ANI SCHULZ

 

¿Por qué fué todo tan veloz?

me preguntaste mil veces.

Sin planearlo si quiera

nos volvimos confidentes.

La magia de cada encuentro

presagiaba sutilmente

que aquellas horas de charlas

no eran sólo sandeces.

Quizás me acostumbré rápido

a tus halagos tan bonitos,

a compartir tantos hábitos,

aunque sea solo un ratito.

 

Pero a veces la realidad

te juega una mala pasada,

esos momentos de felicidad

se vuelven una emboscada.

Se pierde el buen juicio,

no vemos con claridad

toda esta dura verdad,

que por más lindos y puros

que los sentimientos fuesen,

nunca serán realizables

si media una imposibilidad.

Y si no podemos afrontar

con valentía y tenacidad

esta existencia

tan contraria y adversa,

no quedará más remedio

que tomar con dureza

la más triste decisión:

de privar con certeza

los mandatos del corazón,

abandonando este camino

para buscar otro mejor.

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