ANNABEL VÁZQUEZ

Estoy intranquila. Nerviosa. Cualquier ruido me asusta.

Utilicé el escaso dinero que me quedaba para cambiar la cerradura, pero para qué, soy consciente de que si esos hombres quieren volver a entrar, no habrá puerta que se les resista.

Decido dejar de vivir con miedo y realizar la única llamada que puedo hacer para encontrar algo de alivio.

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