ANEIZAR LESTRANGE

Gravidam (golpe de mala suerte)

Me despierto con el sonido del timbre de la puerta principal, me sorprende un
poco, mi madre no me dijo que esperaremos a alguien. Cojo algo rápido que
ponerme y voy directa a la ducha, la verdad no siento curiosidad por saber
quien es, prefiero tomarme mi tiempo, despejarme. Meterme en la ducha me
aleja de ciertos malos recuerdos. Es entrar en un mundo en el que solo me
encuentro yo, en la nada, sin nadie, sin mi pensamiento, vago sin rumbo y en
ese momento soy todo paz. Al cortar el agua todo vuelve a mí, y vuelvo a caer
en total oscuridad. Todo el mundo me dice lo mismo que saldré de ello, que soy
fuerte…Pero ya estoy harta, yo eso no lo veo.
Me visto y bajo a desayunar, en la cocina me encuentro a mi madre hablando
con los inspectores, pero hay alguien más con ellos, esta despaldas y
reconozco la marca de la nuca, me hecho hacia atrás, muestra mi descontento
con la situación y ellos lo notan.
– El solo quiere hablar contigo, recuerda bastantes cosas y pidió hablar
contigo. – La inspectora señala al chico, el se levanta, se dirige directamente a
mi. Antes de que pueda hablar, le apunto el sofá, invitándolo a sentarse.
Camina delante de mi y ambos nos sentamos en el salón, solos. El me
estrecha su mano.
–Me llamo Mario, Mario Sanchez García, recordando lo que pude. Te aviso que
lo que tu viste, es solo la punta del iceberg. Es mucha más que un simple
laboratorio. Ten cuidado de donde te metes. La próxima vez no vas a poder
huir. – Me levanto y me quedo frente a el, encarándole. No le tengo miedo.
– ¿Me estas amenazando?- Él levanta la cara, pero no muestra ninguna
emoción en su rostro, se ve muy frio.
– No, te aviso. A mi no me dejaron escapar, me soltaron ellos cerca de la
comisaria. Me modificaron la cara, todo para meterme a mi en la cárcel. Detrás
de tu amiguito hay mucha más gente y mucho más peligrosos que él. – Me
volví tan fría como él. Nos estoy dispuesta a volver allí.
– ¿Ya hablaste con la policía? – Asiente de forma afirmativa. – Te aviso yo a ti,
no me fio de ti y no vuelvas acercarte a mi, ni a mi casa. Vuelve a tu vida
normal. – Se levanta y va hacia la cocina en busca de los detectives. Los
detectives se despiden y se van, sin antes recordarme que mañana tengo que
volver a la comisaria, para otro interrogatorio.
– ¿Estas bien? – Mi madre juega con la cucharilla del café, mientras lee una
vieja noticia, donde se ve mi rostro en el periódico.
– Deja de ver eso, no es bueno. Aparte elegiste una foto horrorosa. – Intento
hacer un chiste, para poder sacarle una sonrisa, pero hasta que no atrapen a
Elliot y este tras las rejas y a un así todo eso queda muy lejos.- Mama, me voy
a ir a correr y antes de que digas nada, los agentes vienen conmigo, llevo la
pulsera y el teléfono. – Le doy un beso en la frente, le quito el periódico, para
tirarlo a la basura y la dejo jugando con la cucharilla. Conecto los casco al móvil
y la coloco en la funda de mi brazalete. Solo me coloco un casco y comienzo mi
rutina de antes. Uno de los policías, se quedo en el coche vigilando la casa, y
el más corpulento de los dos me sigue la carrera. Después de 5km, me siento
en un banco a recuperar el aliento, el policía se sienta a mi lado.
– ¿ Te sientes bien? – Odio esa frase, todo el mundo repitiéndola una y otra
vez, no le contexto y me levanto, poniendo rumbo de nuevo a mi ruta. El policía
vuelve a seguirme, y no insiste en obtener respuesta. A dos manzanas de la
casa donde nos asigno la policía, pierdo por completo al agente que venia
conmigo, acelere mi carrera y lo debí dejar atrás. De la nada, de frente a mi
aparece la misma furgoneta de la noche que huimos del hospital, miro hacia los
lados sin encontrar por donde salir y ni rastro del policía. La puerta se abre y un
hombre enmascarado me agarra para introducirme dentro de ella. Me siento
confusa, mareada y todo a mi alrededor da muchas vueltas. Me desoriento
bastate, vuelvo a sentir como alguien agarra mi hombro, al darme la vuelta muy
confusa, dejo de ver la furgoneta y al hombre, frente a mi esta Mario, y unos
metros más adelante veo que se acerca el policía, los comienzo a ver muy
borrosos, me siento cada vez más mareada y siento que de golpe me
derrumbo.
“– Te va a doler, ya lo sabes. No grites, sabes que va a ser inútil. – Sus ojos se
ponen oscuros casi negros. Cada vez que me trae a esta sala de torturas, veo
las agujas más grandes. – En un futuro me darás las gracias por esto. Querrás
hasta colaborar conmigo. – Prefiero no contestarle, mi mirada habla por mi.
Hoy no intento ni pelear para soltarme de las correas, me siento muy cansada y
tengo las muñecas ya muy malheridas. El pinchazo esta vez es en la zona del
bajo vientre. Mis brazos ya deben de estar muy maltratados y por eso cambio
la zona. El dolor comienza a aparecer, es más insoportable que los anteriores.
Ni siquiera puedo llevarme las manos a la tripa para cubrirme. Él acerca a mi
una mascarilla a mi rostro, vuelve a intentar dormirme, a un que me intento
resistir, es inútil, al encontrarme atada de manos y pies de nada sirve. Antes de
terminar de dormirme, veo como lleva a la sala 3 personas más, no veo sus
rostros ni logro identificar a ninguno”.
– Deja de ver eso, no es bueno. Aparte elegiste una foto horrorosa. – Intento
hacer un chiste, para poder sacarle una sonrisa, pero hasta que no atrapen a
Elliot y este tras las rejas y a un así todo eso queda muy lejos.- Mama, me voy
a ir a correr y antes de que digas nada, los agentes vienen conmigo, llevo la
pulsera y el teléfono. – Le doy un beso en la frente, le quito el periódico, para
tirarlo a la basura y la dejo jugando con la cucharilla. Conecto los casco al móvil
y la coloco en la funda de mi brazalete. Solo me coloco un casco y comienzo mi
rutina de antes. Uno de los policías, se quedo en el coche vigilando la casa, y
el más corpulento de los dos me sigue la carrera. Después de 5km, me siento
en un banco a recuperar el aliento, el policía se sienta a mi lado.
– ¿ Te sientes bien? – Odio esa frase, todo el mundo repitiéndola una y otra
vez, no le contexto y me levanto, poniendo rumbo de nuevo a mi ruta. El policía
vuelve a seguirme, y no insiste en obtener respuesta. A dos manzanas de la
casa donde nos asigno la policía, pierdo por completo al agente que venia
conmigo, acelere mi carrera y lo debí dejar atrás. De la nada, de frente a mi
aparece la misma furgoneta de la noche que huimos del hospital, miro hacia los
lados sin encontrar por donde salir y ni rastro del policía. La puerta se abre y un
hombre enmascarado me agarra para introducirme dentro de ella. Me siento
confusa, mareada y todo a mi alrededor da muchas vueltas. Me desoriento
bastate, vuelvo a sentir como alguien agarra mi hombro, al darme la vuelta muy
confusa, dejo de ver la furgoneta y al hombre, frente a mi esta Mario, y unos
metros más adelante veo que se acerca el policía, los comienzo a ver muy
borrosos, me siento cada vez más mareada y siento que de golpe me
derrumbo.
“– Te va a doler, ya lo sabes. No grites, sabes que va a ser inútil. – Sus ojos se
ponen oscuros casi negros. Cada vez que me trae a esta sala de torturas, veo
las agujas más grandes. – En un futuro me darás las gracias por esto. Querrás
hasta colaborar conmigo. – Prefiero no contestarle, mi mirada habla por mi.
Hoy no intento ni pelear para soltarme de las correas, me siento muy cansada y
tengo las muñecas ya muy malheridas. El pinchazo esta vez es en la zona del
bajo vientre. Mis brazos ya deben de estar muy maltratados y por eso cambio
la zona. El dolor comienza a aparecer, es más insoportable que los anteriores.
Ni siquiera puedo llevarme las manos a la tripa para cubrirme. Él acerca a mi
una mascarilla a mi rostro, vuelve a intentar dormirme, a un que me intento
resistir, es inútil, al encontrarme atada de manos y pies de nada sirve. Antes de
terminar de dormirme, veo como lleva a la sala 3 personas más, no veo sus
rostros ni logro identificar a ninguno”.
– Me despierto en el suelo de la calle, a un lado está el agente que corría
conmigo y al otro Mario. Se escuchan sonidos de una ambulancia de fondo.
Antes de que llegue esta y me lleve, miro al chico.
–Tenias razón, hay más, pude recordar algo.- No le da tiempo a contestarme,
la ambulancia me recoge y junto al agente nos dirigimos al hospital. Después
de unas horas de esperas y varias pruebas para comprobar que esta todo bien,
finalmente acabamos. El medico nos llama por megafonía para ir a la consulta.
– Ya tenemos los resultados de la prueba, Alicia. – El medico toma una pausa y
bebe agua, dándole un dramatismo a la situación, que nos crea un nudo en la
garganta a las dos. – Estas embarazada.
El tiempo va pasando demasiado rápido. Todos avanzamos, pero sin gran
mejoría.
Unos meses después…
Dos pasos, tres pasos, cuatro pasos, sigo la cuenta para poder distraerme.
Después de tres meses y de la noticia que me dio el doctor, no dejo de pensar
en la seguida ecografía que me hicieron.
De las semanas de embarazo que llevaba y de como no podía terminar el
embarazo por mi avanzado estado. Una decisión que me derrumbo por
completo, ya tenia claro que después de todo el proceso que venia. El siguiente
paso seria dar a él bebe en adopción, no tendría ningún contacto con él o ella y
tampoco querría saber el sexo.
Tras el fallo de los médicos de no ver la situación cuanto antes, la noticia que
nos darían hoy es un paso más para descubrir realmente como paso todo esto.
Al entrar a la consulta, el doctor nos hizo pasar, dentro estaba esperando
Mario.
– ¿Qué hace el aquí?- Mi madre y yo preguntamos a la vez algo
desconcertadas, no podíamos pensar lo que venia ahora. – Él tiene que ver en
todo esto, no se preocupen. Siéntense y escúchenme.- El doctor parecía más
nervioso que nosotras.
– Pues no es fácil de decir la verdad, al hacer varias pruebas y viendo la
compatibilidad en los resultados, con algunas muestras más del joven, nos sale
que él y el feto, tienen el mismo ADN. – Todos abrimos los ojos, se podía
escuchar como a todos se nos aceleraba el pulso. Nadie decía nada.- Pero no
he acabado, debo decir que no has sido victima de agresión sexual. Todo debe
de haber sido un proceso de fecundación invitro.
–Hemos notado altos niveles de hormonas en tus resultados y Mario tiene
varias cicatrices que dan a pensar que le dieron altas descargas eléctricas. No
hemos acabado todavía, sera algo largo y pesado. Ya hablamos que por tu
avanzado embarazo, terminar con el no puede ser. Te ayudaremos con el
proceso de adopción, decidiendo si lo queréis cerrado o abierto. – Dejo de
escuchar todo lo que el doctor dice, escuchando solo bla, bla, bla, la cabeza
empieza a llenarse de palabras sin ningún sentido para mi. Demasiado
agobiante y confuso, también eran las palabras para describir el rostro de
Mario.
– ¡PARE!, por favor, pare, son muchas cosas para decidirlas de golpe, déjeme
que pueda ordenar todo en mi cabeza.–Salgo de la consulta para tomar el aire,
noto que me falta, y que cada vez son más cosas las que estamos
descubriendo, escape de aquel lugar, pero mentalmente sigo encerrada en ese
lugar.La psicóloga me ha hecho entender que de todo este lodo que me
embadurna, pronto no quedara nada, y podre volver a ser yo. Que podre salir
de la oscuridad en la que obligada, he tenido que quedar oculta. Que debería
de ver las cosas buenas que esto me ha traído. Sigo pensando que, pero que
nunca deje que la oscuridad me cubra más. Algunas de las terapias las
hacemos en grupo, junto a Nereida y Mario.
Nereida tiene todo más distorsionado, por todo el tiempo que estuvo en coma y
Mario es todo lo contrario, tiene detalles muy concreto de lo que vivimos los
tres. En, la ultima sesión Nereida nos pudo contar lo que habían avanzado los
médicos, que ella también fue portadora, pero que por situación, lo debió
perder. Creen que esto va más a ya de una obsesión de el Ernesto por
nosotras, ya que Mario, explico que esto tenia algo más complejo y gente más
peligrosa detrás de él. El diario que me entrego la detective, ya se quedo sin
hojas, añadiendo yo más al final de este. Intento poner cada detalle del que me
acuerdo, pero siento que me repito.
22/08/2018
Mi siguiente mal recuerdo lo tengo muy alterado, ya no sé lo que es real o no.
Eso es lo que me ocurría a diario en mi secuestro. Cada día que despertaba de
mis sueños, por que ya vivía en una constante pesadilla, Deseaba seguir
dormida, pero sabia que era algo imposible. Ya después de un tiempo y varias
visitas al laboratorio, hubo una vez que no fue como el resto, en su momento
no le di ninguna importancia.
Pero ahora, después de varias conversaciones con los demás en mi situación,
he visto cual era la relevancia en ella. Ya conté como era la rutina normal,
debilitarnos, llevarnos al laboratorio y revivirnos. Ese día de debilidad, no me
llevaron al laboratorio, fui devuelta a las cajas de madera, en ella había agua
embotellada y un bocadillo. Ese día solo pensé que fue un castigo, por mi
constante rebelión. Pero va más halla, las voces que ese día creí oír de otros,
que como yo, pensé cautivos, no era así, en mi mente se van ordenado sus
conversaciones y ahora me va cuadrando más la teoría de Mario y la gente al
mando de todo lo que está pasando.
Alicia
Deje la hoja en el cuaderno y baje las escaleras hacia el salón. Encendí la
televisión, antes de buscar cualquier canal donde ver una película y pasar a
otra cosa, el telediario explicaba como en este año más de 10.000 personas
desaparecidas, las cuales 3.000 eran menores de edad, con un mínimo
porcentaje por huidas, eran secuestrados y el mayor porcentaje, eran
secuestrados. Seguidamente la chica del telediario daba paso a su compañera,
que se encontraba en la calle, en una zona residencial, junto a una familia.
Comenzó a contar como una chica de 16 años había desaparecido hace
19 horas, y no sabían nada de ella. No creían que fuese una huida, ya que no
se había llevado nada, ni faltaba dinero. Seguidamente, en la parte derecha
superior del televisor, aparecía una fotografiá suya. Esa chica de pelo negro y
ojos claros, me era muy conocida, marque el numero de Nei, ella me contesto
rápido a la llamada.-
–Estoy viéndolo, es María, estaba dos cursos por debajo de nosotras. Su
hermana mayor salia con mi hermano. Mi madre me ha dicho, que nuestras
desapariciones fueron iguales, de repente y sin dejar rastro de nada, sin coger
nada y el teléfono sobre la cama apagado, como en nuestros casos. – Trago
saliva, escucho cada palabra que me cuenta. Yo no sabia nada de como los
medios llevaron nuestros casos, nunca quise. Pero la verdad, no puedo dejar
de escuchar todo lo que Nei me cuenta. Como después de esto nuestro mundo
cambio y se juntaron nuestras vidas, ya que nunca fuimos amigas.
–Nereida, tenemos que recordar el lugar, hay que ayudar a esa chica.- Me
retiro el teléfono de la oreja, del grito que se escucha a través de el.-
–Pero, ¿tú te has vuelto loca? ¿Que quieres que te vuelvan a coger? No sabes
si saldrás de allí de nuevo, lo mismo salimos, pero sin vida. Piensa lo que
dices, esa chica lo mismo no está allí.- Las palabras que mi nueva amiga me
dijo vuelven a resonar en mi cabeza, “es igual a nuestra desaparición”.
–Lo has dicho antes, ha sido igual que nuestro caso, tiene que estar allí, se
sienten seguros, no han encontrado el lugar, lo han camuflado.- Se escucha la
respiración, pero no me contesta.- Definitivamente y confirmado, estas, loca.
–Tu lo has dicho, CAMUFLADO, ¿Como piensas encontrarlo?.– No pierdo el
tiempo. Con tu ayuda y con la de Mario. Lo llamare ahora, quedamos aquí en
mi casa. Tenemos que ayudar a esa María.- Sé que se me está yendo mucho
la cabeza ahora mismo y que no estoy pensando lo que digo. Pero y si llego al
lugar, si salí una vez, puedo salir otra.-
–¡ESTO NO ES UNA PUTA PELÍCULA, CON UN FINAL FELIZ!. Alicia,
seguimos viva de chiripa. Deja de pensar que era wonderwoman y de que
tienes un jodido avión invisible, para que no nos vean. Eres una chica corriente
que está dando unas cuantas clases de defensa personal. Como los demás y si
hay algo más peligroso que Ernesto, no creo que salgamos vivas esta vez.
Estoy segura de que Mario, piensa como yo. Date una ducha caliente y
acuéstate.- Ella tiene razón, pero la policía no va a hacer nada. No llegan a
creer nuestras historias, creen que Ernesto cometerá un fallo. Que lo cogerán y
que todo acabara. Pero cada vez estoy más convencida que todo esto es un
iceberg y que solo nos muestran la puntita. Como decía Mario. Cuelgo el
teléfono y hago caso de las palabras de Nereida. Pienso mucho, en como este
embarazo no es el único. Nereida podría estar igual. Y muchas más chicas
estarán así. Si encontraran el cuerpo de Erica, en su autopsia se dejaria ver
todo. La igualdad en ADN, portadora y tratada.
Son muchas cosas las que están pasando en mi cabeza ahora mismo, pero sé
que podríamos ayudar mucho más si la policía nos dejase. Siento la necesidad
de llamar a la inspectora, de presentarme voluntaria. Viendo la hora es tarde.
Pero no dejare el tema, mañana tendrá que oírme y dejarme ayudar.
Han pasado ya veinte semanas, a solo unos días de salir de cuentas, ya tengo
elegida a la familia que se quedará al bebé. Mario me ayudo a elegirlos, es más
fácil así para todos, ellos tienen un hijo deseado, nosotros podremos continuar
con nuestras vidas y ese bebé inocente podrá tener una familia que le quiera
sin ir de orfanato a una y otra casa de acogida. Ambos hemos escrito una
carta, para que cuando sea adulto, decida si quiere conocernos, para entonces
yo ya estaré lista y tratada para esa situación.
A un que después de tanto tiempo mi pensamiento debería de haber cambiado,
apenas me han dejado ayudar en la búsqueda de la chica desaparecida y de
las otras dos que le han seguido.
Mi padre me ha repetido una y otra vez desde que volvió de sus viajes, que es
lo que hay, que primero para él es mi salud mental, pero que no quiere decir
que no quiera que aparezcan las otras chicas.
Sigo empeñada en volver al lugar e intentar sacarlas yo misma, pero ahora
mismo esta enorme barriga me lo impide. Nereida a un que no sale del Hospital
todavía, cuando la voy a ver no deja de repetirme que debería de estar
encerrada yo en vez de ella. Pero yo por lo menos no me auto lesionó como
ella. A un que este mes ha mejorado bastante no está preparada para volver a
casa y menos a meterse en aquel lugar de nuevo. Ha Mario sigo sin conocerle
del todo y sigue sin terminar de convencerme del todo, pero estas últimas
semanas le he dejado estar más involucrado, ya que llevó parte de su genética
dentro de mí, pero tampoco es como para llamarlo amigo. He de reconocer que
si volviese al lugar a él si me lo llevaría, sabe más cosas que yo, pero tampoco
estoy segura de que no le traicionase. La psicóloga cree que todos esos
pensamientos e ideas desaparecerán y volveré a mi vida normal sin estrés,
podré volver a la normalidad y sé que no olvidarlo del todo, pero si aprender a
llevarlo y a vivir con ello.
Una semana después…
Me encontraba en la bañera cuando empezó el dolor fuerte en mis riñones, un
dolor que se extendía hacia mi enorme tripa. No lograba ponerme en pie, el
dolor se intensificaba y por supuesto me encontraba sola en casa, para colmo
el móvil lo deje cargando en mi dormitorio y mis padres habían salido una cena,
tardarían un par de horas más mínimo. Cada vez que me intentaba poner en
pie, la presión se hacía más presente en mi bajo vientre, llegando a notar un
ardor que me obligaba a empujar. Estaba tan concentrada en expulsar al bebé,
que no me percate de la presencia de ella frente a mí, no me habló y no pude
identificarla del todo, iba muy tapada.
– Agarra al bebé cuando salga y baja al coche. Yo me encargaré de ella. – Dijo
una voz de un hombre. Tampoco me era reconocida. Volví a lo que estaba y ya
el último empujón y note la presión liberada. Antes de que pudiera tocarle la
persona frente a mi lo agarro, lo tapó y corto el cordón, rápido deje de ver, la
pérdida de sangre me fue robando la consciencia, si no recibía ayuda, me
dejarían allí morir y robarían al bebé, Ernesto no andaría muy lejos de ellos.
Pensé que ya estaba a salvo, que ya se abrían olvidado de mí. Pero no me
habían perdido la pista, sabían bien donde estaba y como encontrarme. Sé que
yo no era lo principal para ellos. Si no lo que llevaba dentro, lo que ellos
crearon. Siempre ha sido más de lo que podíamos ver, Mario lo dijo todo el
tiempo. Nnunca le escuchamos.
Ya no notaba mis extremidades, mucho menos el poder mover las. No tenía
fuerzas ni para poder hablar. Poco a poco escuchaba las voces más lejos, sin
poder saber si seguían allí o no. Mis ojos también dejaron de guiarse. La
oscuridad me cubrió y todo fue fundido en negro.

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