ECONOMISTA

Nos acercamos hasta una cafetería que había al lado de la fábrica, pedimos dos cafés y nos sentamos en una mesa, yo estaba muy a la defensiva y apenas le hablaba a Gonzalo con monosílabos.

– Pues tu dirás, dije mirando el reloj como si tuviera mucha prisa.

– Tranquilo, no es nada importante, solo quiero despedirme.

– ¿A despedirte?, ¿estás bien?, pregunté pensando que pudiera tener alguna enfermedad grave.

– No, no es eso, estoy perfectamente, es que me vuelvo al pueblo con mi madre…

– ¿Anda y eso?

– Mira David, te lo puedes imaginar, aquí ya no tengo nada que hacer, la ciudad es muy pequeña y con 50 años encontrar algo de trabajo aquí es difícil, tampoco los Álvarez lo ponen fácil, ya sabes, tienen muchos contactos, ahora Carlota está vendiendo la casa donde vivíamos, me ha llamado para ir a firmar, me van a dar la mitad de la venta, al fin y al cabo también era mi casa, en ese aspecto se han portado muy bien, me dan una pequeña paga mensual, mas un piso, el finiquito que me dieron y ahora esta venta…yo por mi parte voy a vender el piso que me dieron en el divorcio y me voy al pueblo…mi madre está mayor y la casa es muy grande para ella sola, allí no necesito grandes lujos y voy a participar en una cooperativa agrícola…voy a retirarme tranquilamente allí, paseos por el pueblo, partidita en el bar…

– Pues no sé que decirte Gonzalo, que te vaya bien.

– Gracias David, se que lo dices de verdad, eres buen tío, espero que no me guardes rencor, yo creo que siempre te he tratado a ti bien.

Yo ladee la cabeza de hombro a hombro.

– Bien, lo que se dice bien, pero tampoco quiero ahora discutir contigo o sacar trapos sucios…no viene al caso…

– Tampoco creo que te haya hecho nada malo, no?…bueno excepto lo de Claudia en el bar el día de la boda…

– ¿Lo de Claudia?, dije sabiendo perfectamente a que se refería, pero sin poderme creer que fuera a sacar ese tema a las 11 de la mañana en plena cafetería.

Pero claro que lo iba a hacer. Gonzalo seguía siendo el mismo gañán de siempre. A eso había venido, no ha despedirse. Quería humillarme una vez mas.

– Si, lo de la boda…la noche esa…me gustaría pedirte perdón por eso…¿sabes lo que pasó, no?

Noté que la polla se me empezaba a hinchar bajo los pantalones. Me daba mucha vergüenza el tema, pero me gustaba tanto escuchar esas cosas que me era imposible levantarme y dejarle allí plantado, que es lo que tenía que haber hecho.

– Si, si que lo sé…

– ¿Te lo contó Claudia?

– Eso creo que no te importa, es privado…

– Seguro que lo hizo, Cristina me avisó de que te gustaban mucho esas cosas…ella te ponía los cuernos todos los fines de semana, se follaba a otros y a ti te volvía loco que te lo contara, ¿verdad?

– Creo que es mejor que me vaya, dije haciendo el amago de levantarme.

– Espera no te vayas, dijo Gonzalo sujetándome por el hombro.

– No puedo creer que me estés diciendo esto…

– Tranquilo, no tienes que hacerte el ofendido conmigo, sé perfectamente lo que te gustan estas cosas…lo pude ver en tu cara mientras le metía mano a tu mujer, ¡¡te lo juro que no podía creérmelo!!

– ¿Para eso me has hecho venir?

– Mas o menos si, quería despedirme, pero también quería decirte una cosa antes, no podía irme al pueblo sin hablar esto contigo, sin sacarme esta espina…

– Gonzalo me tengo que ir, dije mirando el reloj de nuevo.

– La fábrica va a seguir funcionando porque estés fuera 10 minutos mas, hicimos un buen trabajo juntos y ahora va de maravilla…

“Hicimos un buen trabajo”, lo que tenía que aguantar, si por él hubiera sido seguiríamos trabajando como hacía 30 años, pero no le quise contestar, solo quería terminar cuanto antes esa conversación que todavía no acababa de entender.

– 10 minutos tienes…a ver ¿que quieres?, le pregunté entrando en su juego.

– Pues verás David, bueno ya sabes que conozco a Claudia hace muchos años, incluso antes de que empezara contigo…

– ¿Y?

– Si te soy sincero, no me he podido olvidar de lo que pasó el día de la boda, incluso ahora todavía no me lo creo y eso que han pasado meses…

– Mira Gonzalo, no sé que me quieres decir, pero no me gusta nada el camino que empieza a tomar esta conversación, no estoy nada cómodo hablando estas cosas contigo…

– Escúchame por favor, no tardo nada, como te decía conozco a Claudia desde hace muchos años, siempre me ha gustado, físicamente mucho mas que Carlota por supuesto, pero también su carácter, como es, no como su hermana que está todo el día asqueada…

– Déjalo Gonzalo….

– El día de la boda habíamos discutido Carlota y yo, mas bien la noche antes, yo ya me estaba viendo con Cristina y Carlota no sé como, pero se había enterado, me pidió el divorcio esa noche y me dijo que no fuera a la boda, yo insistí en ir, pensé que se la iba a pasar el enfado y que la convencería como hacía siempre, pero no, ella estaba decidida a dejarme…

– Normal, después de lo que le habías hecho.

– Si, puede ser, el caso es que el día de la boda supe que no había vuelta atrás, lo vi claro, entonces ya solo quería pasármelo bien, entonces apareciste tú haciéndonos fotos a tu mujer y a mi, Claudia ese día había bebido, no estaba borracha, pero casi y tu, bueno…ehhh…joder se te notaba mucho tío, ¡te ponía cachondo hacerme fotos con tu mujer! Y a ella parecía que también le gustaba, yo ya no tenía nada que perder, Carlota me iba a dejar y me acordé de todo lo que había contado Cristina, de que te gusta que otros estén con tu mujer y entonces bajé la mano y la toqué el culo a Claudia, no sabía como iba a reaccionar, ¿que es lo que peor que me podía pasar?, ella tampoco iba a montar un escándalo, al fin y al cabo era el marido de su hermana…

– Te aprovechaste de eso…eres un cerdo…

– Jajajaja, puede ser, mas bien aproveché la circunstancia, conocía a Claudia desde hacía tanto tiempo, que ni te imaginas el morbo que me daba tu mujer, la de veces que la he mirado el culo, que he fantaseado con él y vi la oportunidad…seguro que a ti te pasa lo mismo con Marina…¿no lo aprovecharías tu con ella?

– ¿Marina?, ¿que tiene que ver en todo esto?

– Pues que te da morbo, lo mismo que a mi Claudia, ¿o te crees que no se nota que te pone Marina?

– A mi no me po…

– Te gusta igual que me gustaba Claudia a mi, Marina también está muy buena, pero Claudia a mi me ponía mas, piensa en ello, ¡era la hermana de mi mujer!…y bueno, volviendo a aquella noche estaba contentilla, como buena Álvarez me supuse que era igual que Carlota, que en cuanto bebe un poco ya me venía a buscar para que me la follara, dije a ver si Claudia va a ser igual que su hermana que en cuanto bebe se pone cachondilla, jejejejeje…

– Gonzalo esta conversación no tiene ningún sentido…esto es ridículo…

– Escúchame por favor…¿no me digas que no te gusta?, piensa que te hubiera pasado a ti lo de esa noche con Marina, ¿no lo habrías hecho tu también si hubieras tenido la ocasión?

– Yo no soy como tu…

– Ya…puede ser, no quiero justificarme, pero ponte en mi lugar, había bebido, Carlota me iba a dejar, Claudia me seguía el juego, la había tocado el culo y no me había dicho nada, así que estuve bailando con ella, te lo juro que solo bailar con ella me puso muy cerdo…me pegué a Claudia varias veces, incluso noté sus tetas contra mi pecho, pero yo quería que ella notara que me tenía empalmadísimo…

Entonces Gonzalo me miró, tenía la mirada perdida escuchándole, me estaba excitando la historia. Y él se dió cuenta. No se como, pero lo hizo.

– ¿Te encanta escuchar estas cosas, verdad “cuñadito”?

Levanté la vista de repente abriendo los ojos como platos.

– ¿Como has dicho?

– Que te está gustando lo que cuento, no?

– ¿Me has llamado cuñadito?, o sea vienes aquí a la fábrica, me pides que me tome un café contigo, te medio disculpas, me empiezas a hablar de mi mujer y ahora me faltas al respeto, ¿pero tu de que vas?

– Cualquiera en tu lugar se hubiera ido hace tiempo, pero tu no lo has hecho, así que no te hagas el ofendido, vas a escuchar toda la historia, lo estás deseando, incluso apostaría a que la tienes dura, ¿me equivoco?, jejejejeje.

Me puse rojo de vergüenza. ¿Como se había dado cuenta?. Llevaba un rato con una buena erección bajo los pantalones.

– Deja que termine, por favor, no me interrumpas, siempre he querido comentar con alguien lo que pasó con Claudia ese día y pensé, ¿con quien mejor que hacerlo contigo?

– No sé que pretendes con esto…

– Tu solo escucha, relájate, sigo con lo del día de la boda…cuando os vi entrar en el Koala y me llevé a Claudia a la barra, mmmmmmmmmmmmmm…cada vez que me acuerdo de aquello, se me pone dura, te lo juro…

– Gonzalo, para…
– En cuanto me la llevé allí por el lateral de la barra, me dije ésta quiere mas, ¿que hubieras pensando tu?, la había tocado el culo cuando nos hiciste la foto, luego me había frotado bien con ella mientras bailábamos, sabía que estaba borracho y aún así me dejó que la arrinconara contra la esquina…luego te vimos a ti, jejejejeje, tenías la misma cara que tienes ahora…

Hice el amago de levantarme.

– Por favor estoy terminando, es importante esto para el final, luego quiero pedirte algo…

– ¿Que quieres pedirme algo?…

– Si, pero deja que te siga contando lo que pasó esa noche, ¿no quieres saberlo?

– Ya sé lo que pasó…

– ¿Te lo contó Claudia?

– Eso no te importa.

– Seguro que lo hizo, luego follasteis hablando de mi, te la dejé bien cachonda esa noche, jejejeje…

– Ni me molesto en contestar eso…

– ¿Quieres que siga o no?

– Mejor me voy a ir…

– ¿No te está gustando?, queda la mejor parte…

– Ya sabes la respuesta.

– Te está encantado, anda déjame que siga, como te decía la tenía allí contra la esquina en la barra, tu mujer me estaba hablando de Carlota y no se que cosas mas, pero no la estaba haciendo ni caso, solo estaba pensando en la mano que la había pasado por la cintura y como bajarla hasta el culo de forma disimulada sin que se molestase, dije, mira lo hago y que pase lo que tenga que pasar….y la toqué el culo a Claudia, pufffffffff, que sensación, sentir ese culo tan duro a través del vestido, era tan fino que era casi como si no hubiera tela…se me enfadó un poco, no te creas, tampoco mucho, eh, jajajajajaja…y en cuanto la volví a tocar y Claudia bajó la mirada supe que se iba a dejar, joder no me lo creía, ¡¡Claudia Álvarez agachando la mirada!!, no sé si era de vergüenza, por timidez o porque estaba calentorra, yo creo que por lo último…jejejejej….ya no era algo casual, tenía toda la mano plantada en su culo, se lo sobaba como quería, ¿sigo?, dijo enseñándome su enorme mano con los dedos estirados.

– Termina, por favor…

– Bajé el brazo hasta que llegué al final del vestido, luego subí la mano rozándola los muslos, te lo juro que desde las rodillas ya notaba el calor que desprendía…

– Bufffff, resoplé yo.

– No tardé en tener los dedos pegados a su coñito…me hubiera encantado tocarla el culo bajo la falda un rato, pero en cuanto llegué a el coño no sé que me pasó, ya no me podía retirar de allí, ¡¡que morbazo me dió!!, hasta llegué a pensar que me la iba a follar y que caras ponía Claudia, ¡¡eso era lo mejor!!, ¡¡se estaba dejando hacer un dedazo en medio del bar!!, delante de ti, delante de sus primos, de familia, de conocidos, ¡¡¡ ya hay que ser puta!!!, ¡¡¡dejarse hacer un dedazo en medio de un bar por el marido de tu hermana!!!, yo es que no me lo creía, me decía “Gonzalo estás borracho y esto lo estás soñando”, jejejeje…pero era tan real como la corrida que se pegó Claudia con mis dedazos dentro de su chochito…mmmmmmmmmmmmmmmmmmmm, que rico, dijo pasándose el dedo por la nariz, – todavía me acuerdo de como olía tu mujer…menuda corrida, eso es que no la tenías muy satisfecha, jejejeje.

Yo seguía inmóvil en la silla escuchando a Gonzalo. Le había permitido demasiado, pero ahora quería llegar hasta el final y ver de que se trataba la proposición que me había mencionado anteriormente.

– Venga termina ya, me empiezas a dar asco, ¿que me querías pedir?

– Veo que para darte asco sigues escuchando, eso es que al menos te interesa, dime “cuñadito”, ¿te gustó el día de la boda ver como le metía mano a tu mujer?

– No voy a entrar en ese juego, dime lo que me ibas a pedir, me tengo que ir ya…

– Está bien, te dije que me iba a ir al pueblo a vivir con mi madre, pero antes me gustaría proponerte una cosa, a ver que te parece, verás, me gustaría quedar con vosotros en un bar, una noche…

– ¿Con nosotros?, ¿a quien te refieres?

– Pues a quien va a ser, a Claudia y a ti…me encantaría repetir lo del día de la boda y por lo que veo creo a vosotros también…

– ¿Pero de verdad me estás pidiendo esto?, ¡¡no me lo puedo creer!!

– ¿Y porqué no?, deja que te explique como sería, un día que salgáis a cenar o a tomar algo Claudia y tu, me lo dices y después fingimos un encuentro casual en algún bar..no tendrías que hacer nada mas, solo encargarte que se beba 3 o 4 copas de vino en la cena, del resto ya me encargaría yo…

La verdad es que no me podía creer la cara tan dura que tenía. Después de meses sin vernos, se me presenta en la fábrica y me restriega por las narices el dedo que la hizo a mi mujer el día de la boda y no contento con eso encima me propone quedar fortuitamente los tres en un bar, que emborrache antes un poco a Claudia y le de vía libre para volver a hacer lo mismo. La desfachatez de Gonzalo no tenía limites y sin embargo yo hacía tiempo que estaba con la polla tiesa bajo los pantalones escuchando sus tonterías.

– No tienes que contestarme ahora, piénsalo bien, yo me voy al pueblo, no vais a volverme mucho mas por aquí, alguna vez vendré en fiestas o algún día señalado…si quieres ya tienes mi número…

– No voy a llamarte para eso Gonzalo, ni lo sueñes, es que no sé ni como tienes la cara de venirme ahora con esta proposición…no le voy a comentar nada a Claudia de ésto porque es que me da hasta vergüenza ajena, pero prefiero no volver a verte, no te deseo ningún mal, vive tranquilo en el pueblo, pero por favor olvídate de nosotros…

– Piénsalo bien “cuñadito”, sé que te has puesto cachondo y en cuanto vuelvas a la fábrica te vas a hacer una buena paja, jejejejejeje, dijo poniéndose en pie y dándome una palmada en la espalda.

– Ya lo he pensado bien, no vas a volver a poner una mano encima de mi mujer, dije poniéndome de pies rápidamente y acercándome a su cara.

– Sonarías mas convincente si no estuvieras empalmado, jejejejeje, y no solo quiero poner una mano encima de Claudia…

Se acercó a mi oído.

– …¡¡quiero follármela!!, ¿me has oído?, ¡¡quiero follarme a Claudia!!, te aseguro que todos los días me acuerdo del calor de su coñito en mis dedos, ¡todos los días!… bueno lo dicho, tienes mi número, llámame…me ha gustado verte “cuñadito”, cuídate, recuerdos a la familia, dijo tirando 5 euros encima de la mesa antes de salir del bar.

Me quedé sentado asimilando lo que acababa de pasar. Gonzalo me había pedido con toda la cara del mundo quedar un día para intentar follarse a Claudia. ¿Y ahora que hacía yo?. No podía decirle a mi mujer que me había visto con Gonzalo y contarle el contenido de nuestra charla, pero si no la decía nada y se enteraba por otro lado que le había visto podía ser peor. Me había puesto en un buen compromiso. ¿Y como se le ocurría ni tan siquiera plantearme lo de quedar con Claudia?. Era un plan absurdo, ilógico y que ni tan siquiera debería haber escuchado.

Sin embargo empecé a pensar en el comportamiento de mi mujer los últimos meses, ahora quedábamos en Madrid para que follara con Víctor como mínimo una vez al mes, se mostraba desnuda y sin pudor frente a la cam haciendo de todo delante de un desconocido, iba a las reuniones con el viejo director vestida como una colegial para calentarle, era evidente que había cambiado mucho en los últimos meses y aún así, ya el día de la boda se había dejado masturbar por Gonzalo, en un bar y lleno de familiares y conocidos, por lo que pensándolo bien, no es que fuera a entrar en el juego de mi cuñado, pero…

¿De verdad era tan descabellado el plan que me proponía Gonzalo o perfectamente se podía realizar?

La sola idea me repugnaba, me inquietaba y me excitaba a partes iguales. En lo que si tuvo razón mi cuñado fue en la tremenda paja que me hice en cuanto me dejó solo. Estaba tan empalmado que no puedo salir de la cafetería sin antes masturbarme.

Cuando me corrí me sentí como un gilipollas, sin embargo estuve el resto de la mañana dándole vueltas a la proposición de Gonzalo. No podía sacarme de la cabeza la imagen de aquella noche el día de la boda de Gonzalo masturbando a Claudia de pies en la barra del bar. Se me venía a la cabeza una y otra vez. Una y otra vez.

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