ECONOMISTA

– ¿Y ayer volvisteis a quedar?, preguntó Mario.
– Si, tío, me llamó por la mañana que me invitaba a comer a su casa, todavía tenía ganas después del viernes y del sábado.
– ¿Y que tal?
– Pues increíble, follamos antes de comer, después me hizo una mamada y volví a metérsela por el culo…estuvimos toda la tarde…y no me quedé mas tiempo porque volvía su hija, si no…
– ¡Joder!, si que os teníais ganas.
– Ya te digo, nos conocemos desde hace tiempo, pero Mariola ha estado esperando a que cumpliera los 18.
– Me lo tienes que contar bien, que el sábado casi no hablamos…
– ¿Y que mas quieres saber?
– Pues todo, dijo Mario.
– Vaya, jajajaja, para eso nos tendríamos que pirar una clase, en 5 minutos no nos da tiempo.
– Pues cuéntame lo del viernes otra vez, lo de…
– ¿Te gustó eso, eh?
– Si.
– ¿También te pone Mariola?, preguntó Lucas.
– Si, está muy buena, claro, no tanto como Claudia, pero también me gusta.
– Bueeeeeeeno, te cuento lo del viernes, pues ya te dije que nada mas que nos dieron las doce me la chupó y luego estuvimos follando en su cama, estábamos de lado, frente a frente, yo la estaba tocando el culo mientras hablábamos, entonces la recordé “antes dijiiste que hoy podía hacerte lo que quisiera”, la verdad es que me daba vergüenza pedírselo.
– ¿Y que te dijo ella?
– No es tonta, ya sabía mas o menos a lo que me refería, entonces me puso un dedo en la boca y me dijo “shhhhhhhhhhh, ya sé lo que quieres” y se me da la vuelta y me pone el culo hacia atrás, te lo juro tío que alucinaba, no podía ser tan fácil, ¡me estaba poniendo el culo contra la polla!
– ¡Que guarra!, dijo Mario.
– Y me salta, “¿esto es lo que quieres, no?”
– ¿Y tu que dijiste?
– Yo nada, bueno creo que dije que si y enseguida se la intenté meter, ella se apartó y me dijo “shhhhh, tranquilo, mete un dedo primero, juega con él”
– ¿Y lo hiciste?
– Si, tío, la metí un dedo por el culo, no veas que morbo…
– ¿La gustó?
– Ya lo creo, se me puso mas cachonda, me dijo que se lo mojara bien, no tardé mucho en preparárselo, fue ella la que me lo pidió…
– ¿Que te dijo?
– Lo que conté el sábado, esa frase que no se me va a olvidar en la vida.
– Dímela otra vez.
– Te vas a poner cachondo Mario, jajajaja.
– Jajajaja, puede que si, venga dime la frase que te dijo.
– Pues me dijo “ya está listo nene, venga, dame por el culo”, te lo juro que oírla decir eso fue la hostia, me puso cerdísimo y eso que ya me había corrido dos veces.
– Y se la metiste.
– Si, pensé que iba a costar mas, pero mas o menos entró bien, tiene pinta de que han entrado unas cuantas pollas por ahí…
– No le pega nada, tan pija, directora de banco…
– ¿Y que tendrá que ver eso?, a veces las apariencias engañan, a Mariola le vuelve loca una buena polla en el culo, me la follé así, de lado, me encantó, no me dejó salirme hasta que me corrí dentro…el sábado también me la follé por detrás, pero a cuatro patas, es distinto, no sé si es porque fue mi primera vez o qué, pero me gustó casi más de lado y el domingo la pedí hacerlo así otra vez y otra vez que me corrí en su culo, jajajaja
– Jajajajaja, vaya historia, ff…
– Pues si, no me imaginé este finde ni de coña…
– Venga te dejo que viene el profe para la siguiente clase, luego seguimos hablando.
– Vale, a última hora tengo clase con Claudia, ¿tu crees que Mariola le habrá contado algo de lo que pasó conmigo?, dijo Lucas.
– Pues no lo sé, posiblemente si…no lo sé, supongo que para ella será raro, que un alumno se está follando a una amiga suya, bueno pensándolo bien no creo que sepa nada, yo creo que Mariola lo tiene que hacer sin que se entere Claudia…no sé…
– ¿Pero da morbo si lo piensas bien, ehh?, me estoy follando a la amiga de la profe…
– Desde luego, luego seguimos…

Cuando llegó al despacho después de dar clase las dos primeras horas tenía una llamada perdida de su amiga Mariola y un mensaje.

– Llámame cuando tengas un ratito. 9:54.

Se imaginó a su amiga impaciente en su oficina del banco deseando contarle como le había ido el fin de semana. No se hizo de rogar y Claudia la llamó por teléfono, podía hablar tranquilamente un rato, ahora tenía una hora libre.

– Buenos días, ¿que tal ?
– Bien, ¿y tu?
– B, yo estupendo, menudo fin de semana he tenido tía…
– ¡No me cuentes nada!, dijo Claudia.
– Que siiiiii, tranquila, jajajajaja.
– Jajajajajaja.
– Pues cuéntame tu, que tal por Madrid con Víctor.
– Ha sido un fin de semana intenso.
– Me imagino, ¿hicísteis lo que teníais pensado mas o menos?
– Si.
– O sea que David estuvo presente.
– Si, me vió con Víctor.
– Mmmmmmmmmmmmmmmmmm ¿y que tal?, ¿te gustó?
– No estuvo nada mal.
– ¡Que cabrona!, jajajajaja, me lo tienes que contar todo con detalles, ehhh, jajajajajaja.
– Jajajajajaja, ya veremos, dijo Claudia.
– Yo te contaría lo mío, pero como no quieres saber nada, no puedo decirte que tu chico me ha follado el viernes, el sábado y el domingo.
– ¡¡Mariola!!
– ¡Que no te cuento naaaaaada!, jajajajaja.
– Que esto te lo digo en serio.
– Ya, ya lo sé, oyes por cierto, me dijo Lucas que hoy tenías clase con él a última hora, no te pases mucho con él que estará cansadito.
– ¡¡¡De verdad Mariola, no puedo contigo!!!, por favor que esto es serio, mira esto es importante, si alguna vez pasara algo con Lucas, lo que sea…
– ¿Pero que va a pasar?
– Déjame terminar, escucha, si alguna vez pasara algo, yo de esto no sé nada, ¿entendido?, esto es muy importante, ¡no sé nada de lo vuestro!, solo sé que os conocéis y jugáis al padel juntos, pero yo no estoy enterada de lo vuestro, es muy importante, cuidado con los mensajes que le mandes a Lucas y todas esas cosas…¿lo entiendes?
– Que siiiiiii, Claudia.
– Intenta no hablar nada de mi con él y menos mandar mensajes donde salga mi nombre o me puedas comprometer…
– Vale Claudia, lo entiendo, de verdad que no te preocupes tanto con ese tema.
– Es que nunca se sabe lo que puede pasar, hay que ponerse en el peor de los casos.
– Valeeeeee, no vuelvo a decirte nada, ¡como si no supieras nada!
– Mejor Mariola, por favor respeta esto…
– Ya veo que esto es muy importante, no te preocupes, ¿mañana te vienes a casa por la tarde y nos ponemos al día?, por lo menos tu me cuentas lo de Víctor.
– A ver si puedo, sino el jueves o el viernes quedamos para jugar un partido de pádel.
– Vale hecho.
– Bueno, vamos hablando.
– Adiós Claudia, un besito, jajajaja.
– Ciaooo.

Colgó el teléfono y la vino de nuevo esa preocupación por el asunto de Mariola. No era ninguna tontería. Su mejor amiga se estaba follando a uno de sus alumnos. Nunca se sabe lo que puede pasar, Claudia pensaba que si por algún motivo por ejemplo Lucas y Mariola terminaban mal su relación, luego el chico podría contarlo e incluso decir que su profesora de inglés le ha suspendido porque ha cortado con su amiga, o algo por el estilo.

Aunque al final el asunto terminara en nada Claudia podría verse seriamente comprometida si saliera a la luz que ella conocía la relación sentimental de Lucas con su mejor amiga.

Intentó pensar en otra cosa, es verdad que en cierto modo le preocupaba lo de Lucas y Mariola, pero por otro lado se apoderaba el morbo de ella y de vez en cuando le venía a la cabeza flases de su alumno follándose a Mariola. Y eso la preocupaba mas, lo cachonda que se ponía solo de imaginarlo, su jovencito alumno comiéndola el coño a Mariola, con su tierna polla dentro de ella, follándosela y luego corriéndose en su cara. Mmmmmmmmmmmmmmm.

Ya estaba mojada.

Solo podía pensar en sexo, en Víctor, había tenido un fin de semana muy intenso, se había dejado follar varias veces por él delante de su marido y lo había disfrutado mas de que lo se imaginaba. Se puso muy cerda cuando le vió a David pajeándose la pollita mientras ella se la mamaba a Víctor, luego él la había llevado al límite haciéndola desear que se la metiera, al final se lo tuvo que pedir el cornudito que lo hiciera.

“¡Por favor, métesela, por favor!, ¡¡FÓLLATE A MI MUJER!!”. Esas palabras de David no podía olvidarlas, se puso tan cachonda que en cuanto Víctor se la metió se corrió. Se había dejado hacer de todo con su marido mirando. El fin de semana no fue como ella y David lo habían planeado, primero iban a ir a cenar, pero al ver a Víctor se excitaron mutuamente, llevaban un mes sin follar. Una pasión animal que debían satisfacer inmediatamente. Subieron a la habitación y follaron vestidos, con prisas, se la metió desde atrás y se corrió dentro de ella.

Una corrida espesa, caliente y abundante.

Cuando se quedó a solas en la habitación después de ese primer polvo se pegó una ducha mientras en el hall la esperaban David y Víctor, pero estaba tan caliente de sentir el semen en su interior y por las piernas que se tuvo que masturbar mientras lo hacía. El follar con él no solo no había bajado su calentura, sino que la había incrementado…

Tenía el pantalón vaquero desabrochado y estaba a punto de meterse la mano dentro. Faltaba un rato para la siguiente clase y Claudia no podía aguantarse. “No lo hagas, no lo hagas”, dijo una voz en su cabeza, pero la Jefa de estudios ya se estaba acariciando despacito el coño.

Se sacó la mano y abrochándose el pantalón sacó la tablet del bolso. Era la hora de volver a visitar el despacho de Don Pedro. Tocó con la mano en la puerta y se escuchó la voz del viejo al otro lado.

– ¡Si, adelante!

Claudia entró dentro y Don Pedro al verla se puso rápidamente de pie.

– Buenos días, ¿que tal el fin de semana?
– Muy bien, ¿y usted que tal?, dijo Claudia en tono muy amable.
– Pues poca cosa hija, uno ya tiene una edad y tampoco podemos hacer mucho, pero bueno, bien…no me quejo, pero pasa y siéntate.
– No, no se preocupe, solo era para concertar una reunión, a ver cuando le viene bien y me sigue poniendo un poco al día con el tema de la dirección.
– Si, si, claro, cuando a ti te venga bien, ¿cuando puedes?
– Pues había pensado en pasarme mañana por la mañana, pero no sé si voy a poder, ¿por la tarde podría usted quedar como el otro día?, sobre las 16:00 o así, no sé si es mucho trastorno para usted…
– No, está bien, hija, voy a mirar la agenda, dijo el viejo, – ¿mañana a las cuatro?
– Si, vale.
– Pues lo dejamos ya acordado.
– Venga hasta mañana.

Como vino se fue, dejando su perfume impregnado por todo el despacho. Don Pedro se sentó en la silla confundido, sin dejar de mirar la anotación que acababa de hacer en su agenda.

– 16:00 Reunión con Claudia.

Era una mera apariencia delante de ella. El resto de la agenda en los días anteriores y posteriores estaba en blanco. Claudia se había mostrado muy amable y cordial, no tenía nada que ver con la última vez que había estado en su despacho en la que le reprochó que pusiera una mano en su pierna. No sabía que hacer ni que esperar de Claudia.

Decidió que era mejor que fuera ella la que viniera a él, quizás se lanzó mucho cuando tomó la iniciativa, pero claro, después de lo que había pasado como no iba a hacerlo. Un día le ponía la pierna en el regazo, se apartaba el tanga y se dejaba masturbar y al día siguiente se hacía la indignada porque le ponía una mano en la pierna.

Que hubieran quedado a solas otra vez por la tarde en el instituto era muy buena señal. Se le puso dura ante la idea de volver a estar con ella. Solo tenía que esperar que fuera Claudia la que diera el paso. Él estaría preparado.

El martes después de comer Claudia me dijo que tenía una nueva reunión con Don Pedro. No quise preguntar ni decir nada, ya me había dejado bien claro que no quería fantasear con eso. Bastante teníamos con lo de Víctor, solo habían pasado 48 horas desde el fin de semana y ya estaba contando los días para que Claudia volviera a Madrid a follar con él. Me daba igual que se vieran a solas el viernes en apenas 10 días.

Un viaje express. Mi mujer cogería el ave el viernes por la tarde/noche para estar con Víctor y el sábado antes de comer ya habría regresado a casa. No iban a tener tiempo para nada. Solo para follar.

Todavía estaba asimilando lo que había pasado el fin de semana. Ver a tu mujer follar con otro es un recuerdo para toda la vida. Y Víctor había estado de 10, nos había llevado al límite a los dos, a mi me había dejado participar a su manera y había conseguido que Claudia se desinhibiera por completo aunque yo estuviera delante. Quizás lo único malo fue la humillación previa hacia mi antes de ir a cenar, me dijo unas cosas que como buen cornudo me excitaron mucho e incluso estuve dispuesto a hacerle una mamada en el baño. De momento ese incidente decidí reservármelo para mi y no se lo conté a Claudia.

Comimos rápido y me quedé recogiendo la cocina mientras Claudia subía a cambiarse. Terminé y dejé a las niñas viendo una película en el salón, al entrar en la habitación mi mujer se estaba maquillando frente al espejo. Se había puesto una minifalda de cuero negra, no excesivamente corta junto con unos botines de tacón y unas medias de tipo panty con unos puntos negros que eran de sus favoritas, en la parte de arriba llevaba una camiseta blanca de dibujos que le daba un aire elegante, pero informal.

Me parecía que iba muy guapa para una simple reunión con el director del instituto, pero no quise decir nada, sin embargo fue Claudia la que mientras se terminaba de pintar los labios me soltó.

– ¿Le gustará a Don Pedro como voy vestida?

No supe ni que contestar, la última vez que había insinuado fantasear con su director Claudia se mostró muy molesta y me dijo que no quería volver a hacerlo, que no estaba bien y ahora me estaba preguntando si le iba a gustar como iba vestida. Por si acaso, fui moderado en la respuesta.

– Si, claro, te has puesto muy guapa.

Claudia se alisó la falda y se miró el culo, luego cogió unas gafas de pasta y se las puso, le daban un aire mas morboso todavía y ella lo sabía perfectamente.

– Perfecto, yo creo que le va a encantar mi look, dijo Claudia mirándose por última vez frente al espejo.

Yo me puse detrás de ella y pasé las manos por sus costados.

– ¿Me vas a contar luego que tal la reunión?
– Ya veremos, dijo Claudia.

Por lo menos no se negaba en rotundo como me dijo semanas atrás. Se abría de nuevo la posibilidad de fantasear con Don Pedro. Y si lo de Víctor y Toni me encantaba, lo de Don Pedro tenía un morbo añadido, primero por la edad que tenía y luego porque era el jefe de mi mujer. Me quedé terriblemente excitado cuando vi salir a Claudia así vestida así para reunirse con el viejo.

Ni de lejos me imaginaba lo que iba a contarme por la noche.

Llegó 5 minutos antes de la hora a la que había quedado. Sin bajarse del coche se echó un último vistazo por el espejo retrovisor. Por el camino se había ido poniendo caliente, la excitaba mucho pensar que iba a quedarse a solas con el viejo en su despacho y que se había vestido provocativa para él, pero no solo era eso, también su marido, el muy cornudo la estaba esperando impaciente en casa, no se había atrevido a preguntar nada, le tenía bien enseñado, pero se lo podía ver en la cara, estaba como loco porque pasara algo con Don Pedro y luego se lo contara con detalle.

Llevaba el calentón acumulado desde primera hora de la mañana, o mas bien ya era algo continuo, se levantaba por las mañanas excitada, con ganas de masturbarse. Solo pensaba en sexo. En Toni, en Víctor, en Don Pedro, en Lucas con Mariola. Se ponía a propósito unos pantalones ajustados para que los alumnos la miraran el culo en clase, desde que se vestía así terminaba las jornadas de instituto cachonda. Esa era la palabra.

Cachonda.

Todos los días se masturbaba o bien en su despacho, o en el baño, o en el coche. Y ya no le valía con hacerlo una vez. Eran dos o incluso tres veces diarias.

Esa tarde le palpitaba el coño, tenía las braguitas húmedas, la cara interna de los muslos desprendían calor y los pechos estaban muy duros y sensibles. Antes de bajarse del coche decidió quitarse el sujetador, no quiso hacerlo delante de su marido para que no fuera tan evidente que iba en plan buscona, pero en ese momento le pareció buena idea.

A cada paso hasta la puerta del instituto notó sus tetas libres botando bajo la camiseta y el roce con la tela hizo que se le marcaran los pezones. En apenas 20 metros se le pusieron mas sensibles si cabe. La puerta del instituto estaba cerrada y utilizó su llave para poder entrar. No había nadie, pero el instituto no estaba a oscuras, a primeros de Abril y a esa hora ya había suficiente claridad por los pasillos. Vió luz en el despacho de Don Pedro y fue allí directa sin pasar por el suyo. La puerta estaba abierta y el viejo estaba esperándola en su silla con el ordenador encendido.

– Te he oído llegar, los tacones suenan mucho por el pasillo, dijo Don Pedro a modo de saludo.
– Buenas tardes, dijo Claudia dejando la cazadora y el bolso en el perchero.

Don Pedro se quedó mirando al detalle su vestuario. Otra vez se había vestido provocativamente, quizás no tanto como la otra vez, pero con esa faldita de cuero parecía ir pidiendo guerra. Le volvían loco las medias de puntos negros, los botines con el tacón alto y que decir de esa camiseta, le hacían las tetas mas grandes y gordas todavía e incluso parecía que no llevaba sujetador, le bailaban mucho al andar. De momento tenía que ir con cuidado, pero no pudo evitar empalmarse. Eso era ya una costumbre cuando se jefa de estudios entraba en su despacho.

Claudia cogió una silla y se puso a su lado. Eso era muy buena señal.

– ¿Le parece si hoy hablamos un poco del presupuesto anual y temas contables?, preguntó ella.
– Me parece bien, espera que abro aquí…ehhhh, si, aquí es…

Durante 45 minutos le estuvo poniendo un poco al corriente en temas administrativos, los gastos, amortizaciones, etc…Claudia con su tablet no dejaba de tomar apuntes. De momento no era mas que una reunión entre el director y la futura directora. Nada mas.

En el fondo Don Pedro estaba decepcionado, veía que pasaba el tiempo y Claudia no tenía ningún acercamiento, es verdad que estaba a su lado, casi pegados, pero ella mantenía la distancia y estaba muy concentrada en las explicaciones que iba recibiendo, incluso ya se la había bajado la erección. Cuando ella miró el reloj pensó que aquello había terminado, sin embargo y con un gesto natural Claudia lo hizo. Otra vez.

Se cogió el pie izquierdo para ponerlo en su muslo derecho en un cruce de piernas con el que dejaba la rodilla izquierda sobre el regazo de Don Pedro. Disimulando como que miraba la pantalla del ordenador aprovechó para acercar la silla mas si cabe a la del viejo. Al mirar hacia abajo y encontrarse el muslo de Claudia le entraron los calores y se le volvió a poner dura.

No podía creérselo.

La tentación de bajar la mano era muy fuerte, pero no quería precipitarse, si Claudia estaba caliente y quería jugar, ella misma le iba a facilitar el trabajo. Solo tenía que ser paciente.

En cuanto se apoyó en las piernas de Don Pedro entró en erupción. El mero contacto con el viejo hizo que Claudia se pusiera fuera de si, sin embargo la última vez le había pegado un buen corte y él estaba muy pasivo, no se atrevía a tocarla, seguía con sus explicaciones como si nada. Entonces se acabaron las sutilezas, Claudia empezó a mover el muslo sobre el paquete del viejo, lo hacía despacio, suave, con disimulo le preguntaba alguna cosa, pero lo que estaba haciendo había que llamarlo por su nombre.

Le estaba calentando la polla con su pierna.

Como él no daba el paso entonces fue Claudia la que puso una de sus manos en los huesudos muslos de Don Pedro, no había pensado hacerle nada, solo quería que el viejo la imitara y él hiciera lo mismo. Sin embargo el director se mantenía firme, no soltaba el ratón del ordenador y seguía con sus explicaciones.

– Lo explica usted todo muy bien.
– Gracias Claudia, aunque no creo que le haga mucha falta, vas a ser una gran directora.
– ¿Tu crees?, dijo ella acercando la mano al paquete de Don Pedro.
– Seguro que si.
– Tengo un buen maestro, dijo ella poniendo la mano casi sobre su bragueta.

“Venga cabronazo, baja la mano”, pensó Claudia que ya no sabía que mas hacer para que el viejo se animara. Si seguían así no le iba a quedar mas remedio que dar el siguiente paso. Directamente dejarse de tonterías y sobarle la polla. Le pareció ver que el viejo sonreía, quizás no estaban saliendo las cosas como ella había pensado y en ese momento se llegó a un punto de inflexión. Sabía que si cruzaba esa linea no iba a haber vuelta atrás. Pero Claudia no estaba dispuesta a irse del despacho sin un nuevo orgasmo, si lo hacía tal y como estaba sería humillante, se le estaba ofreciendo para que la sobara y el viejo la estaba rechazando.

Don Pedro era amable y educado, pero también tenía su orgullo, por unos instantes pensó en bajar la mirada a la mano de ella y decir “¿pero que haces?”, devolviéndola el corte que ella le había pegado en la anterior reunión, pero sabía que si hacía eso, por muy cachonda que estuviera Claudia, ella se levantaría y terminaría con aquel juego. Para siempre.

Se recostó en la silla sin soltar el ratón y se dejó hacer, dejando que pasara el tiempo, Claudia parecía dispuesta a todo y no tardó en poner la mano encima de su paquete y acariciarle con delicadeza. Luego le agarró la pollita por encima del pantalón y se la apretó haciendo que rodara por su mano, dejó de hacer presión y se la volvió a apretar, paró y volvió a hacérselo de nuevo. Don Pedro cerró los ojos y sonrió a la vez que se le escapaba un pequeño bufido. Ella lo estaba haciendo. No era un sueño.

¡La muy puta le estaba pajeando por encima del pantalón!

Entonces Don Pedro soltó el ratón para bajar la mano. “¡¡Por fin, vamos!!, ¡méteme la mano en el coño!”, pensó Claudia terriblemente excitada sin dejar de frotarle el paquete. Pero el viejo no puso la mano sobre su pierna. Que va. Con tranquilidad se soltó el botón del pantalón de su traje.

– ¿Esta parte la entiendes bien, no?, dijo él.
– Si, creo que si.

Cuando escuchó ese ruido característico de la cremallera bajando Claudia miró hacia abajo. No podía creérselo. Don Pedro iba a sacarse el pito delante de ella…

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