ESTEFY HERAS

Nuevo curso, vida nueva

El sonido de la alarma del móvil me despierta. Son las siete de la mañana. Hoy es el primer día de clase. Me pongo unos vaqueros, unas zapatillas de deporte y una camiseta y cojo una manzana para desayunar mientras voy de camino al instituto.  Voy totalmente preparada para afrontar de nuevo las mismas asignaturas y los mismos trabajos. Pero para lo que no estoy preparada es para ver lo que veo al llegar a la puerta del instituto: Alfonso y Sofía juntos y abrazados. Sofía se da cuenta de mi presencia y me mira preocupada. Me doy media vuelta y decide irme a dar una vuelta o a tomarme un café a algún bar, no me apetece quedarme ahí y verles así. Pero cuando estoy saliendo de nuevo del instituto ella viene tras de mí, me alcanza y me agarra del brazo.

  • Laura…
  • ¿Qué quieres de mí? Déjame en paz. Ya me has hecho suficiente daño.
  • Deberíamos arreglar esto de una vez. Además, nos vamos a tener que ver las caras todos los días en clase.
  • No te preocupes por eso no tendrás que verme. Desde aquel día que estuviste en mi casa confesándomelo todo no he vuelto a coger un libro. Y este año tengo que repetir curso.
  • ¡Laura! ¿Por qué no me pediste ayuda? Hubieses aprobado todo y lo sabes. Yo no quería… no quería que esto pasara. Lo siento mucho.
  • No necesito tu ayuda. Simplemente no tenía la cabeza para ponerme a estudiar y ya está. Es mi vida y es mi problema. Y tú ya me dejaste claro en su día que mis problemas te importan una mierda.
  • Te echo de menos Laura. No he dejado de pensar en ti ni un solo día. Estoy enamorada de Alfonso, pero necesito que formes parte de mi vida como lo has hecho siempre.
  • Ya elegiste tu camino yéndote con él. Así que no me busques. No se puede tener todo en la vida Sofía. Y yo no necesito tener amigas que me mienten o me traicionan. Hasta luego.

Antes de darme la vuelta y marcharme por donde había venido pude ver que Sofía estaba a punto de empezar a llorar. No entiendo por qué va de víctima. Soy yo a la que dejó Alfonso, soy yo la que estaba intentando superarlo mientras ella se dedicaba a besarle a escondidas… Y qué pretende, ¿Qué ahora le dé un abrazo y una palmadita en la espalda?

Sofía pasaba los días bastante triste, no dejaba de pensar en Laura, y en la amistad que por su culpa habían perdido. Raúl siempre intentaba animarla, pero ella se sentía vacía. Resultaba curioso pensar que durante un año había soñado con él, con estar a su lado, y ahora que él estaba loco por ella y que por fin estaban juntos, no conseguía ser feliz. ¿Había merecido la pena sacrificar la amistad por el amor? ¿Por qué las cosas tenían que ser tan complicadas? Sofía no podía dejar de sentirse culpable de que Laura estuviese repitiendo curso. ¿Qué clase de amiga era si había provocado que no tuviese la fuerza suficiente para seguir con su vida cotidiana y arreglar su año académico? Sentía que le había fallado en el momento en el que más la necesitaba.  Y por su sentimiento de culpa llevaba una semana sin aparecer por clase, no quería encontrársela, no tenía fuerzas ni de mirarla a la cara.

Raúl hablaba con ella todos los días sobre ese tema, le decía que estaba echando su vida a perder y que no podía seguir faltando más a clase por esa tontería. Tenía que afrontar de una vez la situación y aceptar que Laura había decidido alejarse por completo.

Después de una semana sin aparecer por el instituto, Sofía reunió fuerzas y volvió a aparecer por allí. Sabía que se encontraría a Laura y que verla le haría mucho daño, no soportaba estar más tiempo peleada con ella. Pero no podía seguir escondiéndose.

Cuando llegó al instituto la vio en la puerta. Laura hablando con una compañera, y decidió armarse de valor e ir hacia ella.

  • Laura…
  • ¿Qué es lo que quieres de mí, Sofia? Vete, seguro que tu novio te estará esperando.
  • Necesito hablar contigo.
  • Tú dirás.
  • No soporto esta situación. Te necesito a mi lado como siempre, te aprecio demasiado y quiero recuperar tu amistad. Me duele muchísimo que ya no quieras saber nada de mí
  • Tú elegiste a Alfonso, y en ese momento me demostrarte que mi amistad no te importaba nada. Sabías lo que estabas haciendo, que te estabas yendo con el único hombre que me tenía enamorada y que además me había roto el corazón. Y no te importó hacerme daño. Además, no contenta con irte con él encima también me mentiste durante dos semanas. Tu elegiste tu camino, disfrútalo. Pero no pretendas tenerlo todo. Hasta luego.

Tras pronunciar estas palabras me di media vuelta y entré en clase. Creo que estoy siendo demasiado dura con Sofía, a mí también me da mucha pena que nuestra amistad se acabase, pero me dolió tanto todo lo que pasó que no sé que hacer. Me siento muy confundida. Sé que la necesito a mi lado, pienso en ella cada día. Y quizá yo también estoy actuando de una forma muy egoísta. Si ellos se quieren pues lo mejor es que estén juntos. Pero mi orgullo y el sentimiento de traición y engaño por las mentiras de Sofía me impide perdonarla. Creo que vernos los tres a diario no nos hace bien. Aunque eso sólo durará un año, en cuanto el curso se acabe y ellos entren en la universidad ya nuestros caminos se habrán separado por completo y todo será más sencillo. Es cuestión de tiempo, sólo hay que ser fuerte mientras tanto, estoy segura que el año que viene ella se olvidará por completo de mí.

Hace días que no he vuelto a cruzarme con Sofía y aunque la echo de menos pienso que es mejor así. No soportaría volver a verla entre los brazos de Alfonso. Y este año no puedo dejar que nada ni nadie me distraiga, tengo que centrarme en recuperar todo el curso perdido.

Sofía fue incapaz de concentrarse durante toda la hora de clase. Tenía que acabar con esta situación, no podía seguir así. Arriesgar a su mejor amiga no había sido una buena decisión. Sentía que le estaba haciendo daño a todo el mundo. A Laura que ni siquiera le hablaba y a Alfonso, que diariamente tenía que estar aguantado los llantos y animándola. Tenía que hablar con Alfonso, y tenía que hacerlo ya. Tenía claro que esta situación no podía seguir así, y aunque le doliese en el alma decidió que tenía que acabar con esto de una vez por todas.

Cuando terminaron las clases Sofía se acercó a Alfonso y le pidió que fuesen a comer juntos. El aceptó y entraron en una pizzería.

  • Sofía estás realmente preciosa hoy. Oye, ¿estás mejor ya?
  • Tengo que hablar contigo. Perdóname por lo que voy a decirte, pero… hoy he visto a Laura. Y yo ya no puedo más. No soporto esta situación. Me pesa demasiado, no quiero seguir viviendo esto.
  • ¿A qué te refieres? No te entiendo.
  • Le estoy haciendo daño a ella por estar contigo, me estoy haciendo daño a mí misma por no poder volver a estar a su lado, y te estoy haciendo daño a ti porque no estoy bien. Porque me paso los días llorando y evitando una situación que yo misma me he buscado.
  • ¿Qué me estás intentando decir Sofía?
  • Que es mejor que no estemos juntos Alfonso. Todo esto me viene muy grande. Te quiero, pero no soporto lo que tengo que vivir a diario.
  • Pero que dices ¿Estás loca? ¿Vas a terminar con nuestra relación porque una niña caprichosa y orgullosa ha decidido alejarse de ti cuando tu empezabas a ser feliz con un chico?
  • Tú fuiste su chico. Y yo la persona que la ha traicionado en el momento en el que ella más me necesitaba.
  • Yo estoy enamorado de ti. Me importa una mierda lo que Laura piense de nosotros, yo quiero estar contigo y ya está.
  • Ya, pero a mí Laura sí que me importa. Y todo esto me hace mucho daño, yo también te quiero Alfonso. Pero es mejor así. Veo su cara cada vez que nos ve juntos, y me duele. No puedo seguir con esto, lo siento.

Sofía se levantó de la mesa y se fue sin mirar atrás. Dejar a Alfonso era demasiado duro para ella. En cuanto salió de la pizzería las lágrimas empezaron a recorrer sus mejillas. Se marchó a casa, sólo quería estar sola y llorar. Sentía que su vida era un desastre. Ojalá Alfonso nunca se hubiese enamorado de ella. Todo era más sencillo al principio, cuando él estaba con Laura y ella podía tenerlos cerca a los dos.

Cada día en clase se sentía sin fuerzas ni ganas nada, estaba agotada, agotada de llorar, agotada de sufrir… De vez en cuando se fijaba en Alfonso y también le veía muy ausente. Pero pensaba que tarde o temprano se le pasaría, lo superaría rápido. Él podía tener a cualquier chica, podía empezar una nueva vida más sencilla que la que Sofía le ofrecía llena de preocupaciones y dolores de cabeza, él podía estar con alguien que le hiciera tan feliz como se merecía.

Sofía solo quería dejar de hacerle daño a todo el mundo. Necesitaba a Laura, y necesitaba sentir que su vida volvía a ser tranquila. Esperaba que con esta dura decisión que había tomado todo volviese a la normalidad y que los tres pudieran ser felices de nuevo, aunque ya nada volviese a ser nunca como antes.

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