan excitada que recibió la caliente y espesa leche de Don Pedro sin dejar de subir y bajar sobre su polla rodeándole además con la lengua el capullo. Luego estuvo un minuto mas todavía chuperreteando el pingajo que se le quedó al director entre las piernas. Cuando levantó la cabeza se pasó el pelo por detrás de la oreja y se limpió la boca con la mano.

Don Pedro se asustó al ver la cara de puta que tenía Claudia. Su rostro estaba desfigurado en una mueca de placer permanente. Ansiosa se dejó caer en su respaldo, se desabrochó el sujetador sacándoselo como buenamente pudo por un lado, se levantó la camiseta enseñando las tetas y luego se giró quedando frente a Don Pedro. Apoyó los pies a los lados de la silla y se abrió de piernas mostrándole todo el coño que empezaba a acariciarse ella misma. De los labios todavía manaba el semen del director y estaba tan cachonda y desatada que no sabía ni hasta donde estaba dispuesta a llegar.

– ¿Le gusta?
– ¡¡Dios mio!!, dijo el viejo sin poder dejar de mirar lo que su jefa de estudios le enseñaba lascivamente a menos de medio metro de su cara, – ¡¡Es precioso!!, está perfectamente depilado, lo llevas como una jovencita…
– Así lo llevaran sus preciosas alumnas, ¿le pone imaginar que lo llevan así de depilado?
– Mmmmmmmmmm, siiii, eso me gusta, eso me gusta mucho.
– Me lo imaginaba, ahhhhhhhhhhhhhhh, no es usted mas que un viejo depravado que piensa en los coñitos de sus jovencitas, ahhhhhhhhhhhhhhhh, dijo Claudia masturbándose delante del viejo.
– El tuyo me encanta, nunca había visto un chocho tan bonito…

A Claudia la excitó que el viejo usara esa palabra tan soez y vulgar y le pidió que la repitiera.

– Mmmmmmmmmmmmmmmm, vuelva a decirlo, por favor…
– ¿Que nunca había visto un chocho tan bonito?…
– Mmmmmmmmmmmm, siiiiiiiiiii, ahhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhh, ¿le gusta, ehhhhhh, le gusta?
– ¡¡Me encanta!!, ¡¡¡tienes un precioso chocho de pija!!!
– Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh….
– Mmmmmmmmmmmmmmmmmmm, ¿eso piensa de mi, que soy una pija?, ahhhhhhhhhhhhhhh, dígame que mas piensa de mi, vamos no se corte, ¡¡dígame lo que quiera!!
– Si, eres una pija, lo piensan todos, ¿eso quieres oír?
– Ahhhhhhhhhhhhh, siiiiiiiiiiiii, sigueeeeee, sigueeeeeeeee………..dígame mas cosas, lo que dicen de mi los otros profesores…ahhhhhhhhhhhhhhhh…
– Eres una pija estirada de mierda y el resto de profesores no te tragan, ¿eso quieres escuchar pedazo de guarra?
– Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, sigueeeeee..

Claudia se metía tres dedos en el coño a toda velocidad y al sacarlos arrastraba con ellos una cantidad ingente de flujos. El viejo seguía insultándola sin dejar de mirar hacia abajo, mientras ella gemía y se escuchaba de fondo el ruido del chapoteo que provocaba la masturbación.

– ¡¡Mírelo joder, no se corte!!, ¡¡Mírelo bien de cerca!!, dijo sacando las caderas mas hacia fuera.
– ¡¡¡Diossssssss!!!, lo tienes mojadísimo, dijo Don Pedro olfateando como si quisiera olérselo.
– Así eso es, ¡¡mírelo bien!!, gritó Claudia sujetando de la cabeza a Don Pedro. – ¿Lo ve bien ahora?
– Siiiiiiii, siiiiiiiiiiiiiiii, ¡¡pues claro que lo veo!!, chilló enfervorecido.

Tenía la cara del viejo a 10 cms de su cuerpo. Don Pedro miró hacia arriba y puso una mano en cada teta de Claudia apretándoselas hacia el medio.

– Estas también me encantan, tienes unas tetazas increíbles…

Le gustó el halago, pero no era eso lo que quería Claudia, a punto de correrse y con el aliento del viejo prácticamente golpeándola a cada respiración, lo que quería era ponerle las dos manos en la cabeza y empotrarle literalmente el coño contra la boca, aunque el director parecía que tenía sus planes.

– ¿Puedo?, dijo subiendo hacia arriba y lamiéndola un pezón.
– Ahhhhhhhhhhhh, siiiiiiii….¡¡cómaselas!!, pero dese prisa, ¡¡no me falta mucho!!

Don Pedro ayudándose de las manos le estrujaba los pechos y se metía los pezones en la boca alternándolos cada pocos segundos, le faltaba el aire y cambiaba rápido de una teta a otra. Ansioso le dió un pequeño mordisquito en uno de los pezones.

– Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh despacio, dijo Claudia sin dejar de masturbarse.

Pero el viejo no la hizo cosa, siguió devorándola las tetas babeándoselas por completo, luego metió su pequeña y delgada cabeza entre los dos pechos calientes de ella y se quedó así un rato mientras besuqueaba y pasaba la lengua por la cara interna de los mismos.

Bajó una mano y metió un dedo por el coño a Claudia que al sentir al director le dejó hacer a él. Lo tenía tan húmedo y abierto que no tuvo ninguna dificultad cuando introdujo otro dedo y luego otro, así que empezó a follársela en esa postura con los tres dedos. Claudia movía las caderas para salir al encuentro de su mano sin dejar de sentir la boca del viejo en sus hinchadas tetas. Gemía tan alto que cualquiera que pasara por el pasillo podía escucharla, pero a punto de llegar al orgasmo parecía que todo le daba igual.

Y solo quería sentir la lengua del viejo en su coño para correrse.

Pero Don Pedro todavía quería seguir divirtiéndose un rato mas. Retiró la mano y se quedó mirando la abertura de la vagina de Claudia, que estaba abierta de piernas y jadeando, se maldijo en ese momento por no poder empalmarse, pero sabía que a su edad era imposible volver a tener una erección tan rápido.

Aquel coño abierto pedía una polla a gritos, tenía una pinta apetecible, tan rojo, tan hinchado, depiladito y mojado así que Don Pedro con decisión se puso de pies en busca del milagro. Sabía que follársela era casi imposible, pero ¿porque no intentar metérsela?

Para siempre quedaría que tuvo la polla dentro de Claudia.

Se sujetó el pito, que estaba tan deshinchado que apenas mediría, 3 o 4 centímetros, pequeño, fofo y con el frenillo colgando y se recostó de pies poniéndose encima de ella.

– ¿¿¿Pero que hace???, protestó Claudia viendo las intenciones de él.
– ¡¡Voy a follarte!!, dijo el viejo bastante envalentonado.

A Claudia casi se le escapa la risa cuando vió el estado del miembro de Don Pedro que forcejeaba a la entrada de su coño, pero él seguía afanado en intentar metérsela.

– ¿Está usted seguro?…

El viejo se sujetaba la polla para lograr su objetivo, pero lo único que conseguía era restregar su pingajo por el delicado coño de pija de su jefa de estudios. Incluso daba pequeñas embestidas como si se la estuviera follando, si no hubiera estado tan cachonda Claudia se hubiera reído a carcajadas, pero aquel forcejeo todavía la estaba poniendo mas cerda, tuvo que sujetar por el culo al viejo para que no cayera desplomado sobre ella.

– ¡¡Maldita sea!!, no entra, dijo Don Pedro continuando con su movimiento de cadera.

Estaba claro que iba a ser imposible que lo pudiera hacer, pero el roce de su pequeña picha contra el clítoris le estaban llevando a Claudia al borde del orgasmo, incluso le animo para que siguiera insistiendo.

– ¡¡Vamos fólleme Don Pedro, fólleme!!

Estaba a punto de correrse cuando Don Pedro sudando como un animal se dió por vencido. Apoyándose en la silla y con la ayuda de Claudia consiguió levantarse y ponerse de pie. Ella seguía recostada abierta de piernas, mostrándole todavía el coño.

– Lo siento no puedo hacerlo…
– No pasa nada, no se preocupe, se está usted comportando de maravilla, mire como me tiene, dijo Claudia sobándose las tetas y abriéndose los labios vaginales con la otra mano.
– ¿Puedo pedirte una cosa?, dijo Don Pedro.
– Claro, lo que quiera…
– Es lo último ya, ¿podrías darte la vuelta?, me encantaría verte el culo, dijo Don Pedro.
– ¡Siéntese ahí!, dijo Claudia señalando la silla del director.

Don Pedro cayó sobre el asiento justo cuando Claudia se ponía de pies. Se dió la vuelta y se subió la falda enseñándole al viejo su tremendo culazo.

– ¡¡Ohhhhh, vaya culo!!, dijo Don Pedro estirando la mano para tocarlo con delicadeza como si se fuera a romper.
– ¿Se lo imaginaba así?, ¿le gusta?, dijo Claudia incorporándose hacia delante para inclinarse sobre la silla.
– ¡¡Joder!!

Con la mano se abrió las nalgas y le mostró el ojete al viejo y después se metió la mano entre las piernas masturbándose para que no se la pasara el calentón. Cuando se quiso dar cuenta Don Pedro había puesto una mano en cada glúteo y había metido la cabeza en el medio. No tardó en sentir la lengua del viejo lamiéndola el ano.

– Ahhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh ¿que hace pervertido?
– ¡¡Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm, que ricoooo!!!!

Don Pedro se apartó y se quedó mirando aquel imponente trasero que parecía de una chica de 20 años. El culo de Claudia era perfecto.

– ¿Puedo pedirla otra cosa?, por favor, le prometo que es lo último…
– Vamos que quiere, no pares, dijo Claudia masturbándose y llevando otra vez la cabeza del viejo contra su culo para que siguiera comiéndoselo.
– Espera, espera…me da un poco de vergüenza pedirla esto…
– ¡¡¡Vamos joder, estoy a punto de correrme!!!
– Está bien, ehhhhhh…¿puede tirarme un pedo en la cara?, dijo Don Pedro.
– ¡¡¡¿¿¿Como dice????!!!, dijo Claudia sin creerse lo que acababa de escuchar.
– Si, me encantaría que me tiraras un pedo en la cara, eres tan educada, tan perfecta…taaaaaann pija, que me gustaría que lo hicieras, algo tan vulgar como eso…
– No voy a hacerle eso…
– ¿Porque?
– Porque no…no pienso…
– Vamos haga fuerza, dijo el viejo abriéndola las nalgas y poniendo la cara delante, – ¡Al menos inténtelo!
– Le he dicho que no…
– Haga fuerzaaaa, vamosssss…tíreme un pedo en la cara, eso es, me encanta tu ojete…
– MMMMMMMMMMMMM, MMMMMMMMMMMM, no me sale, déjelo…
– Vamossssss, inténtelo…

Don Pedro veía como el ano se contraía delante y atrás, sin duda alguna Claudia estaba intentando hacerlo, pero no había manera. Aquella petición era surrealista, pero Claudia estaba dispuesta a hacer aquel acto tan vulgar. Don Pedro le introdujo un dedo dentro y lo movió en círculos, luego se lo sacó y volvió a abrirle las nalgas con las manos…

– ¡¡Vamos haga fuerza!!!
– No puedo, no me saleeee, no pued….PPPPPPPPPPRRRRRRRRRRRROOOOOOOON, sonó atronador un pedazo en toda la cara del viejo.
– Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, diossssssssssss que gustooooooooooo…graciassssssssss, me ha encantadoooo, mmmmmmmmmmmmmmmmmm, que bien huele, joder hasta los pedos te huelen bien…
– Lo siento…

Claudia ya había perdido la poca compostura que le quedaba. Con la camiseta subida, la falda remangado y el viejo olisqueando su culo le agarró de la cabeza y lo estampó contra sus nalgas.

PPPPPPROOOOOOOOONN le soltó otro pedo en sus narices.

– ¡¡Y ahora no se mueva joder!!, dijo ella.

Don Pedro había quedado de rodillas como extasiado aspirando el aroma que le embriagaba el olfato. Cuando se quiso dar cuenta Claudia se había vuelto a espatarrar en la silla y le había plantado el coño delante de la cara.

– ¡Vamos ahora chúpemelo hasta que me corra!, dijo abriéndoselo ella misma con las manos.
– Mmmmmmmmmmmmmm mmmmmmmmmmmmmmmmm, que gozada, que bien te huele…a hembra, dijo Don Pedro antes de soltar el primer lametazo.

Claudia cerró los ojos, abrió las piernas, sacó las caderas hacia fuera y se abandonó al placer que iba a recibir. Le iba a dejar que el viejo hiciera lo que quisiera con ella. Sintió como las manos de Don Pedro tiraban hacia fuera de sus labios vaginales y luego la respiración de él la golpearon en el centro de la vagina. Todavía tardó unos segundos mas en poner la lengua contra ella, seguramente se quedaría mirando aquella maravilla, guardando la instantánea en su memoria.

Un primer lametazo de abajo a arriba le puso a Claudia los pelos de punta, se notaba excitada, sensible, expuesta ante el viejo que con las manos le seguía abriendo el coño a su Jefa de estudios, repitió con otro a lo largo de toda la abertura y luego siguió con lametazos largos de perro, profundos y haciendo la presión justa.

– ¡¡¡Ahhhhhhhhhhhh, me voy a correr, me voy a correr!!!!!

Claudia le cogió la cabeza y le guió la boca contra su clítoris, cuando notó que el viejo le absorbía el botoncito le llegó el orgasmo. Fue intenso, prolongado y muy placentero. Don Pedro estaba haciéndolo de 10 con su lengua mientras se corría, combinando clítoris, pasándole la lengua de arriba a abajo y luego follándosela con ella.

– ¡¡¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!! AHHHHHHHHHHHHHHHHHH AHHHHHHHHHHHHHHH, diossssssssssssss, diossssssssssssssssssssssssss, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh,!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!, dijo al fin corriéndose empapada en sudor.

Cayó sobre la silla y mientras se recuperaba del orgasmo notaba las manos del director todavía juguetear a su antojo con el coño, manoseando sus tetas, piernas. El cuerpo entero en general.

– Nunca había conocido a una mujer como tu, me encantaría venir a visitarte algún día.

Claudia se puso de pies apartando al viejo y recomponiéndose la camiseta y la falda con velocidad, todavía estaba excitada pero sentía la necesidad de salir de ese despacho. Se le había ido de las manos el juego y estaba avergonzada. El viejo iba a su marcha, le costó ponerse de pies y tenía el pantalón a medio bajar.

– ¡¡Claudia!!, dijo él antes de que ella saliera por la puerta.

Se giró esperando a ver que le decía el viejo.

– Vas a ser una gran directora, espero que te vaya muy bien…y muchas gracias por todo.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s