ECONOMISTA

Saqué un pañuelo y me limpié el estropicio que había preparado. Todavía tenía el pulso acelerado y en esos momentos no sabía muy bien que hacer. Cuando terminé de arreglarme le pegué otro trago a la copa y me puse de pie. Llevaba los pañuelos mojados en la mano y salí al pasillo oscuro de un piso que apenas conocía.

De la habitación que supongo que era de Víctor salía un poco de luz por debajo de la puerta y en cuanto lo ví me volví rápido al salón no sea que salieran y me encontraran allí con la mano llena de los restos de mi corrida. Volví al salón a esperar un rato y cuando pasaron unos 10 minutos me levanté de nuevo.

Esta vez encendí la luz y en medio del pasillo pude encontrar uno de los baños de su casa, tiré los pañuelos al wc y me lavé las manos, luego cuando salí, apagué la luz y me acerqué a la puerta de la habitación de Víctor. Dentro se oía como hablaban los dos en bajito aunque parecía que todavía no estaban haciendo nada. Nervioso me volví al salón y apuré la bebida. Necesitaba otro trago, así que con toda la tranquilidad del mundo me puse otra copa. Entonces lo escuché.

Un primer gemido de Claudia.

Abrí los ojos como platos y la polla se me puso dura al instante. Me sentí ridículo echando un par de hielos en el vaso cuando se produjo el segundo gemido. Terminé de prepararme la copa rápido y dando un trago grande dejé el vaso en la mesa del salón y salí por tercera vez al pasillo.

Sin dudarlo me dirigí a la puerta de la habitación de Víctor, dentro escuchaba los gemidos ahogados de mi mujer y mi primera reacción fue echar la mano al pomo de la puerta. Pero entonces recordé la conversación que había tenido con Claudia y en lo que habíamos quedado, “sé que vas a acercarte a escucharnos y que tendrás muchas ganas de abrir la puerta para verme, no me importa que te acerques a la puerta, pero no puedes abrirla, es una pequeña prueba que te pongo y tienes que cumplirlo, será muy morboso para tí saber que yo estoy dentro, pero no puedes vernos, no me decepciones, no quiero que abras esa puerta, ¿estás de acuerdo?”. Le había tenido que dar mi palabra a Claudia de que de momento solo escuchar, así que solté el pomo y pegué la oreja.

Otra vez estaban hablando, no pude entenderles bien, aunque sí que escuché algo de “un preservativo”, unos segundos después un hondo gemido de Claudia me anunció que se la acababan de meter. No había duda. Luego se produjeron los típicos ruidos de movimiento de la cama, aunque no sonaba mucho a decir verdad, lo que si sonaban eran los gemidos de Claudia, largos y espaciados en el tiempo. Se la estaba follando con mucha calma. No tuve mas remedio que sacarme la polla.

Poco a poco fueron incrementando el ritmo, los gemidos de mi mujer habían pasado a ser mas cortos, ya no eran un ahhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhh, sino un ahhhh ahhhhhh ahhhhhhh ahhhhhhh….entonces lo escuché a Víctor, esto si lo entendí bien.

– Ponte a cuatro patas.

Y después el sonido de un buen azote, ¡¡PLAS!!, acompañado de otro gemido de mi mujer. Yo me masturbaba despacio con la oreja contra su puerta y entonces escuché el ruido de los cuerpos al chocar típico de cuando estás en esa posición. Volví a poner la mano en el pomo, me moría por ver aquello, solo tenía que abrir la puerta y ver como Víctor se estaba follando a mi mujer, lo que tanto deseaba lo tenía allí delante y no podía hacer nada. ¡¡Que morbo me daba eso!!, pero se lo había prometido a mi mujer y tenía que cumplirlo. Tenía prohibido abrir esa puerta.

Dentro estaban ya desatados, la follada que la estaban pegando a mi mujer era tremenda, las embestidas de Víctor eran muy duras, así como sus gruñidos y los gemidos de mi mujer acompañados de vez en cuando por unos buenos azotes.

– ¿Te gusta esto zorra?, dijo Víctor.

Yo no pude aguantarme más y cuando la escuché a Claudia que le contestaba que “siiii”, aceleré la paja y sin moverme en la postura que estaba comencé a correrme contra la puerta y el suelo. Fue un orgasmo inmediato, placentero e interminable. El orgasmo que todo buen cornudo debería tener, escuchando como se follan a su mujer. Todavía me quedé unos segundos mas con la polla flácida y goteante en la mano con la oreja pegada a la puerta, Víctor no le daba tregua a Claudia que se corrió un minuto mas tarde que yo. Entonces si, bajaron un poco el ritmo y decidí que era el momento de limpiar mi corrida, no sea que salieran y se encontraran el estropicio que había armado.

Rápidamente fui al baño a coger papel y encendí la luz del pasillo para “evaluar los daños”, parecía cómico allí agachado con el rollo en la mano limpiando la puerta y el suelo mientras dentro seguían follando Víctor y mi mujer, solo rezaba porque no salieran y me pillaran así. Aquello hubiera sido demasiado humillante. Por suerte pude terminar de limpiarlo todo bien y volví a pegarme a la puerta de la habitación. No me esperaba lo siguiente, me quedé en estado de shock cuando le escuché decir a Víctor.

– Tranquila, mas despacio, tranquila, usa la mano también…mmmmmmmmmmmmm, asíiii, eso es, vamos, chúpamela…¡chúpamela zorra!, eso es…muy bien…

¡¡Claudia se la estaba mamando!!

No podía creérmelo, desde fuera se apreciaba el ruidito de succión de la boca contra la polla de Víctor y como éste la guiaba. “así despacio, lámemela, métetela en la boca, mas rápido”, le daba todo tipo de órdenes que seguramente mi mujer estaba cumpliendo. Me imaginaba a Víctor sujetándola por el pelo y Claudia boca abajo tratando de meterse la enorme polla de él en la boca cuando dijo algo que no entendí, pero a él si cuando fanfarroneó.

– ¿Casi no te cabe en la boca, eh?

Me había corrido dos veces y sabía que iba a tardar un buen rato en volver a empalmarme, pero instintivamente me saqué la polla y comencé a meneármela otra vez. Solo quería tocarme mientras mi mujer le comía la polla a aquel cabrón que se comportaba como un cerdo con ella.

– Ohhhhhhhhhhhhh diosssssssss que bueno, que buenooooo!!!, ohhhhhhhhhhhhhh…espera ven aquí, ¡voy a follarte la boca!

Joder aquel hijo de puta le iba a hacer a Claudia lo que yo no le había hecho en la vida, ya dudaba que me hubiera dado a mi una mamada como la que le acababa de hacer, pero follarle la boca, eso no se lo había hecho nunca. Ni me lo hubiera permitido Claudia.

Me imaginé a Víctor de pies y mi mujer de rodillas en el suelo recibiendo la polla de Víctor mientras éste la sujetaba por la cabeza, ahora si se escuchaba perfectamente el GLUP, GLUP, GLUP y como de vez en cuando tenían que parar para que Claudia pudiera respirar.

– ¡Toma, abre la boca, toma, tomaaaaa, ahhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhh!, ¡tócate el coño, acaríciate, vamossss!

La imagen mía debía ser surrealista, con la oreja pegada a su puerta meneándome la polla flácida con dos dedos. Ahora mi mujer gemía también seguramente obedeciendo las indicaciones de Víctor haciéndose un dedo mientras él se la seguía follando, no eran gemidos como los de antes, sino ahogados, con la boca ocupada y si no tenía la garganta llena era porque la debía tener tan gorda que no llegaba hasta allí.

Los gemidos de los dos se detuvieron y solo oía la respiración acelerada de Claudia.

– ¿Estás caliente, eh?, ¿se te han corrido alguna vez en la boca?…¿o prefieres que me corra en tu cara?…

Entonces Claudia le dijo.

– ¡Métemela otra vez!, ¡¡fóllame otra vez, no te corras todavía!!
– Estoy a punto, no me hagas ponerme otro preservativo, además quiero correrme encima de ti, protestó Víctor.
– Ven aquí, métemela…
– ¿La quieres así?

Otra vez sonó la cama, se habían vuelto a tumbar en ella, estaba confuso con lo que estaba pasando dentro.

– ¡¡Para, para!!, ¡¡¿que haces?!!, dijo Claudia.
– Tranquila, shhhhhhhhhhhhhhh, tranquila…
– Mmmmmmmmmmmmm, noooooo Víctor, así noooooooooo, ponte algo…
– ¿No la querías dentro?
– Víctorrrrrrrrrr, ahhhhhhhhhhhhh, dijo mi mujer gimoteando.
– ¿La meto?

Parecía que Víctor se la quería clavar sin preservativo, ¿es que Claudia había perdido la cabeza e iba dejar a aquel cabrón que se la follara a pelo?. No podía ser. Seguro que me estaba confundiendo y no les entendía bien desde fuera.

– Víctorrrrr, ahhhhhhhhhhhh, por favorrrr, ahhhhhhhhhhhhh…póntelo…
– Shhhhhhhhhhhh cállate zorra, quiero follarte así…ven aquí…
– Ponte un preserv…AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH…

Aquel gemido largo y profundo me indicaba que Víctor se la había metido a mi mujer, ¿sin protección?. No podía ser, me quedé helado con la situación, sin embargo y milagrosamente mi pequeña polla empezaba a resucitar de nuevo mientras me la meneaba con dos dedos. El ruido de la cama era inconfundible y los gemidos de Claudia también.

Estaban follando y a buen ritmo.

Víctor era incansable y por como jadeaba mi mujer debía de estar a punto de correrse otra vez, sin duda alguna verse empalada por aquella polla sin ninguna protección le había llevado a Claudia a otro nivel de morbo y excitación. No tardó en alcanzar un nuevo orgasmo mientras sus gemidos cada vez era mas altos y agudos y los de él empezaban a ser unos gruñidos graves que anunciaban su corrida inminente, como así fue.

– Ohhhhhhhhhhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, me corrooooooooooo, me corroooooooooooooooooo, ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, dijo Víctor descargando sin yo saber donde lo hacía.

¿Se estaría corriendo dentro de Claudia?

Empezaron a hablar bajito y luego vinieron unas risas y yo me fui al salón no sea que saliera y me encontraran allí de pies pajeándome. Me senté en el sofá y me tomé la copa de golpe, de repente tenía mucha sed y la boca seca. Seguía con el corazón palpitando a muchas pulsaciones y estaba empalmado como si no me hubiera corrido en todo el día.

Un par de minutos mas tarde se presentó Víctor en el salón, llevaba una camiseta negra interior e iba en boxes.

– Vengo a por el jersey y el sujetador de Claudia, me lo ha pedido, aunque si quieres puedes llevárselo tú, así la ves, me dijo en un tono que parecía amigable.

Me pareció extraño que Víctor me dijera eso, pero le hice caso y con el sujetador y el jersey de la mano me acerqué a la habitación mientras Víctor parecía que se quedaba preparando no sé si alguna copa o un vaso de agua. Entré en la habitación que estaba solo iluminada con una lamparita de mesa de estas regulables a baja intensidad, el ambiente apestaba a sexoo y la cama estaba desecha con la colcha y las sabanas hacia atrás. Claudia estaba tumbada desnuda boca abajo.

En cuanto me vió se puso de lado y se tapó los pechos como si no se los hubiera visto nunca.

– ¿Que haces aquí?
– Ehhhhhhhhh…no sé, Víctor me ha dicho que si quería podía venir a verte, solo era para ver que tal estabas…
– Joder David, no tenías que haber venido, no me gusta que me veas así…
– Perdona Claudia, ya me voy…no quería molestaros…solo era para traeros esto, dijo poniendo el jersey y el sujetador sobre la cama.
– Vale, hoy habíamos quedado en una cosa…

De repente entró Víctor con dos vasos de agua fresca de la mano.

– ¿Todo bien?
– Si, ya me iba.
– Vale, cierra la puerta y enciende la tele si quieres, todavía nos queda un buen rato, dijo Víctor mientras se subía de nuevo a la cama después de dar un vaso de agua a Claudia y dejar el otro en la mesilla.

Aquel cabrón me había vacilado en las narices y yo sin embargo había salido mas humillado y excitado que nunca de su habitación, no cabía duda de que me había hecho ir a la habitación para que viera como se encontraba Claudia después de que se la hubiera follado y yo la había encontrado fantástica. Desnuda, sudorosa, con los pechos hinchados y con un brillo de piel como no recordaba.

“Todavía nos queda un buen rato”, me había dicho, ¿cuanto tiempo mas iban a estar follando?, desde luego que sabía como satisfacer sexualmente a una mujer, era incansable y Claudia no hacía mas que correrse una y otra vez con él.

Se recuperó rápido porque a los cinco minutos estaban dale que te pego otra vez. Se les escuchaba hasta en el salón. Me acerqué otra vez a la puerta de su dormitorio y pegué la oreja para que me llegara mas nítido el sonido, entonces se me ocurrió la idea. Aquello tenía que grabarlo. Saqué el móvil y puse el micrófono contra la apertura de la puerta cuando le di al rec.

Hice varios audios de un minuto o un par de minutos, Claudia se corrió otra vez e incluso pude captar unos cuantos azotes. Cuando terminé de grabar los audios guardé el móvil y volví a hacerme una nueva paja, solo que esta vez antes de correrme me metí en el cuarto de baño. Desde allí también escuchaba perfectamente como Víctor taladraba a mi mujer a cuatro patas y le ponía las nalgas coloradas.

De pies y con escasas reservas de semen me corrí por tercera vez sin apenas esfuerzo. Al pasar por su habitación seguían follando y yo me metí en el salón y me preparé tranquilamente otra copa para bebérmela en el sofá mientras ellos terminaban. Al rato escuché el gemido hondo y grave de Víctor que me indicaba que se había corrido de nuevo.

Llevaban unas dos horas follando a saco en la habitación.

Todavía tuve que esperar un rato mas a que Claudia se duchara y finalmente apareció vestida en el salón. Me encantaba como iba con sus leggins de cuero ahora totalmente desmaquillada. Víctor salió detrás de ella hablando con el móvil, estaba llamando a un taxi para que viniera a buscarnos para llevarnos al hotel.

– En 5 minutos está aquí, dijo.
– Nosotros ya nos vamos.
– Vale, como queráis, ven un momento Claudia.

Salió al pasillo con mi mujer y estuvieron hablando en bajito unos segundos, luego se dieron un beso que acabó en un pequeño morreo.

– Y por eso no te preocupes, en un rato me paso por el hotel y te lo llevo…

Yo no entendía que estaba pasando, ¿porqué Víctor tenía que pasarse otra vez por el hotel?, ¿que le tenía que llevar a Claudia?. En el taxi me fijé que mi mujer llevaba una cara entre satisfacción y preocupación, algo la tenía inquieta y cuando llegué al hotel se lo quise preguntar. Mis temores se confirmaron.

– No sé como ha pasado, nos hemos dejado llevar y un rato hemos estado sin preservativo, no creo que sea nada, porque no ha terminado dentro, pero me quiero tomar la píldora del día después, Víctor me ha dicho que no me preocupe, que se pasaba por el hospital y por la mañana me la traía al hotel, casi lo prefiero, así me quedo mas tranquila…
– Claudia tienes que tener mas cuidado con esas cosas…
– Si, lo sé, no he podido resistirme, le he dicho que no, pero al final lo hizo, ha sido un error desde luego, pero es culpa mía, perdóname, no quería que pasara esto…
– No tengo nada que perdonarte, yo solo quiero que estés bien y ya está…pero tampoco le conocemos tanto a Víctor y es mejor usar siempre el preservativo.
– Si, David, tienes toda la razón, no volverá a pasar…bueno ¿y tu que tal?…
– Ha sido increíble…
– ¿Quieres…?, dijo Claudia acercándose y poniéndome la mano sobre el paquete.
– Estoy bien, me he corrido tres veces, nunca me había pasado esto…
– ¿Tres veces?
– Si Claudia, ni con 18 años me excitaba con la facilidad de hoy, es que era escucharte como gemías y mmmmmmmmmm ya estaba a punto otra vez, no sé ni la de veces que te has corrido…
– Yo tampoco si te digo la verdad, me alegro que te haya gustado tanto, ¿quieres repetirlo otro día?
– No me importaría, aunque preferiría veros, la verdad, aunque fuera un poco, ha sido muy duro estar allí detrás de la puerta sin poderla abrir…
– No creía que fueras a aguantar…
– Me dijiste que no lo hiciera…
– Buen chico, dijo Claudia pasándome un dedo en la boca y luego metiéndomelo dentro.
– Claudia, ¿que haces?
– A lo mejor para otro día te dejo mirar un poquito…
– ¿Va a haber otro día, verdad?
– Si, claro, quiero seguir viéndome con Víctor, quiero seguir follando con él, dijo con voz sensual.
– Mmmmmmmmmmmmmm, ¿te folla bien?
– ¿No lo has escuchado?…no sé cuantas veces ha hecho que me corra, me encanta como me folla, es otro nivel…
– Joder Claudia, no me digas eso…
– ¿Que pasa?, ¿se te pone dura?…
– Ahhhhhhhhhh….siiii…
– A mi también me gustaba saber que estabas detrás de la puerta escuchándonos…me daba mas morbo…
– Lo he escuchado todo, los azotes, lo que te decía, ¡como se la chupabas!…

Claudia se ruborizó, no esperaba que la dijera eso. Tuvo unos segundos de duda en los que perdió el control de la situación, ahora golpeaba yo, me tocaba contraatacar.

– ¡Como te follaba la boca!, eso no me has dejado nunca que te lo haga, ¿se te corrió al final en la cara?, porque es lo que quería Víctor…
– No, lo hizo en mi cuerpo…
– ¿En las tetas?
– Si.
– Mmmmmmmmmmmmmmmmmm….

Seguíamos recostados en la cama y me acerqué a Claudia para darle un beso en el cuello, luego me puse de rodillas delante y comencé a tirar del pantalón del pijama hacia abajo.

– ¿Que haces?, dijo mi mujer dejándose hacer.

Me puse sobre ella y Claudia se abrió de piernas.

– Voy a follarte joder, me la has puesto dura de nuevo, mentí, pues no la tenía así pero si lo suficientemente gorda para podérsela meter.
– ¿Vas a follarme cornudito?
– Si, voy a follarte, ¿es lo que quieres?, ehhh, ¿quieres que te la meta?
– Si hazlo, méteme tu pollita cornudo…¡métemela!

Y así lo hice, me follé a Claudia con mi polla semi erecta en la que ella apenas gimió, pero yo me corrí una cuarta vez aquel día, esta vez dentro de mi mujer en su coño bien abierto. No sé si llegué a descargar algo, porque estaba seco, pero solo la sensación de metérsela fue increíble y me hizo llegar al orgasmo en muy poco tiempo. Desde luego que para Claudia aquel polvo fue una mierda y apenas sintió placer, después de haber tenido dentro el pollón de Víctor la mía no le supo a nada. Luego nos quedamos dormidos.

A la mañana siguiente Víctor se presentó en el hotel cuando terminamos de desayunar, como prometió le llevó a Claudia la píldora del día después y luego nos acompañó hasta el coche. Yo metí la maleta detrás y le estreché la mano.

– Hasta otro día, dije secamente.

Me metí en el coche y les dejé que se despidieran a solas. Estuvieron hablando un par de minutos donde seguramente programaban su cuarto encuentro y después de darse un pequeño beso Claudia entró en el coche. Lo que poco me imaginaba es lo que estaban tramando.

Claudia me soltó la bomba en casa un par de días mas tarde.

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