ANEIZAR LESTRANGE

Finita est (se terminó)

Me coloco tras la puerta, veo su figura de espaldas a mí. inhaló, levanto la
tapadera, exhaló y golpeo con la tapadera su cráneo. El se lleva las manos a la
cabeza, acto seguido, cae hacia delante. Me acerco a el, y no pierdo el tiempo,
registro sus bolsillos, cojo las llaves y su teléfono. Salgo de la habitación y
busco la salida. Para no perderme, voy hasta el zulo y desde ahí recorrí el
camino que se hacía la salida. De fondo visualizo la luz del exterior. Comienzo
a comprobar las llaves, de fondo escucho pasos, se acercan a gran velocidad.
Me concentro en encontrar la llave, pero también en el sonido de pasos, cada
vez más cerca. Tercera llave, nada. Encajo otra más, se me acaban las
posibilidades, ¿gira, gira? ¡SI! – Giro la llave y la puerta se abre, el sol me
ciega, pero no puedo atrasarme, me volverá a atrapar. Saco la llave, cierro la
puerta, y compruebo que siga así.
Me guardo el llavero y comienzo a correr a través de la arboleda, voy sin
rumbo. Saco el teléfono. Marco el numero de emergencia. Da tono.
– Cogerlo.– .
–112, emergencias. – Estoy agitada, debo seguir adelante, pero debo avisar de
la situación.
– Me, me llamo Alicia Vázq… – Tropiezo y el teléfono se me cae, cojo aire, me
levanto y sacudo mi ropa. Busco el teléfono entre las hojas que hay en el suelo.
– ¿Alicia?, ¿Alicia?, ¿Es usted Alicia Vázquez Morales? – Sigo corriendo,
escucho mi nombre completo, y las lagrimas salen de mis ojos.
– ¡SI!.- Sigo corriendo. -¡VEO, VEO LA CARRETERA!.- acelero mi paso, no
hago mucho caso de lo que me va diciendo la operadora. Me centro en
encontrar un punto kilométrico. Alicia, por favor, active el GPS del teléfono. –
Lo compruebo, y activo el GPS. Veo el punto kilométrico, me voy acercando.
¡CL-518, KM58!.- Me escondo detrás de unos arboles grandes, al lado de la
carretera. Debo evitar que el pase, y me vea.
– ¡Alicia!, los servicios de emergencia van hacia allí, intente resguardarse en
lugar seguro. Cuando vea que los servicios están allí, salga. No me cuelgues.
¡Yo seguiré contigo!. – La chica me intenta dar conversación, me mantiene al
teléfono, para asegurarse de que sigo bien. Escucho el sonido de un coche,
nada de sirenas. Asomo un poco la cabeza entre la maleza… No es el, vuelvo
a respirar, estoy muy nerviosa, siento que el corazón se me sale del pecho. La
operadora, sigue hablando. Oigo un gran estruendo en el cielo.
– ¡UN HELICÓPTERO!. Salgo hacia la carretera y comienzo hacer señas, en
pocos segundos llegan un par de patrullas y la ambulancia. Me dejo caer en el
suelo, y comienzo a llorar de felicidad.
– Todo acabo.

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