ALBERTO MORENO

Un travesti aguerrido

La Santísima Trinidad liquidó su condición de Misterio el día que Francisco José ,en su Utah  natal,  Franz Joseph, en una noche de luna lunera, sufrió la metamorfosis.

Los traviesos querubines del Limbo en una partida de dados urdieron el maleficio.

Se transformó de gusano de seda, en crisálida de alas rosadas. No se sabe a ciencia cierta, si  se llevó consigo el capullo.

Parece que sí.

Franz Joseph adoptó de inmediato una nueva identidad:  Carmen O´Hara. Así se registró.

Su nuevo destino fue todo un cúmulo de avatares marcado por éxitos,  desencuentros y amores contrariados. Sus hermanos querubines le habían abandonado a su suerte.

Después de la partida de dados se fueron de inspección al Paraíso Terrenal.

Adán  y Eva tramitaban el divorcio y Dios,  más que trino, trinaba.

Las manos de estibador de muelle, de dedos bastardos, gordezuelos y sus cuarenta y cuatro centímetros de pie delataban sin remisión a la moza de Utah.

A Carmen O´Hara había que verla con poca luz, sentada mejor, así la estatura no llamaba la atención.

Cuando el día se iba y llegaba una cierta penumbra, sus pechugones pulmones y su mirada de tahúr, buscando la complicidad a una invitación prohibida, alcanzaba éxitos insospechados.

Era alta, de la talla de los gastadores que abren y preceden los desfiles militares con sus mosquetones al hombro.

Había aprendido a mentir. Se instaló en este hábito veinticuatro horas al día. Era taimada como la serpiente de la manzana.

La conocimos todos a la vez y la admitimos en un descuido de los escudos.

El  color de chocolate de su tez lo había heredado de un bombero federal, que ejerció de padre.

El progenitor era negro.

Tambien había heredado la estatura y el tamaño de sus pies. La madre, americana de New Jersey, no se sabe a ciencia cierta que aportó.

Al abandonar el Boing 727 que le traía a Madrid, mientras bajaba los escalones de la pasarela y ponía por primera vez sus plantígrados  en suelo español, se desabrochó dos botones de su blusa, los primeros, los que sujetaban las ubres. Debió ser una premonición, posiblemente intuyó, que le esperaba su destino.

Caminó resuelta al control de la aduana.

¡Abra el pasaporte señorita! le espeto un tricornio, de pie, con aire marcial, que le miró de arriba abajo unos segundos eternizados.

¡Hay una enmienda en el nombre! ¡Aquí dice, Franz Joseph, “alias”Carmen O´Hara! ¿Qué significa?

¡Es la resurrección de la carne!, contestó con sus pestañas entornadas, mirando al tricornio, como una medusa sonnolienta.

¿De cordero lechal?  inquirió el guardia civil con sorna.

¡No, de ternera! contesto la viajera, devolviendo la sorna al agente y manteniendo su mirada.

¿Viene a quedarse, donde se aloja? el tricornio no percibía que la cola de viajeros comenzaba a impacientase.

¡Vengo a quedarme, me alojo en el Flor de Lys, cerca del Retiro!

¡Tome este teléfono, llámeme, si tiene algún problema!

Cogió un taxi.

El desodorante le había abandonado.

¡Que carajo de calor! dijo para si O´Hara, todavía no se había acostumbrado a su nuevo nombre de Carmen.

En el hotel, se duchó, abrió la maleta, colocó su ropa en el armario y se echó en la cama. Eran las cinco de la tarde. El neceser, repleto de pomadas, cremas y artilugios, lo dejó abierto en la mesita noche.

A simple vista, una candelilla, una cánula, un catéter, un cistoscopio, un corta callos  y hasta  una camisa de fuerza se podían distinguir, revueltos, en su interior.

Tenia y no tenia un plan, ¡Explorare la ciudad la primera semana! se dijo.

Recordó al guardia civil, ¡Le llamare mañana!

Carmen O´Hara, hablaba español, posiblemente ella misma no recordaba en que vericueto de su vida lo había aprendido.

Franz Joseph, estaría cercano a los cuarenta, nunca pudimos averiguar su verdadera edad.

El dia de la entrevista, puso el curriculum sobre la mesa y desgrano una basta experiencia como profesora de lenguas, su especialidad era el francés, pero su lengua materna era el ingles. Llego a mencionar que podía enseñar  dos idiomas, con dos alumnos a la vez,   si estos se dejaban. Su preferencia, los hombres maduros de negocios.

Al dia siguiente debutó. No ocurrio nada reseñable, salvo una minucia, al terminar la jornada, sentado en la recepción le recogio un guardia civil apuesto, casi de alto como ella. Venia uniformado, con su tricornio de charol negro calado hasta las cejas.

¡Hasta mañana!, se despidió. Bajaron las escaleras juntos y se perdieron calle abajo.

¿Cómo te ha ido?, Le pregunto Benjamin. ¡Bien, ¿Qué hacemos, vamos a casa o comemos por aquí?.

Unos pasos mas adelante, en un Hollywood que hacia esquina pidieron dos hamburguesas y compartieron la coca-cola.

Benjamin, resultó ser una marinero  avezado, iba a motor y a vela. Hacia tiempo que perdia aceite y el sin saberlo .

La Carmen O`hara le opero la  fimosis de un solo tajo.

Habian transcurrido dos semanas escasas y ya eran pareja.

¡La dinámica americana, el que no corre vuela!, a Benjamin, mas tranquilo, mas celtibérico, no le importo. Se  dejo  llevar.

Pasaron los días,las semanas , Carmen O´hara, no echaba en falta su Central Park.

La Casa de Campo, con sus escondites y la pradera de San Isidrio y  sus monticulos ortopédicos que permitían ejercicios ginnasticos inverosímiles, le parecían una gozada.

Y a los días y a las semanas, les sucedieron los meses.

Llego el frio, el otoño dejo en desuso la pradera del Santo y la Casa de Campo.

.

¿Carmen cuando nos das un nieto?,le inquirio Virtudes, la madre de Benjamin.¡Que sea morenito como tú!.

Aquella tarde, merendeba en casa de su madre política,

sentada a la mesa camilla en aquel salón atiborrado de cómodas, estanterías y con aquella mesa comedor, redonda, como una plaza de toros, atragantándose, sorbio  la taza de chocolate y limpiándose los labios con aquella manopla de mano, contesto.

¡Se hara lo que se pueda, en ello estamos!.

¡Gracias, hermosa, aquí toda la familia esta encantada contigo, sobre todo Herminio, mi marido, que no para de decir la buena pareja que haceis   tu  y Benjamin!.

Llego Navidad y la cigüeña no daba visos todavía.

En la cena de fin de año, Virtudes, volvió a la carga.

Levanto la copa de aquel horrible espumoso y propuso un brindis.

¡Por el nieto, que seguro vendrá este año nuevo!.

La plaza de toros estaba a reventar. Habria doce personas sin contar los infantes.

Benjamin, Carmen, los padres de Benjamin, su dos hermanas, los maridos, dos tias , la vecina del cuarto y la abuela de Benjamin,Hortensia.

Esta, sin dientes ya, con la boca y los labios apretados, luciendo un pelillo ensortijado en su barbilla prominente, redonda, con los ojos como dos minusculos granos de pimienta , ladeo la cabeza en un gesto de incredulidad y dijo,¡No caera esa breva!.

El jolgorio y las risotadas no dejaron  oir la profesia.

Alzaron las copas y brindaron.

Llego la primavera.

¡Benjamin!, ¿ Por que no adoptamos un chinito?.

-¡Mejor un negrito, seria mas logico!, contesto  él.

Quedaron en pensarlo. Las ocupaciones profesionales dejaron en suspenso la idea.

Carmen recibió el encargo de acompañar como interprete a un grupo de inversores americanos que debían mantener reuniones en Marruecos.

En Casablanca,  en el Kenzi Tower Hotel, durante tres semanas, Carmen O´hara,  recurriendo a sus dotes de celestina condujo las reuniones como una consumada muñidora.

Pero también tuvo tiempo para otras minucias.

El conserje del hotel con aquella chilaba y aquel casquete, tan esbelto, con aquella barba cerrada de beduino,  le producia y le traía   reminiscencias del legendario Café Rick.

¡Habib!, ¿Que significa tu nombre?, Carmen, melosa, se dirigio al muchacho en ingles.

¡Je ne comprends pas mademoiselle!, contesto Habib.

Carmen recurrio a su francés. Habib, dicharachero, locuaz, miro a Carmen con una sonrisa de complicidad y contesto: ¡“hombre bien armado”!.

Por aquellos días en el Paraiso Terrenal, Dios había suspendido la misión de los querubines. El querubín senior, en lugar de propiciar el arreglo del divorcio de nuestros primeros padres  se había liado con Eva y Adan le tiraba los tejos al  querubín junior.

¡El mundo, esta al revés!, exclamo el Hacedor.¡A este paso, ni Dios esta a salvo!, mascullo, mientras se retiraba a su trono algodonado de cúmulos blancos.Alli, como una gran gallina clueca, acomodo su trasero poniéndolo a salvo.

Volvió a mascullar,¡A estos querubines hay que mandarlos  como poco a la legion extranjera!

Carmen y Habib congeniaron como si de pequeños hubieran ido juntos al colegio. Los idiomas holgaban, cuando ella salía con la comitiva por la puerta del hotel, con dos simples gestos y media seña bastaba.

Habib, le invito a conocer el desierto. A Carmen, le encantaban  las dunas, tan onduladas, tan cuneiformes, tan calidas,  les recordaban los colchones de agua.El viento le introducia  granitos de arena en su ojos y Habib, con la punta  de su chilaba, con sumo cuidado los extraía.

¡dejalos dentro, me gustan, es como un placer que da dolor!. La inmensidad del desierto, los reflejos del sol y los silbidos prolongados del viento  la excitaban.

Carmen, detrás de una duna, medio ciega por los granos de arena que sus parpagos no habían podido evitar, con los ojos inundados de lagrimas , comenzó a gemir.

¡Habib, me has hecho sentirme mujer!.

Este, sin la túnica, erguido, desnudo, con los musculos todavía tensionados, miro al sol y exclamo:¡ Ala es grande!.

A la vuelta, extraviaron el camino y pernoctaron en una cábila de beduinos que les dio cobijo.

En el hotel, ya de vuelta, se zambullo en la bañera y medio kilo de arena fina se desprendio de su cuerpo.

La comitiva de hombres  de negocios se habían marchado, dejando su hotel pagado y la promesa de volver a contratarla en futuros affairs.

En el zoco, se compro una chilaba roja , dos pareos y busco unas babuchas de su talla que no pudo encontrar.

Llego el dia de regreso.

En el Boing 727 que le traía de vuelta a Madrid, en el asiento contiguo, venia Habib.

¡Veras que sorpresa, no he dicho nada de ti!,¡A Benjamin le encantara la idea!, aprovechando que faltan tres semanas para tu mayoría de edad, en ese tiempo podremos tramitar tu adopción!.

¿Has traido el consentimiento paterno?.

¡Si, pero esta escrito en árabe!, contesto Habib.

La nave aterrizo como previsto.

Benjamin miro el reloj, los altavoces habían anunciado la llegada del vuelo procedente de Casablanca.

Llego puntual. El estaba de servicio,  nervioso, por su control de aduana, aparecería  Carmen.

Habian aterrizado tres aviones casi a la par, mas de mil  viajeros se disponían a pasar  la aduana, pronto se configuraron cuatro colas que colapsaron la salida.Benjamin, ojo avisor, inspeccionaba pasaportes y con la vista recorria las cuatro colas.

Carmen aparecio, como a treinta metros en la suya, venia conversando con un joven árabe. La indumentaria del viajero lo delataba.

¡Habran coincido en el vuelo!.

Al llegar frente a Benjamin, Carmen, con una sonrisa, le saludo efusiva, exultante: ¡ Que moreno estas, este es Habib, lo hemos adoptado, habla francés, te explico luego, besos!.

No hubo mas, Benjamin  sello los pasaportes y  de manera precipitada los saludo. Cotinuo con su trabajo de control, la cola era interminable. El  volveria  por la tarde a casa.

Carmen y Habid tomaron un taxi.

¡Te gusta Madrid?, le inquirio.

¡muy grande, mucha gente, acerto a decir Habid.

Al llegar a casa, Carmen encontró una cuna en su salón.

La etiqueta decía: ¡De la abuela Virtudes, para el futuro nieto!.

Fue a la cocina, abrió el frigo y busco la botella de agua.

¿Quieres?. Ambos bebieron un sorbo  empinando el gollete.

¡Benjamin llegara a las siete, faltan todavía cuatro horas!.

¿Quieres dar un paseo?, el  asintió.

Carmen llevo a Habib a la parte turística de la ciudad, estaba impresionado, nunca había visto tanta gente, tanto ruido.

¿Vamos a vivir aquí?, ¡Si!, ¡Te gustara, tienes que aprender el idioma , podrias opositar a guardia civil!.

¡Una pareja de tricornios en casa, seria genial!.

Dieron unas vueltas y regresaron, Benjamin había llegado, estaba en la ducha, se oian  caer los chorros de agua sobre su cuerpo.

¡Cariño, estamos aquí!, le grito Carmen.

Mariano, con el torso desnudo y la toalla de baño ceñida a la altura del ombligo, descalzo, secándose los cabellos con otra toalla, tendio la mano a Habid.

¡Cariño, este es Habib, huérfano de madre, su padre nos ha pedido que lo adoptemos!, ¡Su abuelo, sirvió como miembro de la Guardia Real Mora, como escolta del Caudillo Franco!. ¡Podrias ayudarle a preparar su ingreso en la Benemérita, cumple 18 años el próximo mes!.

Carmen, se acerco a Benjamin y termino de secarle el torso.

Habib, con ojos de carnero miraba indistintamente a Carmen y a Benjamin, estaba a punto de balar.

¿Donde dormirá?, inquirio Mariano.

¡Compramos una sofá cama y lo instalamos en el salón!.

No hubo mas.

El fin de semana, el triunvirato fue a casa de los padres de Benjamin a merendar. Carmen hizo las presentaciones.

Habib, lucia un pantalón vaquero, una camisa blanca y aunque algo moreno, recién afeitado,  no parecía marroquí,

¡Mama!, dirigiéndose Carmen a su madre  política:¡Hemos adoptado a Habib, cumplirá diez y ocho años la semana próxima y quiere ser guardia civil como Benjamin! .

¡Que rico y que majo!, exclamo Virtudes.

La abuela Hortensia se levanto para aliviarse. ¡Ave Maria Purisima!, exclamo.

Por el pasillo, camino del baño, con su boca desdentada y un andar cojitranco, murmuraba en voz baja, ¡Eran pocos y pario la abuela!.¡Seis “guevos”en el nido y ninguna clueca  para empollarlos!.

¡El  mundo esta al revés!. Justo, lo mismo que había dicho el Hacedor, dos días antes.

La Santisima Trinidad  estaba  finalmente restaurada: tenia  Padre, tenia  Hijo y  el  Espíritu Santo , sustituido por Carmen O´hara,  multiplico  con creces sus frutos y sus dones.

– FIN-

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