PENÉLOPE

A la edad de 16 años, no sabía nada de sexo, solo sabía hacerme pajas dado que no tenía ni idea de lo que era una polla, aunque soñaba todas las noches con una grande y gorda.

Descubrí unas revistas de mi padre, donde aparecían chicos y chicas desnudos. Las ojeaba siempre que podía.

Eso hacía que entrara en un espacio de salida, que no me quedaba mas remedio que hacerme la paja. Al ver que me satisfacía yo sola, lo intentaba una y otra vez. Llegue a masturbarme hasta cuatro veces al día . Estaba salida perdida siempre.

De pie, en la cama, en el Wc, en la cocina, en clase, en fin, en todos los sitios que podía.

Un día descubrí una zanahoria que pelándolas me la metía dentro y notaba mas placer.

Me abría de piernas y con la zanahoria grande me la metía en el coño, y con otra mas pequeña por el culo. Era tal el placer, que debido a mis corridas, me cambiaba varias veces al día de bragas.

Una noche que mis padres salieron a cenar, se quedo una compañera de clase a dormir, entre conversaciones, películas y las revistas de mi padre, hicieron que nos pusiéramos tan cachondas, que mi amiga y yo subimos a mi habitación para tocarnos.

Fue ella que tenía mas experiencia quien me tocaba y me ponía cada vez más cachonda. Recuerdo sus pedazos de tetas, un coño abierto rosado con poco pelo y como sus pezones empezaban a crecer.

Fue un momento inexplicable la sensación que tenía . Sudaba, notaba mi piel erizada, las palpitaciones de mi corazón, las notaba en el coño, mis pezones iban a despegar y un sin fin de sensaciones que jamás antes había sentido.

Que cuando estaba a punto de correrme después de que mordisqueara mis pezones, mis tetas y mi coño, que me salía un líquido blanquecino por el coño y era el síntoma de que me iba a correr.

Mi amiga me cogió la cabeza y me la bajo hasta su coño. No se como y porque, empece a morder su coño, lamiendo entero todo, y sin darme cuenta, le hice una paja con la lengua. Fue como un instinto que me hizo hacer todo aquello desconocido para mí en ese momento.

Hicimos la tijera y ahí explote con una corrida que grite como una loca. Fue algo indescriptible que a día de hoy lo recuerdo y me pongo cachonda.

Así estuvimos varios meses hasta que llegaron las vacaciones de verano y ya no volvimos a vernos, pero cada momento que pasamos juntas, fue una gozada.

Siempre animo a las mujeres a que tengan por lo menos tres experiencias sexuales con mujeres. Son experiencias en las que se aprende mucho, descubrimos zonas muy placenteras de nosotras mismas.

Con un pepino pequeño, nos lo metíamos al mismo tiempo las dos  y nos pajeabamos mirándonos mutuamente, una frente a la otra.

Fue una experiencia que aún hoy me causa rubor y goteos.

                                      womanpenelope.wordpress.com

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