ANEIZAR LESTRANGE

Las habitaciones de la mente (2)

correr las cortinas, el olor a podrido volvió a mis orificios nasales. Fue como
un suero para la memoria. Con una dosis de realidad, como las lagrimas que
brotaban de mis ojos. La Nereida del pasado pedía salir, pero Nereida presente
luchaba por continuar. Sin mi medicación la batalla estaba perdida. Perdí.
—Siempre fuiste tú. — La inspectora Rodríguez la siguió hasta aquí.
—Siempre fui yo. —
—Entregate, colabora. Te reducirán la condena. — La inspectora es de la vieja
escuela. — Debieron de haberla dejado en coma. — Mientras la inspectora se
acerca, yo me acerco más a la mesa quirúrgica. — ¿De quien hablas? — Entre
varios instrumentos quirúrgicos, palpo un pequeño bisturí.
—De Nereida. — El rostro de la inspectora se contrae. — La noto confundida.
—¿Quién eres? — La puerta ya está abierta.
—In mente Interfectorem. — La inspectora susurro.
—*La mente del asesino*. —Ambas nos miramos. Guarde el bisturí en la parte
trasera del pantalón y alce mis manos arriba. La inspectora alzo las suyas,
quería mostrarme que no tenia el arma. Saco las esposas, cuando estaba lo
suficientemente cerca. Hundí el bisturí en su garganta.
—¡ALTO POLICÍA! — Al darme la vuelta el inspector Domingo me esperaba.
Me estaba apuntando con su arma. Regreso ante el cadáver de la inspectora,
saco el bisturí de su garganta y antes de poder hacer nada.
Un disparo golpea mi columna.
Me desplomo de golpe sobre el frió suelo del laboratorio. No puedo hablar.
Sonrió a la inspectora con mi boca llena de sangre.

FINAL

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