SARA LEVESQUE

 

Amo tu libertad y tu capacidad para desvincularte de manera tan sencilla de aquello que a los demás nos enmaraña el pensamiento.

Esa excarcelación de la niña buena la siento en tu despertar, en el regalo de tu primer “buenos días”, tu primer bostezo, tu primera sonrisa, tu primavera, tu confusión mañanera…

Eres mi amanecer preferido. El Sol brillará más desde tus ojos. Te haré cosquillas hasta que llores de la risa y esa será la lluvia bajo la que querré mojarme. Me besarás y el aire de tu boca será el viento que más me refresque. Sentiré que tiemblo pero será por el terremoto más arrasador –en el buen sentido–: el de los latidos de tu Corazón. Me entrarán ganas de nadar en el mejor mar que existe, el que nace de placer entre tus piernas. El mejor camino para llegar hasta él me lo indicarán los lunares de tu cuerpo. Y si me entrase frío, la mejor manta que podría echarme por encima será la de tu piel. Y, por supuesto, la luz que me iluminará a lo largo de este Gran Viaje será la que tiene forma de media Luna: tu sonrisa.

Compartir un café contigo en silencio, en un día lluvioso… Esa es la mejor libertad que nos podemos regalar. ©

Un comentario sobre “Lluvia, café… y tú

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s