MOISÉS ESTÉVEZ

El último día de vacaciones caía nieve de manera incipiente. Pequeños
copos que desaparecían nada más tocar el asfalto, lo que no restaba encanto a
la estampa que se iba dibujando en el Skyline.
No fue el viaje que casi todos esperaban, era su aplazada luna de miel,
y decidieron disfrutar de la gran urbe. A ninguno de los tres le apetecía eso de
vuelta y vuelta en la arena abrasadora de una playa cualquiera, bajo un sol
infernal y unos chiringuitos repletos de domingueros.
La metrópolis los acogió anónimamente, dejando en el desván de sus
mentes recuerdos que nunca olvidarían…

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s