PENÉLOPE

La relación con mi marido era monótona, habíamos entrado en una fase de acomodamiento y dejadez.

Los días pasaban sin ton ni son, hablaba con él y le contaba mis necesidades pero él no me hacía caso y decía de mí que estaba obsesionada con él sexo. Yo le decía que éramos jóvenes y él sexo no acaba nunca si las partes ponen chispa en ello.

Insistía para que entendiera mi necesidad por tener un sexo más emocionante e interesante pero no lo conseguí.

Fue pasando el tiempo y un día salí con una amigas, lo pasamos genial y me presentaron a un chico con el que desde un primer momento conectamos los dos.

Poco a poco nos fuimos haciendo amigos, salimos varias veces a tomar café y pronto empezamos hablar de nuestra vida. Él no creía en las relaciones estables y prefería tener amigas sin compromiso, por mi parte le conté lo aburrida que era mi vida sexual con mi pareja.

Así que sin darnos cuenta nos convertimos en amantes, era perfecto, solo buscaba sexo y nada más.

Un día, por la noche mi marido y yo nos enfadamos, como siempre por el sexo, y todo porque me hice una paja en la cama junto a él, él no quería jugar y yo estaba cachonda….

me tocaba los labios, movía en círculos mi clítoris y él nada, ni se inmutaba, decía que estaba cansado y que no me iba hacer nada, así que cuando me acosté me masturbe en la cama a su lado y me dijo guarra por hacer eso. Me llamo viciosa.

Al día siguiente por la mañana cuando se fue a trabajar, llame a mi Amigo John y le dije que tenía un regalo para él, así que no hice la cama, y me vestí como mi marido, con un traje de chaqueta y camisa sin nada de bajo.

Cuando llego John abrí la puerta con el traje puesto, le agarré de la camisa y le metí dentro de casa, le dirigí y le subí a mi dormitorio con la cama desecha y le enseñé la mancha de la noche anterior, cuando me masturbe y cogí los botones de sus pantalones vaqueros y se los desabroche, sacando su polla y me la metí en la boca entera, la notaba en la garganta.

Estaba cachonda y necesitaba algo fuerte, le chupaba la polla como una posesa, llego un momento que le hacía daño, así que me subió, me levantó poniéndome derecha, me desabrocho el pantalón del traje dándome la vuelta y me agacho hacia adelante.

Apoye las manos en la cama, pensaba que me iba a meter toda la polla en la vagina, pero la sorpresa fue que me la metió entera por el culo sin miramientos y me follo con brutalidad, se movía muy deprisa, la metía y sacaba sin descanso.

Gemía con gritos, y de pronto se corrio entre temblores, después se limpio con el pantalón y la camisa de mi marido. Luego dijo que le había gustado porque pensaba, se había imaginado que estaba follando con un hombre y le puso mucho, se excitó como nunca.

Luego me tumbó en la cama, me cogió las piernas y las puso sobre sus hombros, metió su cabeza entre mis muslos y me chupo el coño con una brusquedad que me hizo ver las estrellas de colores, me dejo dolorida unos días.

Se me puso roja y abultada, fue tremendo y exploté ante el dolor, superaba la satisfacción.

Por la noche y sin hacer la cama, cuando mi marido y yo fuimos al dormitorio, miro extrañado la cama sin hacer y manchadas las sabanas…

le dije que había tenido un día lleno de juegos eroticos por su ausencia y negativa a tocarme y satisfacerme.

Me miro y se acostó sin decir nada.

Creo que no imagino que tuve sexo con un hombre en la cama, en su lado, y menos que se había limpiado con su ropa.

Él iba a la suya y ni se inmutó de nada.

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