SIX

En esa foto se veía a la chica entera saliendo de lo que parecía un baño. Era Ana.

Cerré la ventana de la foto casi por inercia, y me subió un calor por todo el cuerpo.

Miraba a Ana como si se hubiera dado cuenta de algo, pero ella seguía a lo suyo.

Joder, Joder… me dije para mi mismo. Necesitaba abrir más fotos, nervioso cogí el ratón e hice doble click en las siguientes fotos, se la podía ver en varías posturas en una cama blanca, con cada nueva foto miraba hacía Ana, que seguía en la cocina, y luego miraba hacía la pantalla con necesidad de seguir pasando fotos.

Las fotos no dejaban mucho a la imaginación, en unas ya no llevaba las braguitas, y se le veía un coñito precioso y apetecible, rosado como sus pezones, y con una línea fina de pelitos encima, un poco más ancha por la parte de arriba, pero se notaba que cuidaba aquel detalle. En otra Ana salía abierta de piernas, donde se le veía su coño perfectamente, con unos labios cortitos, y un contorno hinchado, parecía el chochito de una niña. En otra salía a cuatro patas levantando el culo y sonriendo. En otra tocándose el coño con los dedos, separando sus labios y mostrando un clítoris rosa e hinchado, me estaba poniendo cardiaco.

-Joder!- Exclamé sin querer con la siguiente foto.
-Que pasa?- Preguntó Ana desde la cocina.
-Eeh! Nada!- Improvisé- Que el virus ha infectado varios archivos que tendré que arreglar o volver a copiar…
-Joder…- Soltó preocupada.
-Tranquila… creo que lo tengo controlado…- Le dije.

Ana sonrió y volvió a darse la vuelta.

En la foto que ahora tenía en pantalla se veía a Ana de rodillas comiéndose una polla, tomada como si el chico fuera el que tomaba la foto desde arriba, Ana salía un poco borrosa por el desenfoque. La siguiente Ana sonreía con la polla brillando llena de saliva al lado de la boca, y en la siguiente se la veía de nuevo con la polla dentro de la boca y con los ojos cerrados, esta vez bien enfocada, así habían varias.

Cerré el visor de imágenes, y me fui directo a los videos, sentía la necesitaba de verlos, para lo que primero me aseguré de tener el ordenador sin sonido, eran cuatro videos. Antes de darle al play, me aseguré de que Ana no estuviera por mi.

Luego le di al reproductor, los tres primeros no se veía nada, solo movimiento de la cámara muy rápido, duraban escasos segundos. Pero el último no, se veía a Ana comiéndose esa polla, joder como la mamaba, era un video de apenas un minuto y algo, yo estaba como hipnotizado viéndolo, Ana se tragaba aquella polla aguantándola con su mano por la base, despacio y cambiando de ritmo, de vez en cuando la pajeaba sin sacarse la punta de la boca y hacia el final el tío se la agarra y la saca de la boca de Ana y comienza a pajearse justo enfrente de su boca.

Me dio un vuelco el corazón al ver la mano de aquel hombre, en su muñeca se veía un tatuaje que conocía perfectamente, era la mano de mi jefe Marc.

-Hija de puta…- Suspiré tapándome la boca.

Ana no me escuchó porque susurré demasiado bajito.

Marc seguía pajeándose delante de su boca, hasta que Ana mira hacia arriba, como si este le hubiera dicho algo, y Ana se acerca más con la boca abierta y la lengua extendida, hasta que comienza a recibir chorros de semen que resbalan manchándole la lengua, la boca, sus labios y las mejillas, en ese momento el video se mueve mucho y se corta.

Me quedé embobado mirando el último frame congelado en la pantalla, todo borroso por el movimiento, no me creía lo que acababa de ver.

Cerré el video y me di cuenta de que estaba empalmadísimo, no podía quitarme esas imágenes de la cabeza, no sabía como reaccionar. Tenía un calor enorme en ese momento.

Temblando y sin saber por qué, ni siquiera lo pensé, pero me vi pinchando mi pendrive , casi no podía atinar, me di cuenta de que lo estaba metiendo al revés, le di la vuelta, necesitaba copiarme aquellas fotos. Miré a Ana nervioso, seleccioné la carpeta “privado” y la volqué en mi USB. Me quedé embobado mirando la barrita del proceso.

De repente me encontré con Ana frente a la mesa, tenía unos platos en las manos.

-A comer.- Dijo.

No supe que decir, mi cabeza no paraba de enseñarme aquella boca comiéndose la polla de mi jefe, su semen en la cara, su barbilla, en esas tetas redondas, esos pezones claritos, uff…

-Joder tío, ni que hubieras visto un fantasma.- Me dijo dejando los platos en la mesa.
-Eh? No… es… solo que estoy cansado.
-Bueno, tomate un respiro, he hecho la cena.

Miré a los platos, Ana se las había apañado para hacer una especie de ensalada de pollo que reconozco que olía de maravilla.

-Voy.- Dije.

Vi como terminaba la barra de copiar y extraje el pendrive mientras Ana acababa de poner los platos en el otro lado de la mesa, ella desde su ángulo, no veía la pantalla.

Estaba empalmadísimo, de cambiar de sitio, Ana me vería y tendría que darle explicaciones, me hice el remolón, hasta que vi la oportunidad cuando Ana se giró para ir a la nevera a por las bebidas, al regresar yo ya estaba frente a mi plato, ella traía las cervezas, le sonreí y me sonrió al sentarse frente a mi.

Ahora ya no veía a una arpía creída, sino a una golfa. Aquellas imágenes habían cambiado la forma en que veía a Ana, sus labios ya no eran los mismos, ahora los veía rodeando aquella polla, y cuando sonrió frente a mi, mi imaginación se disparó.

-Lo has solucionado?- Me preguntó algo preocupada.
-Ya casi esta, solo falta ver que dice el antivirus…

Ella sonrió y suspiró aliviada.

-Menos mal que lo has arreglado, nos hubiéramos comido un buen marrón…- Me dijo tras darle un trago a la cerveza.
-Nos hubiéramos? Que yo sepa la que la ha cagado has sido tu, que a saber que estabas haciendo en el ordenador.- Solté sin poderme contener.
-Perdona? Trabajar… que crees que hacía? Solo he abierto un correo y ha empezado a dar problemas… No ha sido culpa mía.- Empezó diciendo con ese tono de superioridad que tanto me irritaba.
-No… Habrá sido cosa mía que en todo el día no he tocado ese ordenador… no he tenido tiempo currando mientras tu… a saber que estabas haciendo por aquí.- Le dije con sarcasmo.

Era inevitable ponerme a la defensiva.

-Mira niñato, ya me tienes harta, al ordenador le ha entrado un virus, ya está, lo has arreglado, que te crees que te debo ahora? Una medalla? Un diploma?? que es a lo que aspiráis los frikis como tu cuando se os tiene que dar un premio??- Me dijo con su típico burlón cuando se cree mejor que nadie.
-Lo mínimo que puedes hacer es agradecérmelo, que te acabo de salvar el culo…- Solté.

Se quedó callada por fin, mirándome, le dio otro trago a su cerveza y cogió su tenedor.

-Come, a ver que te parece.- Me dijo con un tono de amabilidad forzada.

Lo probé, realmente estaba bueno, no era un plato muy complicado, pero le había quedado bien. Como estaba harto de guerras y mierdas, decidí ser amable y agradecerle el gesto.

-Esta bueno, te ha quedado bien.- le dije tras probar el primer bocado con tono agradecido.
-Por lo menos no es la mierda de pizzas que trajiste tu ayer… cargadas de grasa y vete a tu a saber que…

Eso último ya me toco las pelotas, no había manera, Ana y yo no éramos compatibles, y ya me estaba cansando de mierdas de niña pija.

-Bien que te la comiste…- Solté
-Porque tenía hambre y no había otra cosa, pero vamos… menuda mierda. Aunque no esperaba nada mejor de un niñato como tu, se te manda a por comida y te traes pizzas de la pizzería más cercana y barata.
-Estaba todo cerrado ya, es lo único que había abierto, no pude comprar pijotadas para que su majestad este contenta.- Le dije con ironía.

Había tirado ya la toalla, Ana no cedía y yo lo iba a hacer menos, no iba a estar para los caprichos de la pijita esta, y menos con lo que sabía ahora.

-A mi me gusta comer bien… Pero claro, eso es algo que un niñato friki como tu no puede entender… Seguro que te alimentas de fritos, congelados, y mierdas de esas.- Me soltó.

Ese fue el detonante, ya no le aguantaría más tonterías, quien coño se había creído, la iba a poner en su sitio.

-Y por lo que he visto también te gusta comer pollas…- Deje caer en el aire.
-Perdona?? Mira niñato! Eso no te lo voy a consentir…- Me soltó apuntándome con el dedo.
-Y veo que no se te da nada mal… Ahora ya se porque se te tiene tanta consideración en la empresa…- Le dije con bastante calma.
-Pero de que vas?? Quien coño te has creído que eres??- Gritaba.

Se levantó y se colocó justo a mi lado, apuntándome con el dedo y moviendo los brazos cabreada. Hablábamos en tonos muy distintos, ella gritaba, y yo le hablaba despacio y calmado como si no fuera la cosa conmigo. Cosa que me parece que la crispaba más.

-Me pregunto si solo se la has chupado al jefe o también le has hecho algún trabajito a alguien más de la plantilla…

Soltó un manotazo a la mesa que los cubiertos tintinearon.

-Pero tu de que cojones vas!!- Me gritó.
-Voy de que he visto un video y unas fotos que hay en ese ordenador…- Dije señalando el portátil con el tenedor -…y se me ha puesto muy dura viendo la habilidad que tienes con la boca.

Ana miró fugazmente hacía el ordenador en un gesto que la delató, la había pillado, pero aun así me miraba con orgullo.

-No se de que vídeos hablas, y no pienso consentirte estas mierdas!- Me gritó intentando conservar la dignidad.
-Sabes perfectamente de que video estoy hablando, así que no te hagas la tonta, ahora siéntate y deja de gritar que me tienes harto.- le dije con calma.
-Mira niñato de mierda…

Y continuó insultándome y diciéndome tonterías que no escuché, alargué la mano en busca del portátil, le di la vuelta y busqué de nuevo el vídeo para darle al play. Se calló en cuanto lo vio, y vi como le cambiaba la cara.

-Apaga eso…- Me suplico despacio y sin gritar.
-Me pregunto que le parecerá a la mujer de Marc…- Le dije con toda intención.
-No eres capaz…- dijo intentando recuperar la compostura en un tono como de alarma.
-Apostamos?
-Eres un hijo de puta, esto no es asunto tuyo.- Me dijo nerviosa.
-Puede, pero ahora soy yo quien tiene una copia de todo esto, así que vas a dejar de gritar y me vas a dejar comer tranquilo.

Me miró y pude ver en sus ojos como se adueñaba de ella la derrota, por fin se callaría y me dejaría un rato tranquilo.

No tenía ninguna intención de meterme en medio de todo ese lio, no iba a denunciarla, no soy tan cabrón, total a mi ni me va ni me viene, pero eso ella no lo sabía y me serviría para estar por lo menos tranquilo esos días.

Ana se sentó y no dijo nada en lo que duró la cena.

-Me voy a duchar.- Dije.
-Bien.- Contestó.

Continuará…

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