VANESSA PAREDES

(A las mujeres maltratadas, que no quieren dejar a sus hijos sin padre):

Era sólo una semilla, una pequeña semilla.

Quería crecer muy grande y disfrutar de la vida.

Desde el interior del vientre voces feroces oía,

oía llanto y lamentos, muchas lágrimas sentía

resonando en mi cerebro y dando forma a mi vida.

No quiero salir ahí fuera, no quiero salir, decía.

Pero un día me empujaron, me empujaron a la vida

y tuve que salir fuera, y ver la cara del día.

Al llegar a casa nadie

me esperaba ni me oía

mi madre sólo lloraba y el ogro siempre decía:

“Yo te tengo que matar, acabaré con tu vida”.

Y así crecí junto al miedo,

que en la carrera vencía

“sólo soy una semilla, déjame vivir mi vida”.

Pero el miedo se hizo fuerte y machacó a la semilla

que creció muy pequeñita y con el alma escondida.

Un día, por la mañana, mamá amaneció dormida

y la pequeña semilla

en la oscura tierra quedó hundida.

Semilla no quiero ser,

de un árbol que siega vidas

antes de nacer te pido:

“mamá salva tu semilla”.

Serie: Poemas desgarrados.

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