FERNANDO

Ismael me sonrió y cada uno nos fuimos a hacer nuestro trabajo, entonces caí en la cuenta de que debido a la calentura y a la excitación del momento, ni habíamos utilizado protección y encima se había corrido abundantemente en mi interior. Peligro de embarazo no había, tomaba la píldora y si Javier con sus copiosas corridas no lo había logrado no lo lograba nadie, pero si tenía miedo a una ETS. Javier, pobre mío, si supiese lo puta que puedo llegar a ser y se valiese por sí mismo, creo que me dejaría por guarra y promiscua, pero no lo podía evitar, me gustaba follar.

A media tarde, después de atender a algunos pacientes, pase por la habitación 312. Javier seguía en la misma postura estática, cerré la puerta y me fui a su lado acariciando su cabeza. Su mirada denotaba el mal rato que estaba pasando por no querer salir de ese estado. Incluso estuve tentada de “picarle” comentándole que hacia unas horas me había follado un negro y me había vuelto loca de gusto, pero me pareció cruel estando en el estado en el que se encontraba.

—¿Por qué no terminas con esto de una vez? Le decía besando sus labios. ¿Por qué no me hablas y me cuentas que es lo que esta pasando en tu vida? Déjame ayudarte.

Pero nada, su postura y su mirada seguían igual. No me daba por vencida, seguro que todo esto daría sus frutos estaba convencida aunque ya pasado cerca de un mes iba perdiendo esperanzas.

No seria sincera con vosotros si no confesase que estaba caliente como una estufa pensando que al día siguiente me iría a follar con Ismael toda la noche. Empezaba el fin de semana y empezaría a trabajar el domingo por la tarde, así que follaríamos como locos, como si no hubiese un mañana y le daría todos mis agujeritos, que me rellenase bien. Solo de pensarlo ya mojaba mí ya inundada braguita, de hecho tuve que coger unas desechables y una compresa, por que mi coñito destilaba fluidos como una catarata.

Ese día no volví a ver a Ismael, aunque me hubiese gustado estar con el un rato y comentarle lo bien que lo pasamos en las “catacumbas” de esa clínica. Al día siguiente en el descanso de la mañana nos encontramos en la cafetería nuevamente. Me extrañó no ver a Agus, pero lo achaqué a su trabajo en el laboratorio.

—Buenos días Ismael, dije risueña, ¿Estas solo, no está Agus por aquí?

—Buenos días Lydia, hoy no ha venido, según me han dicho se encontraba mal y se ha quedado en casa.

Eso me extrañó, la noche anterior durmió en casa con mi hermana y se que estuvieron follando hasta altas horas de la madrugada, joder, ¡¡es que no paraban!! Por la mañana desayunamos juntos, pero el me dijo que entraba media hora más tarde así que me vine sola, ya hablaría con mi hermana a ver si sabia algo. Miré a Ismael de forma seductora y acaricie su mano.

—¿Te acuerdas de que tú y yo hoy hemos de terminar algo que empezamos ayer?

—Como lo voy a olvidar, dijo Ismael nervioso, ¿Te apetece que nos vayamos a cenar a algún sitio? ¿Ir al cine? No sé, ¿ir a tomar algo?

¿Por qué los hombres de vez en cuando son tan…tan tontos, tan inocentes? Creo que cuando nos despedimos el día anterior le deje claro que solo quería follar con él.

—A ver Ismael, dije con calma, no quiero una cita como si fuéramos novios, quiero follar contigo hasta que nuestro cuerpo aguante. Imagino que cenar, tendremos que cenar, hay que recuperar fuerzas, pero pediremos una pizza y seguiremos follando, ¿Te gusta mi plan?

—Creo que es de lo mejorcito que me han propuesto, dijo Ismael con una gran sonrisa.

—Algo que he de preguntarte, ¿Tienes algún sitio donde podamos ir? No vivo sola y mi casa está ocupada.

—Bueno eso no es problema, podemos ir a mi casa, mis compañeros esta noche están fuera.

—Genial, dije ya excitada, esta tarde espérame a la salida y nos vamos juntos a tu casa.

Según salí de la cafetería llamé a mi hermana para preguntar por Agus, me quedé impactada, a través del teléfono oía la respiración agitada de mi hermana y las embestidas que le daba Agus mientras la follaba, ya sabía por qué no había ido a trabajar. Escuchar eso y pensar en la follada de esta tarde con Ismael hizo que ya empapase mis braguitas, joder, mi coño últimamente parecía un manantial.

A las nueve de la noche entrabamos en casa de Ismael, un apartamento muy coqueto y limpio para que tres hombre viviesen allí, pero me gusto mucho. Como sabia a lo que iba, mi vestimenta era muy simple, una minifalda vaquera muy mini, tanga mínimo, camiseta ajustada sin utilizar sujetador y una cazadora vaquera. Según se cerró la puerta detrás de nosotros, Ismael me agarro por mi culo y yo me abracé a su cuello, pasando mis piernas por su cintura. Me llevó a su habitación y allí nos desnudamos en un santiamén. Los dos nos miramos enfebrecidos y nos tiramos encima de la cama para dar rienda suelta a nuestra pasión.

Intenté hacerle una buena mamada mientras el me devoraba mi coñito y mi culo, mi orgasmo no se hizo esperar y enseguida me corrí entre espasmos regando su cara con mis juguitos, pero el todavía no se había corrido, aunque intentaba que se corriese en mi boca.

—Ven, me dijo Ismael, ponte encima de mí y follame.

Hinqué mi rodilla en la cama y me abrí de piernas mientras agarraba ese inmenso pollón y lo dirigía a mi ya hiperlubricada vagina. Esa sensación de notar como entra, como me va abriendo, notando el roce de su piel dentro de mí me volvía loca. De nuevo ese dolorcillo me avisaba que su polla había hecho tope en mi matriz y no había más sitio, pero la tenía prácticamente enterrada dentro de mí. Me quedé quieta mientras Ismael devoraba mis tetas y agarraba mi culo metiendo un dedo dentro de mi anito. Quería alargar aquello todo lo que pudiese, aunque deseaba sentir como se derramaba dentro de mí.

—Ufff cielo, dije susurrando de manera lasciva, quiero que aguantes un poco…quiero sentirte bien dentro de mí.

—Te voy a follar Lydia, tengo la polla a punto de reventar.

Ismael me agarró bien y empezó un bombeo brutal que me llevo al delirio del placer, creo que cuando notó que iba a correrse paró para salirse de mi ponerme a cuatro y follarme de nuevo de manera brutal, gritaba, chillaba y mis orgasmos caían uno detrás de otro, ese chico parecía no tener fin, estaba agotada, pero le pedía más y más.

—Sigue, no pares…sigueeee…dame más, mucho más…follameeeeeeeeee.

Estaba al borde de otro orgasmo, pero Ismael se tumbó de nuevo e hizo que le diese la espalda, en esa postura me empalé yo solita viéndome en un gran espejo que estaba pegado a la pared. De verdad, ver como ese pollón inmenso desaparecía en mi interior me volvió loca y exploté en un gran orgasmo cuando vi que lo tenia completamente enterrado dentro de mí.

—Mi amor me corro, diooooos…que gustooooooo. Grité fuera de mí.

—Lydia…Lydiaaaa…aggggg…siiiiiiiiiiiiiiiii.

Noté todos y cada uno de los lechazos que Ismael depositaba en mi útero, vi con mis ojos como mi coño incapaz de retener tanto semen se desbordaba, siempre lo había sentido pero nunca lo había visto y me pareció supermorboso. Me hubiese encantado besarle en ese momento, pero el espectáculo que me ofrecía ese espejo era digno de ver y nos quedamos así un rato mientras Ismael se movía lentamente dentro de mi y amasaba mis tetas. Este chico sabia mantenerme encendida. Saqué su polla de mi interior y de mi coñito como siempre salió una pequeña catarata de fluidos y semen que fueron a caer sobre la polla y los huevos de Ismael.

—Ufff, exclame algo avergonzada, te he puesto perdido, déjame que te limpie.

Vi una caja de pañuelos de papel encima de la mesilla y le limpié con amor, admirando su polla y sus huevos, notaba caer por mis muslos su corrida y me dispuse a limpiarme yo también.

—No, espera, me paró Ismael, déjame hacerlo a mí, ven túmbate en la cama.

Obedecí su ruego y me tumbé con las piernas bien abiertas para él. Miraba hipnotizado a mi coñito, mientras con mimo me limpiaba el interior de mis muslos y les iba dando besitos. Ese detalle me gustó a rabiar pero lo que hizo a continuación me dejo impresionada.

—Lydia tienes un coño precioso, es imposible resistirse a él.

Puso su cara entre mis piernas y me hizo una comida de coño como nunca antes me lo habían hecho. No le dio asco el beberse su propia corrida mezclada con mis jugos, hizo que me retorciese de placer hasta que exploté en otro orgasmo que me dejó hecha un trapo.

—Por dios Ismael, para…paraaa, estoy agotada, no puedo más.

Me besó con pasión mientras me abrazaba, este chico era un encanto, dulce, tierno, vicioso y muy detallista. Con un «ahora vuelvo» salió de la habitación para al poco aparecer con dos bebidas y algo para picar. Se lo agradecí ya que estaba muerta de sed, una vez terminamos me acomodé a su lado y el me abrazó con cariño, quedándonos dormidos.

Nos despertamos cerca de las once de la noche. Ese sueño había sido muy reparador, desnudos como estábamos nos fuimos a la cocina y metió en el horno una pizza familiar, estuvimos excitándonos, preparando de nuevo el terreno para lo que seria una noche inolvidable. Cenamos muy juntos, demostrándonos cariño, a estas alturas de la noche mi coño estaba mas que preparado para recibirlo de nuevo, aunque no tenia ni idea de lo que me deparaba esa velada.

Según terminamos me llevó a la ducha y allí por primera vez me folló el culo de una manera maravillosa. Pensé que con su tamaño y su grosor me rompería, pero lo hizo tan bien, con tanto cariño que apenas noté dolor. De la ducha pasamos a su habitación nuevamente, donde follamos como animales y no pare de tener orgasmos, me gustaba esa noche y como iba saliendo de bien todo, aunque a menudo a mi memoria acudía Javier haciéndome sentir algo culpable.

No puedo decir que hora seria, pero seguro que ya era de madrugada, volvía a estar de espaldas a Ismael cabalgándole, viendo en el espejo esa polla entrar y salir de mi coño, brillante llena de babas, cuando creí ver algo en la puerta de la habitación. En principio me asusté un poco y me detuve mirando fijamente al espejo y entonces vi otro hombre negro con los pantalones bajados y haciéndose una paja viéndonos follar a Ismael y a mí. Intentó esconderse pero ya le había visto, interrumpí mi polvo y sacando de mi interior ese pollón divino me tumbé encima de Ismael y lo susurré en su oído.

—Creo que hay alguien en la puerta haciéndose una paja a nuestra salud mientras nos ve follar. Le dije divertida.

Ismael me miró desconcertado no creyendo lo que le decía, se levantó rápidamente y salió fuera de la habitación, encontrándose con sus dos compañeros de piso que habían llegado mucho antes de lo previsto. Los oía medio discutir en voz baja y mi curiosidad me pudo, me tapé con la sabana y salí donde estaban los tres, en medio del pasillo con Ismael desnudo y los otros dos con sus pollas fuera. Encendí la luz y me quedé de piedra, un tío grande como un armario ropero, con unos brazos como piernas y una polla ligeramente mas pequeña que la de Ismael pero gruesa y muy apetecible, el otro era de una complexión parecida a la de Ismael y su polla era más pequeña y fina que el resto pero nada despreciable.

Todos se quedaron callados cuando me vieron, pero lejos de asustarme, la situación me excitó sobremanera. Creo que puse cara de zorra y me relamí viendo a esos dioses de ébano mirándome como lobos a un corderito.

—Lo siento, dijo Ismael, pero ya no estamos solos.

—Por nosotros no os cortéis, cerrad la puerta y nos vamos a nuestra habitación, dijo el más grande.

—¿Y dejaros con este calentón? Dije melosa.

Ismael me miro desconcertado, como preguntándome ¿Qué dices? Pero cuando vio mi sonrisita de vicio supo enseguida lo que quería.

—Chicos esta es Lydia, Lydia este tío grande es Angel aunque le apodamos “Oso” y este otro con cara de alucinado es Aurelio.

Les di dos besos a cada uno dejando que la sabana ya empezase a enseñar mi cuerpo desnudo. Las pollas de esos dos hombres estaban duras como el acero y me sentí la más puta de todas, esto ya se acercaba a lo pornográfico, tres negros destrozándome a pollazos. Dejé caer la sabana enseñándoles mi cuerpo desnudo y los vi babear.

—¿A qué esperáis chicos? Dije desde la puerta de la habitación.

Me tumbé en la cama y cuando entraron ya iban desnudos, a partir de ahí todo fue un poco locura, la polla de Ismael la tenia en la boca, unos labios chupaban mis pezones dejándolos duros como diamantes mientras mis tetas eran mimadas y amasadas y una lengua lamia mi coñito haciéndome gemir como la puta que era en esos momentos. Una mano mía alcanzo una polla que por el tamaño supe que era de Aurelio y la pajee. En esos momentos note la polla de Ismael palpitar en mi boca mientras agarraba mi cabeza y la hundía hasta mi garganta.

—Lydiaaaa me corroooooo.

Noté como su corrida llenaba mi boca y empecé a tragar, su sabor era algo fuerte pero no me desagradó y tampoco fue tan copiosa como la primera, que desbordó mi coño, este era su cuarto orgasmo y ya estaba muy seco con sus huevos prácticamente vacíos. En el fondo creo que le vino bien que sus dos compañeros aparecieran ya que estaba bastante cansado. Se tumbó a nuestro lado mientras era espectador de primera fila viendo como esos dos ya se apoderaban de mí. Oso se tumbó y levantándome como a una muñeca me “incrustó” en su polla hasta que sus huevos hicieron tope en mi culo.

—Diooooos que ricoooooo, gemí como una gata en celo.

Me incline hacia delante para besarle y Aurelio no perdió la oportunidad y metió su polla en mi culo, la sensación fue increíble estaba llena de polla y aunque había estado con muchos hombres, nunca había tenido una doble penetración. Me empezaron a follar con un ritmo que me volvió loca, empecé a encadenar orgasmos a cada cual mas intenso, estaba como ida de mi boca salían frases incoherentes hasta que noté como esos dos hombres empezaba a inundarme de semen mis dos agujeritos.

—¡¡Joder me corro!!, exclamaron casi al unísono.

Fue un orgasmo muy largo que me dejo molida, no sabía la hora que era pero estaba agotada aunque esto todavía no había terminado. Me fui al baño y me volví a duchar para limpiarme y despejarme, cuando volví a la habitación Aurelio me follo el coño y Oso la boca, Ismael se estaba reservando y algo preparaba. Aurelio se corrió dos veces más en mi culo y en mi coño, Oso tenia un aguante sobrehumano y solo se corrió una vez, Ismael miraba todo y veía su polla mas grande que nunca y casi sin dejarme descansar Oso me cogió y pasando sus brazos por las corvas de mis piernas me abrió como a un libro y me metió su polla hasta los huevos. Me abracé a su cuello y le besé con pasión.

—Follame por lo que mas quieras, rogaba excitada otra vez, vamos…follameeeee.

Entonces noté que Ismael se ponía detrás de mí, sabía lo que iba a suceder, en los brazos de Oso era una pluma e Ismael me iba a follar el culo como había visto en alguna peli porno de negros. Dos tíos enormes de pie follando el culo y el coño de la protagonista, era como un sándwich y yo el relleno. Me volví loca de placer, ya ni se cuantos orgasmos tuve, pero mi cuerpo reaccionaba pidiendo más, perdí la noción del tiempo y vagamente noté como Oso e Ismael me rellenaban como a un pastel con su crema. Luego ya no recuerdo nada mas hasta que al día siguiente me desperté sola en la cama bien arropada.

De mi coño y de mi culo cuando me movía seguían saliendo fluidos de lo llena de leche que estaba. Pensé en lo inconsciente que había sido al permitir, que dos perfectos desconocidos se corrieran dentro de mí. Siempre había sido muy escrupulosa con eso y hasta que no estuviese segura de que estaban sanos no les dejaba follarme a pelo. Pero bueno ya no se podía hacer nada, estaba tan salida, necesitaba tanto follar que creo que perdí los papeles y como dice la máxima “¿Quieres chocolate?…Pues toma tres tazas” nunca mejor dicho.

Estaba con mis pensamientos cuando vi que se abría la puerta de la habitación y entraba Ismael con mi ropa perfectamente doblada y la dejaba en una silla.

—Hola, dije con mimo.

—Hola Lydia, me tenias asustado llevas casi doce horas durmiendo.

—No me extraña, ayer me dejasteis rota, a lo último creo que perdí el sentido, no me acuerdo de nada. ¿Doce horas? Dije asustada, ¿Pues qué hora es?

—Son las ocho de la tarde del sábado.

Salté como un resorte en la cama, era tardísimo y mi hermana estaría asustada, llevaba desaparecida 24 horas. Al levantarme tan rápido me mareé y casi me caigo al suelo, Ismael me ayudó y le rogué que me llevase al baño, necesitaba intimidad y deshacerme de todo lo que tenia metido en mi cuerpo. Al cabo de la hora salía con un nuevo ánimo, me había duchado y lavado bien, por raro que parezca mi coño y mi culo estaban algo enrojecidos pero ni irritación ni dolor después de la tremenda follada que me pegaron esos tres negrazos.

Cuando entré en la habitación, me encontré con mi teléfono encima de la cama junto a mi ropa y una nota encima de la misma, «cuando termines ven al salón te esperamos para cenar» Ismael era muy detallista. Cuando miré mi teléfono tenía infinitas llamadas perdidas de mi hermana y Agus y mensajes de amigas y compañeras preguntándome donde me había metido. Cuando tranquilicé a mi hermana y mandé algunos mensajes, me vestí y me fui al salón. Allí estaban solo Ismael y Oso, ese tío enorme me miraba asustado como pidiéndome perdón. Me acerqué a ellos con una sonrisa y les di un pico en los labios, después de lo de anoche, creo que había confianza.

—Grandullón no pongas esa cara de susto, le dije con una gran sonrisa, ayer me lo pasé muy bien.

Oso se relajó e Ismael se fue a la cocina y trajo varias bandejas con pizza, empanada, porciones de sándwich club, bebidas y aperitivos. Me moría de hambre y de sed, llevaba mucho sin probar bocado y esa cena me vino de fabula para recuperar fuerzas. Me podía haber sentado en otro sitio, lejos de esos depredadores, pero me encantaba sentirme la niña mimada y me senté entre esos dos hombretones. Impresionaba ver la corpulencia de Oso, sus manazas enormes y esos dedos que parecían pollas. Una se sentía muy pequeña a su lado, pero orgullosa de haberle sabido dar placer, cuando miraba a Ismael, notaba bajo sus pantalones el pollon que gastaba y eso de alguna manera empezó a calentarme de nuevo, además con la minifalda que llevaba dejaban mis piernas al aire y casi se veía el triangulito de mi tanga tapando mi coñito.

Oso no dejaba de mirarme de reojo, al no llevar sujetador mis pezones se marcaban nítidamente en mi camiseta, empecé a notar como mi coño empezaba a segregar fluidos nuevamente, me empezaba a encontrar muy excitada y con unas ganas enormes de follar otra vez, solo de pensar que tendría a estos dos follandome de nuevo por poco hace que me corra sin tocarme. Cuando terminamos de cenar me levanté para ayudar a recoger y flexione mi cuerpo dejando mi culo a la vista de Oso. Sabia el espectáculo que le ofrecía y su mano no tardó en meterse entre mis piernas y sobarme el coño a conciencia sobre mi tanguita.

—Jodeeeer zorra ya estas empapada otra vez. Exclamó Oso.

Apartó mi tanga y metió un dedo suyo en mi coño mientras con su otra mano acariciaba mi clítoris, Ismael me quitó la camiseta y empezó a devorar mis tetas.

—Diooooos no paréis…mas…mas…MAAAAS. Gemía como la puta que era.

Al poco me regalaron un orgasmo brutal, que regó los dedos de Oso, entre los dos me quitaron la minifalda y el tanguita y me dejaron desnuda. Ellos no tardaron en desnudarse y mostrarme sus erecciones, no hubo mamadas ni comidas de coño. Ismael se tumbo en el asiento del sofá dejando su culo en el aire. Enseguida entendí lo que iban a hacer, me senté a horcajadas sobre la polla de Ismael metiéndola hasta hacer tope, según entraba empecé a correrme otra vez, estaba muy sensible, pero el sumun, el no va mas fue notar a Oso detrás de mi abriéndome el culo. Chillé herida de placer.

—Vamos hijos de puta, follarme fuerte perros…vamoooos.

Los dos se acompasaron perfectamente y me follaron de una manera fantástica, ese polvo si que lo disfruté y hasta que se corrieron tuve incontables orgasmos, pero notar como me inundaban fue el orgasmo que me destrozó y me dejó hecha un trapo y sin fuerzas. Caí sobre el pecho de Ismael que me besaba y acariciaba mi cabeza, mientras Oso llenaba de besos mi espalda y amasaba mis tetas con sus manazas. Cuando recuperamos nuestras respiraciones, Oso se salió de mi interior y logré incorporarme y sacar el pollon de Ismael de mi coño. Otra vez una cascada de semen y fluidos saliendo de mi culo y mi coño le pusieron perdido. Oso me cogió en brazos y me llevo a su habitación, donde estuvimos follando los tres hasta que nos quedamos dormidos de madrugada por puro agotamiento.

No se que hora seria, cuando oí mi teléfono móvil sonar, ya era de día y la casa estaba en silencio, me levanté con cuidado y fui a ver quien me había llamado, era mi hermana nuevamente, miré la hora eran las nueve de la mañana. Fui al baño y no me quise duchar aunque me hacia falta, estaba cubierta de sudor y de semen reseco de las corridas de Ismael y Oso. Me limpié lo mejor que pude, me vestí y me fui de esa casa del placer, dejándoles una nota de agradecimiento por lo bien que me lo habían hecho pasar.

Cuando llegué a mi casa, mi hermana se enfadó bastante conmigo por haber desaparecido de esa manera, aunque cuando le conté lo que había hecho me miraba alucinada con los ojos muy abiertos.

—De verdad Lydia o eres un putón desorejado o estabas muy necesitada, decía Marina asombrada, ¿Tres negrazos? ¿Te han follado tres negrazos?

—Si hermanita y te aconsejo que lo pruebes, sabrás lo que es estar bien follada.

—Ni de coña Lydia, yo con mi Agus tengo mas que suficiente, es una maquina de follar, pero reconozco que esta charla me ha puesto caliente, según llegue a la habitación me lo follo. Dijo mi hermana entre risas.

Desayuné algo, me duché y me lavé bien y me fui a dormir, esa semana entraba de noche y a las ocho debía de estar en la clínica, el fin de semana se me había pasado volando pero creo que nunca lo olvidaría por llevar a mi cuerpo a extremos de placer que no conocía. Esa noche según me incorporé a mi puesto y recibir los estadillos de los pacientes que tenia a mi cargo me fui a ver a Javier. Aunque disfruté de las pollas de esos tres machos y como me follaron, era la polla de Javier la que me daba mas placer, la que necesitaba dentro de mí. Cuando llegué a su altura y vi su cara se me rompió el corazón, tenía los ojos humedecidos de haber llorado y todo su rostro reflejaba la inmensa tristeza que tenía. Le besé por toda la cara dándole algo de cariño, y hablándole dulcemente.

—Termina ya con esto mi amor, se que puedes entender todo y que estas a punto de romper tu silencio, se que no te ocurre nada, por favor dime algo.

Le miraba con cariño y vi como sus ojos se clavaban en lo míos durante un segundo. Mi corazón se aceleró pero volvió a perder su mirada nuevamente.

—Cariño me acabas de mirar fijamente y lo sabes, no se que mas hacer para que salgas de ese estado de tozudez…joder…¡¡HABLAME!! Dije ya enfadada.

Ni por esas, creo que empezaba a perder mi animo ante este paciente, ¿y si me estaba equivocando con él?

—No pienses que tu tristeza me va a ablandar, dije fríamente, yo no tengo problemas para follar, de hecho este fin de semana me han follado tres negrazos a la vez, voy muy bien servida.

Vi como su mentón temblaba y de sus ojos caían dos lagrimones enormes que acabaron en la almohada. Juro que estuve a punto de subirme encima de él y comérmelo a besos, me estaba partiendo el alma y ni se como pude ser tan cruel, pero tenía que hacerle reaccionar, mantuve mi postura, me fui hacia la puerta y cuando iba a salir me giré a mirarle, de sus ojos seguían saliendo lágrimas.

—Ahora vengo para bajarte a cenar. Dije sin sentimiento.

Salí de la habitación 312 deshecha y según se cerró la puerta tras de mi rompí a llorar yo también, en que demonios estaba pensando para tratarle así. Este episodio cambio nuestra “relación” por llamarla de alguna manera, todo se enfrió hasta hacerlo meramente un trato enfermera/paciente, ya no había muestras de cariño, la mirada de Javier se endureció y no mostraba sentimiento alguno. Las duchas otrora febriles y llenas de sexo pasaron a ser momentos de higiene sin ningún aliciente, de hecho hasta me ponía guantes para llevarlas a cabo. Creo que era una lucha de los dos para ver quien aguantaba más, quien daría su brazo a torcer. Seria hipócrita por mi parte el confesar que esto no me afectaba. Me afectaba y mucho, hasta creo, y me avergüenza confesarlo, que me había enamorado de Javier porque lo sentía como algo mío. Todo esto paso factura en mi ánimo y mi hermanita muy pendiente de mí, noto mi cambio.

Javier seguía dependiendo de mi totalmente y aunque ya no sintonizábamos, me seguía ocupando de él, de su bienestar y de que se encontrase a gusto. Aunque mi jornada de trabajo se acababa a las ocho, no me importaba quedarme para que terminase de cenar, subirle a la habitación y cambiarle para meterle en la cama, esa era mi rutina, pero me entristecía el estar tan distantes el uno del otro. Llegué a mi casa como todos los días y me fui a la ducha y a ponerme el pijama. Ese día estábamos ella y yo solas y me vio triste.

—Lydia, últimamente te veo muy callada y triste, ¿te ocurre algo? Oye…¿no te habrán pegado algo esos negrazos? ¿Tomarías precauciones?

—No seas boba, dije molesta, no me han pegado nada y no tome precauciones, pero Agus me ha hecho una analítica y estoy totalmente sana, estate tranquila.

—Entonces a que viene esa cara y esa melancolía, chica parece que te ha dejado el novio. Dijo Marina riéndose.

Esbocé una sonrisa de compromiso, pero es que algo parecido me estaba pasando. Vaya no es que Javier fuese mi novio, yo pasaba de esas relaciones, pero estaba muy molesta con el por su cabezonería, seguía pensando que todo era una manera de auto protegerse, pero que estaba perfectamente de salud.

—Marina…si te cuento algo ¿prometes no escandalizarte?

—Claro que si cariño, sabes perfectamente que puedes confiar en mí, cuéntame que te ocurre.

Le conté todo, absolutamente todo y conteste a todas sus preguntas, digamos que desnude mis secretos frente a mi hermana. Le conté desde mi relación con mi padrino, hasta la barbaridad de tíos que me había follado buscando lo que me daba esa polla y como lo encontré con Javier.

—Joder Lydia, me dejas alucinada…¿Un paciente? ¿Pero en que estabas pensando? Mira que hay pollas por el mundo que te tienes que ir a encaprichar de la de un tío que esta hecho polvo.

—Te lo he contado Marina, no está hecho polvo, acuérdate cuando rebuscamos en su vida que en esa familia ocurre algo raro y creo que son los hermanos.

—Bien ¿y que quieres hacer? Te estas metiendo en terreno pantanoso y te puede salir caro.

—No lo sé, hermanita, ya no se como seguir, como provocarle para que se descubra, como hacerle reaccionar.

—Hay algo que me tiene intrigada, dijo mi hermana rompiendo el silencio entre las dos, si ese hombre como dices se pasa todo el día entre la cama y la silla de ruedas y no hace nada de ejercicio ¿Cómo tiene ese cuerpo tan bonito como dices? Tendría que estar hecho una piltrafa.

—Pues lo achaco al fisio que le tiene tonificado los músculos. Dije convencida.

—No te hagas líos Lydia y eso tu deberías de saberlo, el fisio lo único que logra es que los músculos no se atrofien por la inactividad. Si tiene la musculatura que dices que tiene, es por que hace ejercicio, mucho ejercicio.

—Por supuesto, dije irónica, todos los días tiene dos horas reservadas en el gimnasio, dije echándome a reír.

—¿Y las noches? ¿Estas segura que duerme toda la noche?

—Pues no sé, imagino que si…¿no estarás pensando…? Pregunté sin creerlo.

—Como tu dices hermana, te has encontrado la habitación con las cosas fuera de su sitio. Pienso que ese hombre a alguna hora de la noche se levanta y hace el ejercicio suficiente para mantenerse en forma, no puede ser de otra manera.

Vale, quizás la respuesta estuviese en la afirmación de mi hermana, pero ahora se presentaba otra dificultad, ¿Cómo pillarle para descubrirle? Tampoco era cuestión de estar continuamente entrando en su habitación para ver si lo podía pillar en un renuncio, eso haría que la gente se hiciese preguntas y de seguro que la directora me llamaría a su despacho para llamarme la atención, sobre todo por no dejarle descansar por la noche y ya había tenido un toque de atención por mi incidente con ese medico estúpido que quiso propasarse conmigo.

El resto de la semana me propuse intentar descubrirle, pero no conseguí nada, empezaba a impacientarme por revelar su secreto. Esa impaciencia hizo que la jefe de enfermeras me llamase la atención con lo que tuve que relajarme si no quería meterme en un buen lio, así que me di mi tiempo para poder descubrirle de alguna manera.

Las semanas fueron cayendo una tras otra; sin apartar de mi mente mi objetivo principal que era Javier, reconozco que Ismael me ayudó mucho a calmar mi furor uterino. Desde que nos conocimos siempre se mostro amable conmigo aparte de ser un amante espectacular y follarme hasta dejarme reventada. Pero también me enseño muchos de los “secretos” de esa clínica. Uno de ellos era poder llegar a los dominios de Ismael sin que nadie reparase en ello, poder meterme en ese cuarto donde me folló por primera vez para que volviera a hacerlo en nuestra hora de descanso, incluso poder salir fuera de la clínica por una salida que no utilizaba nadie y nos daba posibilidad de ir a desayunar fuera del recinto hospitalario.

Si, mi relación con Ismael era divertida y me gustaba cuando me proponía irnos a su piso a que me follaran esos tres negrazos, para mí era increíble el poder sentirme ensartada por buenas pollas por todos mis agujeritos notando como conseguía llevar a esos hombres a la cima del placer, mientras me llenaban de leche y caía extenuada por los orgasmos que había alcanzado. Era tal el estado en el que me dejaban, que hasta mi hermana notaba cuando había estado con los tres según entraba por la puerta de casa.

—Joder Lydia, has estado con esos tres sementales ¿verdad?

—Ya te digo hermanita, voy a ducharme y a la cama, estoy agotada.

Notaba en su mirada, una mezcla entre curiosidad y deseo; cuando me estaba duchando oí como se abría la puerta del baño y entraba mi hermana.

—Sabes te mentiría si no te dijese que siento mucha curiosidad y algo de envidia cuando te veo entrar por la puerta con cara de felicidad y andando a duras penas. Desde que estoy con Agus necesito follar a todas horas y empiezo a pensar que necesito “algo más”. Confesó mi hermana.

—Hermanita, ¿Quieres probar con tres negrazos? ¿Qué te follen hasta dejarte muerta? Dije sacando mi cabeza entre las cortinas de la ducha.

—No…n…ooo, bueno si…joder noo…¡¡Ahhhh!!, mierda no lo sé. Dijo mi hermana poniéndose roja como la grana

—¿Has hablado de esto con Agus?

—¿Estas loca? Exclamó mi hermana, lo destrozaría si solo le comento lo que pienso.

—¿Quieres probar un día? Te aseguro que nadie se va a enterar y vas a disfrutas como no te haces una idea.

—Tu…¿tu estarías conmigo?, Preguntó mi hermana excitada.

—Por supuesto cariño, no me perdería por nada del mudo ver a mi hermana pequeña follada por tres hombres a la vez, joder solo de pensarlo ya estoy chorreando.

Noté el azoramiento de mi hermana, estaba roja como un tomate, me sonrió complicemente y salió del baño. Cuando terminé me puse el pijama y fui a cenar algo para irme a la cama, aunque era temprano mi cuerpo pedía descanso, pero me sorprendió ver que mi hermana ya había preparado algo de cena para las dos. Nos sentamos y mientras cenábamos me lo preguntó abiertamente.

—Lydia, háblame de esos tres hombres, ¿Cómo son?

La mire con una sonrisa, sabia que la idea de follar con ellos cada vez se hacía más fuerte y creo que no tardando mucho le diría a Ismael que mi hermana quería sentirse follada por los tres.

—Mira, Ismael es un compañero de trabajo, muy educado y culto, con un pollón descomunal que según lo veas vas a pensar que no es humano y que eso no te cabe, pero que es capaz de arrancarte unos orgasmos impresionantes.

—Ufffff, que calores. Dijo mi hermana colorada abanicándose con la mano.

—Luego esta Angel alias “Oso” un tío de mas de dos metros de altura y unos 130 Kg. de peso, grande como un oso y con una polla algo mas pequeña que la de Ismael, pero solo un poquito. Le encantarías porque te manejaría como a una muñeca, sus dedos son como pollas y aunque es grande e impone, es tierno y delicado, es de ese tipo de hombres que sé que te gustan.

Mi hermana me miraba embobada, su barbilla apoyada en una mano y su otra mano debajo de la mesa imagino acariciándose su tierno coñito, babeando a estas alturas.

—Y por último esta Aurelio, el mas normalito, tiene una polla muy rica y folla como los conejos, cuando te quieras dar cuenta ya te ha follado el culo, el coño y la boca y se ha corrido en los tres sitios. Entre los tres hacen un equipo que te va a dejar bien follada y con ganas de repetir, créeme y bueno, los tres son negros y cuando se ponen a follar son maquinas.

Vi la mirada turbia de mi hermana, se que estaba muy excitada y veía el movimiento de su brazo masturbando su coñito. Quise llevar aquello un poco más allá y cogiendo mi móvil busqué una carpeta especifica donde tenia varios videos de mis folladas con esos sementales, elegí uno de ellos y le di al play dando el teléfono a mi hermanita.

—Mira cielo, ahora juzga tú si merece la pena hacerlo o no.

Mi hermana abrió los ojos como platos y escuche un gemido ahogado mientras cerraba sus ojos con fuerza y se agitaba en su silla. Estaba claro que se estaba corriendo como una burra y no quise avergonzarla. Deje que terminase y abriendo los ojos me miro decidida.

—Lo quiero hacer Lydia, joder, por mi seria ahora mismo, pero estoy decidida quiero sentir lo que me has contado y lo que he visto.

—Mira cielo, hacemos una cosa, piénsalo bien que te conozco y luego vienen los remordimientos. Con lo que eres tú, sabes que le vas a poner los cuernos a Agus y quizás eso no te deje descansar bien, pero solo piensa que va a ser sexo a tope, quien te importa realmente es Agus.

Mi hermana vio otros dos videos mientras mordía de deseo su labio inferior. Me gustaba ver el vicio en su mirada mientras veía esos pollones entrar y salir de mi cuerpo mientras me retorcía y gritaba de puro gusto cada vez que alcanzaba un orgasmo. Yo me fui a dormir por que estaba agotada, pero se que mi hermana se quedó en el salón y de seguro buscó en su ordenador alguna peli porno de negros follando con chicas blancas mientras se pajeaba como una descosida.

Estando en la cama, mientras Morfeo me acunaba para dormirme una idea atravesó mi cabeza. Asocie los videos grabados de mis folladas con descubrir a Javier moviéndose por si mismo, yo dejaba mi teléfono en modo de grabación, pero también podría ser una de esas minicámaras que se pueden esconder en cualquier sitio. Una sensación de bienestar invadió mi cuerpo al poder encontrar una posible solución a mi problema y con esa sensación me quedé profundamente dormida.

Al día siguiente según desayunaba, busque en internet “cámaras espía” y la primera entrada ya me envió a una conocida pagina de compras por internet y me mostró lo que necesitaba realmente. Una camarita pequeña, con sensor de movimiento y visión nocturna por menos de 35€, hice el pedido en ese mismo momento y me fui a trabajar contenta. Sobra decir que cuando entre a la habitación 312 y mire a Javier, una sonrisa malévola cruzó mi rostro y me faltó tiempo para empezar a buscar un sitio donde colocar la camarita y que se viese bien toda la habitación.

A los dos días, el miércoles llego mi pedido y me falto tiempo para probar lo que había comprado con excelentes resultados, de acuerdo que la imagen no era HD, pero si tenía una buena calidad incluso en visión nocturna y por supuesto probé su autonomía, estando mas de diez horas conectada y grabando cuando su sensor detectaba a alguien moviéndose. Mi hermana entró en mi cuarto según estaba viendo lo grabado y se sentó en la cama mirándome con picardía.

—Lydia lo tengo mas que decidido, habla con Ismael y coméntale que el viernes por la noche nos juntamos los cinco en su casa.

—¿En su casa? ¿No preferirías hacerlo aquí? Pregunté.

—Veras, Agus viene esta noche y mañana a dormir a casa, le he dicho que nos vamos al pueblo a ver a los padres según salgas de trabajar el viernes y no llegamos hasta el domingo. Prefiero no correr riesgos.

—Joder hermanita si que empiezas fuerte, quieres follar todo el fin de semana con esos tres negrazos…¿y si no te gusta? ¿si no te encuentras cómoda?

—Se que eso no va a pasar, dijo segura, y si ocurre ya improvisaré.

—Otra cosa hermanita, se que esto no me incumbe, pero necesito saberlo por que estos tres no se cortan…¿Te han follado el culo?

—No te preocupes por eso, Agus lo tiene muy bien atendido. Dijo poniéndose colorada.

—Bueno, veo que lo tienes claro, el viernes por la noche prepárate para la experiencia de tu vida, lo vas a flipar.

Sobra decir que Ismael alucinó cuando le dije que mi hermana quería probar sentirse follada por tres hombres a la vez y que esos hombres eran ellos. Le expliqué como era mi hermana y que si había algo que no le gustase no la obligasen a nada, tenia que ser una experiencia única para ella.

—No temas Lydia, hablaré con Oso y Aurelio y se lo explicaré, creo que no van a creer lo que les cuento.

A la espera de que llegase el viernes por la tarde, me dedique a mi trabajo y a colocar esa minicámara en la habitación de Javier. Quedo totalmente camuflada y a no ser que te fijases mucho nadie repararía en ella. Esa tarde antes de irme a casa me pase por la habitación de Javier y active la cámara, cuando terminó de cenar le subí a su habitación, le cambie y despidiéndome de el hasta el día siguiente, cerré la puerta y sonreí creyéndome vencedora por mi brillante idea.

Esa noche no pude dormir bien, estaba nerviosa pensando en que habría grabado la cámara, además de escuchar como Agus y mi hermana follaban sin parar, joder que aguante tenían. No se a que hora me pude quedar dormida, el despertador de mi móvil sonaba con insistencia y me levanté como todos los días, me fui a la cocina ha tomarme un café, como hacia siempre pero no recordé que Agus estaba en casa. Mi atuendo era el que utilizaba siempre para dormir, una camiseta que llegaba por mi ombligo y unas breves braguitas. Me di cuenta de que si se levantaba Agus me vería de semejante guisa, aunque pensé, ¿Qué mas da? Seguro que estará sequito y después de la ultima vez me dejó claro que no haría nada conmigo. Estaba con mis pensamientos cuando unos brazos rodearon mi cintura y unos labios besaban mi cuello y mi nuca, noté una presión en mi culo y un escalofrío recorrió mi espalda.

—Buenos días cuñadita, estas preciosa esta mañana.

—Hola Agus, dije sin darme la vuelta, ¿Quieres un café?

Agus siguió besándome el cuello y el lóbulo de mis orejitas, sus manos subían peligrosamente rozando la parte inferior de mis tetas y mi coño empezaba a licuarse y eso que no era amiga de polvos mañaneros. Saqué un poco más mi culo para poder rozarme mejor con él, joder me estaba poniendo mala, Agus lo notó y empezó a restregarme su polla por la raja de mi culo de forma descarada mientras sus manos abarcaban mis tetas y excitaba mis pezones.

—Agus no empieces algo que no vayas a terminar, dije muy excitada, no seas cabrón.

—Te voy a follar Lydia, diooos como te deseo.

Una mano suya bajo por mi vientre y se metió en mis braguitas, su dedo recorrió toda mi rajita, empapada,  arrancándome un gemido de placer jugando con mi clítoris excitado que a estas alturas ya sobresalía de su capuchón.

—¡¡AHHHH!! Por diooos no pares…sigueeeeee.

Notaba su polla durísima en mi culo y lo deseaba dentro de mí, sinceramente me daba igual si mi hermana entraba en ese momento en la cocina, era capaz de follarmelo delante de ella, me había calentado, me tenía al borde del orgasmo y deseaba notar como se corría dentro de mi coño. Deshice su abrazo y le miré como una gata herida, le empujé hasta hacerle sentar en una silla y le bajé su slip hasta dejarle totalmente desnudo. Su polla saltó erguida, majestuosa, brillante, me puse sobre él, aparte a un lado mis braguitas y metí ese pollón centímetro a centímetro dentro de mi hasta que sus huevos hicieron tope en mi culo.

No dijimos nada, solo nuestra respiración excitada hablaba por nosotros, Agus me miró extasiado y besé su boca para ahogar nuestros gemidos, no me moví mucho, pero los músculos de mi vagina hicieron todo el trabajo y noté el orgasmo explotar dentro de mí.

—Aguuuus…me corroooooo, susurré.

—Lydiaaaa…

Este chico me dejó asombrada, follando con mi hermana por la noche hasta dios sabe cuándo, y ahora notaba su corrida intensa inundando mi coño entre espasmos de placer. Creo que fue el polvo más rápido de mi vida.

Todavía estaba muy abrazada a Agus, su cara entre mis tetas y yo besando su cabeza mientras mis caderas se mecían suavemente. Sus manos se aferraban a mi culo amasándolo con gula y note su dedo acariciando mi esfínter que se abrió ante el en clara invitación a que lo profanase, no tardo en penetrarlo con su dedo, yo solo lo abracé más contra mi mientras miraba la hora y emitía un gemido de aprobación y placer.

—¿Te gustaría follarme el culito?

—Ufffff, Lydia siiiii, me encantaría.

—Vamos muy justos de tiempo…anda vamos a ducharnos.

No se si me entendió Agus, quería matar dos pájaros de un tiro, ducharnos y que me follase el culito. Me levanté sacando su polla de mi coño y le di la mano arrastrándolo hasta el cuarto de baño. Me excitaba mas aun notar como su corrida empapaba mis braguitas y saber que mi hermana podía aparecer viéndome así vestida y a su amor totalmente desnudo y con su polla preparada para follarme nuevamente.

Cuando nos metimos en la ducha me comporté como una verdadera puta, me dejé sobar por sus manos mientras ronroneaba como una gata salida y sin perder mucho mas tiempo, apoyé mis manos en la pared y saque mi culito provocadoramente. Eso volvió loco a Agus que agarrando el bote de aceite corporal embadurno bien mi anito y su vergote. Como os imagináis muchas pollas han follado mi culo, pero os aseguro que ninguna con ese grosor. Aun con aceite corporal y relajando mi anito al máximo le costó entrar y noté después de muchos años ese cóctel de dolor/placer que me volvía loca. Sentí sus huevos pegados a mi coño con lo que supuse que me la había metido hasta la empuñadura, se quedó quieto mientras una mano agarraba una teta y excitaba los ya de por si endurecidos pezones y la otra acariciaba mi clítoris dándome un pacer extremo.

—Diooos Lydia eres como un sueño…susurró Agus en mi nuca.

Moví mis caderas para que empezase a follarme el culo, estaba muy excitada y no teníamos tiempo, aparte de tener a mi hermana a escasos veinte metros.

—Follame Agus…follameeeee…vamos es lo que querías…haz que me corra otra vez…

Me hubiese gustado gritar, pero no era aconsejable. Agus empezó un bombeo brutal en mi culo que en pocos segundos y debido a la situación de riesgo y al poco tiempo que teníamos me puso al borde del orgasmo nuevamente. Reconozco que fui algo egoísta y me preocupe en llegar a mi éxtasis sin preocuparme de quien me estaba follando, pero creo que ningún hombre es indiferente al sentir, al notar como la mujer a la que folla empieza a correrse irremediablemente.

Puse una mano en mi boca y emití un grito ahogado al notar explotar mi interior en un gran orgasmo que crecía exponencialmente y me iba rompiendo poco a poco. Los espasmos de mi placer se hicieron notar en la polla de Agus que no tardo nada en abrazarme con fuerza mientras notaba su leche calentita inundando mi intestino.

—Lydiaaaa…que gustazoooo. Gimió Agus abrazado a mí.

Nuestras respiraciones estaban aceleradas, mis caderas seguían moviéndose provocadoras para exprimir hasta la ultima gota de leche de los huevos de este semental, me tenía sorprendida. No sabia que hora era y eso de alguna manera me preocupo, empuje a Agus con cariño para que se saliese de mí y quedando frente a el le besé con pasión juntando nuestras lenguas y dejando que el agua nos mojase totalmente. Si por mi hubiese sido habría alargado esa ducha hasta el máximo y según saliésemos me lo hubiese llevado a la cama para follar con el hasta caer rendidos, pero las obligaciones mandan. Salimos tarde de casa, por suerte mi hermana dormía como una marmota y no se enteró de nuestro polvo mañanero. Ya en el coche se lo pregunté:

—Agus ¿a que ha venido este cambio? Pensé que yo no te interesaba nada y no querías nada conmigo.

—Lydia tú me importas muchísimo nunca lo olvides y hoy al entrar en la cocina y verte no he podido evitar abrazarte y bueno…

Agarré su mano a la apreté con fuerza como dándole las gracias. Agus no era mi tipo, pero había algo en él, aparte de su polla, que me volvía loca.

—Por cierto, me ha encantado como me has follado. Le dije con una gran sonrisa.

Cuando llegamos al trabajo cada uno se fue a su puesto, me hubiese gustado pegarle un morreo en toda regla pero solo le di un casto beso en la mejilla deseándole un buen día. Me faltó tiempo para entrar a la habitación 312 y despertar a Javier para su aseo matutino. Me miro suplicante para que le hiciese algo, para notar que seguía queriéndole, pero fui fría y distante. Fue todo tan aséptico y profesional que ni se empalmó delante de mí, sabía lo que tenía que estar sufriendo, y en silencio creo que sufría más que él, pero no me iba a dar por vencida. Cuando le bajé a desayunar subí a su habitación y recuperé la camarita, estaba ansiosa por ver el resultado y desenmascarar a Javier. En mi hora de descanso, en vez de bajar a la cafetería me hice con un portátil e intenté ver lo que había grabado, pero mi decepción no se hizo esperar. Salvo las apariciones de la enfermera de noche para ver que todo era correcto, no había más.

—¡¡¿Qué?!! Exclamé disgustada. ¡¡No me lo puedo creer!!

Volví hacia atrás y visioné todo de nuevo, me fijé en cada detalle por si notaba algo, pero lo que deseaba realmente es ver a Javier moviéndose sin problema por sí mismo y no aparecía por ningún sitio. ¿Y si me estaba equivocando? ¿Y si realmente ese hombre no podía moverse por si mismo y estaba impedido? Todo lo basaba en sensaciones que había notado en mí, pero ¿Y si ese era mi deseo, pero no era lo que realmente ocurría? Estaba sola en un cuarto auxiliar que utilizábamos las enfermeras, no lo pude evitar y me eché a llorar como a una niña que le quitan lo que mas desea en este mundo. Sentí una sensación de ternura hacia Javier y una necesidad imperiosa de verle, de susurrarle que me había equivocado y de llenarle de besos y desnudarlo para hacer el amor con él.

Cuando me tranquilicé, dejé el portátil en su sitio y aunque la camarita marcaba que tenía batería la puse a cargar. Me olvidé un poco del asunto y el resto del día paso sin pena ni gloria. Estaba tan frustrada que ni siquiera me acordaba que al día siguiente mi hermana y yo nos íbamos a follar a esos tres negrazos increíbles y que nos dejarían bien folladas para el resto de la semana. Esa misma tarde volví a dejar la camarita en la habitación de Javier y por la noche le besé en la frente y le miré con cariño.

—Hasta mañana, que descanses.

Acaricié su cabeza y me fui de allí con un sentimiento de culpabilidad muy grande. Esa noche me fui pronto a dormir, incluso no oí a Agus y mi hermana follar y al día siguiente cuando me desperté hice mi rutina de siempre con la salvedad que aparecieron por la cocina Agus y mi hermana para desayunar conmigo. Notaba la mirada de impaciencia de mi hermanita como diciéndome que estaba como loca por que llegase la hora de presentarnos en casa de Ismael y empezar la orgia. Ese día me encontré a Ismael en la cafetería y me dijo que todo estaba preparado y que tanto el como sus compañeros estaban deseando que llegase la hora para poder follar con nosotras. Eso me excitó y me olvidé por completo de la camarita, realicé mi trabajo y ya por la tarde me fui corriendo a casa a arreglarme y a por mi hermana, cuando entré a su habitación la encontré totalmente desnuda eligiendo lo que se iba a poner, joder, era preciosa, me la iban a destrozar.

—Hermanita para lo que nos va a durar la ropa puesta, elije lo mas cómodo. Haz como yo, una braguitas muy sexys, minifalda y una blusita o una camiseta, sin sujetador, que molesta.

Marina me miró con picardía y empezó a vestirse yo me fui a duchar y a arreglarme, cuando Sali vestida al salón y vi a mi hermana hasta yo me puse cachonda. Las dos nos miramos con asombro, parecíamos lo que éramos, unas putas. Mi hermana iba con una faldita de colegiala tan mínima que dejaba ver el comienzo de su culito, una camiseta muy ajustada con un buen escote, y unos zapatos de tacón que realzaban sus piernas y ese magnifico trasero. Yo iba con un vestido de punto que se ajustaba a mi cuerpo como una segunda piel y tapaba lo justo. No me puse ropa interior y como calzado una botas de taconazo que me llegaban por encima de las rodillas.

—Joder Lydia, dijo mi hermana, cuando nos vean esos tres no vamos a llegar al salón sin que nos hayan follado por el camino.

Mire a mi hermana y acaricie su cara, estaba preciosa, sus ojos grises resplandecían de deseo y temblaba ligeramente.

—Marina ¿estas bien? ¿hay algún problema?

—Estoy muy nerviosa Lydia, he tenido muchas dudas, pero ahora se seguro que quiero follar con esos tres negrazos, pero… ¿Y si no les gusto? ¿Y si algo no va bien?

—Cariño mírate, eres preciosa y levantarías a un muerto de su tumba. Te aseguro que les vas a volver locos y todo va a ir bien, los conozco y son muy buena gente.

A la media hora entrabamos en el piso de Ismael y nos recibieron los tres con cariño, como si nos conociésemos de toda la vida.

—Bueno chicos, dije resuelta, os presento a mi hermana Marina. Marina estos son Ismael, Aurelio, y el “pequeñín” es Angel, pero cariñosamente le apodamos “Oso”

En ese momento las dos nos quitamos nuestros abrigos y vimos como esos tres sementales se quedaban con la boca abierta. Mi hermana empezó a zorrear en ese mismo momento saludando a todos muy “cariñosamente” pero a quien realmente dedicó más atención fue a Oso y es que imponía ver lo pequeñita que era mi hermana a su lado. Algo que me gustó mucho y no me esperaba fue que no pasamos a follar directamente, nos sentamos en el salón y los chicos trajeron algo de beber y de picar para empezar a romper el hielo.

Cuando nos sentamos Oso y Aurelio se sentaron en el sofá y mi hermana se sentó en medio de ellos, yo me senté en un sillón de una plaza e Ismael a mi lado sentado en el apoyabrazos, sobra decir que la faldita de mi hermana dejo prácticamente sus braguitas a la vista y desde su posición tanto Aurelio como Oso miraban mi entrepierna desnuda e Ismael veía la entrepierna de mi hermana que no se cortaba y abría y cerraba sus piernas nerviosamente. Las pollas de esos tres hombres ya se marcaban notoriamente en sus pantalones y a mi hermana se le iban los ojos admirando tales tiendas de campaña. Creo que en ese momento me erigí como maestra de ceremonias y poniéndome en pie me quité el vestido y mis botas quedándome totalmente desnuda delante de los cuatro.

—Vamos chicos, todos sabemos a lo hemos venido, enseñarle a mi hermana los pollones que gastáis.

Los cuatro se levantaron y los chicos empezaron a quitarse la ropa no tardando en quedarse totalmente desnudos y con sus pollas en su máximo esplendor. Mi hermanita estaba alucinada, sus ojos como platos y su boca abierta no creyendo lo que veían sus ojos. Inmediatamente se arrodillo ante Ismael agarrando ese soberbio vergote.

—¡¡Jo…der Ismael es inmensa!! exclamó mi hermana, siempre pensé que estas pollas solo se veían en las películas porno.

Un Ligero carraspeo de Oso advirtió a mi hermana que había mas pollas a su disposición. Oso también calzaba una buena verga, pero lo que realmente impresionaba eran sus huevos enormes. Sin soltar la polla de Ismael, mi hermanita agarro los huevos de Oso acariciándoselos con mimo, para seguidamente subir su mano y pajearle con dulzura. Aurelio el mas “normal” en tamaño pero luciendo también una hermosa polla, no se andó con rodeos y poniéndola en los labios de mi hermana hizo que se la chupase.

—Hermanita, ¿Por qué no te quitas la ropa?

Oso la ayudó a levantarse y la fue desnudando con mimo. Mi hermana se dejaba hacer mientras Oso cubría de besos las partes que iba dejando sin ropa, ese detalle excitó mas aun a mi hermana que gimió sonoramente cuando la lengua de Oso lamio el coñito de Marina hasta hacerla llegar a un orgasmo que la dejó preparada para lo que se le avecinaba.

Mi hermana y yo nos arrodillamos delante de los tres y empezamos a mamarles la polla a esos negrazos que necesitaban correrse, sino tardarían nada y menos en llegar al orgasmo si empezábamos a follar. No tardamos mucho en lograrlo, yo me tragué la corrida de Ismael, me gustaba mucho su sabor y Oso y Aurelio se corrieron el la boca la cara y las tetas de mi hermana, joder con la mosquita muerta, se las comía a pares la muy cabrona.

Mi hermana se fue a limpiarse al baño e Ismael aprovechó para comerme el coño con maestría hasta que estallé en un poderoso orgasmo que me dejo feliz por el placer recibido mientras los otros dos se pajeaban mirando la escena. Cuando llegó mi hermana alargó su mano hacia Oso y le hizo levantarse.

—Ven cariño, dijo mi hermana melosa, siéntate en este sillón.

Era evidente la atracción que ellos dos sentían entre sí. Oso dócil obedeció a mi hermana y se sentó en el sillón que le indicó para sentarse a horcajadas sobre el e ir introduciéndose su pollón poco a poco en su coñito.

—¡¡AHHHH!! Diooos, follame amor, párteme en doooos…ummmm…asiiiiiiii…joder me siento llenaaaa.

Marina empezó a botar sobre Oso follandose con su pollón, veía como su polla entraba y salía completamente de su coñito brillante, bañada en las babas que segregaba el coño se mi hermana. Las manos de Oso abarcaban sus nalgas amasándolas, abriéndolas, dejando su anito al descubierto mientras dos dedos se introducían en su culo.

—Jodeeeer que ricoooo, gemía mi hermana.

Mi coño estaba chorreando, viendo la escena cuando Ismael se sentó y me puso mirando hacia Oso y mi hermana mientras metía su polla en mi coño.

—¡¡AHHHHHH!!…Ismaeeeeel.

Marina miró hacia atrás cuando me oyó gemir y vio el pollón de Ismael desapareciendo en mi coño, se mordió su labio lascivamente y miró Aurelio, algo olvidado pero con una erección increíble, alargó su mano hacia el y Aurelio se puso a su lado. Mi hermana lo besó con cariño y le dijo algo al oído para inmediatamente arrodillarse detrás de ella y empezar a lubricar su anito. Al poco mi hermanita berreaba de placer, mientras esos dos sementales barrenaban su culo y su coño con saña, haciendo que mi orgasmo creciese por lo morboso de la situación al ver a mi hermanita siendo follada por dos negrazos.

Todos aguantamos un buen rato la tremenda follada a la que estábamos sometidas, hasta que escuche mi propia voz anunciando mi orgasmo mientras mi cuerpo temblaba.

—Me corrooooo…Ismaeeeeel…diooooos.

Ismael se abrazó a mi mientras notaba como bufando inundaba mis entrañas con su corrida y a mi me dejaba tumbada sobre su pecho deshecha por el placer recibido, viendo a mi hermana en un orgasmo casi continuo, mientras esos dos seguían perforando su culo y su coño. Tanto Oso como Aurelio empezaron a bufar anunciando su orgasmo, hasta que vi como primero Oso y unos segundos mas tarde Aurelio llenaban de leche el interior de mi hermana que gritaba su orgasmo dejándola tumbada sobre el pecho de Oso que la besaba con pasión mientras Aurelio llenaba de besos su cuello y su espalda.

—Joder…joder, gemía mi hermana, dios ha sido fantástico chicos, decía mi hermana con la respiración acelerada. Me ha encantado como me habéis follado y lo que he sentido.

—¿Qué tal hermanita? Pregunte divertida.

—Ufffff, de diez Lydia, ha sido increíble, por poner un pero, me ha faltado Ismael follandome la boca.

Todos nos echamos a reír, mi hermanita era insaciable y se estaba haciendo con los mandos de ese encuentro. Ismael me abrazó con fuerza, aun tenia su polla metida en mi interior y me provocaba un placer riquísimo.

—Tranquila Marina, te aseguro que vas a tener tres pollas follándote, dijo Ismael.

Ya era algo tarde y decidimos reponer fuerzas. Llamamos a un chino para que nos trajese comida para cenar. Mientras traían la comida, mi hermana y yo aprovechamos para ir al baño a lavarnos y asearnos para un nuevo asalto y aprovechar para intercambiar impresiones.

—¿Estas disfrutando cielo?

—Joder Lydia, me ha gustado muchísimo como me han follado Oso y Aurelio, además Oso me tiene loquita, joder, su polla a llegado a sitios donde nunca nadie había llegado.

—¿Era la primera vez que tenias una doble penetración? Pregunté.

—Bueno no, con mi novio anterior una vez hicimos un trio con un amigo y me follaron los dos a la vez, pero eso eran pollitas. Lo de hoy ha sido ser follada por pollones y me ha vuelto loca.

—Pues cariño, dije lasciva, sin desmerecer a Aurelio, vas a flipar cuando te follen Ismael y Oso a la vez, te vas a notar llenísima y muy abierta.

—Ufffff calla que me los follo antes de cenar.

Las dos rompimos a reír y salimos al salón, los chicos ya tenia puesta la mesa y al poco llamaron al telefonillo anunciando que traían la comida. En la cena nadie se vistió, todos seguíamos desnudos y eso nos excito mucho a todos. Cuando terminamos Ismael y mi hermana recogieron la mesa y llevaron todo a cocina para meterlo en el lavavajillas, pero no reparamos en que tardaban mucho en salir. Me levanté y me asomé encontrándome a mi hermana sentada en la mesa de la cocina, totalmente abierta de piernas y a Ismael follandola con ganas mientras la besaba para acallar sus gemidos. Impresionaba ver como el coñito de mi hermana, se dilataba al máximo para alojar el pollón de Ismael que entraba y salía recubierto de los juguitos del coño de mi hermanita.

Eso me puso cachondísima, agarré a Oso y Aurelio y los llevé al dormitorio para empezar a follar con ellos, luego todo fue follar y follar sin orden, orgasmos increíbles, incontables y mi hermana y yo llenas de leche hasta que todos nos quedamos dormidos de madrugada. El sábado cuando nos despertamos era tarde y aunque hubo algún escarceo todos pasamos por la ducha y desayunamos, recordando las anécdotas de la follada de la noche y riéndonos con alguna situación. Seria cansado y reiterativo el contar todos y cada uno de los encuentros que tuvimos ese fin de semana mi hermana y yo, pero solo puedo decir que el domingo por la mañana yo me fui a casa, esa semana entraba de noche y a las ocho de la tarde tenia que estar en la clínica y necesitaba descansar, estaba agotada como siempre que me juntaba con esos tres sementales. Mi hermana se quedó allí con los tres y en el fondo la envidié, iba a tener a los tres para ella solita y ya me había demostrado lo viciosa que era.

Cuando me fui a la clínica, mi hermana todavía no había aparecido por casa, no es que me preocupase, pero un sentimiento de inquietud se apoderó de mí. ¿Se encontraría bien? Sabía que podía confiar el los tres, no eran unos degenerados y eran respetuosos, pero mi hermana llevaba dos días y medio encerrada follando y eso no hay humano que lo aguante, la escribí un mensaje y me fui a trabajar, se me hacía tarde. Como siempre lo primero que hice fue ir a ver a Javier a su habitación, seguía con esa tristeza que le estaba consumiendo, lo mismo que a mí. Recordé que me había dejado la cámara todo el fin de semana conectada en la habitación, el viernes con la excitación del encuentro se me pasó totalmente el guardarla, así que cuando bajé a Javier a cenar y la habitación se quedó vacía me la guardé en un bolsillo.

Mas o menos a media noche recibí un mensaje de mi hermana «Estoy todavía con los tres, cuando terminemos Oso me lleva a casa. Bsos» joder con mi hermanita, yo me consideraba una viciosa del sexo, me gusta follar, me vuelve loca, pero mi hermanita la pequeña era una ninfómana reprimida. La noche fue tranquila, pero me pasé un par de veces por la habitación de Javier y miré como dormía, preguntándome si todo lo que estaba haciendo no era más que una absurda obsesión personal para demostrarme a mi misma que el hombre al que amaba era normal, cuando realmente, si tenía un problema.

Esa noche pasó sin más, solo recordando la tremenda follada que nos dieron nuestros amigos y excitándome, recordando como mi hermanita era atravesada por sus pollas mientras gemía herida por los orgasmos. Cuando terminé mi turno me fui a casa, necesitaba meterme en la ducha e irme a dormir, pero cuando llegué a casa me encontré a Agus en el portal.

—¿Agus que haces aquí? ¿No deberías de estar trabajando? Le pregunté inquieta.

—Si, debería, pero como no he visto a Marina esta fin de semana hoy me pedí el día libre para poder estar con ella.

Pobre hombre, si supiese lo que realmente ha pasado de seguro ni estaría allí para sorprender a mi hermana con un agradable despertar, creo que incluso habría salido corriendo por lo puta que puede llegar a ser su amorcito.

—Veras Agus, ayer llegamos un poco tarde y sé que Marina estuvo adelantando trabajo, quise excusarla, creo que a lo mejor no es buena idea que subas.

—Se como es tu hermana, dijo seguro, vamos arriba le va a encantar la sorpresa.

Estaba asustada, si a media noche todavía estaba follando, no se a qué hora habría llegado, vaya, es que ni se si estaría en casa y si no estaba ¿Qué le decía yo a Agus? Nada mas entrar un silencio invadía toda la casa, eso me preocupó. Agus fue de inmediato a la habitación de Marina y yo detrás de él esperándome lo peor; cuando entró en esa estancia tan conocida por él, se que muchas preguntas se agolparon en su cabeza y yo me quedé blanca. Mi hermana yacía en la cama completamente desnuda, la luz de la mañana iluminaba su cuerpo, mínimamente tapado por una sabana y las manchas que se apreciaban en las sabanas indicaban que en ese lecho había ocurrido algo más, el olor a sexo era inconfundible y Agus se agachó a recoger la ropa de mi hermana que llevó el viernes a casa de Ismael. Cuando tuvo en sus manos el tanguita de mi hermana lo olió y puso cara de asco.

—Su…su ropa interior huele a semen y don…¿Dónde iba vestida con esta faldita? Solo se la pone para ponerme cachondo, va enseñándolo todo.

Yo asistía inmóvil a ese espectáculo, no sabía ni lo que decir ni quería moverme, deseaba no encontrarme en esa habitación para no comerme el “marrón” que se avecinaba. Vi como Agus dejaba la ropa encima de la cama y quitando la sabana que tapaba la zona lumbar aparecía el culo y el coño de mi hermana, sus dos orificios abiertos y enrojecidos y supurando un liquido blanquecino que claramente eran las corridas que tenia en su interior. En esos momentos mi hermana empezaba a despertarse no situándose muy bien y no entendiendo que hacia Agus en su cuarto.

—Joder, ¿Qué hora es? Agus, ¿Qué haces en mi cuarto? Se supone que deberías de estar currando. Dijo mi hermana molesta y somnolienta.

—Marina, explícame que ha ocurrido aquí, ¿Qué significa esto? ¿Con quien has follado? Preguntaba Agus al borde del llanto.

—Ufffff, joder…diossss, exclamó mi hermana con fastidio levantando la cabeza, largo de mi habitación…¡¡LARGOOO LOS DOS!! Gritó mosqueada.

Sabia que mi hermana no tenia buen despertar, así que agarré del brazo a Agus y me lo llevé de allí a la cocina para preparar un café bien cargado y que se tranquilizase, pero este chico no tenia consuelo. Lloraba traicionado por el que creía amor de su vida y yo por mas que intentaba consolarle no lo lograba, lo único que pude hacer es abrazarle y que llorase. Oí el ruido de la ducha, síntoma inequívoco de que mi hermana se había levantado. Al poco entro en la cocina, con una toalla enrollada en su cabeza y un albornoz cubriendo su cuerpo, nos miro a los dos con cansancio y yo solo la miré furiosa por cómo estaba actuando.

Se fue a la maquina del café y se sirvió uno bien cargado mientras nos miraba a los dos pensando en lo que decir. Lo que había ocurrido en esa habitación era obvio y seria estúpido el negarlo, ese silencio me estaba matando.

—Vamos a dejar una cosa clara Agus. Empezó a decir mi hermana. Te quiero, te amo mas que a mi vida y eres el hombre que necesito, en eso no tengas dudas. Pero este fin de semana me han follado tres tíos a la vez y he disfrutado como no te haces una idea y ayer por la noche me follé al que me trajo a casa hasta que le deje seco, en mi cama y no me avergüenza decirlo.

—Como…¿cómo me has podido hacer esto? Lloraba Agus desesperado y traicionado.

—Cielito, ¿acaso te has preguntado cómo me sentí yo al ver como te follabas a mi hermana en esta cocina? ¿Te paraste a pensar como me sentía al saber que la estabas follando el culo en la ducha?

Estaba blanca con toda esta situación, pero después de oír a mi hermana pase al blanco-azulado polar. Pensé que Marina no se había enterado de nada y lo sabía todo, estaba avergonzada. Todos estábamos callados, el ambiente se podía cortar con un cuchillo de lo cargado y tenso que estaba, creo que mi hermana me utilizo para poder “vengarse” de alguna manera por la infidelidad que tuvo conmigo. La cara de Agus ya ni se podía determinar, era una mezcla entre cabreo, vergüenza y miedo. Por una parte me imagino que estaba dolido por la confesión de mi hermana y por otra avergonzado por saber que mi hermana conocía nuestro polvo del jueves pasado.

—Marina…yo lo siento de verdad, no quise hacerte daño, fue un momento de debilidad y…

—No Lydia, no te disculpes. Lo que no soporto es esta doble moralidad, se hace el indignado mientras que el ha sido el primero en follarse a otra mujer, aunque esa mujer fuese mi hermana…en quien más confío.

Marina dejó de hablar, movía mecánicamente la cuchara dentro de su café, mientras nuestras miradas estaban perdidas en algún punto del infinito. Me sentía el ser más ruin del mundo.

—Mira Agus, dijo mi hermana rompiendo el silencio, como te he dicho quien realmente me importa eres tú y sabes lo que siento por ti, lo de este fin de semana ha sido solo sexo, sexo desenfrenado pero sin sentimiento.

Agus seguía sentado mirando su taza de café sin ni siquiera levantar la mirada. Mi hermana se acercó a el y le abrazó desde atrás besando su mejilla y rodeando su cuello con sus brazos, ese gesto de cariño no lo rechazó. Creo que ella tenía miedo de que se levantase, se fuese y allí acabase todo, pero si lo hacia la que se iba a enfadar con él era yo.

—Puedes hacer dos cosas Agus, dijo mi hermana, levantarte, salir por esa puerta y olvidarte de mi y de lo nuestro…o… meditar todo lo que ha pasado quedarte conmigo y pasarlo en grande tu y yo pero sin secretos teniendo una relación más abierta.

Agus seguía callado y no respondía nada, mi hermana me miró algo asustada y yo no supe que decir ya que era parte de la infidelidad. Creo que nos podíamos quedar todos sentados en esa cocina que ninguno diría nada. Mi hermana aspiro aire y dando un beso en la cabeza a Agus salió por la puerta. Yo me quedé sola con Agus que miraba a la nada.

—¿Qué piensas hacer Agus?

—De momento irme a mi casa y dejaros descansar. Necesito pensar en todo esto y ordenar mi cabeza, creo que cualquier decisión que tome ahora no será la adecuada.

Yo solo asentí con la cabeza y acompañé a Agus hasta la salida, le di un abrazo y un beso y cerré la puerta. Cuando entré en el salón me encontré a mi hermana llorando.

—Se ha ido, afirmo entre hipidos, lo he perdido.

—No cariño, solo se ha ido a su casa a pensar en todo esto y en lo vuestro. Dale tiempo.

—¡¡Joder!! Exclamó mi hermana, ni se me ocurrió que Agus apareciese por aquí hoy por la mañana.

—Este chico es así de detallista, dije medio riéndome. ¿Qué ha pasado desde que me vine a casa Marina?

—Ufffff, pues imagínatelo, follar y follar, disfruté de los tres solita para mí, perdí el sentido cuando Ismael y Oso me follaron a la vez, Aurelio se mantenía en un discreto segundo plano, pero cuando alguno de los dos se corría el ocupaba su lugar follandome muy rico y manteniéndome en un orgasmo continuo.

—Joder hermanita eres una puta viciosa.

—Ya, sonrió con amargura, creo que me va a costar caro. Miró a la nada por unos segundos y prosiguió. Sobre las tres de la mañana estábamos todos agotados, pero sabia que debía volver a casa. Me duché, me vestí con la poca ropa que traía y Oso se ofreció a acercarme, reconozco que es un amor de hombre y me tiene loquita. Me dediqué a calentarlo durante el trayecto y como sabia que estabas trabajando, me lo subí a casa y me lo volví a follar hasta las seis de la mañana que se ha ido.

—¡¡MARINA!! ¿Te has enamorado de Oso?

—No seas boba Lydia, a quien amo es a Agus. Oso es un folloamigo y un encanto de persona, ahora lo que he de conseguir es juntar mi fin de semana loco con Agus, quiero que el participe.

—Anda, dije condescendiente, vamos a descansar qué pides imposibles.

Me desperté un poco tarde, Marina se había levantado y había preparado la comida, tenia su móvil al lado mirándolo cada treinta segundos.

—Hermanita, que mires tu móvil, no va a hacer que te llame antes, dale tiempo.

—Me arrepiento, este fin de semana me ha llamado infinidad de veces y me ha mandado muchos wasap de amor, mientras yo pasaba de el y follaba con otros.

—Te vuelvo a repetir que le des tiempo, anda vamos a comer y ponte a trabajar, eso despejara tu cabeza de pensamientos catastróficos, dije para tranquilizarla.

De alguna forma, ese lunes intentamos volver a la normalidad después del todo lo pasado. Yo descanse todo lo que pude para poder entrar en el turno de noche nuevamente, pero antes buscando en mi bolso encontré la mini camarita, ya me había olvidado de toda la película que me había montado, pero en el fondo sentía curiosidad por saber si en esos días había grabado algo. Me fui al cuarto donde mi hermana trabajaba y le enseñé la camarita.

—Marina, ¿puedes decirme si esta camarita ha grabado algo?, mira esta es la microSD, anda se buena y que tus ordenadores obren la magia.

Al cabo del rato mi hermana me llamó. En la pantalla de su ordenador se apreciaba una imagen nítida de la habitación de Javier, la famosa habitación 312.

—¿Qué se supone que he de buscar? Preguntó mi hermana.

—Si hay algún movimiento extraño, fuera de lugar.

—Pues siento desilusionarte, solo hay movimientos lógicos, enfermeras entrando en la habitación, el paciente levantándose al servicio y moviéndose por la habitación haciendo ejercicio…¿por cierto, es el mismo que me dijiste que no podía moverse?

—¡¡¡¿COMOOOO?!!! Grite emocionada. Marina enséñame eso.

Mi hermana busco en el reproductor de video, y en la imagen aparecía Javier levantándose por si mismo, entrando al baño y paseando por la habitación. Hacia ejercicio, flexiones, abdominales, sentadillas. Cargaba con la grúa que le levantaba todos los días y que pesaría unos 60 Kg, y se dedicaba a ejercitar sus brazos y piernas con ella a cuestas. De ahí que muchas veces la encontrase fuera de su sitio… me eché a llorar, por fin había desenmascarado a Javier y ahora nada me detendría y conseguiría hablar con él.

—¿Lydia por que lloras? ¿Qué ocurre?

—Hazme el favor Marina, grábame en el móvil un fragmento de lo que hemos visto que se vea claro, ya te lo explicaré, ahora necesito irme urgentemente al trabajo.

Al rato me encontraba con Javier, su mirada vacía y triste contrastaba con la mía, de inmensa alegría. Busqué el video en mi móvil y lo puse frente a sus ojos para que lo viese bien, enseguida vi como sus ojos se movieron para mirar lo que salía en la pantalla.

—Y ahora dime que lo tuyo no es un cuento, dije mientras el video seguía y Javier no perdía detalle, dime que el de la habitación no eres tu haciendo ejercicio y moviéndote como si nada.

Javier seguía sin decir nada, miraba como no creyendo que alguien como yo le hubiese descubierto. Sus ojos iban de la pantalla a los míos y volvían a la pantalla, pero no se movía lo más mínimo.

—Bien, dije algo molesta, ya no es necesario que finjas conmigo, háblame, bésame, abrázame o…o fóllame, pero haz algo joder.

Por primera vez vi como Javier se incorporaba por si mismo en la cama y se levantaba yéndose hacia la puerta y bloqueándola con una silla para que nadie entrase. Mi corazón casi se salía por mi boca por lo rápido que latía, impresionaba verlo así con su espalda desnuda super ancha y bien definida por unos poderosos músculos. Cuando llegó a mi altura le miré asustada, agarro mi cara con sus manos y me besó de una manera que hizo que mi coñito se licuara del placer que sentía…¡¡como besaba el muy ladino!!

—No te haces una idea de lo que deseaba hacer esto contigo, dijo Javier con una voz muy varonil.

Por primera vez oí su voz, grave, masculina, seductora. Eso me hizo desearle aun más, para mí era perfecto.

—Espero que no sea lo único que deseas hacer, dije traviesa, por que yo quiero hacer de todo contigo.

Nos abrazamos con desesperación e inmediatamente note la presión de su polla sobre mi vientre, sus manos bajaron hasta mi culo y me elevó hasta que nuestros labios se juntaron nuevamente besándonos con deseo, sus manos amasaban mi culo y acariciaban mi entrepierna, instintivamente pase mis piernas por su cintura mientras subía y bajaba frotándome contra el con lascivia.

—Mi amor espera, dije excitada, espeeera, dije separándome algo de él. Ahora no podemos hacer nada, tengo que ir al control de enfermeras para planificar la noche, tengo que bajaros a cenar ¿recuerdas? Hasta que no estén todos dormidos es muy peligroso.

—Joder Lydia necesito follarte, te necesito.

—Esta noche mi amor, esta noche voy a ser toda tuya.

—No sé si poder aguantar, gimió Javier.

Ni yo tampoco, a estas alturas mi coño era una fuente y mis pezones ardían de lo excitados que estaban. No lo pensé, me arrodille delante de el y tirando de sus pantalones su polla saltó furiosa delante de mi cara, agarré sus huevos y metí mas de la mitad de ese pollon en mi boca, empezando una mamada frenética para que mi hombre se corriera. Poco a poco logre relajar los músculos de mi garganta y tocar con mi naricilla su pubis, entonces noté algo que me vuelve loca una mano de Javier en mi nuca y otra agarrando mi pelo y notando como sus caderas se movían follandome la boca.

—Asiiii cariñoooo…que bien la chupas…me voy a correr en tu boquita, me corrooo, me corrooooo.

Metió su pollón hasta mi esófago pegando mi cara contra su vientre mientras notaba como su corrida pasaba directamente a mi estómago. Eso me volvió loca y tuve un orgasmo que hizo temblar todo mi cuerpo, mis dedos fueron a mi coñito por encima de la ropa y noté mis pantalones calados de mis propios jugos. Según terminó, Javier sacó su polla lentamente mientras yo absorbía los restos de su corrida y lamia su polla dejándola limpia y reluciente.

—Te follaba ahora mismo, dije excitada, solo aguanta un poco mas y esta noche cuando todo este tranquilo vengo a verte, o mejor, a follarte. Ahora siéntate en la silla y entra en tu papel de nuevo.

Antes de sentarse, me dio otro morreo que me dejó sin aire en los pulmones.

—Te he echado muchísimo de menos Lydia. Tenemos mucho de lo que hablar.

—Claro que si cariño y yo también te he extrañado mucho.

Un ultimo beso y lo bajé al comedor a cenar. Hasta la supervisora se dio cuenta de la cara de felicidad que llevaba Javier, pero el permaneció en todo momento en su habitual pose. Yo subí a mi puesto de enfermeras y vi el planing para inmediatamente irme a cambiar de braguitas y pantalones, estaba calada y mi coño era un mar de jugos esperando una buena polla que me taladrase. Sobre las tres de la mañana cuando todo estaba mas que tranquilo le dije a mi compañera que me cubriese durante un rato que bajaba a la cocina a ver si comía algo, los cocineros siempre dejaban algo para el turno de noche por si nos entraba hambre, pero yo de lo que tenia hambre es de la polla de Javier.

Cuando entré en su habitación ya me estaba esperando desnudo y con una erección bestial, según cerré la puerta y la atore con una silla me desnudé completamente y me fui a por él, volvía a estar empapada pero Javier me tumbo en la cama y me abrió bien de piernas dejando mi coñito y mi anito expuestos para él. Cuando su boca entró en contacto con mi coño no pude evitar un gran gemido de placer.

—UMMMMM…siiiiiiiiii, que gusto por diooooos.

Me encantaba como me comía el coño y como su lengua jugaba con mi culo, estaba a nada y menos de tener un orgasmo brutal, pero lo que no había era tiempo y quería, necesitaba sentir su polla dentro de mí.

—Mi…mi amor, decía con voz entrecortada por el placer, me encanta como me comes el coño, pero no hay tiempo…¡¡¡FOLLAMEEEE!!!

Javier se subió encima de mi relamiéndose de los jugos que inundaban su cara y su boca. Agarré su polla y la deje en la entrada de mi coñito y noté como centímetro a centímetro, lentamente me la metía hasta que sus huevos tocaban mi culo. La sensación para mi era indescriptible por una razón principal tenía a Javier encima de mí, notando el peso de su cuerpo pegado al mío mientras me abría el coño con su enorme polla.

—Asiiiiii mi amor, fóllate a tu putita

Javier empezó muy sutilmente, pero al poco empezó un bombeo animal, con unas penetraciones profundas que chocaban con mi matriz y me estaban llevando al orgasmo sin remedio. Le abracé con brazos y piernas como queriéndole sentir más dentro de mí, sus manos pasaron por debajo de mi culo y abría mis piernas al máximo para sentir como su polla se metía completamente dentro de mí. No aguanté mucho más, estaba excitadísima y noté a mi orgasmo recorrer mi espalda para terminar explotando en mi útero.

—Javieeeeeeer…no pareeeeees. Gemí herida de placer.

La polla de Javier seguía perforando mi coño sin descanso, mi orgasmo no paraba y me vino otro mas fuerte que hizo que exprimiese la polla que me estaba matando de placer.

—Javieeeeeeer me corroooooo…

—Diooooos Lydiaaaa…

Note como la polla de mi amado explotaba en mi interior e inundaba mi útero de su semen que termino rebosando y empapando las sabanas de su cama. Os juro que ni los tres sementales que me follaron me hicieron sentir como me sentía en esos momentos, plena, llena y muy feliz. Cuando nos tranquilizamos miré mi reloj preocupada, pero solo había pasado poco mas de media hora, Javier seguía dentro de mí, sus labios besando cada centímetro de mi piel, mis labios, mis ojos, mi cara, mi cuello. Su lengua buscaba la mía, mientras sus manos, acariciaban mi cuerpo y se apoderaban de mis tetas, estaba en el séptimo cielo y me sentía deseada por ese dios griego que me estaba llevando al paraíso de los placeres. Esto no era un polvo, esto era hacer el amor con la persona que más deseaba.

El placer, la locura del momento dejo paso a la cordura y necesitaba saber que es lo que estaba pasando con Javier y su vida. Seguíamos abrazados, sintiéndonos, notaba su polla dura, férrea, palpitando en mi interior y provocándome un placer increíble, le besé y lo miré a los ojos.

—¿Me vas a contar que es lo que está ocurriendo? Pregunté acariciando su cara.

Javier me miró por unos interminables segundos para seguidamente salirse de mi poco a poco y tumbarse a mi lado. Sobra decir que cuando sacó su pollon de mi interior puse perdidas las sabanas de todo lo que salió de mi coñito, pero me puse de lado y le miré con amor.

—No sé qué está pasando, le dije abrazándolo de nuevo, he leído sobre tu familia, sobre la muerte de tu hermano mayor y sobre tu accidente de tráfico, hay una especie de misterio que rodea todo y ahora esto, tu estas perfectamente ¿Por qué finges? ¿Qué temes?

—Lydia, ahora no quiero hablar de eso, te he extrañado muchísimo y ya tendremos tiempo de hablar ahora solo quiero amarte, se que tenemos poco tiempo y que tienes que volver al trabajo, aprovechémoslo.

Javier volvió a besarme de manera pasional, eso no me dejaba pensar con claridad, mi lujuria podía a mi cabeza que se dejaba llevar por las sensaciones que recibía de él. Con cariño me dio la vuelta y me dejó boca abajo, mientras sus labios recorrían mi cuello e iban bajando por mis hombros y mi espalda erizando mi piel. Su polla la tenia alojada en la raja de mi culito, la notaba ardiendo y dura como una roca. Su pelvis hacia movimientos queriéndome follar y mi culito se movía de igual meneara haciéndome gemir de nuevo, eleve ligeramente mis caderas provocándole a que me follase el culito.

—Vamos mi amor, hazlo, decía excitada, se que me quieres follar el culo y yo lo estoy deseando.

Javier puso la almohada debajo de mi vientre y abrió mis nalgas, lamio mi anito y me hizo rogarle de nuevo que me follase.

—¡¡Follameeeee!! Vamos, fóllate el culo de tu putita.

De nuevo note como su glande atravesaba mi esfínter y centímetro a centímetro alojaba su pollon en mis intestinos, agarró mi pelo como las riendas de una yegua y tiró de mí, levantando mi cabeza mientras gemía de gusto. Su pelvis choco con mi culo y sus huevos con mi coño, ya no había más polla que meter

—A las zorras como tú, hay que dejarlas bien folladas, para que no busquen otras pollas. Me dijo al oído susurrando.

Creo que eso lo entendí como recordándome lo que le dije cuando los tres sementales me follaron la primera vez y se lo dije mosqueada. Empezó un bombeo brutal que me estaba matando de gusto, su polla la notaba en el estomago y taladraba mi culo sin problema. Quise gritar pero tapó mi boca, mientras tiraba mas de mi pelo y me la clavaba más aun, notaba como mi orgasmo crecía imparable, salvaje, mi cuerpo se tensó y oí su voz de nuevo susurrando.

—Seguro zorra, que ahora echas de menos otras pollas follándote el coño y esa boca de puta que tienes.

—AUMMMMFFFF…¡¡¡JAVIEEER…ME CORROOOOOO!!!

Casi grité de gusto mientras mi cuerpo se convulsionaba y Javier seguía taladrando mi culo sin piedad. Se que no aguantaría mucho cuando le oí bufar en mi oído, su manera de hablarme, de follarme me volvía loca y mis caderas y mi anito excitaban su polla para que me regalase su leche y llenase mis intestinos, elevé un poco más mi culo y el tiró aun mas de mi pelo, me sentía suya y note palpitar su polla en mi interior mientras gemía explotando en mis intestinos y notaba como me los llenaba de semen hirviente.

—ARRRRRGGGG….¡¡¡LYDIA…JODEEEER!!!

Soltó mi pelo y se apoderó de mis tetas mientras clavaba su pollón lo mas hondo de mi culito y los dos bufábamos nuestro orgasmo. Estuvimos un rato muy abrazados, con Javier dentro de mí, su polla empezaba a perder dureza y la notaba salir del interior de mi culo. Sus labios me llenaban de besos y me daban cariño mientras ronroneaba como una gatita mimosa.

—Me encanta cuando eres tu quien llevas la iniciativa. Dije riéndome.

—Muchas veces cuando me follabas, deseaba abrazarte, besarte…ufffff…hacerte de todo. Confesaba Javier.

—Pues lo podías haber hecho, nos hubiésemos ahorrado semanas de sufrimiento.

Nos quedamos callados y muy abrazados, los dos sabíamos que por hoy se había acabado, yo estaba feliz pero tenía que volver al trabajo, ahora se abría otra etapa en esta extraña relación enfermera/paciente. Fue difícil separarnos, Javier no me dejaba irme, nuestras bocas se juntaban en besos llenos de amor y deseo, pero al final logré separarme de el y volver a mi trabajo.

—¿Dónde te habías metido Lydia? Llevas un buen rato en la cocina, te debes de haber puesto morada.

—Tenia hambre y he encontrado un chorizo grande y riquísimo y me he puesto morada, me ha dejado muy satisfecha. Dije riéndome por el símil.

El resto de la noche pasó sin más, me pasé varias veces por la habitación 312 pero Javier dormía plácidamente. Una de las veces no lo pude evitar, me acerqué a el y besé su frente y sus labios con dulzura mientras le acariciaba, el abrió sus ojos y me sonrió.

—Te amo, dijo en un susurro.

Volvió a cerrar sus ojos y a quedarse dormido. Estaba sorprendida, mi sentimiento hacia Javier era muy intenso, pero no se si le amaba. Le quería con locura, pero no sabia nada de él y amarle…ufffff…amar era una palabra muy fuerte para mí. Solo había amado de verdad a una persona en mi vida y ese fue mi padrino, pero la palabra amar significaba mucho. Además, Javier era guapísimo y encima millonario, no era difícil pensar que fuera de esa clínica en su vida normal tendría a mujeres increíbles a su lado, no a simples enfermeras.

Mi turno llegaba a su fin, pero antes de irme como era costumbre en mi me pasé por la habitación de mi amado para asearle y bajarle al comedor a desayunar. Fue inevitable que según entré en esa estancia y se cerrase la puerta tras de mí, Javier saltase de su cama y me cubriese de besos y abrazos, hasta que terminamos desnudos haciendo el amor nuevamente. No era de polvos mañaneros y menos después de un turno de casi doce horas, pero ese hombre despertaba en mi unos deseos que nunca antes había sentido. Me hizo alcanzar incontables orgasmos y nos duchamos juntos, follando hasta que se vació en mis intestinos de nuevo dejándome relajada y satisfecha.

—No se si aguantaré hasta esta noche para verte de nuevo. Dijo Javier.

—Bueno, no te aseguro que piense en ti, pero lo que si te aseguro es que soñaré contigo mi amor.

Javier me abrazó con fuerza mientras me besaba, sus palabras de la noche resonaban en mi cabeza. Me miró con una dulzura increíble mientras me acariciaba.

—Te quiero Lydia.

Le miré con cariño y le besé de nuevo.

—Anda mi amor, vamos a vestirnos, hay que bajarte al comedor se hace tarde y estoy cansada.

Valeeee, de acuerdo que no estuve muy acertada en mi comentario, sé que Javier esperaba un “Yo también te quiero” pero no quería decir nada hasta que no estuviese enterada de que es lo que pasaba en su vida, me negaba a abrir mi corazón a una persona que prácticamente conocía solo de follar con ella y de acuerdo que era la persona que yo andaba buscando y mas precisamente…la polla que andaba buscando, pero, y el, ¿era yo la mujer de sus sueños?

Cuando le dejé en el comedor, su actitud era la de todos los días, parecía que no había ocurrido nada, pero mi cabeza estaba en ebullición. Decidí bajarme a la cafetería y desayunar antes de irme, así cuando llegase a casa solo me metería en la cama a dormir. Según entraba me encontré a Ismael que me regalo una preciosa sonrisa.

—Buenos días Lydia, hoy estas preciosa, ¿Qué tal tu guardia?

—Gracias hombre, le dije amablemente, y mi guardia muy bien, sin problema.

Por supuesto no le iba a contar que me habían dejado bien follada y llena de leche y que mi cuerpo todavía temblaba después del ultimo orgasmo que me regaló Javier.

—Anda, dijo Ismael, te invito a desayunar.

Cuando entramos en la cafetería nos encontramos a Agus sentado en una mesa, solo, removiendo con melancolía un café humeante. El no nos vio, estaría con sus pensamientos centrados en el incidente con mi hermana.

—Mira allí esta Agus, dijo Ismael, vamos a sentarnos con él.

—Emmm…Ismael ¿has contado a Agus algo de nuestros encuentros o cuando nos follasteis a mi hermana y a mí?

—NOOO, como crees…yo no haría eso, es una falta de respeto.

—Pues serás el único hombre que no lo haga, pensé. Estoooo…no menciones lo que pasó delante de Agus por favor, Marina y el llevan juntos unos meses y ayer se ha enterado de que el fin de semana estuvo con tres hombres.

—Joder Lydia, ¿Y me lo dices ahora? Dijo Ismael enfadado. Agus es un amigo.

—Mira Ismael, te conozco hace poco tiempo y me caes genial… pero si realmente hubieses sabido que mi hermana estaba con Agus, pero quería follar con vosotros…¿Hubieses dicho que no?

Ismael me quiso responder, pero miró al suelo indeciso queriendo responderme aunque por su boca no salía ninguna frase.

—Conozco a los hombres y se que cuando se trata de follar y además es un coñito joven, tierno y jugoso, ni hay parentescos ni amistades y mi hermanita está muy buena.

—Y folla de película. Puntualizo Ismael.

—Jajajajaja, lo ves, por cierto, no creas que Agus es un santo engañado, me folló en mi casa y mi hermana creo que vio todo.

Ismael puso cara de alucinado, mientras nos servían, hablamos de trivialidades y nos fuimos a sentar con Agus. Como era de esperar no había dormido, y tenia una mala cara tremenda, en ese momento estaba hecho un lio y muy dolido con Marina. Me enfadé con él, porque no tenia derecho a enfadarse aunque sabia lo que pensaba. Su chica había pasado un fin de semana entero follando con tres hombres, mientras el solo se había follado a su cuñada deprisa y corriendo porque no llegábamos al trabajo.

Yo estaba cansada y cuando terminé de desayunar me disculpe con los chicos y me fui a casa. Cuando entre me encontré a mi hermana hecha un mar de lagrimas porque Agus todavía no la había llamado y daba todo por perdido, no podía más, intente tranquilizarla sin lograrlo y me fui a dormir, estaba agotada. Cuando me desperté, Marina estaba trabajando y parecía mas tranquila aunque Agus no había dado señales de vida, comí algo ligero y me dedique a descansar para entrar de nuevo de noche.

Esa semana no dio para mucho más, follé con Javier todos los días por la noche y cuando iba por la mañana a asearle. Lo único reseñable es que Ismael hablo muy seriamente con Agus y no sé qué le diría pero el sabado cuando llegué a casa por la mañana oí los gemidos de placer de mi hermana. En un principio me asusté porque pensé que había llamado a Oso y la estaba follando nuevamente, pero me tranquilicé cuando vi por la puerta entreabierta a Agus follando con Marina, dándolo todo, mientras se comían la boca con pasión y se decían lo que se amaban, bueno, todo empezaba a volver a la normalidad nuevamente.

Sinceramente pensé que mi descubrimiento y la consiguiente “liberación” de Javier sería un revulsivo para que, de alguna manera, comenzásemos algo que me indicase que ese hombre no solo deseaba follar conmigo, sino que además quería llegar más lejos, pero algo no funcionaba. Lo único que había cambiado es que Javier tomaba la iniciativa y sentía como su cuerpo sus manos me cubrían de caricias y me llevaban a limites de placer que nunca había conocido, su voz susurraba en mi oído y me transportaba a cuentos en los que nunca había creído, pero que con el sí serian posible. Después de las semanas todo estaba estancado yo quería saber que estaba ocurriendo pero no habíamos cruzado ni una palabra sobre lo que pasaba en su vida.

Se ser paciente, me gusta que las cosas lleguen por si solas sin forzar ninguna situación, pero esto ya empezaba a cansarme y no notaba que Javier quisiese avanzar o hacer algo. El se encontraba a gusto en su zona de confort, tenia a una mujer que todos los días rellenaba de semen calentito y luego para colmo lo aseaba y cuidaba como si estuviese enfermo, joder, vivía muy bien. Una mañana harta de esta situación decidí hacerla frente, Javier me gustaba muchísimo, pero no pensaba seguir su juego. Entré en su habitación, él ya estaba desnudo esperándome con una más que evidente erección lo miré seriamente para seguidamente ponerme unos guantes de látex. Javier me miró extrañado sabiendo que algo ocurría.

—Buenos días Javier, ¿Has descansado bien?

—Algo te debe de ocurrir, dijo Javier asustado. Ni has atrancado la puerta, ni te has desnudado.

—Claro que algo me ocurre, dije enfadada. ¿Te crees que soy tu diversión? ¿Alguien a quien puedas utilizar a tu antojo?

—N…no, por supuesto que no, pero estaba convencido que era esto lo que deseabas.

—A ver Javier, yo quiero algo más, no solo limitar nuestros encuentros a esta mierda de habitación con un “rápido que no hay tiempo” Yo necesito estar contigo sin mirar la hora, cenar juntos, que me lleves a la cama y me folles durante toda la noche para despertar contigo y poder mirar tu cara sin miedo a que alguien pueda entrar y sorprendernos.

—Eso mi querida amiga, es de todo punto imposible estando encerrado aquí.

—Mira, ahora empiezo a estar muy cabreada contigo. Cuéntame que coño pasa contigo y tu vida y si crees que soy solo tú “amiga” me empezaré a comportar como tal a partir de ya. Y ahora decide que quieres hacer, vas por tu propio pie a la ducha o te engancho a la grúa, elige.

—No hace falta que me enganches a ninguna grúa, dijo Javier enfadado, yo solito me valgo para ir solo y ducharme.

—Pues espabílate que no tengo todo el día para ti. Dije secamente.

Javier se levantó y se metió a la ducha mientras yo acerqué la grúa a la puerta. Cuando Javier lo vio se enfado bastante y me lo dijo en voz baja, pero muy cabreado.

—¡¡TE HE DICHO QUE YA ME VALGO POR MI MISMO, NO ME HACE FALTA LA PUTA GRUA!!

—Por supuesto “amigo” dije con ironía, pero tu estas a mi cargo y si no tengo la grúa aquí y entra alguien, ¿cómo explico que tu estas en la ducha si doblas mi peso?

No me gustaba enfadarme con Javier, pero su actitud conformista y que me tratase como su “amiga” me molestó bastante. Sabia que empezaba el periodo de, “a ver quién puede más”, pero yo lo tenia bien claro, seria el quien claudicase, la única persona con la que podía hablar y comunicarse era conmigo y le gustase o no el seria el que pidiese perdón…o eso esperaba.

A partir de ese día nuestro trato fue puramente profesional, ya no había sexo ni palabras de amor, ni te quieros, ni gemidos ahogados por si nos oían. Javier volvía a estar triste, muy triste y huraño, pero era incapaz de hablar ni aclarar nada. Yo por mi parte me hacia la dura, pero realmente me moría por que me follase nuevamente aunque solo fuese en esa habitación, necesitaba sentir sus besos, sus caricias, notar como me poseía…como se vaciaba dentro de mí. Continuamente le decía que esto podía acabar cuando el quisiera, que solo dependía de él.

—Javier, sabes que cuando quieras hablar me tienes a tu disposición.

—Tu no lo entiendes Lydia, decía negando con la cabeza.

—Por eso mismo, por que no lo entiendo quiero que me lo expliques, vamos, es muy sencillo, o por lo menos yo lo veo así.

Me miraba fijamente pero no me decía nada, agachaba la cabeza y se encerraba en si mismo. Bueno, me decía a mi misma, cuando quiera hablará conmigo. Mientras yo hacia mi trabajo, que para eso me pagaban, aunque desease otra cosa de ese hombre que me volvía loca.

Continuara…

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