ECONOMISTA

De madrugada me desperté, no sé que hora sería pero supongo que no llevaba mucho rato dormido. Seguía pegado a mi mujer y volvía a estar con la polla dura. Se había follado a otro y no pude evitar acordarme de mi ex, Cristina, la época en la que estuve con ella, como me puso los cuernos con muchos tíos y luego me lo contaba con todo el detalle. Ella fue la que despertó mi lado cornudo. Sabía que Claudia no iba a ser así, le había costado dar el paso de follar con Víctor y también sabía que luego no iba a contarme los encuentros como lo hacía la zorra de Cristina. A partir de aquí no sé que pasaría, supongo que querría quedar mas veces con Víctor, lo de follar con otros todavía lo veía lejano, pero estaba seguro que si quería detalles de sus relaciones no me quedaba mas solución que una. Tendría que estar presente cuando follaran.

Volví a cuando tenía 20 años, cuando Cristina me relataba como la noche anterior había follado con éste o con el otro, la mayoría de veces tíos que acababa de conocer y al final nos cogíamos tal calentón cuando me relataba sus infidelidades que terminábamos follando en el coche o en su casa, o en el portal…daba igual. Fueron los mejores orgasmos de mi vida, igual que el que acababa de tener con Claudia, solo con un par de detalle+itos mientras me hacía una ridícula paja me había llevado al cielo. Y solo era el principio.

¿Como se comportaría Claudia a partir de ahora?. Para mi lo principal es que no quería que esto influyera en nuestra vida cotidiana, solo esperaba llevar la misma vida, seguir igual de bien con mi mujer y las niñas y que cuando ella quisiera pues hiciera un paréntesis para viajar a Madrid y follar con Víctor. De momento no me planteaba nada mas. Me costó dormirme otra vez porque seguía con mucha tensión acumulada, estaba excitado y me volvía loco no saber lo que había pasado entre Claudia y Víctor.

A primera hora de la mañana me volví a despertar, cuando abrí los ojos sobre las 8:30 Claudia estaba mirándome.

– Buenos días, ¿que horas es?, dije yo.
– Pronto.

Me dí la vuelta y le eché una ojeada al móvil para ver que hora era. Luego me volví hacia mi mujer y nos quedamos frente a frente.

– ¿Que tal estás?, dije yo.
– Bien, ¿y tu?
– Pues bien, todavía asimilando lo de ayer, no me creo que al final lo hicieras…
– Ni yo tampoco, ¡vaya locura!
– Lo sé, pero lo importante es que lo disfrutaras, a mi me encanta que lo hayas hecho, me dejaste a mil cuando te fuiste con él.
– Ya, ya me di cuenta.
– Bueno ¿y que tal?, ayer no me contaste nada.
– Y que quieres que te cuente.
– Pues todo Claudia, ¡quiero saberlo todo!, que me cuentes hasta el mas mínimo detalle.
– Poco a poco te lo iré contando, la verdad es que me da mucha vergüenza ahora hablarte así en frío de lo que pasó anoche.
– Tenemos tiempo de sobra…
– No sé ni por donde empezar.
– Bueno, si quieres te pregunto alguna cosa y me vas contestando, dije yo para intentar que Claudia se fuera soltando.
– A ver, dime que quieres saber.
– Por ejemplo cuando viniste anoche tenías el pelo mojado y me dijiste que te habías duchado con él.
– Si, nos duchamos juntos antes de irme de su habitación…
– Desnudos supongo…
– Claro, vaya pregunta, ¿como quieres que nos duchemos?
– Ya, ya, es que es solo imaginarte desnuda en la ducha con él y bffff, joder Claudia ya estoy excitado, dije yo.

Mi mujer me tocó con la mano la polla sobre el pijama para comprobar efectivamente que la tenía dura.

– Todo esto te estás volviendo loco, ¿verdad?, me dijo.
– Ni te lo imaginas Claudia, si me dicen que ibas a hacer esto no me lo hubiera creído jamás.
– Ni yo tampoco, no sé como hemos llegado hasta aquí.
– Y lo mejor de todo es que esto es solo el principio, porque supongo que querrás quedar mas veces con el, no?
– Pues todavía no lo sé David, ésto lo tendremos que hablar, habrá que ir viendo que hacemos en un futuro, ahora mismo no sé que decirte…
– Vale, tranquila, no quiero agobiarte, por favor sigue contándome lo de la ducha…¿ya os habíais acostado?
– Si, claro, fue lo último que hicimos.
– ¿Víctor se había corrido?
– Claro.
– ¿Donde?
– Dentro del preservativo, dos veces.
– ¿Estando dentro de ti?
– Si
– ¿Y tú te habías corrido?
– Si, también.
– ¿Cuantas veces?
– Pues no lo sé exactamente.
– ¿No sabes las veces que te corriste?
– Pues no sé decirte, tuve algún orgasmo mas grande, otros mas pequeños…dos o tres veces me correría…
– Mmmmmmmmmm Claudia…o sea que te hizo disfrutar.
– Si, estuvo muy bien.
– Vale, ¿y en la ducha también follásteis?
– No, en la ducha no.
– ¿Porque?
– Pues no sé, no surgió supongo, estábamos a gusto así, besándonos, tampoco teníamos preservativo…así que solo nos tocamos el uno al otro.
– ¿Le hiciste una paja?
– Si.
– ¿Y él a ti?
– También me estaba tocando, si.
– ¿Y te corriste otra vez?
– No.
– ¿Porque?
– Pues no sé, supongo que estaba muy sensible todavía…estaba algo…no sé como decirte…si, sensible es la palabra, lo tenía un poco enrojecido ahí abajo…

“Escocida, jodida puta, estabas escocida porque te habían llenado bien de polla”, pensé para mi. Ya la tenía palpitando solo de pensar en Claudia desnuda meneándosela a aquel tío en la ducha.

– ¿Y después ya viniste a la habitación conmigo cuando salisteis de la ducha?.
– Si, al poquito.
– Entonces me hiciste una paja poco después de habérsela hecho a él.
– Si, se puede decir así.
– Y claro, comparaste…
– No, no lo pensé realmente.
– Claro que lo pensaste Claudia, como no lo vas a hacer, acababas de tener su miembro en la mano y luego tuviste el mío, las tuviste que comparar.
– De verdad que no, David.
– ¿Como la tenía?
– Lo sabía que me lo ibas a preguntar.
– ¿Ah si?, ¿y porque lo sabías?
– Porque te encanta que te lo diga.
– Pues dime como la tenía.
– Ehhhhhh, grande…la tenía grande.
– ¿Mas que la mía?
– Si.
– ¿Cuanto?
– Pues no sé David, mas grande.
– ¿Mucho mas grande?
– Si, bastante mas, te he dicho…
– ¿Cuanto mas, unos tres dedos?, dije juntado tres dedos y poniéndoselo delante de la cara.
– Un poco mas, cuatro o cinco…
– ¡¡Joder, menuda polla!!, le debe medir unos 20 cms…
– No sé, no le pregunté cuanto le medía…
– ¿Y la tenía grande?…¿ancha?
– Si, también, casi no podía cerrar la mano sobre ella…
– Uffffff, Claudia, cógemela por favor, la tengo muy dura.

Mi mujer me obedeció y me sacó la polla. Aunque me había hecho una paja unas poquitas horas antes parecía dispuesta a hacerme otra por la mañana. Yo intenté meter la mano entre sus braguitas, pero ella me lo impidió.

– No, ya te dije antes que lo tengo muy sensible…

Y se puso a masturbarme despacio debajo de las sabanas. Estaba muy excitado con todo lo que me estaba contando, es verdad que Claudia parecía estar bastante cortada y la tenía que preguntar todo para sacarla la información, pero me gustaba mas así, que me lo fuera contando poco a poco y luego yo ya haría una reconstrucción de los hechos desde el principio. De momento lo único que sabía es que Víctor se había corrido dos veces, mi mujer dos o tres y que habían terminado en la ducha masturbándose mutuamente.

– Sigue contando Claudia, ¿entonces le hiciste una paja en la ducha?
– Si.
– ¿Y se corrió?
– Si.
– Pero ya se había corrido dos veces antes, entonces esta vez fue la tercera.
– Si, fue la tercera.
– Mmmmmmmmmmmmmm…que morbo Claudia, ¿os estabais besando mientras le hacías le paja?, ¿él te tocaba?
– Si, me estaba tocando, ya te dije que me metió los dedos, nos besábamos si…
– Mmmmmmmmmm, voy a correrme otra vez Claudia, ¿quieres que te la meta?
– No, tranquilo, córrete si quieres, no me importa, dijo mi mujer mientras me seguía masturbando.
– Me hubiera encantado follarte ayer cuando viniste, después de estar con Víctor apenas hubieras sentido mi pollita dentro de ti…
– Jajajajaj, puede ser…
– ¿La tiene mucho mas grande que yo?
– Ya te lo he dicho antes…

Claudia no quería entrar en el juego de la humillación conmigo aquella mañana y eso que otras veces no la había importado hacerlo, pero parecía que después de follar con Víctor no quería enseñarse, aunque a mi me apetecía muchísimo que lo hiciera. Así que insistí.

– Dime que tenía la polla mucho mas grande que la mía…
– Ya lo sabes David…no te lo voy a decir.
– Claro que me lo vas a decir, estás deseándolo…
– ¿Ah si?, dijo desafiante con voz sensual.
– Si…
– Como prefieras cornudo, tu lo has querido…
– Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm….
– Tenía la polla mucho mas grande que tu…
– ¿Mucho mas?…ahhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhh…
– Muchísimo mas cornudito…
– ¿Y mas dura?
– Por supuesto…la tenía durísima, a ti apenas se te pone dura cornudo…¡¡la tenía mucho mas grande y dura que tu!!
– Ahhhhhhhhhhhhhhhh Claudia…
– ¿Que te pasa, ya te vas a correr ya?…
– Ahhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh….
– Además aguantaba muchísimo, me costó hacer que se corriera en la ducha, tu te me vas en 10 segundos…
– Diosssssssssssssssssss, Claudia, ahhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhh, sigue, sigueeeee….
– Estuve mas de media hora meneando aquella enorme polla…me encantaba hacerlo, cornudo, al final hasta me dolía el brazo…
– Ahhhhhhhhhhhhhhhh….
– Luego de pies pegamos los cuerpos y se corrió sobre mi, en mi estómago mientras nos besábamos…¿me has oído?, ¡se me corrió encima!
– Me voy a correr Claudia, me voy a correr…
– ¿Ya, cornudo?, jajajajajajajajajaja…

Bajo las sábanas eyaculé manchando la cama y la mano de mi mujer que siguió masturbándome lentamente mientras descargaba. Sonreía de satisfacción pensando que esto solo era el principio de nuestro juego y que además Claudia apenas me había contado nada del encuentro. Era mejor de lo que imaginaba, estaba reviviendo de nuevo lo que me hacía la zorra de mi ex novia Cristina, solo que ahora me lo estaba haciendo Claudia, mi mujer y madre de mis dos hijas.

La dije que me iba a pegar una ducha antes de bajar a desayunar al restaurante del hotel. Cuando salí Claudia ya estaba vestida, se había puesto un vestido gris de lana de estos ajustados de cuerpo entero hasta las rodillas y abajo unas zapatillas blancas junto con unas gafas negras de pasta. Era un look muy informal sin maquillaje, debajo tampoco llevaba ropa interior elegante, un conjunto normal de sujetador y braguitas blancas.

Nos sentamos tranquilamente en una mesa y se acercó el camarero a preguntarnos que es lo que queríamos. Le pedimos café con leche para los dos y luego nos dijo que podíamos coger lo que quisiéramos de un pequeño buffet que tenían preparado. Estábamos con el café en la mesa, unas tostadas, un zumo y un par de bollos cuando de repente entró. No contábamos con verle otra vez, al menos ese fin de semana. Estaba detrás de Claudia y ella de primeras no le vió.

Víctor le dijo al camarero que venía solo y le preparó una mesa individual. También llevaba un look mas informal que la noche anterior, con jersey azul clarito, polo blanco, vaqueros y unas zapatillas New balance de color granate.

– Ha entrado Víctor, dije yo.

Creo que Claudia se puso roja de la vergüenza y miró a los lados como buscándole.

– Está detrás de ti…

Justo cuando Claudia se giraba él también nos vió. No dudó ni un segundo en venir hacia nosotros…

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