ECONOMISTA

Ya no había vuelta atrás, no solo era el viejo el que estaba acalorado y excitado, Claudía tenía las mejillas encendidas y las braguitas mojadas. Se sorprendió de que Don Pedro tomara la iniciativa, pero no le había quedado mas remedio que hacerlo, prácticamente estaba abierta de piernas sobre él y al fin y al cabo aunque fuera mayor no era de piedra, incluso creyó notar que la tenía dura, pero quizás solo eran imaginaciones suyas. Le hizo otra pregunta sobre el excel para que Don Pedro tuviera que quitar la mano para manejar el ratón.

– Bueno, pues esta parte mas o menos ya la tengo clara, para ir cerrando cosas, ¿ahora le parece si me comenta un poco sobre el tema burocrático, correos, organismos, reuniones con la junta, papeleos, cosas de esas…?
– Si, claro, vamos por partes…tendría que coger una carpeta que tengo en esa estantería, dijo Don Pedro haciendo el amago de levantarse.

Claudia entedió que tenía que quitarle la pierna de encima, pero no estaba dispuesta a hacerlo, le había costado mucho llegar hasta ahí.

– No se preocupe, explíqueme algo que tenga aquí en el ordenador, enséñame que correos recibe y que cosas mas o menos le solicitan…
– Pues un poco de todo, lo importante es ceñirse al calendario escolar y a partir de ahí te vas organizando, reuniones con el AMPA, con otros profesores, a los de la Junta sobre todo les interesa el tema administrativo…vamos en que se gasta el dinero que nos dan…eso lo tenemos que gestionar nosotros…y vamos hay que intentar que a final de año no sobre nada, sino hay que devolverlo…e incluso nos pueden bajar el presupuesto…
– Entiendo…
– Tú como empezarás en Septiembre pues ya mas o menos llevaremos un dinero gastado y te quedan unos meses para cuadrar cuentas, como vas a ser la próxima directora no estaría mal que estuvieras enterada desde ahora de todos los gastos que vamos haciendo, ¿te parece bien?, dijo Don Pedro volviendo a bajar la mano para ponerla sobre el muslo de Claudia que no se había movido.
– Me parece perfecto.

Abrió una hoja de excel para ir explicando cosas sobre ella y en vez de utilizar el ratón, para no tener que quitar la mano de ahí abajo señalaba con el dedo izquierdo sobre la pantalla del ordenador. Claudia seguía haciendo como que anotaba cosas en su tablet.

Poco a poco el viejo fue desplazando la mano sobre el muslo de Claudia, le encantaba el tacto suave de las medias y no tuvo que moverse mucho para llegar hasta el final. Con ciertas dudas avanzó un poco mas y sintió el calor directamente de la piel de Claudia, bajó la mirada y con dos dedos agarró una liga para desplazarse muy despacio sobre ella, le encantaba aquella prenda y jugueteó ahí unos segundos moviendo los dedos arriba y abajo.

Seguía hablando de temas administrativos, pero ni él sabía lo que estaba diciendo ni Claudia le escuchaba, estaba absolutamente concentrada en la mano del viejo que con total impunidad le manoseaba la liga. Don Pedro se había soltado y estaba cogiendo la iniciativa, incluso le parecía que ya sudaba menos. Siguió en la misma postura esperando que el viejo diera el siguiente paso.

Y éste no tardó mucho en producirse, soltó la liga y puso la mano sobre el muslo de Claudia, tenía la mano pegada a su entrepierna y en el siguiente movimiento los huesudos dedos del director alcanzaron el coño de Claudia, que dió un pequeño respingo al notar el primer contacto.

– Esto parece un poco mas difícil, me estoy liando un poco, dijo Claudia.
– Tranquila, si vienes unos cuantos días lo entenderás perfectamente, dijo Don Pedro haciendo un poco de presión en la entrepierna de ella.

A Claudia se le escapó un pequeño gemidito que no sabe si llegó a escuchar Don Pedro, que seguía acariciándola por encima de las braguitas. Al viejo ya le daba todo igual, una vez llegado a ese punto no se iba a detener, llevaba meses fantaseando con aquello, desde que había pasado lo mismo en su despacho, primero se quedó confundido cuando Claudia se dejó meter mano, incluso pensó que ella le había utilizado para ser la próxima directora, pero se estaba dando cuenta de que no, de que no fue un error lo que pasó entonces, ni una casualidad y que Claudia solo lo hacía por pura diversión y placer.

– ¿Usted cree que seré una buena directora?, dijo Claudia en un tono bajito casi jadeante.
– Vas a ser una estupenda directora…te has ganado el respeto de los alumnos como profesora y del resto de compañeros también…además eres seria, muy trabajadora, inteligente y este puesto te va como anillo al dedo…
– Gracias…ahhhhh…

Se la escapó un segundo gemido que ahora Don Pedro si escuchó, lo que le animó a frotar el coño un poco mas fuerte. Era alucinante, ¡¡estaba masturbando en su despacho a la Jefa de estudios!! que se dejaba hacer abierta de piernas sobre su regazo y además notaba la humedad a través de la tela de las braguitas.

La muy cerda estaba empapada.

Claudia estaba disfrutando con las caricias del viejo, intentaba guardar las formas mirando hacia la tablet como si tomara notas, pero aquello ya era ridículo, entonces se le ocurrió la idea, sin saber muy bien porqué encendió la cámara de la tablet y poniendo el modo video le dió al rec, la calidad del video no es que fuera de mucha calidad, solo se veía la pantalla del ordenador, luego giró lentamente la tablet para enfocar al viejo y con disimulo bajó hacia abajo para grabar la mano de él metida bajo su falda.

Apenas fue un video de unos 10 segundos y de baja calidad y ya tendría tiempo de pensar que hacer con él. La sola idea de enseñárselo a su marido la puso mas cachonda.

Por fin dejó la tablet en la mesa, era como su pequeño escudo que la protegía directamente de la mirada de Don Pedro, se acercó mas a él y bajó la mano para ponerla sobre la del viejo que la masturbaba.. Luego volvió a gemir, esta vez mas alto.

– Quiero ser una gran directora…ahhhhhhhhhhhhh, dijo apartándose ella misma las braguitas hacia un lado.

Don Pedro estaba lanzado, Claudia le estaba ofreciendo su maravilloso coño para ser manoseado a su gusto. No le costó ningún esfuerzo meterla un dedo dentro, pero aquello tenía que verlo, no podía perdérselo, sin disimular bajó la mirada y se encontró la mano de Claudia apartándose las braguitas negras de encaje y mostrándole perfectamente su coñito de pija depilado.

– ¡Vas a ser la mejor directora!, ¡la mejor que haya tenido nunca este instituto!, dijo con los ojos abiertos como platos.
– Ahhhhhhhhhh…ahhhhhhhhhhhhh…ahhhhhhhhhhhhhhhh.. .

Cuando metió un segundo dedo dentro Claudia ésta ya movía las caderas sobre la silla gimiendo y con los ojos medio cerrados. Comenzó a follarla con los dedos y sin poder aguantarse viendo que ella estaba desinhibida le puso la mano izquierda sobre sus pechos para sobárselos por encima de la camisa, aunque no mucho tiempo. No tuvo ni la delicadeza de desabrochar algún botón, sabía que con una mano iba a ser muy difícil así que la metió directamente por el escote y le agarró una de sus tetas. Eran mejores de lo que imaginaba, grandes, duras y calientes. Muy calientes.

Aquello fue el detonante para que Claudia se corriera espatarrada sobre el regazo del viejo. Se estaba dejando sobar como un puta.

– ¡Quiero ser la mejor, ahhhhhhhhhhhhhhh!, ¡¡la mejor!!, ahhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh h, dijo Claudia corriéndose.
– Eso es, claro que lo vas a ser, claro que si, eso es…déjalo salir…eso es…

En cuanto terminó soltó las braguitas que todavía se apartaba hacia un lado y le cogió la mano a Don Pedro para sacársela de entre las tetas. Luego se abrochó el último botón de la camisa.

– Por hoy hemos terminado, dijo Claudia bajando la pierna del regazo del director para que tuviera que sacar los dedos que todavía tenía dentro de su coño.

Se puso de pies bajándose la falda, recogiendo la tablet y un par de papeles apresuradamente, estaba desconcertada ante lo que acababa de pasar, fue hasta el perchero, cogió el abrigo y sin ponérselo echó a andar hacia la puerta. Don Pedro se levantó de la silla para despedirse.

– ¡Claudia!

Ella se giró cuando escuchó como la llamaba el director.

– Vuelve cuando quieras, dijo con una sonrisa amable y mostrándole la tremenda empalmada que llevaba.

Sobre las 17:30 Claudia volvió a casa, estaba haciendo los deberes con las niñas cuando la ví entrar. Las dos niñas fueron a abrazarla y mi mujer les dió un par de besos a cada una. Luego se subió a la habitación y yo me fui detrás de ella. Cuando entré se estaba quitando el abrigo y se quedó mirando delante del espejo.

– ¿Que tal ha ido la reunión?
– ¿Tu que crees, con estas pintas?, dijo abriendo los brazos.

La falda se le subía muy arriba, enseñando unos 5 cms de muslo mas allá de las medias y se veían también las ligas.

– El viejo se ha puesto las botas, me he sentado a su lado así, dijo sentándose en la cama, – ven ponte a este lado.

Me hizo ponerme a su izquierda y luego cruzó la pierna por encima de la otra. Si de pies ya era provocativa sentada era un auténtico escándalo. Prácticamente se la veía todo el muslo y al descruzar las piernas casi el nacimiento de las braguitas.

– Mírame, esto es lo que ha estado viendo Don Pedro toda la tarde.
– Joder Claudia, ¡es la hostia!, se te ve todo, se ha puesto las botas a mirar…
– No solo a mirar…
– ¿Como dices?
– Que no solo ha mirado, también me ha puesto la mano en el muslo.
– Me encanta sigue, ¿que mas te ha hecho?, ojalá fuera verdad, dije para que Claudia me siguiera contando esa fantasía.
– ¿Piensas que es mentira, verdad?, ven dame la mano.

Me hizo meterla la mano en la entrepierna. No sé que es lo que habría pasado, pero mi mujer venía excitada.

– Él también ha metido la mano donde la tienes tu, ha hecho que me corra…
– Joder Claudia, me la estás poniendo dura.
– A Don Pedro si que se le ha puesto tiesa, tendrá casi 70 años pero se le pone mas dura que a ti…
– Mmmmmmmmmmmmmmmm…¿lo has visto?
– Se le notaba bajo el pantalón…
– Bfffffffff, como sigas me la voy a tener que sacar.
– No te esfuerces cornudo que ya paro, me voy a dar una ducha.
– Venga espérate, solo cuéntame un poquito mas, dije acercándome a ella para darle un beso.

Entonces me llegó. Ese olor tan característico de mi mujer cuando ha tenido una buena sesión de sexo, después de haberse corrido. Ese olor inconfundible. Son muchos años para saber que Claudia acababa de tener un orgasmo. ¿Que estaba pasando aquí?

Cuando quise reaccionar Claudia entraba desnuda en el baño para pegarse una ducha, me quedé mirando su pequeño y redondo culo sin poderme creer lo que acababa de pasar. ¿Como se iba a dejar meter mano una mujer como Claudia por el viejo director de instituto?

Cogí las braguitas que estaban en el suelo de la habitación y observé una pequeña mancha de humedad en la zona del coño. No pude reprimir en llevármelas a la nariz, olían a flujo, a sexo, a orgasmo. Aspiré con fuerza y me palpitó la polla. Tuve la tentación de sacármela allí mismo y enroscar sus braguitas en ella, pero me hubiera corrido y luego le hubiera tenido que dar muchas explicaciones a mi mujer.

Al final volví a aspirar respirando su olor y las dejé donde estaban. Me quedé todo el día con el calentón y pensativo. ¿Y si lo que me estaba contando Claudia no era una fantasía?

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