Mª CARMEN MÚRTULA

La segunda Intifada palestina me cogió en Belén. Vivíamos en la residencia Anita García y yo con una veintena de estudiantes palestinas universitarias.

Cada noche nos sorprendía un tiroteo que se cruzaba entre palestinos de Belén y los israelís de enfrente. Los moradores de Beit-hala y Belén éramos las sufridoras víctimas. Nosotras saltábamos de las camas y nos concentrábamos en el pasillo del centro de la casa, hasta que el sueño nos vencía y las más valientes volvíamos a nuestras habitaciones. Por las mañanas nos despertaban los tanques disparando como si de una traca se tratara.

Un día oímos los disparos hacia mediodía y cuando más tarde subí a mi habitación, descubrí que dos balas habían traspasado las paredes de parte a parte, por lo que tuve que cambiarme de cuarto.

Otra tarde, ya anochecida, estaba yo en la capilla cuando oí muy cerca los disparos, pensando en las ventanas, salí por la sacristía cuando vi detrás de me mi una bala, saqué fuerzas, de no sé dónde, pero llegué al pasillo central antes de que me alcanzara, cuanto todo pasó me asomé y vi la bala en mitad del corredor. A la mañana siguiente, Anita me llamó al trabajo y me comunicó que, en el tiroteo de la noche anterior, había entrado en la habitación del ordenador una bala racimo y había atravesado la estancia destrozando a su paso los muebles. Dimos gracias a Dios, porque a esa hora todos los días yo usaba el ordenado colocándome justo delante de la ventana, pero ese día había cambiado la rutina y me fui a rezar a la capilla.

Los verdaderamente héroes eran los ciudadanos de Belén que cuando cesaba el toque de queda, resurgían de su impotencia e intentaban hacer una vida normal, clases, compras, ventas…. hasta el próximo cierre de la ciudad.

Con todo esto, conseguimos que las chicas marcharan a sus casas ayudadas por el transporte de la cruz-roja y como Anita no quiso abandonar la residencian por miedo a que la “ocuparan” se quedó con ella Mellie y yo me vine para España.

Las primeras noches en Benidorm cuando acostada oía la despedida de Terra Mítica a las 12 de la noche con fuegos artificiales pensaba:” Este es el mismo ruido, ¿Y si estamos aquí tan tranquilos y nos están invadiendo los israelíes?”

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