ECONOMISTA

No pude decirle que no. Tampoco quise. La verdad es que la idea de que Claudia pasara el fin de semana entero follando con Víctor me excitaba un montón. No era algo que fuera en contra de lo que habíamos pensado Claudia y yo de que estuviera delante en los encuentros, solo lo veía como un paso mas para llegar a ese fin. Además no entendía que fuera una exigencia de Víctor, solo hizo una propuesta y nosotros lo aceptamos. Otra cosa bien distinta hubiera sido que lo hubiera impuesto como condición a seguir viéndonos, entonces si que le hubiéramos dicho que no.

Y luego estaba Claudia, era evidente que le apetecía verse con él a solas, seguro que no podía dejar de pensar en follar con Víctor y le pasaba un poco como a mi, estaba extremadamente cachonda todo el rato. Yo me ponía en privado los audios que grabé una y otra vez y siempre terminaba con la polla dura. Que manera de gemir por parte de mi mujercita.

Al final concretaron el encuentro para mediados de febrero. Iban a celebrar su San Valentín particular.

También continuamos el juego con el director del instituto Don Pedro, yo medio en broma le dije a Claudia que la dejaba ir a Madrid a solas con Víctor con la condición de que cuando volviera a reunirse con él yo elegiría la ropa. De hecho tenía una mini falda negra que Claudia se ponía cuando era mas joven, pero hacía años que no la usaba. Debajo tenía que llevar unas medias hasta el muslo y luego unas ligas. La falda era tan corta que casi no tenía ni que sentarse para se la vieran las ligas en sus piernas, eso sí, cuando lo hiciera iba a ser escandaloso. Una auténtica provocación. Para mi sorpresa Claudia no solo no puso ninguna pega sino que además me dijo.

– Tu sabrás, pero al viejo se le va a ir la mano.

Todavía quedaba una semana para el viaje de Claudia y aquella noche de viernes me dejó solo para irse a cenar con su amiga Mariola. Me dijo que no iban a salir, tan solo era una cena informal en casa de su amiga para ponerse un poco al día, por lo que tampoco se arregló mucho. Una vez acostadas las niñas nos despedimos con un cariñoso beso.

– No vengo muy tarde…
– ¿Te espero levantado?
– No, tranquilo, acuéstate, mañana lo mismo se despiertan pronto las niñas…

Se estaban terminando la primera botella de vino. Como siempre la cena que había preparado Mariola estaba deliciosa y quedaba lo mejor, una estupenda tarta de chocolate que solo hacía en ocasiones especiales. Las dos amigas estaban de pies recogiendo los platos y Mariola sacó el postre del frigorífico.

– Cocinas de maravilla y ahora esa tarta, por dios, menuda pinta tiene…
– Ya sé que engorda mucho, pero un día es un día, no, además nos lo merecemos estamos estupendas, dijo soltándole un azote en el culo a Claudia.

Fueron al sofá con la tarta y Mariola apuró la botella de vino en la copa de su amiga.

– Para tía, que me vas a emborrachar…
– Ya vas borracha, jajajajaja
– Y tu…
– Si, es lo que tiene la falta de costumbre.
– La verdad es que está muy bueno este vino, entra solo…
– Si, es una delicia, estas botellas nos las regalaron estas navidades a los directores de cada oficina, ¿abrimos otra?…
– No, no para, que sino mañana menuda resaca voy a tener…me toma esta y ya…
– Bueno, como quieras, vamos al sofá que estamos mas cómodas y venga no me tengas mas en ascuas, cuéntame lo del viajecito ese la semana que viene a Madrid.
– No hay mucho que contar, he quedado con Víctor.
– ¿Los dos solos?
– Si.
– Mmmmmmmmmmmm, que buena pinta tiene eso, ¿y tu marido, que?, encantado con los cuernos, no?, jajajajaja
– Pues si, yo creo que casi lo está pasando él mejor que yo…
– ¡Que cabrona eres!, jajajajaja, menudo cornudo le estás haciendo…
– Yo solo hago lo que él quería, jajajaja.
– Si, ya, jajajaja, venga cuéntame, quiero detalles, ¿que tal en la cama, es bueno Víctor?
– Sabe lo que se hace, desde luego.
– Notarás mucha diferencia con David.
– En todo, dijo Claudia ruborizándose.
– ¿Que pasa, tiene buena polla, no?
– No está nada mal.
– Mmmmmmmmmmm, me vas a empezar a poner cachonda, lo mismo me pasó a mi cuando empecé a quedar con chicos al separarme de José Luis, con cada uno era distinto, ni mejor ni peor, bueno para que engañarnos, con casi todos mejor, jajajajaja, pero lo bueno lo mejor era la novedad y claro follarme a esos yogurines con esas pollas tan duras, puffff, da mucho morbo.

Claudia ya estaba acostumbrada al lenguaje tan directo de su amiga, que sin duda había bebido mas vino de la cuenta y no dejaba de hablar.

– Esta tarta está divina, dijo Claudia relamiéndose.
– ¿Y que plan tienes con Víctor para el próximo fin de semana?, dijo Mariola interrumpiendo a su amiga.

Claudia se quedó sorprendida con la pregunta que no entendía exactamente a lo que se refería.

– Pues no sé, tampoco lo había pensado.
– Vamos, que lo que quieres es estar los dos días follando sin parar en su casa…
– Básicamente si, jajajajaja
– Jajajajaja ¡que zorra!
– Bueno menos hablar de mi y cuéntame tú también algo, ¿como van tus ligues por el Tinder?
– Nada, hace meses que no quedo con nadie, ya estoy esperando a Lucas, queda menos de un mes para que cumpla los 18.
– Ya sabes Mariola que de ese tema prefie…
– Si, ya sé que no te gusta hablar de eso, pero no veas que ganas tengo de follar con él, me da igual que sea alumno tuyo, es muy guapo el niño, mmmmmmmmmmmm, ¿es guapo, no?, o tampoco me puedes decir eso…
– Mariola…
– ¡Vamos, dime si es guapo o no!, tampoco es para tanto…
– Si, es guapo, pesada, ¿contenta?
– Joder, te ha costado, jajajajajaja, últimamente estamos incrementando la frecuencia de los mensajes y tal…ya le he dicho que el fin de semana de su cumple quiero quedar con él, además me pilla perfecto, ese finde no tengo a Alba, le toca con su padre…pienso traérmelo a casa y le prepararé la cena…y el postre, jajajajajaja
– Nooooooooo, no quiero saber detalles, jajajajajaja.
– Te invitaré otro día y después de una botella de vino como hoy, querrás saberlos, jajajajajaja.
– No puedo contigo.
– ¿Y que tal con el de internet?, seguís chateando con él y esas cosas?
– Si, también.
– Vamos que no paras…
– Mas o menos.
– ¿Sigues usando los arneses con tu marido?
– Estás muy preguntona…
– Es que me encantan esos detalles, me dan mucho morbo, yo te dejaría que me follaras con uno de esos y mas ahora que llevo tiempo sin tocar una polla y estoy borracha.
– Jajajajaja
– Jajajajajajajaja…aunque no sé si querría probar esos, seguro que todos han estado dentro del culo de tu marido.
– Pues si y le encanta…
– Jajajajajaja, me supongo…pues nada tía, pásalo bien en Madrid y folla todo lo que puedas, eso no te lo va a quitar nadie.
– Si, supongo que para la siguiente vez David querrá estar presente…
– Mmmmmmmmmmmmmmm, ¿ah si?
– Si, me lo ha dicho.
– Así que el cornudito quiere estar delante cuando te follen…
– Si.
– A mi me hubiera dado un poco de corte hacer eso delante de mi marido, bueno no sé ahora que lo pienso también tiene su lado excitante, que él esté ahí mirando, no?, se hará una paja mientras os ve follando, jajajaja.
– Si a mi también me da un poco de vergüenza, no sé que tal saldrá, será un poco difícil al principio, pero bueno, luego me dejaré llevar y lo que surja, si quiere verlo…pues adelante…
– A mi también me gustaría verlo, ¿puedo ir?
– No creo que Víctor le pusiera problemas, jajajajaja.
– Jajajajajajaja
– Sublime, te ha quedado la tarta perfecta, vaya mano tienes para los postres, bueno para la cocina en general, ¿puedo repetir?
– Por supuesto, tengo buena mano para todo…
– Jajajajajajaja, no seas guarra…
– Vamos a la cocina anda y nos comemos otro trozo y abrimos otra botella, ahora quiero que me cuentes con detalle como te folla Víctor y como se la chupas, ¿porque se la habrás mamado, no?, jajajaja.
– Que cabrona eres…casi mejor no abras esa bot…
– Shhhhhhhhhh, la voy a abrir y me vas a contar todo…pero todo es todo…

La semana transcurrió con normalidad a la espera de que Claudia viajara a Madrid. Ya habían concretado los detalles, el viernes a media tarde mi mujer iría en el AVE y Víctor la recogería en la estación de Chamartín. La hora de vuelta era el domingo sobre la hora de la comida. Casi dos días ellos solos en casa de Víctor y dos días daban para mucho. No hacía mas que pensar en la cantidad de veces que se iba a follar a mi mujer, la de veces que Claudia se la iba a chupar, se ducharían juntos, dormirían en la misma cama después de que les venciera el cansancio de estar follando, irían medio desnudos por casa y lo harían en cualquier parte.

Estaba claro que después de ese fin de semana la relación entre ellos iba a cambiar. Solo esperaba que Claudia y yo siguiéramos igual de bien y no hubiera ningún tipo de problema con que empezara a encoñarse con aquel tío. Esa es la parte que me empezaba a dar un poco de miedo, pero tenía el “colchón” por así decirlo de las niñas y su familia. Yo sabía perfectamente que Claudia no iba a tirar todo por la borda por una polla. Pero aún así siempre te queda ese pequeño temor.

Un día por la tarde estuvimos de compras y Claudia me obligó a elegir un conjunto de lencería nuevo para llevarse a Madrid. Lo empezábamos a tomar como costumbre y estaba claro que nos daba mucho morbo a los dos entrar a una tienda y elegir un conjuntito sabiendo que luego era Víctor el que lo iba a disfrutar. Yo siempre salía empalmado de la tienda, me sentía como un auténtico cornudo haciendo eso. Y Claudia lo disfrutaba igual que yo, por la noche cachonda se sentaba en mi cara y me hacía comerla el coño hasta que se me corría encima.

Otra noche nos conectamos con Toni y Claudia se masturbó con la mano delante de él abriéndose de piernas completamente desnuda. A mi me dejaron mirar.

El viernes se levantó pronto, nerviosa y excitada. Iba a verse con Víctor. Me dijo que tenía que ir un poco antes al trabajo que tenía exámenes que corregir y quería adelantar un poco de tarea. Yo me quedé a levantar a las niñas y prepararlas para llevarlas al colegio antes de ir a la fábrica. También me levanté nervioso y excitado.

Los nervios del cornudo.

Llegó al instituto y se metió en su despacho. Le quedaban pendientes de corregir unos cuantos exámenes y preparar una de las clases. Quería dejar todo bien resuelto antes de ir a Madrid. No quería ninguna preocupación cuando estuviera con Víctor. Ni trabajo, ni familia. Nada. Solo quería estar pendiente de disfrutar con él. Solo eso.

Después de dar tres clases tenía libre una hora hasta la siguiente. Volvió a su despacho y llamó a Víctor para hablar con él un rato. No tenía que haberle llamado, porque lejos de calmarse lo que hizo fue ponerse mas caliente, aunque no hablaran de sexo. El mero hecho de charlar con él ya hacía que se excitara, mientras lo hacía no podía dejar de pensar en su enorme polla y como le folló la boca con ella.

Cuando colgó se metió la mano entre las piernas y se frotó el coño por encima del pantalón. Acababa de tener clase con los de último año, con Lucas, cuando estaba con Mariola no quería hablar del tema, se lo tenía prohibidísimo, pero cada vez que le veía le era inevitable pensar que en menos de un mes iba a estar follándose a su mejor amiga y además sabía que en otra noche como la del viernes pasado con unas copas de vino de mas iba a conocer todos los detalles de sus encuentros. Los pezones se le pusieron duros y la entrepierna comenzó a fluir. Se notaba las braguitas empapadas. La cabeza le iba a mil, en apenas unas horas iba a estar de nuevo con la polla de Víctor dentro de ella, follando desnudos y salvajes en su cama, se acarició los pechos por encima de la camiseta y ya estaba a punto de abrirse el pantalón para meter la mano por dentro.

Pero no quería correrse. Ese día no, quería estar cachonda cuando se encontrara con Víctor dentro de unas horas, iba a hacer todo lo que él la pidiera, cualquier cosa. Cuando se dió cuenta ya tenía la mano por dentro de la camiseta y ahora se apretaba las tetas que estaban calientes, duras e hinchadas. Se la escapó un primer gemido y cerró los ojos para concentrarse en las caricias que se estaba proporcionando.

El sobarse las tetas no la llegaba para correrse, pero le parecía muy impúdico y soez hacerlo en su despacho de Jefa de estudios, sobre todo sin echar el cierre de la puerta donde cualquier colega profesor o alumno pudiera pillarla.

Apenas quedaban 20 minutos para la siguiente clase y decidió parar porque sino sabía que iba a terminar haciéndose un dedo para terminar corriéndose. Se puso de pies y salió del despacho para ir al del director. Picó en la puerta.

– Si, pasa, escuchó desde el otro lado.

Claudia abrió la puerta y pasó dentro, quedándose a la entrada.

– Eres tu, pero pasa pasa, no te quedes ahí, dijo el viejo alegrándose de su presencia.
– No tranquilo, no le molesto, no era nada, solo quería preguntarle cuando podíamos volver a quedar para reunirnos para irme poniendo al día.
– Cuando tu quieras hija, yo estoy disponible al 100%, como si quieres ahora…
– Ahora tengo clase, ¿le parece el martes de la semana que viene?
– ¿A las 16:00 como el otro día?, dijo Don Pedro abriendo una pequeña agenda.
– Perfecto.
– Pues a las 16:00
– Si no nos vemos luego, que pase un buen fin de semana, dijo Claudia girándose para irse.

Don Pedro no pudo evitar quedarse mirando su culazo. Llevaba unos vaqueros azul oscuros muy ajustados junto con unos zapatos rojos de tacón, en la parte de arriba una camiseta negra con una americana azul clarito. Esos pantalones le hacían un culo espectacular a su Jefa de estudios, llevaba los labios y las uñas pintadas de un rojo intenso que iban a juego con sus zapatos. Le encantaba el color de pelo rubio natural y tal como lo llevaba peinado con su media melena todavía le daba un aire mas de pija, si cabe, junto con las gafas negras de pasta.

Su mera presencia le provocó otra erección al viejo, se preguntaba que es lo que pensarían sus alumnos al verla así vestida, si él con solo un minuto en el despacho ya estaba empalmado, un joven adolescente con las hormonas revolucionadas viendo a ese pibón durante una hora de clase tenían que salir con unos calentones tremendos.

Se quedó mirando la agenda. Martes a las 16:00. Le palpitó la polla bajo el pantalón y se agarró el paquete para comprobar que efectivamente su cabeza no le estaba jugando una mala pasada. Estaba cachondo, excitado y erecto como si tuviera la edad de uno de sus alumnos.

Después de comer estuvo un rato viendo una película con las niñas y cuando terminó subió a la habitación a terminar de preparar la maleta y darse los últimos retoques. Iba con unos vaqueros blancos, zapatos rojos que había llevado por la mañana y jersey negro. Parecía nerviosa y con ganas de irse. Cerró la maleta que estaba sobre la cama y luego se sentó poniendo las manos sobre las piernas.

– Bueno, pues ya está…

Yo me senté a su lado y la pasé una mano por el hombro, cuando oímos el freno de un coche.

– Llámame cuando llegues y pásalo bien.
– Si, tranquilo, cuando llegue os llamo, me dijo dándome un pequeño beso, – ¿me bajas la maleta?, ya está aquí el taxi.

Salimos fuera las niñas y yo a despedirla cuando se montó al taxi camino a la estación de trenes. Un par de horas mas tarde me llegó un whatsapp de Claudia diciéndome que había llegado bien y que iba en el coche de Víctor que la había pasado a buscar. Cuando acosté a las niñas me bajé al salón yo solo y encendí el ordenador. Estaba muy tenso y me apetecía hacerme una paja.

Toni no estaba conectado, fue una pena porque me apetecía cerdear con él, así que me leí un par de relatos de cornudos y cuando me puse cachondo abrí la carpeta donde guardaba las fotos de mis cuñadas Marina y Carlota. Aquella noche no sé porqué me apetecía correrme con la hermana de mi mujer, seleccioné varias fotos específicas solo de Carlota y dejé que el visor de windows me las fuera pasando una a una mientras me la meneaba.

Mirando las enormes tetazas de mi cuñada y con el pensamiento contínuo en mi mujer, a la que seguramente a esa hora se la estaban follando bien, me corrí. Un orgasmo que por cierto no me calmó en absoluto los nervios que tenía. Le mandé un whatsapp a Claudia.

– ¿que tal va todo?. 00:27.

Subí a la habitación, me lavé los dientes y me metí en la cama a trastear un rato con el móvil antes de dormirme, a ver si Claudia me contestaba. Me dieron las dos de la mañana y mi mujer ni tan siquiera había recibido el mensaje. Al final me dormí y prontó sobre las 8:30 ya tenía a las niñas en mi habitación para despertarme.

Se metieron en la cama conmigo y pusimos los dibujos en la tele. Intranquilo cogí el móvil y encendí el wifi. Me entró un mensaje de Claudia.

– estoy bien, tranquilo, vamos a dormir un rato ahora
. 6:38.

Habían estado hasta mas de las 6 de la mañana. Y todavía les quedaba todo el sábado, día y noche. Estaba claro que Víctor no me iba a devolver a mi mujer hasta dejarla muy bien follada. Apenas tuvo tiempo durante el sábado para mandarme un par de mensajes para preguntarme que tal estaban las niñas y el domingo me mandó otro para decirme que ya estaba en la estación de trenes de Madrid.

Antes de comer me asomé a la ventana cuando escuché que un taxi se paraba en la puerta. Por la ventana vi que Claudia se bajaba del coche, era una mañana fría y con niebla. Claudia venía informal con vaqueros y zapatillas blancas y la cara desmaquillada. Salimos a recibirla al porche las niñas y yo. Se notaba que estaba muy cansada, había dormido poco, pero extrañamente tenía un brillo en el rostro y un gesto de relajación como si la hubieran hecho un masaje de dos horas.

No hacía falta que me contara lo que había pasado. Su cara lo decía todo. Habían estado follando sin parar los dos días.

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