JORDI MARCOS

 

Mi posición era de deseo y ataque, como Apolo cuando pretendía los amores de la casta Casandra, la rebelde Cirene, la tentativa Coronis -llamada la infiel- y el más difícil de todos, el de la hermosa Dafne, convertida en un intangible laurel que, de una forma similar y alegórica, también se mudaría la Presumida, cuando terminase la noche.

De nuestros andares se decoraba e iluminaba la calle Aribau. Cuerpos celestes que generaban calores y destellos interiores y exteriores que se batían en el aire. El viento en estado de furia desbocada, sopló las velas de nuestros cabellos y sembró las hojas y los residuos del suelo. El impertinente de vestidos frágiles, nos tapó los ojos para que no lo viéramos de frente y desveláramos sus propósitos más perversos

Al llegar a la esquina de Consell de Cent, saludé afectuoso al bloque delantero de Carmen Laforet, que reposaba apacible en los recuerdos de novelas y secretos de una vida, con sus interminables horas de vigilia escribiendo capítulos que se grabarían para la eternidad. Tras el ritual literario, nos acercamos a la puerta de mi portal, para determinar las propuestas noctámbulas

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s