SIX

 

-Ana…- intenté quejarme, pero sonó como un suspiro apagado.

Se la metió en la boca y empezó a hacerme una mamada.

-Joder! Oommmhh!!!- Solté al notar de nuevo su boca.

Ya no pude resistirme, podía llegar a controlarme hasta cierto punto, pero aquello estaba muy por encima de mis límites.

Me acabé apoyando en la pared de la ducha con la espalda, disfrutando de la mamada de Ana, que se la tragaba colocando su mano justo enfrente de su boca, lo que daba la sensación de una mamada mucho más profunda. Pero Ana sabía que teníamos poco tiempo, así que de vez en cuando se la sacaba de la boca y me pajeaba deprisa, mirándome, para luego volver a tragársela de la misma manera.

Era una mamada rápida, con prisas, con el único propósito de que me corriera.

Al poco me descubrí gimiendo, y Ana sonreía mirándome cuando se la sacaba de la boca, meneándomela deprisa, parecía que le gustaba verme así, y por un momento me tuvo bajo control, haciéndome sufrir como yo lo había hecho con ella.

Cuando notó que estaba a punto de correrme, de repente, me agarró las manos, y las llevó hasta su cabeza para que la agarrara, mirándome a los ojos, sin sacarse mi polla de la boca.

Me estaba invitando a follarle la boca de nuevo? Estaba flipando.

Estaba demasiado cachondo y disparado ya como para pensármelo dos veces, me separé de la pared, y le agarré mejor de la cabeza empezando a bombear en su boca, estaba a punto de explotar.

Ana cerró los ojos e hizo algo que me sorprendió aún más, se llevó las manos al coño y empezó a masturbarse muy rápido.

Cuanto más rápido se la metía en la boca, más deprisa se masturbaba.

Y empezó a gemir.

-Mmmoh… Mmmooh… Mmmoh… Mmmooh…

Aquel mugido interrumpido por el vaivén de mi polla me empezó a volver loco, supuse que era porque se estaba masturbando, pero me puso burrísimo.

No duré mucho, mi cuerpo se tensó, metiéndosela cada vez más despacio en la boca, mordiéndome la boca y sintiendo como se acercaba cada vez más esa sensación imparable e intensa.

-NNnnnñññññhhh!!- Gruñí.

Ana se aupó un poco cuando notó que era inminente, como si quisiera sentir mejor mi polla en el momento de correrme, succionando con fuerza, y frotándose el coño de manera salvaje. Y exploté.

-OOOOooogggghhh!!

Exploté llenando de nuevo su boca como lo había hecho por la noche, noté de nuevo como apretaba su lengua contra el paladar con ese gesto de tragar. Estaba bebiendo otra vez de mi. Aquello me ponía muchísimo, me daba un morbo que no podía contener.

Sobre todo después de que me confesase de que era el primer tío del que se tragaba una corrida, y ahora lo hacía cada vez.

-Esssoo… Ooogh… Jodder!- Solté sin poderme controlar al sentir su lengua como aplastaba mi polla al tragar.

Me agarró la polla con fuerza mientras seguía masturbándose, succionaba, y se me abría la boca sola, sintiendo espasmos.

Me faltaba el aire para emitir ningún sonido.

Ana empezó a succionar con fuerza, mi corrida no fue ni mucho menos tan intensa como las corridas de la noche anterior, pero si descargué cierta cantidad dejándome sin aliento. Aun así Ana no desperdició ni una gota, siguió chupando casi con más ganas, como si lo necesitara para seguir masturbándose cada vez más deprisa.

Yo con cada movimiento de su boca y su lengua me estremecía y ahora soltaba algún que otro gritito muy ridículo seguido de algunos espasmos que me hacían dar un brinco, acabe gimoteando, sintiendo como Ana no dejaba de mamar, cada vez con más ganas.

Haciendo que me estremeciera con cada succión suya de una manera brutal, a punto de perder hasta el equilibrio.

Intenté apartarme pero ella tenía mi polla agarrada, chupando como si necesitara sentir mi polla en la boca para continuar masturbándose. Se frotaba el coño cada vez más deprisa, cerrando los ojos y arrugando las cejas. Me estaba matando de placer, cada vez que se la metía y se la sacaba mi cuerpo daba un brinco, y yo gimoteaba suspirando y soltando unos grititos muy ridículos. No los podía contener.

-Uuh! Ooh! Ann… nna… Ooh! Para… ooh! Cabr… Cabrona! Aah! Aaaaah!!- Soltaba de manera ridícula.

Intenté cogerla de la cabeza, pero Ana me apartó la mano, lo intenté de nuevo, pero volvió a rechazarme, y desistí, ella cada vez estaba más entregada, y se masturbaba de manera más exagerada.

-Mmmhh! MMmoh! Mmoh! MMmmohh!- Mugía cada vez que se metía mi polla hacia dentro.

Al final acabó corriéndose también, y justo cuando noté que estallaba, le sujeté la cabeza para que se tragara mi polla hasta el fondo.

-MMMMmmññññuuummmhhh!!!- Mugió con mi polla hasta el fondo de su boca.

Noté el bramido que soltó en la punta de mi polla y como vibraba su garganta, me estremecí sintiendo cosquillas en la parte más profunda de mi espalda.

La solté y acabó sentándose en la ducha, tosiendo y riendo, mientras el agua que caía se llevaba las babas que le colgaban de los labios.

Cuando se calmó me miró son una sonrisa como la de una niña traviesa que sabía que acababa de hacer una gran travesura.

-Joder Ana! Me vuelves loco!- Le dije pasándome las manos por el pelo.
-Y tu a mi!- Soltó mirándome desafiante.

Ana se levantó y me besó. No podía disimular una sonrisa.

-Me seco y me cambio.- Soltó.

Se aclaró bajo el agua, pasándose las manos por todo el cuerpo, me fijé en sus pezones puntiagudos, y en cómo le brillaba la piel por el agua, abrió los ojos cuando el agua se escurrió de su cara, y me descubrió mirándola. Me sonrió sin decir nada.

Luego estrujó su pelo para escurrirlo, y me dejó a solas en la ducha.

Flipaba con Ana, cuando la creía tener controlada, salía por otro lado. Y creo que eso era lo que más me volvía loco.

Seguía preguntándome donde estaría su límite, y esa noche tenía intención de volverlo a ponerla a prueba.

Acabé de ducharme y de vestirme, total, yo solo tuve que ponerme la misma ropa que el día anterior, solo cambiándome la ropa interior claro.

Aún me temblaban las piernas.

Ana tardó, y tardó, se había encerrado en su habitación, y yo no paraba de mirar el reloj mientras preparaba café de sobre y hacía unas tostadas.

-Ana!- Alcé la voz.
-Voy! Voy! Ya salgo!- Decía desde su habitación.

Cuando salió casi me caigo de espaldas, llevaba unos botines negros con unos taconazos de infarto, y si seguías mirando hacia arriba, Ana se había puesto unos leggins negros que estaban a medio camino entre imitación de cuero y látex, tenían dibujados como unas microescamas negras que brillaban con un tono parecido al plástico.

Le seguía una especie de chaquetilla muy arrapada y elástica que marcaba toda la figura de Ana, de color rojo y con unas líneas blancas y negras en los brazos, la chaquetilla era tipo la de los ciclistas, muy arrapada y fina, con una cremallera que se había dejado abierta hasta marcar un escote tremendo, con las tetas muy juntas y elevadas.

Todo el conjunto le quedaba muy motero, similar a un mono de moto, pero mucho más fino y con muchas más curvas.

-Qué tal?- Preguntó mimosa.

Yo estaba embobado, se dio la vuelta y no sabía que era peor, porque los leggins no dejaban mucho a la imaginación, metiéndose entre sus nalgas como una segunda piel, mostrando un culo espectacular.

-Bufff!

Ana sonrió lasciva levantando sus cejas.

-Creo que no deberías vestirte después de correrte.- Solté.

Ana lo pilló, empezó a reírse.

-Seguro que quieres ir así?- Pregunté.
-Si.- Dijo orgullosa.

Me encogí de hombros y sonreí. Ana se acercó a mí.

-Además, así podrás fardar del juguete que tienes, no?- Me dijo flirteando.

Que puta era…

-Jajaja! No tienes remedio… Por cierto, he hecho café y te he preparado una tostada.- Dije.
-Oh! Gracias!- Dijo cogiendo la tostada y dándole un mordisco.

La dejó de nuevo en el plato.

-Tengo que maquillarme, ahora me tomo el café.- Dijo en dirección al baño.

Dejó la puerta abierta, y vi cómo se maquillaba mientras me tomaba el café. Me encantaba como se ponía de puntillas sobre la pica para acercarse al espejo, como se empolvaba, y se pintaba los ojos, me quedé embobado de nuevo en su culo, que ahora lo levantaba debido a que se aupaba para acercarse al espejo.

Llevaba dos días probando las reacciones de Ana al acariciar o lamerle su culo, y en todas las ocasiones se había mostrado muy excitada, no estoy obsesionado con el sexo anal, de hecho muchas ocasiones ni pienso en ello. Pero seguía decidido en descubrir hasta donde me permitiría llegar Ana.

Con mi ex, con el tiempo, el sexo anal se convirtió en un añadido más en nuestros juegos, no algo rutinario, pero sí de vez en cuando, sobre todo cuando ella se ponía muy cachonda, en plan guarro, que me lo acababa pidiendo y todo.

Pensando mientras la miraba, me dije que hacía tiempo que no probaba un culito, y estaba decidido a que esa noche jugaría con el de Ana.

-Te voy poniendo azúcar?- Le dije.
-Si, por favor, dos cucharadas!- Contestó desde el baño.

Estaba revolviendo su café con la cucharilla cuando se me acercó, si antes estaba espectacular, ahora, maquillada era sublime, y eso que no se había pintado los labios.

Siempre he apreciado lo natural, no soy mucho de maquillaje, pero Ana se sabía pintar, nunca en exceso, siempre lo justo para potenciar sus encantos y resaltar sus preciosos ojos castaños.

Tal y como llegó, puso su mano en mi mejilla y me dio un beso de esos húmedos que empezaban a parecer una droga para mí.

-Gracias.- Soltó cariñosamente.

Luego cogió su tostada y le dio otro bocado.

No sabía a qué había venido ese beso, pero me había dejado tocado.

-Me encanta como besas.- Me oí decirle en voz alta.

Ana se apartó un mechón de pelo que le había caído sobre la cara, en un gesto muy coqueto.

-Gracias.- Dijo iluminándosele la cara.

Nos tomamos el café y Ana cogió una chaquetilla tipo torerilla, que imitaba una chaqueta de piloto de esas de borreguillo, con el cuello muy alto. Le quedaba preciosa y sexy, dejando ver su culo y ciñéndose a su cintura. Parecía sacada de algún catálogo de ropa de las marcas más famosas.

-Vamos?- Soltó risueña mirándome.

Pero antes de contestarle nos sorprendió el sonido del teléfono de la habitación. Los dos lo miramos extrañados, quien podría llamarnos? Porque de ser Marc lo hubiera hecho a cualquier móvil nuestro. Era muy raro.

Lo cogió Ana, era la única que sabía hablar francés, y vi como poco a poco fue cambiándole la cara, algo pasaba, Algo que no era normal ni bueno, a juzgar por sus gestos.

-Que pasa?- Pregunté extrañado.

Ana me hizo un gesto de que esperara con la mano, mientras seguía al teléfono. Al final colgó y se giró hacía mí.

-Joder, no me lo puedo creer.- Dijo.
-Qué pasa?
-Que la habitación solo estaba pagada hasta hoy, tenemos que dejarla.- Me dijo con cara de preocupación.
-Cómo?- Solté incrédulo.

Ana paseó unos segundos de un lado a otro de la habitación, cogió su móvil y empezó a teclear nerviosa.

-Creí que estaba pagada hasta mañana…- Dije incapaz de creerme aquello. -Es decir, tenemos que quedarnos hasta mañana, porque la feria aun durará hoy, pero mañana tendremos que desmontar…
-Lo sé, lo sé. Joder! Y ahora el gilipollas de Marc no contesta a los mensajes.- Se quejó mirando su móvil.

Estaba saliendo la Ana de siempre, ya me extrañaba que hubiera desaparecido por completo. Miré el reloj, teníamos que salir ya para la feria o llegaríamos tarde.

-Ana…-Empecé a decir.

Ana me puso sus dedos en los labios interrumpiéndome.

-No te preocupes… Yo me encargo.- Me dijo con dulzura.

Y se aproximó a mí para darme un pico.

Su gesto me sorprendió, me esperaba algún reproche o pataleta, pero no aquello, me quedé un poco parado, sobre todo por su iniciativa.

-Le diré al hotel que nos quedaremos más, y lo pagaré del dinero que me dejó Marc, luego lo llamaré y lo arreglaré, vamos a la feria que se nos hará tarde.- Empezó a decir mientras agarraba su bolsito.

Bajamos y Ana se entretuvo en la recepción para hablar con los del hotel, luego se acercó a mí con cara de cabreada.

-Joder! Tendrás que ir tirando.- Me soltó.
-Por? Qué pasa?
-Que son imbéciles y no se aclaran, creo que nos tendrán que ubicar en otra habitación, porque dicen que la tienen reservada, y nuestra reserva solo era hasta hoy.- Se quejó peinándose el pelo hacía atrás.
-Joder.
-Da igual… Te importa ir solo? Yo iré en cuanto pueda.
-Claro, no te preocupes, voy tirando.

Me dio un pico, y volví a sentirme raro.

Se me hacía raro ver a Ana tan cariñosa, y a la vez ser tan contundente con los demás, era como si yo ahora estuviera a salvo de sus tonterías.

Suelo ser de esos que caminan rápido si van solos, no suelo disfrutar del paseo, voy de un lado a otro con el objetivo de llegar, así que me puse a caminar en dirección a la feria.

Aun así me dio tiempo a pensar un poco en todo. Ahora entendía al cabronazo de mi jefe, si aquel imbécil había visto tan solo una punta del potencial que escondía Ana en la cama, no me extrañaba que se la pegara a su mujer, y quien no lo haría? Ana era capaz de volver loco a cualquiera! Me estaba empezando a volver loco hasta a mí!

Era cierto y la había criticado mucho por ello, de que Ana no servía para nada, pero viéndola ahora resolver problemas, y asumir responsabilidades, me hacía preguntarme si no estaba equivocado.

Vale que lo hacía todo un poco a su manera y como le daba la gana, siempre con ese punto de interesada, pero y quien no lo es? Yo mismo me estaba aprovechando de la situación por puro interés.

Sería ese interés el que la llevó a tirarse al jefe? Porque estaba claro porque mi jefe se la follaba, pero Ana? Que vería en él? Ana estaba buenísima como para poder elegir a quien se tiraba, y fue a elegir a un tipo bastante mayor que ella, y además casado? Se me hacía raro.

Nunca he sido de estos cotilleos, ni me considero chismoso, pero quizás esta historia si me interesaba saberla, por saber dónde me estaba metiendo.

Llegué hasta el Stand casi sin darme cuenta del camino que recorrí, casi de manera automática empecé a encender ordenadores y pantallas. Y un par de empleados de otros stands me saludaron diciéndome algo que no entendí, así que me dediqué a sonreír e ir a lo mío.

Si Ana no llegaba pronto, no sé cómo me las apañaría para hablarles a los clientes.
Al cabo de un buen rato llegó con prisas, cuando la feria ya llevaba una media hora larga abierta al público. Yo no había tenido muchas complicaciones, porque todo el que pasó, lo hizo solo para chafardear.

-Que tal?- Me soltó quitándose la chaqueta.

Buff, Volvió a sobrecogerme un no sé qué al ver aquel escote y a Ana embutida en aquellos leggins.

-Bien, no ha pasado nadie, no te preocupes… bueno, que te han dicho en el hotel?
-Ya está arreglado.- Me dijo dedicándome una sonrisa.
-Pero nos cambian de habitación?- Pregunté.
-No, no, le darán otra habitación a los que venían hoy.
-Ah! Perfecto entonces!

Ana sonrió triunfante.

-Que peligro tienes…- Solté riendo.

Ana se giró hacia el mostrador lanzándome una última miradita llena de intenciones.

Cada vez que pasaba alguien por el stand y se interesaba, Ana se adelantaba soltándole el cuento en francés, con mucha naturalidad y simpatía, que yo casi me tenía aprendido, casi coqueteaba con los posibles clientes masculinos.

De vez en cuando me soltaba alguna miradita coqueta a mí, sobre todo cuando me pedía que lanzara la demo, ya no quedaba nada de la Ana insoportable del día anterior, ni yo era capaz de verla así de nuevo.

En un momento que se quedó el stand vacío, me comentó que si teníamos internet, le dije que claro, que el recinto nos facilitaba acceso gratuito, y se le ocurrió chatear con Marc para contarle lo ocurrido con el hotel.

Se tiró casi toda la mañana conectada al portátil chateando con Marc, explicándole el problema que habíamos tenido con el hotel, y arreglándolo todo, además cuando aparecía un cliente se levantaba y lo atendía con mucha simpatía y frescura, para volver a enfrascarse en discusiones con el jefe a través del teclado.

Estaba flipando con ella.

Por lo visto, cosa que no me extraña en mi empresa, mi jefe no había contado con el día de recogida, y solo pagó los días de “trabajo” que según él eran los días de estar en el stand, claro, que no contó con el día para desmontarlo todo.

Típico de alguien que solo se pasa para aparentar.

Cuando me lo contaba Ana, me daba la risa, de no ser porque el hotel nos llamó para abandonar la habitación, no nos hubiéramos dado cuenta de todo el marrón que se nos hubiera venido encima.

Mi jefe no solo la cagó en eso, sino que además tenía contratada la empresa de transportes que se lo llevaría todo para ese mismo día.

Le dije a Ana que si estaba loco, que no podía pretender que desmontara todo el “tinglao” nada más cerrar y que estuviera listo para que se lo llevaran a Barcelona.

Era de chiste.

Ana, sin enfadarse, ni gritar, ni nada, no solo me dio la razón, sino que además me iba diciendo que me tranquilizara, que lo iba a arreglar.

Estaba flipando, no parecía la misma, donde estaba la niña impertinente que ahora me estaría gritando algo como “Y qué quieres que haga niñato??”.

Estaba descolocado.

No solo eso, sino que me atrevería a decir que estaba admirando la manera en que ella se estaba enfrentando a todo el problema, incluso pude leer algunas perlas que le estaba soltando a mi jefe del calibre de “la has cagado tú, y tengo que arreglarlo yo” o una que me hizo más gracia que decía algo como: “Nosotros nos estamos dejando el culo aquí solos, y no podemos estar por estas mierdas…”

Y es que, pensé, “no hay nada como follarse al jefe para tener el poder de mandarlo a la mierda”.

Ana los tenía bien puestos, o mejor dicho, debía tener los huevos de mi jefe bien atados.

Al final Ana arregló el tema, y acabó de demostrarme que estaba muy equivocado, no era una inútil, era muy lista, mucho. La tenía por una pija boba calientapollas, y en realidad había que tener mucho cuidado con ella.

Me explicó que había arreglado lo del hotel, y que Marc se encargaría de arreglar lo del transporte, que vendrían mañana, no hoy a última hora de la tarde.

-El transportista llegará mañana por la tarde, a última hora. Y si acabamos de desmontar todo antes, mejor. Nos dará tiempo de dar una vuelta por París tú y yo, y si no le parece bien a Marc, que lo hubiera arreglado él.- se quejaba explicándome.
-Uff… Tendré para un rato.-Dije.
-Te ayudaré, me dices que hacer y acabaremos antes, así cuanto antes acabemos, antes podremos disfrutar de París.- Dijo sonriéndome cariñosamente.
-Está bien. Puede estar bien pasar un rato contigo.- Le dije contagiado por su cariño.
-Ahora solo faltará mirar los vuelos, podríamos pillar el último, así estaríamos aquí más rato.- Me explicaba.
-Ana… Me estoy dando cuenta de que todo esto se te da muy bien, me fio de ti.- Dije bastante en serio.

Ana se lo tomó como un alago, sonrió llena de orgullo. La verdad es que me tenía muy sorprendido. Todo esto fue ocurriendo mientras algún cliente nos iba interrumpiendo, con lo que dejábamos nuestra conversación, lo atendíamos y luego volvíamos a lo nuestro.

Con todo, la mañana se me hizo muy corta, cuando nos dimos cuenta, ya era hora de comer, sobre todo para los franceses que comían muy pronto, y claro, teníamos que adaptarnos o los sitios de comida acababan teniendo, con suerte, solo los restos.

Ana se acercó a mí y me dijo:

-Tienes hambre?

Yo andaba sentado tras el portátil, y Ana, al hablarme se había agachado un poco, lo que me dejó su escote a la vista y no pude evitar mirarlo.

-Contigo uno siempre tiene hambre…- Le dije bromeando.

Ana sonrió coqueta, y se apretó los pechos con los brazos, para dejarme disfrutar mejor de aquel espectáculo, luego la miré y se relamió mirándome con intenciones lascivas.

Sonreí.

-La verdad es que sí. Llevo con un café toda la mañana.- Contesté mirando de nuevo fijamente a sus tetas, sin cortarme un pelo.
-Puedo ir a por unos bocadillos o algo, si quieres.- Comentó ella mirándose al escote y luego a mí con una sonrisa.
-No hay casi nadie, sería lo mejor, ahora que tenemos algo de tiempo.- Dije.

Mis ojos iban de su escote a sus ojos, pero volvían a su escote como atrapados y sin salida.

-Pues ahora vengo.- Me soltó con un tono juguetón.

Se peinó el pelo hacía atrás, con ambas manos, haciendo que sus pechos subieran. No le hacía falta apartarse el pelo, fue todo para que le viera mejor las tetas.

Sonreí de nuevo, me encantaba verla jugar de aquella manera, y conseguía lo que se proponía, porque me ponía nervioso y sentía que me invadía el típico calor lento de estar excitado.

Ana se giró para irse. Y se me ocurrió una idea.

-Espera!- Solté antes de que saliera del Stand.

Giró su cabeza, quizás pensó que le iba a soltar algún piropo, porque me miró sonriendo, coqueteando.

-Dime?- Me dijo risueña acercándose de nuevo a mí.

Su desfile hasta mi estuvo cargado de morbo, se acercó como una gatita hasta que volvió a apoyarse en la mesa donde tenía mi portátil.

Le cogí la barbilla y me acerqué a sus labios, Ana abrió la boca en un gesto de sorpresa, no se esperaba que la atacara en plano Stand, quizás creyó que nuestros juegos iban a ser solo de puertas del hotel para dentro, no sé. Pero la besé, y cuando me aproximé a sus labios su gesto de sorpresa se transformó, cerrando sus ojos y dejándose besar.

El sabor de su boca me encantaba, fue un beso corto, lo justo para apreciar aquel sabor, pero suficiente.

Ana abrió sus ojos y me miró.

-Quédate quietecita…- Dije.

Abrió los ojos con sorpresa cuando descubrió que mis dedos estaban cogiendo la anillita de la cremallera de su escote. Eso no lo esperaba, vi como sus mejillas empezaron a sonrojarse.

-SSsshhh…- Le hice para que no dijera nada.

Tiré de la cremallera hacia abajo despacio. Y Ana abrió sus ojos aún más alarmada.

La gente no nos podía ver porque Ana estaba de espaldas al público, agachada frente a mí.

-Que… Que haces?- Preguntó nerviosa.

Me cogió la mano con la que le bajaba la cremallera de aquella camiseta.

-SSsshh… Estate quieta, solo le doy un poco de emoción a esto que está siendo muy aburrido… Además, no querías que fardara de juguete?- Le dije en un tono juguetón.
-Sí, Pero…- Contestó cortada y sonrojada.
-De peros nada. Aparta la mano.- Dije un poco más serio.

Ana dudó, pero acabó apartando la mano. Y acabé de bajar la cremallera justo unos cuatro o cinco dedos más abajo de cómo lo llevaba, ahora no mostraba un simple escote abundante, sino que llegaba a mostrar hasta donde se unía el sujetador, de un color azul clarito, seguramente serían los que hacían juego con el tanga que yo guardaba.

Ahora si estaba impresionante, incluso más allá de sexy, provocaba solo al mirarla. Entre la cremallera, mostraba el perfil de dos pechos redondos y firmes, no es que mostrara las tetas por completo, sino una línea ancha que empezaba en el nudo de su sujetador mostrando su canalillo apretado por la presión de la prenda. Era imposible no mirarla.

-Buff.. Solo de mirarte ya se me está poniendo dura…-Susurré.

Ana se miró las tetas y luego me miró a mí, suspiró sonrojada.

-Tienes prohibido subírtelo, lo has entendido?
-Eh? Ssi… Si.-contestó tímida.
-Si descubro que te lo has subido, te lo bajaré más.- Dije como regañándola bromeando.

Le aparté un par de mechones de pelo que tenía frente a la cara. Ana no se movía, notaba como su pecho se inflaba y desinflaba por su respiración. Estaba nerviosa.

-Quiero que te pasees así, ahora sí que estas espectacular. Además, como seguro que generas más de una miradita, quiero que cuentes cuántos de estos viejos verdes te miran las tetas, cuéntalos bien, porque si son menos de diez, te castigaré… Y tendremos que bajar más esa cremallera. Así que te conviene darte una buena vuelta en busca de algo de comer, lo has entendido, Juguetito?

A Ana se le había abierto la boca por la sorpresa, me miraba como si no me conociera.

-Ssi… Si.- titubeo sonrojándose.
-Claro que me puedes engañar, pero… entonces no tendría gracia, no?
-Nno.- Reconoció tímidamente.
-Me vas a engañar?
-No.- Dijo negando con la cabeza.

Ana se mordió los labios, bien, eso indicaba que todo aquello le daba morbo, era su tic cuando empezaba a ponerse cachonda.

Estaba seguro de que lo haría sin hacer trampas. Le hice un gesto con la cabeza para indicarle que se podía ir.

Suspiró y se levantó, bamboleando aquellas tetas frente a mí.

Luego salió del stand, pero justo antes de largarse se giró y me miró sonriendo con una mirada un poco traviesa.

Continuará…

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s