ROCÍO PRIETO VALDIVIA

 

Las horas avanzan, tú te alejas  cada vez más.

Mi alma desconsolada no tiene reposo.

Los gritos cercenan mi garganta, el mar se vuelca contra mí.

¿Y que te he hacer para no traerte a mis recuerdos?

Si apenas ayer fuimos uno con el mar desbordante.

Tus cabellos insurtos enredados entre mis dedos.

Siento que estoy al borde de un precipicio  sin retorno. Y soy cómo una brújula  que no sirve o una gaviota  herida.

¿Dime que he de hacer para sentirte

junto a mí?

Es de madrugada, los perros emiten sus lamentos.

¡Y yo intento no morir sin ti!

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