ECONOMISTA

Estuvo una temporada evitando a Don Pedro en el instituto, después de lo que había pasado con él pensó que era mejor dejar pasar algo de tiempo. Por la noche viajaba a Madrid para verse otra vez a solas con Víctor, lo que la tenía nerviosa y excitada. Dejó las cosas recogidas en su despacho y se fue a dar la última clase de la semana. Le tocaba con el grupo donde estaba Lucas.

Le gustaba ir con pantalones vaqueros muy ajustados, marcando culo y coño a lo bestia, se ponía camisetas que no la taparan nada, quería que se lo vieran bien, que vieran ese pequeño culo duro y redondo, llevaba el vaquero tan ceñido que incluso se la metían un poco entre los glúteos y estaba segura que se le notaba la rajita perfectamente.

No era tonta, a su paso los alumnos la miraban, podía sentirlo, escuchaba los cuchicheos, incluso alguna frase tipo “joder que buena está” y ella reafirmaba sus andares, clavaba mas fuerte los tacones en el suelo. Se sentía poderosa poniendo cachondos a esos jovencitos en el instituto.

El que cada vez la miraba mas libidinosamente era Lucas, siempre lo había hecho, pero desde que se follaba a su amiga Mariola era todavía mas descarado. Ella intentaba concentrarse en dar la clase, pero cuando cruzaba la mirada con Lucas éste la tenía fija en ella con una media sonrisa en la boca. Le inquietaba su comportamiento, pero tampoco podía decirle nada, al fin y al cabo no hacia nada fuera de lugar o que notaran el resto de alumnos.

Pero ese día cuando terminó la clase esperó a que salieran todos y Lucas se quedó el último en salir. Se acercó a su mesa y le dijo.

– Que tenga usted un buen fin de semana Claudia.
– Gracias, lo mismo digo.

Fue una contestación educada y normal por parte de la profesora que no se esperó a que Lucas se quedara parado allí, ya que no le había dado conversación, solo fue una mera formalidad.

– Eso espero, bueno usted ya lo sabrá, dijo él.

Claudia le miró sorprendida, pues no sabía a que se refería, pero no le gustó por donde iba la conversación.

– No sé a que te refieres Lucas, dijo con cara de extrañeza.
– Ahhh, perdón, pensé que lo sabría, que esta noche he quedado con Mariola, como son amigas…

Las pulsaciones de Claudia se pusieron a mil. Esa era la clase de problemas que la relación de Mariola con un alumno le podían acarrear, no quería que todo eso la explotara en la cara.

– No, no sé nada, eso es una cosa vuestra de la que yo no estoy, ni quiero estar informada, ¿de acuerdo?, no quiero que me vuelva a mencionar esto, tu y yo solo hablaremos de temas académicos, le cortó Claudia.
– Si, perdón, no la quería molestar…disculpe, dijo Lucas saliendo del aula.

Esperaba haber sido lo suficientemente clara con él, pero no la gustó nada que Lucas tuviera la confianza de acercarse hasta ella para decirla que había quedado con Mariola. Lo bueno al menos es que su amiga si estaba cumpliendo su palabra y no le había informado de ese nuevo encuentro con Lucas. De todas formas tendría que volver a hablar con ella. Cada vez la preocupaba mas esa relación.

Salió del banco sobre las tres de la tarde, llamó a su ex para asegurarse que había pasado a recoger a Alba por el colegio y cuando lo hizo se fue a comer sola a un restaurante. Le gustaba desconectar así. Mariola tenía el fin de semana para ella sola.

Por la noche había quedado con Lucas, se habían visto entre semana para jugar un partido de padel, pero no habían podido hacer nada sexual, así que ahora tenía todavía mas ganas de estar con él. Desde el fin de semana de su cumple no habían vuelto a tener sexo, aunque si se habían intercambiado mensajes subidos de tono por el whatsapp.

Intentó tener la casa perfecta como siempre y cuidar todos los detalles, otra vez le iba a preparar la cena y unos dulces de postre, aunque luego el joven no se fijara en nada de eso y solo fuera allí para follársela. Se había comprado un conjunto de lencería para sorprender al chaval, con sujetador, tanguita, medias, liguero y ligas. Quería estar espectacular.

Quedó con él un poquito antes de la cena. A esa misma hora Claudia se estaba subiendo en un AVE dirección Madrid para verse con Víctor, momento que aprovechó para llamar a Mariola.

– Hola Claudia, ¿que tal?
– Pues mira, de camino a Madrid.
– Mmmmmmmmmmmm…¿no paras, eh?…le estás cogiendo el gustillo a esto, jajajaja.
– Si, eso parece.
– Bueno, yo también tengo planes para este fin de semana, no te he dicho nada, como sé que no te gusta…
– Prefiero no saberlo, de verdad, de eso precisamente quería hablarte.
– Tranquila Claudia, ¿ya estás otra vez con eso?, no tienes que preocuparte, ya lo sabes…
– Es que esta mañana ha venido Lucas a hablar conmigo…
– ¿Lucas?, ¿y eso?
– Pues no sé, eso quería comentarte, que ha venido a hablarme, en plan como si fuéramos amigos, diciéndome que había quedado contigo este fin de semana.
– ¡No me digas!
– Si, me ha sentado fatal, esto es precisamente lo que no quería que pasara Mariola.
– Lo siento mucho de verdad, no sé porqué ha ido a decirte eso, no lo entiendo, déjame hablar con él, me parece muy raro, ¿y que te ha dicho exactamente?
– Tampoco mucho, pues que había quedado contigo y me dijo, bueno usted ya lo sabrá, me ha dejado descolocada, ha sido una situación bastante incómoda la verdad.
– Ya, me imagino, lo siento mucho Claudia, sé que esto es importante para ti, déjame que hable con él, te prometo que no va a volver a pasar…
– Eso espero…
– Tu pásatelo bien en Madrid y hablamos la semana que viene de estas cosas…
– Vale, lo mismo digo, buen fin de semana.
– Ciao

En cuanto colgó a su amiga sonó el timbre del portal. Lucas estaba esperando abajo.

Acosté a las niñas y después de cenar me conecté al Skype, había quedado con Toni para morbosear un poco en mi cuenta privada. Claudia me había dejado solo esa noche, estaba con Víctor en Madrid. Posiblemente a esa hora tuviera su polla dentro.

 ¿Que tal David?
– Pues bien, mas o memos.
– ¿Está Claudia en Madrid, no?
– Si, ha ido solo una noche, en principio mañana a mediodía está aquí…
– El otro día lo pasé muy bien, me encanta conectarme con vosotros, fue muy morboso lo que me contasteis de como se la folló Víctor delante de ti.
– Nosotros también lo pasamos muy bien contigo.
– Te están haciendo un buen cornudo.
– Si. Oyes Toni, me gustaría contarte una cosa que me pasó con Víctor lo que pasa es que Claudia no sabe nada de esto.
– Cuenta, cuenta.
– Pues el otro día, cuando follaron la primera vez, luego nos quedamos solos él y yo en el hall del hotel esperando a Claudia.
– Si.
– Se me puso en plan chulo, diciendo que solo quería a Claudia para follar porque estaba casada, que estuviera tranquilo que no se iba a enamorar de ella, cosas así que no venía mucho a cuento, supongo que lo hizo para humillarme.
– Entiendo, ¿y tu que le dijiste?
– Pues nada, me quedé como paralizado, se me puso dura que me hablara así de Claudia.
– Joder, que cornudo eres, jajajaja.
– Y eso no fue lo peor.
– ¿Ah, no?, ¿que mas te pasó con él?
– Claudia le había contado muchas cosas de nuestra intimidad, lo que hacíamos en privado, que hablamos contigo por cam, lo de los arneses, cosas así, incluso de nuestros problemas de fertilidad.
– Joder.
– Lo puedo ver medio normal, están muchas horas juntos y entre polvo y polvo hablarán de esas cosas, lo que me fastidió fue lo que pasó luego.
– ¿Que pasó?
– Pues se puso todavía mas chulo y me dijo que si quería probar una polla que él estaba dispuesto a dejársela chupar.
– No me jodas que te dijo eso.
– Si, cada vez que hablaba me caía peor, pero estaba mas cachondo.
– Y le dijiste que si…
– Si, fui un estúpido, fuimos andando hasta unos baños del hotel, nos metimos dentro.
– No me digas que lo hiciste.
– Entramos en un privado y se me puso delante, me sacó la polla, joder que si lo hizo, imagínate como estaba yo, aunque me había corrido, pero acababa de ver como se follaba a mi mujer y me puse de rodillas.
– ¿Y se la chupaste?
– No, el cabrón comenzó a reirse y me dijo de todo, se guardó la polla y me dejó humillado, lo hizo para jugar conmigo.
– ¡Que hijo de puta!, ¿y que hiciste luego?

– Salí como si nada, él estaba hablando con Claudia que acababa de bajar.
– Ese tío no es de fiar.
– Ya lo sé.
– Tienes que decirla a Claudia que tenga cuidado con él.
– Ya lo sabe, lo hemos comentado, es un cabrón pero se la folla de maravilla…yo tengo cuidado con él…
– Pero estabas dispuesto a comérsela.
– Si, me dió mucho morbo la situación, no sé porque.
– ¡Pues porque eres un cornudo que tiene muchas ganas de comerse una buena polla!
– Mmmmmmmmmmmmmmmmm…
– Solo de pensarlo ya se te pone dura.
– La verdad es que si.
– Yo te dejaría hacerlo.
– Lo sé.
– Me encantaría quedar con vosotros. Te dejaría que me hicieras una mamada delante de Claudia mientras ella se masturba viéndonos, ¿te gustaría?
– Joder, siiiiiiiiiii…
– Y luego me la follaría para que lo vieras tu…
– Ufffffffffffffffff…me estás poniendo muy burro.
– ¿Te estás pajeando ya, cornudo?
– Mmmmmmmmmmmmmmm, siiiii.
– ¡Cornudo de mierda!, tu mujer follando con otro y tu haciéndote pajas.
– Mmmmmmmmmm…
– Mañana te va a venir bien folladita, Víctor se va a correr dentro de ella, en su cara, le va a llenar la cara de leche calentita, se la va a follar a cuatro patas, como a una guarra y con un poco de suerte te viene hasta con el culo abierto. ¿Quieres que Víctor la de por el culo a tu mujercita?
– Joder Toni.
– Vamos pajéate y córrete…
– Me corroooooooooo, me corroooooooooooooooooooooooooo

– ¿Estás ahí?
– Si, perdona, estaba limpiando esto, lo he dejado todo perdido.
– Bueno David, voy a dejarte, oyes lo de quedar en persona con vosotros lo digo en serio, me encantaría…
– Lo sé, a mi también, no te conozco, pero sé que eres buena gente y se puede confiar en tí
– Gracias.
– Y tienes una polla enorme que me gustaría ver dentro de Claudia.
– Mmmmmmmmmmmmmmm.
– Hablaré con ella, tenemos que empezar a plantearlo en serio lo de quedar contigo.
– Gracias David.
– ¿Esta semana quedamos el miércoles para conectarnos, no?
– Si.
– ¿Alguna sugerencia?
– No, le pediré a Claudia que me cuente que tal le ha ido con Víctor este finde.
– De acuerdo.
– Hablamos. Un saludo.
– Igual.

Mariola cabalgaba furiosamente sobre la polla del jovencito que no dejaba de apretarle el culo y acariciar sus tetas. Se inclinó sobre él para incrementar la velocidad hasta que Lucas terminó corriéndose dentro.

– Bfffff, que bueno, joder, no me canso de follar contigo, dijo Lucas mientras Mariola se dejaba caer hacia un lado.
– Me vas a matar…

Se quitó el preservativo y lo lanzó al suelo, cayendo encima del conjuntito arrugado que horas antes llevaba ella puesto. Había sido una sesión intensa de sexo. Antes de cenar ya empezaron a morrearse en el sofá y Mariola terminó haciéndole una paja y después una mamada hasta que el chico se corrió en toda su cara.

Tuvo que ducharse de nuevo en lo que se acababa de hacer la cena en el horno y volverse a maquillar. Luego se puso un conjunto de lencería que se había comprado especialmente para la ocasión y después se puso una faldita roja y una camiseta blanca con zapatos de tacón. Debajo llevaba la sorpresa. Después de cenar volvieron al sofá y estuvieron un rato enrollándose hasta que Mariola se fue desvistiendo quedando tan solo en ropa interior y zapatos.

Lucas la miraba absorto, en su vida había visto a una mujer así vestida, solo en las películas porno, le encantaban las ligas, las medias, el sujetador de encaje, las braguitas, se puso tan cachondo que la puso a cuatro patas en el sofá y se la metió por el culo. Aguantó un par de minutos.

Luego estuvieron follando en la cama, otros dos polvos mas. El chico era incansable, se volvía a empalmar casi instantáneamente. No podía dejar de follarse a Mariola, le parecía que estaba buenísima, le encantaba especialmente el pelo y su culo. Sobre todo su culo. Tenía un buen trasero redondo, potente, no es la típica que nace con uno bueno, se lo había tenido que currar muchas horas en el gimnasio y ahora tras años de trabajo tenía un culazo mil veces mejor que cuando iba a la universidad. Lucas no se cansaba de tocárselo, se lo había visto tantas veces jugando al pádel en faldita, en mallas y ahora por fin lo tenía para él. No se había quedado satisfecho todavía, quería metérsela por detrás una vez mas antes de irse para casa, pero antes Mariola comenzó a hablar.

– Me ha llamado esta tarde Claudia.
– ¿Claudia?
– Si, Claudia, tu profe de inglés…
– Si, ya ya, ¿que quería?
– Nada, estaba un poco enfadada, al parecer has ido a hablar con ella esta mañana al terminar la clase.
– Si, he metido la pata, no tenía que haberla dicho nada, he pensado que como sois amigas que…
– ¿Que como somos amigas, que…
– Pues no sé, supongo que he buscado un acercamiento con ella, así en plan amigos, o no sé…
– Mira Lucas, Claudia está muy al margen de nuestra relación, lo sabe, pero nada mas, no quiere saber ni que nos vemos, ni cuando quedamos, nada de nada…
– Creí que como sois amigas…
– Le contaba cuando quedo contigo para follar, no?
– Si.
– Pues no, no hablamos de eso, no quiero darte sermones ni nada de eso, solo te pido eso si, que como creo que vamos a seguir viéndonos nunca le comentes nada a Claudia de mi ni nada por el estilo, como si ella y yo no nos conociéramos.
– Vale, no te preocupes, dijo Lucas.
– Yo entiendo que Claudia te guste, está muy buena y es tu profesora, pero de puertas para fuera ella y yo no nos conocemos de nada, ni ella sabe nada de que tu y yo estamos juntos, solo somos dos amigos que jugamos al padel.
– Si, si, perfecto, no volveré a decirla nada, he metido la pata y si, Claudia me gusta, pero tú me gustas mas.
– Jajajajaja, que mono, dijo Mariola acariciándole la cara, – tranquilo, no me voy a enfadar porque me digas que Claudia te pone, es normal, los profesores y profesoras siempre nos dan morbo y Claudia supongo que a vosotros mas…
– Bueno si, dijo Lucas temeroso.
– ¿No te la follarías?, dijo Mariola de repente.

Lucas se quedó sorprendido ante la pregunta de su amiga. Le acababa de echar una pequeña bronca por haber ido a hablar con ella por la mañana y ahora le preguntaba si se follaría a su amiga. Se dió cuenta de que a Mariola le excitaba ese tema. Había dicho que no quería comentar nada de eso de puertas para fuera, pero no había dicho nada de hacerlo de puertas para dentro.

– ¿Tú que crees?, dijo Lucas.
– Que si, claro que te la follarías, la elegirías antes que a mi, no soy tonta, ella te da mucho mas morbo, es tu profesora, ¿que cosa hay mas morbosa que follarte a una profesora?
– Tu me pones mucho también.

Este tema le excitaba sobremanera a Lucas, en cuanto empezaron a hablar de Claudia él se había empalmado y ella ayudaba también meneándosela despacio mientras lo hacían.

– ¿Te haces muchas pajas pensando en ella?
– Si y pensando en ti, también…
– Mmmmmmmmmmmmmm, ¿que te gustaría hacerla?
– ¿A Claudia?
– Si, claro, que te gustaría hacer con ella.
– Pues de todo, lo mismo que contigo, haría de todo con ella.
– Una cosa, si solo pudieras elegir una cosa…
– Me gustaría follármela por el culo, pero si solo pudiera elegir una cosa, seguramente sería una mamada, si, eso, que me hiciera una buena mamada…y correrme en su boca.
– Mmmmmmmmmmmmmm, me estás poniendo cachonda…
– Y tu a mi…
– ¿Que es lo que mas te excita de ella?
– Pues está muy buena, pero lo que mas me gusta es su carácter, que sea así tan seria es lo que nos da mas morbo de ella, sé que a muchos compañeros les pasa como a mi…
– Si, está muy buena, tiene buenas tetas, buen culo…
– ¿Sabes si ella lo ha hecho alguna vez por detrás?
– ¿Quieres detalles eh?, una cosa es que fantaseemos con ella y otra que te cuente intimidades, eso no lo voy a hacer cariño, aunque sé muchas cosas de ella, dijo Mariola incrementando el ritmo de la paja.
– Ahhhhhhhhhhhhhh, si, cuéntamelo…
– No, no…
– ¡Date la vuelta!
– Mmmmmmmmmmmmmmm, ¿me vas a follar otra vez?…
– No, ¡te voy a dar por el culo!, es lo que mas me gusta hacer contigo, ponte de lado, ¡me encanta así!

Mariola le hizo caso y le ofreció el culo sacándolo hacia atrás, no tuvo Lucas ningún problema en metérsela en esa posición típica de medio lado. Le encantaba hacérselo así y después de haberse corrido cuatro veces sabía que aquello iba a durar. Estuvo sodomizándola despacio, con calma, disfrutando cada embestida, sujetándola por la cintura y acariciándola los pechos de vez en cuando. Llevó a Mariola a un nuevo orgasmo y él pasados 40 minutos terminó corriéndose dentro de ella. Dentro de su culo.

Cuando terminó se quedaron dormidos, luego por la mañana volvieron a follar una vez mas. Por la noche antes de salir de fiesta con sus colegas se pasó a verla y lo hicieron otra vez y el domingo Mariola le invitó a comer a su casa y estuvieron toda la tarde haciéndolo. A última hora estaban desnudos en la cama, charlando.

– Me encantaría follarte donde trabajas, dijo Lucas
– ¿En el banco?
– Si, ¿no te gustaría?, entro en tu despacho, bajas las persianas y follamos en la mesa.
– Tu has visto muchas películas, jajajajaja.
– Jajajajajaaja, te lo digo en serio, quiero hacerlo…
– Está prohibido, no puedo hacer eso…si nos pillaran…me echarían…
– Eso le da mas morbo, ¿te lo imaginas?, me sentaría en tu silla y me harías una mamada…luego te la metería por el culo contra tu mesa…habría clientes fuera esperando…
– Tu lo ves muy fácil, no te estás jugando el puesto de trabajo…no pensáis en esas cosas, bendita juventud…
– ¿Te gustaría o no?
– Claro que me gustaría, pero no podemos…
– ¿Puedo pasar un día a verte?, me daría morbo…
– Si, claro, ven un día a verme…
– ¿En serio?, dijo Lucas emocionado.
– No he dicho que vayamos a hacer nada, solo te he dicho que vengas a verme…

A las 12:30 del sábado llegó Claudia a casa, no tuvimos mucho tiempo de hablar porque enseguida nos empezamos a preparar para ir a una pequeña bodega propiedad de sus padres. Teníamos comida familiar, con los suegros, Pablo, Marina, Carlota y los niños.
Llegamos vestidos informalmente, Marina llevaba vaqueros, zapatillas blancas y camiseta blanca metida por dentro del pantalón, aún así estaba impecable, estuvimos hablando un rato de su programa de televisión, al parecer la iban muy bien las cosas, tanto que según nos dijo Pablo había un productor de Tele5 interesado en tener una reunión con ella.

– Tele5, ¡menuda basura!, dijo Carlota en tono despectivo, precisamente ella que se pasaba las tardes viendo ese canal junto con mi suegra.

No hicimos caso del comentario sabiendo el carácter de Carlota, que al parecer se estaba preparando un pequeño y lujoso piso de dos habitaciones para empezar vida nueva, no quería saber nada de donde había estado viviendo con Gonzalo y esa casa la tenían puesto a la venta. Nosotros no teníamos ninguna novedad al respecto para informar a la familia, ya sabían del futuro nombramiento de Claudia como directora del instituto y yo seguía encargado de la fábrica de zapatos con un buen volumen de ventas.

Después de comer salimos a unos jardines y tuvieron una pequeña reunión familiar los Álvarez, como solía ser costumbre y yo para no perder la mía estuve jugando un rato con los niños acompañado de Marina. Le estuve preguntando cosas sobre la televisión y su programa y ella muy amable me contestaba. Guapa, simpática, amable y educada. Lo tenía todo.

Nos llamaron a la mesa de la reunión, parece ser que estaban quedando para alquilar una casa rural en verano, como otros años, a mi la idea me pareció estupenda, así podía ver a mis cuñadas en biquini y podía hacer unas buenas fotos para incrementar mi colección privada con la que pajearme.

Claudia llevaba un poco la voz cantante en la búsqueda de la casa rural, le gustaba ser el centro de atención, que poco se imaginaban sus padres que la noche anterior había estado con otro en Madrid con mi consentimiento. Su hijita perfecta, futura directora del instituto nos había dejado en casa a las niñas y a mi para que un chulo se la follara a cuatro patas en su cama y se corriera dentro de ella.

Me encantaba imaginarme esas cosas mientras Claudia seguía buscando la casa rural, miraba sus labios pintados de rojo mientras bebía de una pequeña botella de agua fría, labios con los que seguramente se la habría chupado a Víctor unas horas antes.

Finalmente entre ella y Carlota eligieron una casa grande con piscina para pasar un fin de semana de Julio. Lo dejaron reservado.

Por la noche volvimos a casa, cansados después de un largo día, sobre todo para Claudia, que había viajado desde Madrid y sin tiempo de descansar nos habíamos preparado para ir a la bodega de sus padres. Estuvimos un rato en el sofá, pero no nos dió tiempo a nada, Claudia se quedó dormida en cuanto se tumbó.

Tuve que esperar a la noche del domingo para poder hablar con ella del día que había pasado con Víctor, cuando acostamos a las niñas antes de cenar le pregunté que tal le había ido.

– Bien, ya lo sabes, bien como siempre, me dijo Claudia que parecía que no tenía muchas ganas de hablar de ello.
– ¿Habéis vuelto a quedar?
– No hemos quedado en nada, pero si, en dos o tres semanas le he dicho que iríamos tu y yo, quiero que estés presente la siguiente vez.
– Mmmmmmmmmmmmm…estoy deseándolo.

Andábamos por la cocina, de un lado para otro, preparando unas pequeñas cosas para cenar, Claudia se puso detrás de mi y por sorpresa me agarró la polla sobre el pijama. Enseguida me dí cuenta de sus intenciones, quería hacer que me corriera para que no siguiéramos hablando del tema. Me bajó el pantalón y de espaldas a mi se puso a hacerme una paja.

– Ahhhhhhhhhhhhh, ¿habéis follado mucho el viernes?, dije yo.
– Shhhhhhhhhhhhhhiiii…dos veces por la noche y otra por la mañana…
– Mmmmmmmmmmmmmmm, joder Claudia…¿que habéis hecho?, dímelo…
– Se la he chupado, ¿eso te gusta, no?, le he hecho unas buenas mamadas, me encanta meterme esa polla tan grande en la boca.
– Mmmmmmmmmmmmmmmmm, ¿tan grande la tiene?
– Siiiiiiiii, muy grande.
– ¿Mas que la mía?
– Mucho mas que la tuya.
– ¿Y mas dura?
– También, ya lo sabes, se la has visto, la tiene mucho mas grande y mas dura que tu, ¡cornudo!
– Claudia voy a correrme…
– Córrete cornudo…
– Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhh…

Eyaculé sobre la lavadora y luego Claudia se lavó las manos en el fregadero, como si nada, me dijo que limpiara lo que había manchado y siguió preparando la cena. Yo estaba con los pantalones a medio bajar y las manos apoyadas en la encimera recuperándome de la paja de menos de un minuto que me acababan de hacer.

Llegué al salón y Claudia estaba en el sofá encendiendo el Netflix para ver un capítulo de Hijos de la Anarquía. No se la veía, ni incómoda, ni con preocupaciones, mas allá de su trabajo. Había aceptado y asumido perfectamente lo de Víctor. Desconectaba ese paréntesis en el que se veía con él y luego volvía a su vida cotidiana con toda la naturalidad del mundo.

Veinte días mas tarde volvimos a quedar con Víctor. Esta vez conmigo en la habitación. Iba a ser la segunda vez que les viera follar.

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