ECONOMISTA

Abrió los ojos un rato antes de que sonara el despertador, estaba intranquila y tenía una sensación extraña. Todavía podía recordar lo que había pasado la tarde anterior, se había dejado masturbar por Don Pedro hasta alcanzar un formidable orgasmo. Le encantaba ese juego que se traía con el viejo, era algo morboso, pero con poco peligro de que los pillaran, podía disfrutar y dejarse llevar en su despacho sin temor a ninguna consecuencia.

Sin embargo lo que le hacía estar intranquila era la actitud del viejo, estaba claro que había cambiado, cuando empezó a jugar con él se mostraba dócil y manejable, sin embargo ahora se estaba desatando e incluso se atrevía a tomar la iniciativa. Y lo peor fue la despedida cuando se puso de pies mostrando orgulloso su erección bajo los pantalones. Eso es la quedó grabado en la cabeza.

Tenía que quitarse esa extraña sensación cuanto antes.

Se levantó a desayunar mientras ojeaba la tablet y luego subió a despertar a su marido y a las niñas. Una vez las dejó vestidas y preparadas para que David las llevara al cole, se arregló maquillándose y se puso un vaquero ajustado, zapatos de tacón y un jersey marrón de cuello alto.

A media mañana en la hora libre que tenía en el instituto se pasó por su despacho a coger la tablet y se dirigió a ver al director. Le picó en la puerta.

– Si, pasa, ¡oh Claudia, que sorpresa!, dijo Don Pedro visiblemente emocionado pensando “ésta zorra viene a por mas”.

Bajo esos jerseis y camisas que llevaba Claudia siempre estuvo convencido de que había un par de buenas tetas, pero ahora estaba seguro, lo había comprobado de primera mano en la tarde de ayer, sobando esos pechos por dentro de la camisa. Lo mejor había sido tenerla abierta de piernas a su lado, con esa falda de quinceañera y luego ella se le había espatarrado para dejarse meter los dedos hasta que se corrió. Estaba orgulloso de eso, había conseguido hacerla llegar hasta el orgasmo a su Jefa de estudios.

Pero quería mas. Mucho mas, ayer por la tarde ella se fue y le dejó solo y empalmado. Eso tenía que cambiar. Había estado muy bien poderla sobar, pero él también quería correrse. No podía desaprovechar esa oportunidad. En cuanto la vió marcando culo con esos pantalones volvió a tener una erección. Era increíble la facilidad con la que se le ponía dura por la mera presencia de Claudia. Iba impecablemente vestida, peinada, maquilla y perfumada.

Delicioso.

Se frotó las manos cuando ella cogió una silla para ponerla a su lado.

– Ayer no me quedaron unas cuantas cosas claras de los temas administrativos y quería solucionarlo cuanto antes, para no estar dándole vueltas, dijo Claudia sentándose.

Le pareció ver que el viejo se relamía cuando se agachó a encender el ordenador.

– A mi me pasa lo mismo, las dudas cuanto antes se solucionen mejor…

Claudia cruzó las piernas y luego puso la tablet en la mesa. Se inclinó hacia ella y abrió un par de carpetas.

– Si, esto es…el tema de la financiación en material deportivo, me dijo que de momento se había gastado…
– Ah si, espera que lo busque…emmmmmm…aquí está…

En cuanto abrió el excel en el ordenador Don Pedro soltó el ratón, bajó la mano y la puso sobre el muslo de Claudia. Demasiado cerca de su coño. Demasiado directo. Claudia bajó la cabeza y puso cara de desprecio, como si le diera asco, le cogió la mano al viejo y se la apartó llevándola hasta el ratón.

– ¿Que hace?, le recriminó.
– Ahhh, nada hija, lo siento, ha sido sin mala intención, no quería molestar…
– Tiene usted la mano un poco larga, he venido para trabajar, no se equivoque, le advirtió Claudia.
– Si, si claro…perdona de verdad.

No le gustó el tono amenazante de Claudia y se le bajó la erección casi de repente, no estaban las cosas para andarse con tonterías, veía a su Jefa de Estudios perfectamente capaz de denunciarle por acoso laboral y lo último que le gustaría es un escándalo de ese tipo en el instituto antes de jubilarse. Confundido por lo que acababa de pasar le explicó a Claudia lo que le había pedido.

Como vino se fue, sin apenas despedirse y quedando en el aire futuras reuniones. ¿Que había pasado?, se preguntó Don Pedro, ¿que habré hecho mal?, “ayer se me abre de piernas, se aparta las bragas para que la sobe el coño y hoy me recrimina que la ponga la mano sobre el muslo, no entiendo nada”.

Cuando salió de su despacho Claudia ya no tenía ese sentimiento con el que se había levantado, había desaparecido, sentía que volvía a tener el control del juego y el dominio sobre el viejo. Se sentía poderosa otra vez y se metió en su despacho. En cuanto se sentó se desabrochó el pantalón y se metió la mano en el coño, los 20 minutos que estuvo con Don Pedro se mostró fría y distante, pero al estar en su despacho se le agolparon en la cabeza todos los sentimientos de lo que había pasado la tarde anterior. Con solo sentir la mano del director en su muslo mojó el tanguita.

Durante toda la explicación administrativa de Don Pedro no pudo dejar de fantasear con volver a desabrocharse el pantalón, abrirse de piernas y dejar que el viejo la volviera a hacer un dedo. Al final se lo tuvo que hacer ella sola en su despacho.

Las tres semanas siguientes transcurrieron con normalidad, una vez a la semana nos conectábamos con Toni y Claudia seguía hablando por teléfono con Víctor. El siguiente encuentro con él era inminente, apenas faltaba una semana y esta vez ya no había excusas. Yo iba a estar presente.

En lo que si cambió Claudia fue en lo de fantasear con Don Pedro, cuando volví a sacar el tema en plan juego me cortó tajantemente y me dijo que no siguiera por ahí, que eso no la excitaba y que no la parecía muy correcto lo de fantasear con un señor mayor, que además era su jefe. De momento preferí aparcar el tema.

El viernes por la noche quedamos en casa de mis suegros toda la familia, Carlota, nosotros y los 6 nietos, solo faltaban Pablo y Marina. El motivo no era otro que el estreno en directo del programa magacine en la televisión que iba a presentar Marina y Pablo la acompañó al estudio. Los niños se quedaron muy sorprendidos cuando vieron a su madre en la tele y la verdad es que Marina lo hacía muy bien, aunque se notaba un poco que llevaba años desentrenada. El programa duró una hora y cuarto así de reportajes por pueblos de la provincia y un par de entrevistas en el plató.

Me di cuenta que lo que decían eso de que la tele engorda era verdad, no mucho, pero algo sí, aún así Marina que ya era muy guapa al natural, con la ropa que la pusieron y el maquillaje estaba para reventarla a polvos. La que hizo un par de comentarios fuera de lugar fue mi cuñada Carlota, refiriéndose despectivamente a Marina por “la famosilla de la familia”, destilaba odio y envidia por cada poro de su piel. Necesitaba un buen polvo.

Aprovechando que estaba toda la familia dijimos que teníamos un plan el fin de semana que viene en Madrid para dejar a los niños en casa de mis suegros.

– ¿Últimamente vosotros viajáis mucho a Madrid, no?, dijo Carlota, como si fuera ella la que se tuviera que quedar con nuestras hijas.

Yo me puse rojo de la vergüenza con la pregunta, ¿es que acaso sabía algo mi cuñada o es que era igual de estúpida que su ex marido y siempre tenía que abrir la bocaza?

Finalmente quedamos con mis suegros para llevar a las niñas el sábado siguiente.

– Que te lo digo en serio, el viernes me ha invitado a su casa a cenar, dijo Lucas emocionado.

Estaban en el descanso entre clase y clase y sacó el móvil para enseñarle los mensajes a Mario.

– Pues si, es verdad, eso parece.
– Me ha dicho que es para celebrar mi cumpleaños, me ha estado preguntando mucho.
– ¿Pero tu cumple es el sábado, no?, hemos quedado todos para salir y celebrar tus 18, acuérdate.
– Si, ya se lo he dicho y me dijo, “pues si ya has quedado el sábado te vienes a cenar a mi casa el viernes, estoy sola”, esta tía quiere follar, joder estoy muy nervioso, me saca 20 años, pero está buenísima…
– Bueno tranquilo, de momento solo te ha invitado a cenar, aunque viendo los mensajes, si parece que quiere algo…
– Joder tío, me ha invitado a su casa y me ha dicho que está sola, no sé que mas quieres que me diga…
– Que si, que parece que algo quiere, bueno, tu por si acaso lleva condones, jajajajaja.
– Hombre eso por supuesto…los condones no van a faltar…bueno te dejo que por ahí viene Claudia, ¡¡mira, mira que faldita trae, mmmmmmmmmmmmmmmmm, joder!!
– ¡Cállate que te va a escuchar!

Lucas se acercó al oído de Mario cuando Claudia ya estaba delante de ellos.

– Este fin de semana me pienso tirar a la amiga de la profe, no me digas que no es morboso…

El viernes por la mañana Mariola estaba hablando con Claudia desde su despacho en el banco.

– Ayer estuve comprando, voy a prepararle un pescado al horno y le he hecho una de mis tartas, dijo Mariola.
– Seguro que le encanta, haces unas tartas de muerte…
– Espero que le guste mas el otro postre, jajajajajaja.
– Jajajajajaja, ¡no quiero saber nada!, jajajaja
– Ya, ya, jajajaja, se presenta una noche movida, tendré que echarme un rato la siesta, luego voy a recoger un poco el piso.
– No creo que se fije mucho en eso, además siempre le tienes impecable.
– Ya sabes que me gusta que esté todo perfecto y mas un día como hoy, no quiero que se le olvide su 18 cumpleaños.
– Seguro que no lo olvida.
– Bueno y tu que tal?, ¿cuando salís para Madrid?
– Hemos quedado con Víctor mañana para cenar…
– Mmmmmmmmmmmmmmmm, tenemos un finde interesante las dos, ¿nos vemos el lunes para ponernos al día y después partidito de padel?
– ¿El martes mejor?, así el lunes puedo descansar un poco que sino se me hace muy pesada la semana…
– Como tu digas Claudia, pues el martes organizamos partido y antes de pasas por mi casa un rato para hablar.
– Hecho, venga pásalo bien.
– Igual, un beso.

A las tres salió del banco y se fue sola a un restaurante cercano a comer. Era habitual allí, buena comida, servicio rápido y precio medio. Como le había dicho a Claudia comió rápido y se fue a casa a descansar. A media tarde ya tenía la casa sin una mota de polvo, la cocina reluciente y los adornos preparados en la mesa en la que iban a cenar con el jovencito.

Le mandó un whatsapp a Lucas con su dirección y hora. 22:30.

Se metió en la cocina a las 20:00 y estuvo preparando unas canapés elaborados de entrantes y luego preparó la patata y la cebolla que iban a acompañar el pescado. Cuando lo tuvo todo listo se pegó una ducha y comenzó a prepararse.

No sabía que ponerse, quería estar guapa, pero no demasiado arreglada, aunque tampoco demasiado informal, tenía que ponerse algo sexy, pero sin parecer una buscona. Registró a fondo el armario, eran todo dudas, falda, vestido, pantalón, o unos shorts, botas, zapatos de tacón, zapato plano. Le costó decidirse. Mariola quería estar perfecta para el joven alumno de su amiga.

Lo dejó en la cama y lo primero que eligió fue la ropa interior. Tanguita negro elegante con sujetador a juego. Después una camiseta gris de manga corta con letras grandes en negro, minifalda de cuero negro y zapatos de tacón blanco, junto con un reloj plateado. Se miró varias veces al espejo y le gustó mucho su look.

Eran las 22:15 y se sentó en el sofá a esperar. Estaba muy nerviosa, no se podía estar quieta, encendió la tele, pero la apagó a los pocos segundos, se fue a la cocina y se sirvió una copa de vino. Luego llevó los canapés hasta la mesa del salón y esperó a que llegara Lucas.

Apareció con unos 10 minutos de retraso, cazadora de cuero, con zapatillas blancas, vaqueros y una camiseta. No se había esperado mucho en ponerse elegante.

– Hola, le dijo Mariola dándole un par de besos en la mejilla.
– Creo que llego un poco tarde.
– Si, no te preocupes, pasa y siéntate he preparado unos canapés…
– Mmmmmmm, que buena pinta tienen, tengo mucho hambre, dijo cogiendo uno y metiéndoselo entero en la boca sin preguntar tan siquiera de que era.
– ¿Que te pongo de beber?, nada de alcohol, que eres menor todavía, jajajaja
– Ohhhhh, me falta un poquito mas de una hora…bueno, pues una coca cola…

Mariola le trajo el refresco y se sentó con él a la mesa, le dió un trago a la copa de vino y se pusieron a comer los canapés.

– Tienes una casa muy bonita, dijo Lucas.
– Muchas gracias, antes de cenar te la enseño…si quieres…
– Si, vale, dijo en un tono que quería decir que no le importaba si lo hacía o no.
– ¿Ponemos un poco de música?, preguntó Mariola.
– Si, ¿que tienes?
– Lo que te guste, podemos poner cualquier cosa con el Spotify…algo tranquilo para cenar…
– Elige tú la música que estamos en tu casa…
– ¿Love of Lesbian?
– Bien, no sé quienes son, pero vale, jajajaja
– Jajajajajaja.

Mariola se levantó a encender el altavoz de música y luego puso el horno en la cocina. No podía retrasarlo mucho más para el plan que tenía en mente. Estuvieron hablando un rato mientras se acababa de hacer el pescado y cuando sonó el aviso volvió a acercarse a la cocina. Apareció con una fuente de barro y una estupenda lubina al horno que olía de maravilla.

– Mmmmmm, pescado, dijo Lucas en tono bajito.
– ¿No te gusta?
– Prefiero carne…pero vamos como pescado también, además huele muy bien…
– Tu prueba esto y me dices, dijo Mariola empezando a servirle.

Terminaron de cenar a las 23:50, apenas quedaban 10 minutos para que Lucas cumpliera la mayoría de edad y Mariola ya llevaba tres copas de vino encima y un buen calentón pensando en lo que venía después.

– Estaba buenísimo todo lo que has puesto, ¿como se llama este pescado?
– Lubina y me alegro que te haya gustado, voy recogiendo cosas de la mesa…
– Espera deja que te ayude…

Lucas se ofreció y juntos llevaron los platos y cubiertos sucios hasta el lavavajillas.

– Te he preparado una tarta, dijo Mariola poniéndole dos velas con los números 1 y 8.

Sacó un par de platitos pequeños y cortó un par de buenos trozos de la tarta de chocolate que había hecho.

– ¡Chocolate, me encanta!, dijo Lucas acercándose por detrás.

De repente Mariola notó como Lucas estaba pegado a ella y le había puesto las manos sobre la cintura.

– ¡Muchas gracias!, nunca me habían preparado una tarta en mi cumpleaños.

Mariola sintió la polla dura del chico pegada a su culo y miró el reloj. Joder quedaban todavía 4 minutos para que cumpliera la mayoría de edad. Se giró y quedó frente a Lucas que ahora la miraba fijamente de frente. Intentó besarla, pero Mariola se echó hacia atrás esquivándole.

– Vamos a comer la tarta, dijo ella.
– ¿No te gusto?, ¿que pasa?, dijo Lucas decepcionado.
– No, no es eso…solo es que…faltan unos minutos para que tengas los 18…
– Ahhhhh, que soy menor de edad, entiendo…

Seguían frente a frente mirándose y Lucas no había quitado las manos de la cintura de Mariola.

– Estás esperando a que cumpla los 18, ¿es eso verdad?
– Si.
– Pues no pienso moverme de aquí hasta las doce, dijo Lucas mirando el reloj.

Quedaban 3 minutos y seguían en la misma posición sin moverse. Estaban casi pegados y se notaban la respiración agitada del uno en la boca del otro.

– Dos minutos, dijo él.

Mariola se mordió los labios y los dos bajaron las manos entrelazando los dedos acompañado de un ligero movimiento de pies como si estuvieran bailando.

– Me pones mucho, tengo muchas ganas de besarte, dijo Lucas.
– Tu a mi también…
– Un minuto.
– ¿Quieres que encienda las velas?
– Ni te muevas…creo que la tarta se va a quedar en el plato…30 segundos…
– Mmmmmmmmmmmmmmm…

Lucas se acercó todavía mas, tenían las bocas a un par de centímetros escasos.

– 10, 9, 8, 7…2, 1, ¿quieres comprobar que ya son las doce?

Mariola se lanzó a la boca de Lucas y comenzaron a morrearse salvajemente en la cocina. Las manos del chico no tardaron en meterse bajo su falda y le apretó las nalgas con fuerza. Llevaba muchos meses queriendo sobar ese culo y ahora lo tenía a su disposición. Tiró de la falda hacia arriba y luego la quitó la camiseta dejando a Mariola en sujetador. Comenzaron a desnudarse mientras iban hacia el salón, sin dejar de abrazarse y besarse.

Cuando llegaron al sofá Mariola ya solo llevaba la ropa interior puesta y Lucas los pantalones. Le sobó la polla por encima y rápidamente se los desabrochó. Se moría ganas de tenerla entre las manos, aunque antes sintió los torpes dedos de él sobándola el coño y el sujetador. Por fin le liberó la polla y comenzó a pajearle, no era la mas grande del mundo, pero le dió mucho morbo lo dura que estaba. Jadeando volvieron a morrearse, pero Mariola quería otra cosa.

– Déjame, dijo besándole el cuello y luego agachándose sobre su regazo para con ansia metérsela en la boca.

Lucas estaba sorprendido, Mariola se la mamaba como un aspirador, succionando duro y subiendo y bajando sobre su polla, se dejó hacer acariciando el pelo de Mariola y echó la cabeza hacia atrás. No se la habían chupado así en la vida, bueno de hecho era la segunda vez que se lo hacían. No iba a durar nada. Mariola no le daba tregua y con la mano además le pajeaba.

– ¡Para, para!, dijo poniendo la mano entre su polla y la boca de Mariola.
– ¿Que pasa?, dijo ella conectada todavía a él con un reguero de saliva que recogió con un dedo.
– Si sigues así voy a terminar muy rápido, dijo Lucas mirando el reloj. No eran ni las 00:04.

Mariola le apartó la mano y se puso de rodillas de frente a él, sacó la lengua para pasársela por toda la polla sin dejar de mirarle a los ojos. Luego rodeó con la lengua el capullo y le dedicó una mirada viciosa.

– No te preocupes, tenemos toda la noche, ¡¡hoy puedes hacerme lo que quieras!!, dijo antes de reanudar la mamada acariciándose ella misma el coño.

Se la metió otra vez en la boca y como antes chupó y aspiró con fuerza y cuando le acarició los huevos con los dedos sintió como se le ponía mas dura en apenas unos segundos.

– ¡Mariola, Mariola!, ohhhhhhhhhh…gimió Lucas revolviéndose en el sofá.

Ella sabía lo que iba a pasar, notó las contracciones de su polla y lo siguiente que sintió fue la caliente leche del chico golpeando con violencia contra su garganta. Eran las 00:05.

El sábado después de comer dejamos a las niñas en casa de mis suegros para viajar a Madrid. Nuestro cuarto encuentro con Víctor, solo que esta vez iba a ser diferente. Habíamos ido dando los pasos previos pertinentes y era el momento adecuado. Aunque realmente uno nunca acabar de estar preparado para estas cosas y no sabía como íbamos a reaccionar, tanto Claudia como yo.

Por fin iba a estar delante cuando Víctor se follara a mi mujer.

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