ANEIZAR LESTRANGE

Puerta abierta

Las habitaciones de la mente (1)

Nunca estaré al 100℅, pero me encuentro más centrada. Pronto podré volver a
las clases y dejarme de tanta paranoia en mi cabeza. Elliot nunca apareció, ni
creo que aparezca.
—¡BAJA LA TELE, SORDO! — Mi hermano ya parece un abuelito, la televisión
resuena por toda la casa. —¡BAJA, QUE ESTO TE INTERESA! — La reportera
del Telediario habla sobre la aparición de un cuerpo cerca del zulo y el túnel de
alcantarillado.
“—Lo poco que nos han contado los inspectores. Es que el cuerpo podría ser
del joven que está en busca y captura. Ernesto Martín Vaza. Por el secuestro y
asesinato de varias jóvenes. Que ahora desmorona un poco la investigación.”
—¿Como puede ser posible? Estos de la tele ya no saben que inventar para
tener audiencia. Pero desde luego que me alegro, si ese cabrón está muerto.
Mientras estoy en el baño, escucho cuchichea a mi madre y a mi hermano.
Debe de estar hablando de la tele y de lo que han encontrado. La verdad que
no les prestó atención. Un golpe seco en la puerta me saca de mi letargo. Mi
madre exige de mi persona, urgente. Cuando salgo me apunta con la papelera
de la habitación en mi cara.
—¿Me puedes explicar esto? — Dentro aparte de papeles al fondo se pueden
ver las pastillas de los nervios.
—Que ya no necesito estar drogada todo el día mamá. Estoy mejor y esas
pastillas no me deja ser yo misma. —Su expresión deja ver el descontento a
mis palabras. Pero deberá encarga lo que quiero, ya soy mayor de edad y sabe
que eso lo decido yo. No le da tiempo a contestarme, antes suena el teléfono
de casa.
—Es la inspectora, necesita hablar contigo. — Otra vez todo, nunca acabará
esto.
Otro interrogatorio más que se suma. El semblante de la inspectora cada vez
es más severo. No veo que se regale ni un poco, debe de haber pasado algo
que les haya destrozado todo el perfil del asesino. Que irónico todo, al final el
monstruo se volvió víctima. La misma habitación, con sus misma mesa, silla,
cámara y cristal. Espejo o como más rabia te de llamarlo.
—Mejor, ¿no? —Apoya bruscamente sus manos en la mesa. Yo arqueo una
ceja. No se porque, pero quiere desestabilizarme.
—Depende inspectora. Si me va a decir que el muerto es Ernesto. Bailare. —
No muestra gesto que me de una pista de que piensa o siente. Es demasiado
frustrante.
REAL IZADO DE FORMA INDEPENDIENTE
Aneizar
-69-
—¿Por qué dejaste de tomar la medicación? —De nuevo vuelve apoyarse en la
mesa. —¿Y desde cuando? — Su tono de voz cambió. Sin control, dejó entre
vez una sonrisa. —No contestó a mi pregunta.
—¿Es Ernesto? —No me responde. — Me encuentro también, que no vi
necesidad de seguir con algo que me dejaba más muerta que viva. Y no he
pasado por todo eso para seguir muerta en vida. — Sigue sin articular
palabras, pero no puedo mostrar debilidad. Ya sospechan de mi y no sé el
motivo.
—Efectivamente es Ernesto. Yo lo que me sigo preguntando, como es posible
que él fuese tu secuestrador y el causante de tantas atrocidades. Si él hace 16
meses que lleva muerto. — No puedo contestarle, no sé que contestarle. —
¿Me lo puedes explicar? — Aguanto la mirada. Abren la puerta, el otro
inspector casi sin aliento llama a su compañera.
—Otro cuerpo. Mario Sánchez García. —Ambos se van corriendo y el agente
que queda allí me lleva hasta la salida. Mi madre espera en la puerta.
En el centro comercial, entró de tienda en tienda. Me pruebo ropa y zapatos.
Soy capaz de olvidar un poco la escena de la comisaría. Cuando llegó a casa
me baño, ceno y me acuesto. Creo que volverán a llamarme.
Unos viejos recuerdos vienen a mi cabeza. Tras el coma, no era capaz de
recordar. Vagos recuerdos con la ayuda de Nereida. Pero tras dejar la
medicación salto de recuerdo en recuerdo.
<<El olor a moho es nauseabundo, pero esto es lo mejor que pude encontrar.
Está lo suficientemente aislado para que por mucho que quieran huir, mueran
deshidratados intentándolo.>>
Ahora es otro diferente
<<No llevó la cuenta de los días, desactive los dispositivos que me
relacionaban y deje mi coche abandonado. La furgoneta blanca que adquirí
tampoco estaba tan mal.>>
<<Ahora voy corriendo por el campo del alcantarillado, veo el pozo. Comienzo
a subir la cuerda, estará muerta, sería un milagro que estuviese viva. —Bebé—
No contesta pero Alicia acepta el trago de agua.>>
RELATO
In mente Interfectorem
Ahora puedo recordarme en ese famoso laboratorio, pero es muy diferente a lo
que creia recordar.
<<—Ambos embriones los llevaré yo misma implantados.— Preparó el
instrumental básico y realizó la primera prueba
—Experimento 1 realizado— Apagó la grabadora y preparó a la sujeto 2.>>

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