ESTEFY HERAS

Son las ocho de la mañana, el día está bastante soleado y no hay ni tan siquiera una nube en el cielo. Mientras voy paseando en dirección al instituto pienso en las ganas que tengo de que lleguen las vacaciones de navidad, apenas faltan ya unas pocas semanas. Mis notas están siendo excelentes así que podré darme el descanso que me merezco, lo necesito. Sofía y yo hemos pensado en alquilar una casita rural en Sierra Nevada y pasar este año las vacaciones allí esquiando. Queremos que estas navidades sean especiales, diferentes. Y sobre todo empezar el año con buen pie, y que mejor forma que las dos juntas y lejos de todo y de todos.

Recuerdo las navidades del año pasado, ahí fue donde empezó todo. Justo en la fiesta de nochebuena Alfonso y yo nos dimos el primer beso. Es increíble cuántas cosas pueden pasar en apenas doce meses…

Cuando llego a la puerta del instituto me encuentro a Raúl, y se me ocurre que quizá podría invitarle a nuestra escapada.

  • ¡Buenos días Raúl! Oye, ¿Puedo hablar contigo un momento?
  • Buenos días. Claro, dime Laura.
  • Sofía y yo vamos a pasar las vacaciones de navidad esquiando en Sierra Nevada. ¿Te apuntas a venirte con nosotras? Vamos a alquilar una casita rural.
  • La idea suena genial pero no puedo dejar aquí sólo a Alfonso durante las vacaciones. Lo siento.
  • ¿Y por qué no? ¿Qué eres su padre? Seguro que él ya tiene por ahí alguna amiga con la que salir todos los días y entretenerse.
  • Alfonso lo está pasando mal, necesita a un amigo. No puedo dejarle solo.
  • ¿Qué lo está pasando mal? ¿Por qué? ¿Qué le ha pasado?
  • No ha superado aún la ruptura con Sofía…
  • ¡Pero si fue él quien la dejó tirada como a mí!
  • No Laura. Alfonso jamás rompió la relación. De hecho, sigue tan enamorado de ella como el primer día. No consigue olvidarla y ha intentado varias veces volver con ella, pero Sofía no quiere.
  • ¿Pero de qué me estás hablando? No entiendo nada.
  • ¿No lo sabías? A ver, Sofía dejó a Alfonso porque no soportaba ver que te estaba haciendo daño a ti. Se sentía culpable de que tú hubieses repetido curso, y de que lo estuvieras pasando mal. No soportaba ver que ya no querías ser su amiga, que te había perdido. Se pasaba los días llorando y Alfonso intentado animarla. Pero eso a ella también le pesaba porque no quería que el chico al que amaba se viese envuelto en una vida de llantos diarios. Alfonso sufría cada vez que ella estaba mal. Y ella se sentía culpable por él y por ti. Te necesitaba. Así que un día le dijo a Alfonso que dejarlo era lo mejor para los dos. Y ahí se acabó todo.
  • Yo… Yo no sabía nada de todo esto Raúl. Sofía jamás me ha contado por qué motivo lo dejaron. Y yo que me encontraba en una época de despecho hacia él supuse que le había hecho a ella el mismo daño que me hizo a mí.
  • A ti no te hizo nada, simplemente se dio cuenta de que había confundido sus sentimientos y no podía seguir con la relación.

Tú te lo tomaste muy mal y tardabas mucho en superarlo y él intentaba de vez en cuando acercarse a ti y preguntarte cómo estabas, porque como amigo te apreciaba mucho. Pero tú siempre le evitabas, así que la única forma que encontró de saber de ti fue a través de Sofia.

Por cosas de la vida se acabaron enamorando y ella se sentía entre la espada y la pared. Cuando por fin reunió el valor para poder contártelo, tú la echaste de tu casa y de tu vida. Y a partir de ese momento todo se vino abajo. Ella no era capaz de levantar cabeza. Y al final acabó rompiendo su relación.

  • Yo no pretendía… No quería ser la culpable de su ruptura. Es verdad que lo estaba pasando mal y quizá me puse en una postura muy egoísta en la que yo le dije a Sofía que si ella le había elegido a él pues que fueran muy felices y que yo no quería saber nada más de ellos, pero… No sé, era el calentón del momento. Yo estaba dolida, actuaba bajo la presión de una serie de circunstancias que no sabía manejar.
  • Alfonso siempre ha pensado que tú fuiste la que provocaste que Sofía decidiera terminar con la relación.
  • ¿Yo? Pero si yo me estoy enterando de todo ahora.
  • Él decía que tú le habías comido la cabeza a Sofía y que no habías parado hasta conseguir lo que buscabas: ver sufrir a Alfonso.
  • Jamás le he deseado ningún mal a él. Ni hubiera sido capaz de meterme entre ellos ni destrozarles la vida. Me distancié de ellos, pero nunca tuve ninguna maldad.
    Y si dices que Alfonso ha intentado volver con ella varias veces…

¿Qué ha pasado? ¿Por qué no vuelven? La conozco y se le nota de lejos que está mal y que sigue sintiendo algo por él. Por eso yo estaba convencida de que había sido Alfonso el culpable de la ruptura.

  • Ella siempre se ha negado a retomar la relación. Siempre le decía a Alfonso que él podría superarlo pronto y encontrar a alguien que pudiera hacerle feliz.

Que ahora las cosas estaban bien y todo tenía que mantenerse así. Alfonso piensa que ella ya no siente nada por él…

Si quieres mi humilde opinión te diré que al igual que tú, yo también pienso que Sofía sigue enamorada. Pero no quiere hacerte daño a ti. Lo ha pasado mal y ahora que todo está arreglado tiene miedo de volver con él y que vuelvan las peleas entre los tres. Por un lado, te necesita a ti y no está dispuesta a volver a hacerte daño, y por otro lado tampoco quiere hacer daño a Alfonso con sus problemas. Por eso prefiere distanciarse de él hasta que lo supere y se enamore de otra chica con la que pueda llevar la vida tranquila que ella piensa que se merece. Sin embargo, estoy segura que para Sofía sería duro ver a Alfonso con otra. Está claro que para ella todo esto es un “quiero y no puedo”.

  • Dios… Ahora entiendo el mensaje que me escribió Alfonso el día de su cumpleaños. Le mandé un WhatsApp felicitándole, con la intención de retomar la amistad y borrar los malos rollos entre nosotros. Y me contestó cosas como que lo último que esperaba era un mensaje mío, y que no quería saber nada de mí. Que no volviese a molestarle. Reconozco que en ese momento me pareció un imbécil prepotente al cual yo nunca le había importado lo más mínimo…
  • Alfonso está dolido porque siempre ha pensado que tú habías sido la culpable de todo. Es más, yo también pensaba al principio que quizá Sofía se había podido dejar influenciar por comentarios tuyos sobre la relación que mantenían.
  • Yo jamás le diría a mi amiga lo que tiene que hacer o dejar de hacer con su vida. No soy nadie para ello. Es más, me gustaría que hablases con Alfonso para que tenga claro que yo no he tenido nada que ver en todo esto. Por lo menos no de forma directa…
  • Lo hablaré con él ahora, no te preocupes. Y tu deberías hablar con Sofía y demostrarle que estás a su lado para todo, y que lo único que quieres es que sea feliz. Porque está más que claro que la felicidad de Sofía es estar con Alfonso, y que lo único que a ella le frena es no perder su amistad contigo.
  • Por supuesto, esto no puede seguir así. Hablaré con Sofía en cuanto la vea y le abriré los ojos de una vez. Y, por cierto, muchas gracias por tus consejos y por contármelo todo.
  • De nada, yo pensaba que estabas informada del tema. Por eso nunca hablé contigo de lo mal que lo estaba pasando Alfonso ni nada… Oye, tengo que entrar ya en clase Laura. Hoy tenemos que exponer un trabajo.  Hablamos luego ¿Vale?
  • Sí. Luego nos vemos Raúl.

Mientras veía cómo Raúl se alejaba, me senté en un bordillo de la calle a pensar. Estaba intentando ordenar toda esa información que Raúl me había dado en tan poco tiempo. Me sentía demasiado saturada… En lugar de entrar en clase decidí ir a dar una vuelta. Necesitaba aclarar mis ideas. La conclusión de todo esto era que Alfonso seguía enamorado de Sofía, y ella de él. Y el único motivo por el que no estaban juntos era yo. Ellos estaban separados porque ella no quería perderme a mí…

En ese momento me sentí la persona más egoísta del mundo. Mientras yo me limitaba a decirle que era un imbécil que había jugado con ella igual que conmigo, ella se lo callaba todo y seguía amándole en silencio. De la misma forma que le amaba cuando él y yo estábamos juntos. Sofía siempre ha sentido algo por él. Siempre, desde el primer día en que le vio. Y desde ese momento decidió no decir nada para no hacerme daño a mí… Sin embargo, el amor lo puede todo y el destino quiso que los dos pudieran vivir su historia. Y entonces aparecí yo y lo estropeé todo con mi egoísmo, sólo por sentirme traicionada, por no ser capaz de pensar en ella… Y de nuevo ella, mirando sólo por mí, volvió a tomar la decisión de amarle en silencio, y distanciarse de él…

Las lágrimas empezaron a recorrer mis mejillas. Me estaba dando cuenta de que en todo momento la única persona que estaba haciendo daño a todo el mundo en esta historia era yo. Sofía era capaz de sacrificar su amor para tenerme a su lado. Y Alfonso estaba hundido por no poder estar con la mujer de su vida. Y todo era sólo por mí. Por mi culpa.

En ese momento me di cuenta que tenía que hablar con Sofía y con Alfonso para aclarar las cosas y que volviesen a estar juntos. Yo en ningún momento quise hacer daño a nadie. Yo sólo quería ser feliz…

Pero no me daba cuenta de que mi felicidad, suponía la tristeza de otros.  A veces sólo tenemos ojos para lo que nos pasa a nosotros mismos, y no somos capaces de pararnos a analizar las situaciones que puedan estar viviendo los demás. Sólo nos importan nuestros dramas. Sólo nos escuchamos a nosotros mismos y nos lamentamos de todo lo que pasa a nuestro alrededor. Pero no conseguimos ver más allá, y a veces está en nuestra mano hacer que la vida sea mucho más fácil de lo que parecía.  Yo ya lo había aprendido. Y estaba dispuesta a tomar cartas en el asunto.

Después de un largo paseo, volví al instituto donde sabía que me encontraría con Sofía y Alfonso. Había llegado el momento de enfrentarme de una vez a la situación y aclarar las cosas. Ellos tenían todo el derecho del mundo a ser felices juntos. Ya se habían preocupado por mi demasiado, éstas eran sus vidas, y tenían que empezar a vivirlas ahora.

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