ECONOMISTA

 

– Buenos días, no esperaba veros.
– Nosotros tampoco, contesté.

Me estrechó la mano y le dió dos besos a Claudia. Cuanto menos me pareció ridículo el saludo después de lo que había pasado durante la noche.

– ¿Os importa que desayune con vosotros?
– Ehhhh, no, claro, ningún problema, dije yo.

Le estaba ofreciendo desayunar con nosotros al tío que acababa de follarse a mi mujer. Y Claudia parecía abochornada, desde luego que no estaba cómoda con la situación.

– ¿Te parece bien Claudia?, dijo él.
– Si, no pasa nada.

Entonces se sentó en la mesa y levantó la mano para llamar a uno de los camareros del restaurante.

– ¿Me traes aquí el café?, voy a desayunar con estos amigos…
– Por supuesto señor.

Cuando se fue el camarero se quedó mirando nuestros platos llenos de comida.

– Ummmmmmmmmm, tiene muy buena pinta todo, tengo mucha hambre, voy a levantarme a coger algo, dijo Víctor.

Claudia y yo volvimos a quedarnos solos en la mesa.

– ¿Estás bien cariño?
– Si, si, estoy bien.
– Es que parece que estás algo inquieta, si te molesta que desayune con nosotros se lo digo sin ningún problema, eh…
– No, por mi bien, si a ti no te importa…
– A mi no…

Cuando llegó Víctor a la mesa fue Claudia la que se levantó a preparar otra tostada.

– ¿Te importa traerme a mi otra, cariño?, dije yo.
– Vale, ahora vengo…

En ese momento me quedé a solas con Víctor que empezaba a untarse la mermelada en una de las tostadas.

– ¿Que tal está Claudia?, me dijo de repente sin mirarme.
– Bien, bien…
– Vale, la he notado algo rara, digo a ver si está molesta por alguna cosa, espero…
– No, tranquilo, está bien…
– Me alegro, la verdad es que me gustaría seguir quedando con vosotros, dijo.

“Me gustaría seguir quedando con vosotros queda mejor que decir, me gustaría seguir follándome a tu mujer”.

– Eso lo decide Claudia.
– Entiendo.

Se giró mirando hacia mi mujer mientras se agachaba a coger una de las rebanadas que salía de la tostadora. El culo de Claudia se le marcaba a pesar del vestido de lana que llevaba puesto y se le notaban las braguitas a través de él.

– Está muy guapa hoy, ese vestido le sienta genial, dijo mirando la hora.
– La verdad es que si.

Como un rayo y sin decirme nada Víctor se levantó y se dirigió donde estaba ella, se pusieron a hablar, pero desde mi posición no podía escuchar que es lo que se estaban diciendo. No tardé en averiguarlo, Víctor salió del comedor y Claudia vino a la mesa. Me extrañó mucho porque él tenía el café humeante en la taza y la tostada a medio untar en el plato.

– ¿Que pasa Claudia?
– Ehhhhh, nada…es que Víctor me ha dicho que le gustaría verme otra vez, ahora por la mañana…
– ¿Ahora?…ehhhhhhh…¿verte?…¿y el desayuno?, pregunté yo inocentemente.

Solo había que ver la cara de mi mujer. Víctor le había propuesto a Claudia subir a follar a la habitación y ella se había mojado inmediatamente.

– ¿Te importa?, me preguntó.
– No, sube con él, para eso vinimos a Madrid.
– Vale, espérame en la habitación, vete preparando la maleta, tenemos hasta las doce para salir del hotel…

Y sin decir mas salió rápidamente, miré el reloj y eran las 10:15 y de repente me encontré solo en la mesa, con un hambre atroz y con tres tazas de café, rodeado de deliciosas tostadas y zumos por todas partes Aún así me acordé del número de habitación donde estaba Víctor, me lo había dicho Claudia, la 417, ahora lo sabía y la tentación de subir fue muy fuerte. Solo tenía que ir hasta allí y poner la oreja en la puerta.

Dentro estaría mi mujer follando con él.

Aunque me había corrido media hora antes volví a empalmarme con la situación. El muy cerdo no había tardado ni dos minutos en convencer a Claudia para subírsela a la habitación. Parecía que todavía no estaba muy satisfecho después de haberse corrido tres veces la noche anterior.

Mordí la tostada y me palpitó la polla, le di un trago al zumo y tuve que controlarme para no agarrármela por encima del pantalón, notaba que me estaba babeando. De repente parecía que los pocos que estaban allí me miraban todos a mi, incluso hasta el camarero se reía, solo le faltó acercarse a la mesa y decirme “¿ya le puedo recoger esto?, creo que su mujer está muy ocupada para desayunar, jajajajaja”.

Apuré el café, salí del restaurante con una tremenda erección y me subí a la habitación yo solo otra vez a esperar a Claudia.

Víctor estaba en la puerta del restaurante esperando a que Claudia le dijera a su marido que se subía con él a la habitación. No sabía que le había pasado, la noche anterior se la había follado dos veces y luego ella le había hecho una señora paja en la ducha, pero en cuanto la vió con ese vestido gris, las gafas, zapatillas blancas, gafas de pasta, en definitiva un look mas casual le puso casi mas que cuando iba vestida tan pija y volvió a tener ganas de ella. Se levantó de la mesa y fue a hablar con Claudia. No tardó mucho en convencerla.

“Vamos a la habitación, todavía tenemos un par de horas” y aunque ella intentó decirle que no podía, que estaba con su marido, pero al final cedió sin poner mucha resistencia. Quería que se la volviera a follar mientras su marido la esperaba en la habitación. Quería volver a sentir su enorme y caliente polla dentro

Se subieron juntos en el ascensor junto con otra pareja, por lo que no pudieron dar rienda suelta a sus instintos, pero se iban acariciando la mano y Claudia se fijó que bajo los pantalones Víctor ya estaba empalmado.

Entraron en la habitación y antes de sentarse se dieron un morreo a los pies de la cama, mientras Víctor pasó las dos manos por detrás y le agarró las nalgas con fuerza. No tardó en sacar un preservativo y se sentó en la cama, Claudia seguía de pies cuando Víctor apoyó la cabeza contra su pecho y poco a poco fue metiendo la mano bajo su vestido a la vez que se lo iba subiendo al recorrer sus piernas.

Claudia gimió y bajó la cabeza para agarrarse al cuello de él y apretar a Víctor contra su cuerpo. Se agachó y volvieron a besarse cuando él ya tenía el vestido casi subido por encima de su culo. A partir de ahí llegó el desenfreno y la pasión.

Él tiró de sus braguitas hacia abajo y Claudia de un puntapié se quitó las zapatillas, al estar inclinada sobre Víctor comenzó a desabrocharle el pantalón y éste le ayudó subiendo las caderas hacia arriba.

Como un resorte saltó majestuosa la polla de él. Grande, dura y apuntando hacia arriba Claudia se la sujetó, a duras penas podía rodearla con sus pequeños dedos y le pegó varias sacudidas. Ahora si se acordó de su marido e hizo la comparación, que le pareció ridícula, pero enseguida se olvido de eso, solo quería disfrutar con semejante verga. En cuanto la tuvo entre las manos su enrojecido coño fluyó como un manantial y pasando las piernas sobre las de Víctor esperó deseosa a que él se pusiera el preservativo.

En cuanto lo hizo se dejó caer y sintió como se abría paso entre sus labios vaginales aquel inmenso trozo de carne plastificado. Tenía el coño sensible, hinchado y abierto de la noche anterior, pero cerró los ojos de placer mientras él se sujetaba la polla y ella descendía introduciéndosela poco a poco hasta que por fin la tuvo toda dentro.

Estaba literalmente ensartada.

Víctor sentado sobre la cama puso las manos sobre sus nalgas y ella abrazada a su cuello comenzó a moverse delante y atrás lentamente buscando el máximo de fricción contra el cuerpo de él sin apenas poder hacer el movimiento de mete y saca. Su cuerpo se tensó, apretándolo fuerte contra su pecho y contrayendo los músculos de sus piernas y los glúteos se corrió en apenas un minuto intentando ahogar los gemidos. Avergonzada giró la cara mientras recuperaba la respiración. Víctor hizo que le mirara y la preguntó.

– ¿Estás bien?
– Si, perfecta. Muy bien. ¿Quieres terminar?
– Me encanta lo rápido que te corres, shhhhhhhhhh, tranquila, no tengas prisa, todavía tenemos mas de una hora por delante, sube los brazos.

Claudia estiró los brazos hacia arriba y Víctor le fue sacando el vestido dejándola tan solo con el sujetador puesto, luego con un habilidoso gesto se lo quitó con la mano desnudando por completo a la profesora.

– ¡Tienes unas tetas de escándalo!, dijo acariciando sus pechos.
– Tu tampoco estás nada mal.
– Quiero que me sigas follando, dijo Víctor ahora tumbándose en la cama todavía con la polla dentro de ella.

Dejó que Claudia marcara el ritmo en los primeros compases, pero se puso muy cachondo viendo como se le movían las tetas mientras le cabalgaba, así que de un golpe de caderas se le metió hasta dentro.

– Ahhhhhhhhhhhhhhhh, despacio…despacio, dijo ella.

Pero Víctor ya la tenía sujeta por las caderas y había empezado a taladrarla desde abajo.

– ¡Cállate zorra!

Era la primera vez que la faltaba al respeto insultándola, la noche anterior le había tratado de una manera muy diferente, pero de repente el tío educado, dulce y cariñoso se volvió un animal dispuesto a follársela sin contemplaciones. Eso la puso mucho, aunque normalmente ella era la que mandaba en su vida cotidiana quería que él llevara la iniciativa en el tema sexual. Recibió pollazos de todos los colores, a cual mas violento y Claudia perdiendo el control por completo tuvo que apoyarse contra su pecho sacando el culo hacia fuera.

Enseguida llegó el primer azote que estalló con fuerza contra sus nalgas. ¡PLAS!, pero no por ello dejó de recibir las embestidas del médico. Era la primera vez que se lo hacían. Incluso la noche anterior que habían follado dos veces él no le había dado ningún azote. Y no supo muy bien de primeras si la había gustado o no, solo sintió un leve dolor en su culo.

Pero no tardó en llegar el segundo ¡PLAS!. Y después el tercero. ¡PLAS!. Los pollazos cada vez eran mas rápidos y duros y Claudia ya solo era una muñeca inerte en manos del médico. Aquella follada no tenía nada que ver con las dos anteriores.

– Ahhhhhhh, ahhhhhhhhh, ahhhhhhhhhh, ahhhhhhhhh, decía con gemidos cortos y secos a cada sacudida.
– ¿Te gusta que te peguen en el culo?
– Ahhhhhh, ahhhhhhhh, ahhhhhhhhh, ahhhhhhhhhh.
– ¡Contesta zorra!
– No.
– ¿Ah no?, ¡¡¡PLASSSSS!!!

El cuarto azote fue muy salvaje y el dolor le proporcionó a la vez un placer indescriptible a Claudia. Notó como un chorro de flujo le caía y empapaba los huevos de Víctor. Estaba a punto de correrse otra vez, pero el médico se quedó quieto.

– Tranquila, me acabarás pidiendo que te golpee el culo, sois todas igual de zorras, ¡date la vuelta!
– ¿Que has dicho?, dijo Claudia incrédula ante lo que acababa de escuchar.
– ¡Que te pongas a cuatro patas, joder!

Claudia apenas reaccionaba a las órdenes de Víctor, no entendía ese comportamiento tan agresivo y machista, tanto que incluso parecía otra persona. Estaba confundida porque no sabía si eso la estaba gustando o no. Solo sabía que se había corrido, que estaba a punto de hacerlo por segunda vez y que su coño literalmente chorreaba.

Sumisa se puso en la posición de perrito con las piernas juntas, la espalda hacia fuera y la cabeza agachada ofreciéndole el culo a Víctor que se puso de rodillas detrás de ella. Él se quedó mirando el glúteo derecho de ella totalmente enrojecido por los azotes y esbozó una sonrisa que Claudia no pudo ver. Le entraron ganas de volverla a azotar pero pensó que era mejor ir poco a poco. Dejarla con ganas de mas.

– Abre las piernas, así, eso es…saca el culo hacia fuera y mete la espalda para abajo, quiero una pose mas sensual, ponme cachondo joder, que con solo verte tenga ganas de metértela, ¿que pasa que no te pones así para tu marido?

Se agarró la polla y le golpeó varias veces con ella en el coño a Claudia que se puso a gemir a cada contacto.

– ¿Te gusta esto, ehhh?
– Ahhhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhh
– ¿Te gusta o no?…
– Ahhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhh…
– No hace falta que contestes, porque ya sé la respuesta, dijo ahora frotando la polla entre sus labios vaginales.
– ¡Por favor!
– Por favor que…
– ¡Por favor!, ahhhhhhhhhhhhh….ahhhhhhhhhhhh…
– Lo de los golpecitos os encanta, pero que os restrieguen la polla ya os vuelve locas, jajajajaja…
– Ahhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhh…
– ¿Tendrás que pedirme que te la meta, no?, dijo ahora alternando el roce con los pequeños golpecitos…
– Ahhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh siiiii, siiiiiiii, por favor, hazlo!
– Así es como me gusta follaros, ¡y ahora dime que te la meta zorra!, ¡quiero oírtelo decir con esa voz de pija que tanto me pone!
– ¡Métemela, métemela!…por favor métemela…
– ¡Mírame, quiero ver lo cachonda que estás!

Y cuando Claudia giró la cabeza volvió a clavársela desde atrás.

– ¡¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!
– Así muy bien, mírame, ¡mírame mientras te follo!, a partir de ahora te follaré siempre así…

Sujetó a Claudia por la cintura y la embistió varias veces. Desde su posición la rubia tenía un cuerpazo y se quedó mirando como se bamboleaban sus nalgas a cada acometida. Cuando sacó mas el culo hacia fuera le gustó mirar el ano de Claudia y no pude resistirse a la tentación de rozárselo con el dedo. Ella gimió pero enseguida le apartó la mano. “Ya habrá tiempo mas adelante para eso, está claro que tiene el culo virgen”, pensó él.

Le encantaba follársela en esa posición. Demasiado. El ruido de los cuerpos al chocar, junto con los gemidos de Claudia y el culo que tenía hizo que Víctor perdiera el control de la situación, en el sentido de que se dió cuenta de que en esa postura no iba a aguantar mucho sin correrse.

Le sacó la polla y tras unos segundos observando como se le había quedado el coño de abierto a Claudia la dijo que se tumbara de lado. Luego él se puso detrás de ella y volvió a metérsela haciendo la cuchara mientras la magreaba las tetas a la vez que se la follaba con ganas.

– Ven aquí, dijo tirando de su cara hacia él para comerla la boca en un beso guarro y soez.

Tras unos segundos de entrelazar sus lenguas volvió a la carga y siguió follándosela sin descanso. Ya llevaban media hora dale que te pego y el médico no tenía ninguna intención de correrse.

“Menudo polvazo me está pegando, me va a destrozar”, pensó Claudia antes de que Víctor la mandara ponerse boca arriba para clavársela otra vez en un misionero mas convencional. Ahora a cada embestida los huevos de Víctor la golpeaban el coño, señal de que tenía dentro toda su enorme polla.

La estaba partiendo literalmente y Claudia no podía más, le sujetó por el culo para que no se saliera tanto e incrustada en él buscó frotarse contra el cuerpo de Víctor para correrse de nuevo.

– Asíiii, asiiiiiiiiiiii, espera que voy a correrme, voy a correrme, no te muevas, ahhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…

Cuando terminó se quedaron abrazados besándose y acariciándose un rato.

– Me encanta cuando te corres, dijo Víctor sacando la polla de dentro de ella.

Se quedaron tumbados en la cama de lado, frente a frente mirándose y besándose, Claudia se dió cuenta de que él todavía no había terminado y le agarró la verga para comenzar a masturbarle.

– Mmmmmmmmmmmm, que rico, lo haces de maravilla, dijo él acariciando la mejilla de Claudia.

El dedo pulgar de él quedó muy cerca de la boca y le acarició los labios.

– Abre la boca, le ordenó.

En cuanto lo hizo Víctor le metió el dedo pulgar dentro y se miraron a los ojos. Era un gesto obsceno como si le estuviera chupando la polla y con la otra mano no paraba de masturbarle. Claudia avergonzada cerró los ojos.

– Mírame, ¿te da vergüenza hacerme esto?
– Si, dijo ella.
– Pues no tienes porqué, quiero que pierdas la vergüenza cuando estés conmigo, quiero que te sueltes por completo, vamos a quedar mas veces y me apetece que hagamos de todo, por supuesto también quiero que me la chupes, ¿te apetece hacerlo ahora?
– No, hoy no.
– Está bien, acabas de correrte y tenemos poco tiempo, esto quiero que sea con tranquilidad, quiero disfrutar contigo de una buena mamada.

Claudia seguía pajeándole, pero no le contestó, estaba muy cortada de lo directo que era el médico con estas cosas.

– ¿Porque a tu marido se la habrás chupado alguna vez, no?
– No, mintió ella.

Es verdad que a David apenas le había practicado sexo oral, alguna vez y cuando eran jóvenes y mas recientemente una vez que estaban muy calientes mientras estaban conectados con Toni, pero no se podía decir que Claudia le hubiera hecho nunca una mamada en condiciones.

– ¡No me jodas que nunca se la has chupado!, jajajajaja, dijo Víctor eufórico ante la posibilidad de que él fuera el primero.
– No.

Volvió a meter el dedo gordo en su boca e hizo que Claudia se lo chupara.

– ¡Mírame a los ojos, así, me gusta que me miren a los ojos mientras me la comen!

Ella hizo el esfuerzo por sostenerle la mirada, aunque no estuviera cómoda se estaba comportando como una guarra, con el dedo dentro de su boca y sin soltarle la polla. Víctor le sacó el dedo y se lo dejó pegado a los labios.

– Pasa la lengua por él, como si lo estuvieras lamiendo…

Ella volvió a obedecerle y lo hizo como él se lo había dicho. Sin dejar de mirarle a los ojos. Varias veces le pasó la lengua arriba y abajo y luego él le volvió a meter el pulgar en la boca. Le estaba mamando el dedo. Claudia seguía excitadísima, mientras tuviera aquella polla dura y caliente en la mano podía pedirla lo que quisiera.

– ¿Quieres que te vuelva a follar?
– Si, dijo ella en un gemido volviendo a lamerle el dedo con la lengua.
– Mmmmmmmmmmmm, veo que aprendes rápido, ¿como prefieres que te folle?, ¿despacio como ayer o duro como ahora?
– Como tu prefieras…
– A mi ya sabes como prefiero, me gusta follarte fuerte, llamarte zorra y darte unos buenos azotes en el culo ese duro de pija que tienes, ¿eso es lo que quieres?
– Lo que tu quieras…
– ¡¡No!!, ¡¡quiero que me lo digas, quiero que me digas como te gusta!!
– Por favor, métemela, dijo Claudia pegándose a él y pasando una pierna sobre su cuerpo para acercarla hasta su coño…
– Quiero quedar mas veces contigo, quiero que vengas todas las semanas a Madrid a follar conmigo…
– Mmmmmmmmmmmmmmm, por favor, métemela ya, dijo Claudia al sentir como le rozaba la verga los labios vaginales.
– ¡¡Así no vamos a follar zorra!!, ¡¡date la vuelta y ponte otra vez a cuatro patas!!…

Claudia sumisa le obedeció y esta vez si que se abrió bien de piernas y arqueó la espalda hacia abajo para ponerse en una postura tremendamente lasciva.

– ¡Ábrete el coño con los dedos!

Se metió la mano entre las piernas e intentó hacer lo que le pedía el médico sin rechistar.

– ¡Joder que puta!, ahora si, así me gusta, desde aquí atrás pareces una cerda pidiendo polla…¿eres una cerda pidiendo polla?, dímelo…
– ¡Métemela ya, por favor!

Le soltó otro azote tan fuerte que del dolor Claudia cayó hacia delante chillando, pero Víctor la cogió por las caderas para tirar de ella hacia arriba y volverla a poner a cuatro patas.

– ¿Te gusta que te azote el culo?

Claudia miró hacia atrás suplicante, aquello estaba siendo demasiado para ella, pero cada vez estaba mas y mas mojada ante aquella humillación. Cada azote, cada insulto, hacía que se pusiera mas cachonda y sin que él se lo pidiera volvió a meterse la mano entre las piernas y se abrió el coño para decirle a Víctor jadeando.

– Hazme lo que quieras…

Entonces Víctor entendió que era el momento de hacer con ella lo que quisiera. La tenía a su merced, cachonda y confundida. Acercó la polla a la entrada de una Claudia vencida y de un solo golpe se la clavó entera desde atrás.

– Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, chilló Claudia.

Luego Víctor puso una mano sobre su cadera y la otra encima de su hombro. Se la iba a follar bien fuerte.

– ¡Eres igual de puta que todas!, dijo con un nuevo azote sobre las nalgas de Claudia.

Se la folló con intensidad, rápido, penetrándola hasta el fondo. Quería que cada contacto con el cuerpo de Claudia sonara contundente, le encantaba ese plop plop de los cuerpos al chocar cuando se la metía desde atrás, la llenó de polla e hizo que gritara bien alto. Claudia era solo un cuerpo puesto a cuatro patas que se dejaba hacer. Cerró los ojos y se abandonó al placer. Nunca había disfrutado tanto.

Víctor se inclinó sobre ella con toda la polla dentro y por unos instantes dejó de follársela. Se apoyó sobre su espalda y notó calor que emanaba el cuerpo de ella. Luego la rodeó con los brazos y la amasó sus bonitas tetas que la colgaban hacia abajo. Claudia ronroneaba y emitía pequeños gemiditos con la cabeza agachada.

Entonces Víctor volvió a ponerse erguido y jugueteó con la mano sobre la media melena rubia de su acompañante, haciendo un par de círculos sobre su pelo cogió lo suficiente y de un tirón hizo que Claudia levantara la cabeza para luego comenzar a follarla de nuevo.

Era la traca final. Follada como una cualquiera mientras la sujetaba con fuerza por el pelo. Y encima la gustó. Joder que si la gustó, a cada embestida gemía todavía mas alto y cuando él soltó el pelo para poner las dos manos sobre su cintura y darle mas duro todavía ella supo que él se iba a correr. Casi sin quererlo Claudia lanzó su cuerpo hacia atrás buscando el contacto a cada acometida que daba Víctor. Los dos se movían acompasadamente como si llevaron follando juntos toda la vida.

De repente Víctor le sacó la polla de dentro y Claudia ya estaba tan ida que estuvo un par de segundos moviéndose delante y atrás sin darse cuenta de que no se la estaban metiendo. Aquello fue demasiado para Víctor que se quitó el condón y lo lanzó al suelo.

– ¡Voy a correrme encima de ti!, ¡venga zorra, métete la mano entre las piernas y acariciate!, dijo Víctor pajeándose su enorme polla encima del duro culito de ella.

Por supuesto que Claudia le volvió a obedecer sin saber lo que se le venía encima. Cuando se estaba masturbando y ya estaba a punto de correrse le escuchó a Víctor.

– ¡¡Me corro, me corroooooooooooo!!, ¡¡joder me corrooooooooooooooo!!

Y lo siguiente que notó fue como la leche caliente de Víctor le bañaba la espalda, los glúteos y le caía hacia abajo por la raja del culo. Se puso tan cerda que ella también se corrió inmediatamente sintiendo como el semen le recorría la rajita del coño hasta terminar cayendo en las sábanas.

– ¡Que bueno!, dijo Víctor dejándose caer sobre ella.

Con el peso de los dos cedieron hasta terminar tumbados boca abajo, desnudos, sudorosos y llenos de fluidos se quedaron unos segundos acariciándose. La polla de Víctor todavía goteaba por un cachete del culo de Claudia y con la mano le sobaba el otro glúteo. Ella estaba extasiada y había hasta perdido la noción del tiempo, no sabía que hora era, solo pensaba en el orgasmo que acababa de tener y como todavía le palpitaba el coño que estaba empapado de sus flujos y el semen de Víctor. Sentía los tiernos los besos de él por la espalda, como seguía con su miembro apoyado en su culo y éste la seguía acariciando.

– Esto hay que repetirlo cuanto antes, dijo Víctor.

Volví a llamar a Claudia y seguía sin contestarme, empezaba a preocuparme pues ya tenía 4 llamadas perdidas mías, eran las 11:55 y había que abandonar la habitación. Tenía las maletas preparadas y eché una última ojeada antes de salir para no dejarnos nada. Bajé a la recepción y llamé otra vez a mi mujer. Ahora si me lo cogió.

– ¿Pero donde estás?, son las doce, me tenías preocupado…
– Espérame en la habitación que ahora bajo.
– No, ya he salido, estoy en la recepción para entregar las tarjetas.
– Vale, pues espérame ahí…

Me quedé mas tranquilo al escuchar la voz de Claudia y después de entregar la tarjeta y pagar la habitación me senté a esperarla en el hall del hotel. No tardó mucho en aparecer, otra vez llevaba el pelo mojado por lo que estaba claro que se había vuelto a duchar.

– No pensaba que era tan tarde…

Había perdido la noción del tiempo follando con ese tío, Claudia no es así, le gusta la puntualidad y las cosas bien hechas. En la vida habíamos abandonado fuera de tiempo la habitación del hotel, justo al contrario, a ella le gustaba bajar casi media hora antes y si no llega a ser por mi estaba claro que no le hubiera dado tiempo a estar lista antes de las doce. Ni pregunté que había hecho ni donde había estado, porque no hacía falta. Era evidente. Al que no vi fue a Víctor, luego bajamos al garaje y cogimos al coche para volver a casa.

En el trayecto me apetecía hablar con Claudia, los dos íbamos cansados, solo habíamos estado un día en Madrid, pero era como si hubiéramos estado una semana. Volvíamos con el objetivo cumplido, por así decirlo, pero con muchas dudas e incertidumbres sobre el futuro y sin asimilar todavía lo que había pasado.

– Me tenías preocupado, te he llamado unas cuantas veces.
– Perdona, David, se me fue la hora…y también te pido perdón por haberme ido, me apetecía desayunar contigo…
– Eso no me importa, solo quiero que estés bien, solo que estaba preocupado, no sabía ni donde estabas.
– Sabías que estaba con Víctor, ¿donde iba a estar?
– No me refería a eso, ya sé que estabas con Víctor, lo que quiero decir es…bueno no sé, que me tenías preocupado…
– Tranquilo, para otra vez espero que no sea así…
– ¿Otra vez?, ¿vas a quedar mas veces con Víctor?
– No me refería a él en particular, sino a que bueno si vuelve a surgir algo parecido no quiero que pase esto.
– Quizás nos ha faltado hablarlo mas.
– Puede ser, ahora ya no hay vuelta atrás.. puede que haya sido muy precipitado todo lo que ha pasado, si te soy sincera no sé ni como estoy ahora, ¿tu como estás?, no sé dime algo, ¿es como lo esperabas?
– Yo también estoy raro, tampoco llevaba una idea concebida de como sería, si te digo la verdad ayer cuando os vi que os ibais juntos hacia el ascensor me excité muchísimo, estaba nervioso, alterado, excitado, una sensación muy fuerte, el corazón me latía a mil por hora y tenía una punzada en el estómago, luego me recorrí los pasillos del hotel de la cuarta planta y la séptima, realmente no sé que esperaba escuchar, pero solo el hecho de hacerlo me daba un morbazo tremendo, no hacía mas que pensar que dentro de cualquiera de esas habitaciones estabas follando con Víctor…
– No habíamos hablado que pasaría cuando llegara el momento…¿entonces te gustó que me fuera así con él?
– Si, me gustó mucho, quizás me hubiera gustado mas estar delante, pero entiendo que lo hicieras así…no sé si hubieras estado muy cómoda conmigo allí delante mirando como lo hacíais…
– Pues seguramente no David…si ya estaba cortada así a solas, contigo delante no creo que lo hubiera podido hacer…
– Si, lo entiendo, bueno Claudia ¿y ahora que?
– Vamos a dejar pasar un tiempo…no creo que sea bueno tomar ahora decisiones en caliente, deberíamos hablar y pensar que vamos a hacer…
– ¿Quieres volver a quedar con Víctor?
– ¿Y tú?, ¿quieres que lo haga?…
– No quería decir eso, sino si has disfrutado con él, ¿volverías a repetir?
– Ahora no sé que decirte, si, sexualmente he disfrutado mucho, pero ahora estoy con la sensación esa de cuando has hecho una locura, que ha estado muy bien, pero no lo volverías a repetir…no sé si me explico…
– Creo que te entiendo.
– ¿Y tu quieres que volvamos a quedar con él?
– No tiene porque ser él, pero si me gustaría que siguiéramos haciendo esto, puede ser con Toni, o con cualquier otro…
– Ya te he dicho antes que habrá que hablarlo bien…
– Estoy de acuerdo.
– ¿Cambiarías algo de lo que ha pasado?, me preguntó.
– Pues no sé Claudia, si, ya te dije antes que quizás estar presente, aunque sé como eres y que estarías muy cortada, pero para otras veces me gustaría ver algo, aunque sea poco a poco, un día ver como vais juntos de la mano, otro ver como os besais, así hasta que cojas confianza y pueda verte follar con él…
– Vale, habrá que hablar de esto porque veo que es importante para ti…
– También me gustaría que me contaras todo lo que hiciste con Víctor, tranquila no tiene que ser ahora, pero si me gustaría saber los detalles, puedes írmelo diciendo poco a poco, cada día una cosa y yo me iré haciendo una composición de los hechos.
– Si, te lo iré contando poco a poco…
– Quiero saberlo todo Claudia, como lo habéis hecho, donde, cuanto tiempo habéis estado, cuantas veces te has corrido tu, cuantas veces él, donde se ha corrido…creo que vamos a pasar unas semanas muy morbosas fantaseando y recordando este encuentro.
– Vale David y ahora vamos a cambiar de tema, tengo ganas de ver a las niñas, queda un ratillo para llegar donde mis padres, voy a cerrar los ojos, estoy muy cansada…

Puse una mano sobre su muslo y la dije que descansara. No creo que tardara 5 minutos en dormirse.

Un poco antes de la hora de la comida llegamos a casa de mis suegros a recoger a las niñas, aunque les dijimos que no ya habían organizado una comida familiar con Pablo, Marina, Carlota y todos los niños. Es lo mas indicado, volver de un fin de semana donde acaban de follarse a tu mujer y ni sabes donde tienes la cabeza y tener una comida familiar con los chicos correteando de un lado para otro. No veía el momento de irme para casa a descansar. Y seguro que Claudia estaba igual que yo, callada, cabizbaja y completamente distraída.

Después de comer mientras tomaban café hicieron un pequeño conclave familiar y yo aprovechando que me reclamaba mi hija pequeña me fui a la habitación donde jugaban los niños. No tardó en venir Marina también que detestaba esas reuniones de los “Alvarez”. Apenas me había fijado en ella, pero iba espectacular con una minifalda negra de cuero con unas medias que tenía dibujados unos cuadrados grandes y botas altas hasta las rodillas, llevaba el pelo suelto y un jersey verde donde se intuían sus tetas operadas.

Por un momento me pregunté si Marina sería capaz de hacer lo que había hecho Claudia, desde luego que Pablo no se lo permitiría, pero si ella hubiera sido mi mujer Marina encajaba perfectamente como hotwife, guapa, alta, educada, con clase. Candidatos a follársela no le hubieran faltado. Además tenía una gran maestra, pues por lo que recordaba era muy amiga de mi ex Cristina. ¿Le habría contado los cuernos que me ponía?

Estando con ella se me hizo mucho mas amena la tarde, pero estaba deseando irme para casa porque lo único que estaba consiguiendo era pillarme un buen calentón con estos pensamientos, además no podía quitarme de la cabeza que por la mañana Claudia había vuelto a follar con Víctor. Me había dejado plantado en el desayuno y sin dudarlo se había subido a la habitación con él.

Por suerte a media tarde nos fuimos para casa, después de bañar a las niñas, darles la cena y acostarlas Claudia también cenó un yogurt y dijo que estaba muy cansada y se iba a dormir. Yo cualquier otro día que me hubiera dejado solo en el salón a las 22:00 de la noche me hubiera pajeado seguramente con mis fotos de Marina, o hablando con Toni o leyendo algún relato de cornudos, pero ese día no me apeteció y me subí al dormitorio 20 minutos mas tarde.

Claudia estaba recostada con el móvil y antes de que la preguntara me dijo que estaba hablando con Víctor.

– ¿Puedo ver la conversación?, pregunté.
– Claro, pero solo me estaba preguntando que tal habíamos llegado y que que tal estaba…y luego bueno me ha dicho que tenemos que volver a quedar…
– ¿Y que le has contestado?
– Que eso es algo que tenía que decidir contigo y todavía no lo hemos hablado.

Al final no leí la conversación, pero estaba claro que se dijeron muchas mas cosas porque estuvieron mas de media hora whatsapeandose antes de que Claudia dejara el móvil en la mesilla. Yo no tenía ninguna duda de que iban a volver a quedar, aunque Claudia me había dicho varias veces que teníamos que hablarlo bien antes de tomar una decisión. Cuando apagó la luz ya llevaba un buen empalme solo de imaginar que Víctor iba a follarse otra vez a mi mujer.

Y efectivamente así fue.

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