ESTEFY HERAS

Luchando por amor

Alfonso y Sofía estuvieron juntos hasta bien entrada la noche. Las horas siempre se les pasaban volando, y para no separarse lo intentaban alargar todo lo posible. Se amaban.

Tras un par de semanas de citas a escondidas Sofía decidió que no podía seguir escondiéndole a Laura lo que había entre ella y Alfonso. Cada mañana se veían durante esas 3 horas en las que ella la ayudaba a ponerse al día con las asignaturas suspendidas. Laura estaba muy encantada por lo unidas que estaban y a veces incluso le hacía regalos o la invitaba a merendar fuera. Pero todo eso a Sofía le hacía sentir peor aún y ya no podía seguir mintiéndole más. Así que una mañana se armó de valor y justo al terminar con los estudios decidió que era el momento de contarlo todo.

  • Oye Laura. Tengo que contarte algo.
  • Claro, dime. ¿Qué pasa?
  • No sé cómo decirte esto… La verdad es que no es fácil.
  • Cuéntame Sofía. Si tienes algún problema te ayudaré en lo que sea, no lo dudes. Tú me has ayudado mucho en estos meses y voy a estar contigo en lo que necesites. Dime que te pasa.
  • Es sobre Alfonso.
  • ¿Alfonso? ¿Ha dicho algo de mí? Dime que durante este verano ha estado pensando en todo y que quiere arreglar las cosas… ¿Te ha dicho algo de eso?
  • Está enamorado de alguien.
  • Ah, que está con otra… Bueno, pues que le vaya bien. No me importa lo más mínimo. ¿Por cierto, yo conozco a la afortunada?
  • Pues… me temo que sí. Soy yo Laura.
  • Venga ya Sofía, en serio. ¿Quién es? ¿La conozco?
  • Oye esto no resulta fácil para mí. Sé que lo has estado pasando muy mal, y me resulta muy complicado contarte esto, pero en la fiesta de Raúl sucedió que Alfonso y yo estuvimos toda la tarde juntos y una cosa lleva a la otra… y nos acabamos besando.

Sé que esto que voy a decirte no te lo había contado jamás, siempre lo mantuve en secreto porque no quería entrometerme en nada, pero yo también me fijé en Alfonso desde el primer día que le vi. Sinceramente nunca pensé que yo pudiese tener ninguna oportunidad con él y por eso simplemente no dije nada, además a ti también te gustaba… Así que preferí callar. Pero he estado desde entonces soñando con él cada día. Incluso a veces veros juntos me hacía daño. Sé que suena fatal, yo también me sentía mal por ello, pero veros abrazados por ejemplo me resultaba a veces un poco doloroso.

  • No me pudo creer lo que estoy oyendo. Sofía dime que todo esto es una broma por favor.
  • No lo es Laura. Lo siento mucho. Desde ese día de la fiesta Alfonso y yo nos hemos seguido viendo a diario. Él tiene muy claro que quiere estar conmigo, dice que está muy enamorado de mí. Y yo no podía seguir callándome todo esto y viéndole a escondidas. Eres mi mejor amiga. No quiero tener secretos contigo.
  • ¿Tu mejor amiga? Quizás lo fui… Pero eso se acabó. No quiero ser amiga de alguien que me traiciona y se va con el chico que me rompió el corazón para encima de todo engañarme y mantenerlo en secreto. Pensaba que yo te importaba algo, pero ya veo que me equivocaba.
  • No quiero hacerte daño Laura, tu eres muy importante para mí. Pero tienes que abrir los ojos de una vez. Lo vuestro se acabó y Alfonso tiene que rehacer su vida.
  • ¿Y tú te haces llamar amiga? Vete de mi casa por favor. No quiero saber nada más de ti. Que seáis muy felices los dos.

Sofía se levantó, recogió sus cosas y se fue sin decir nada más. En cuanto salió y cerré la puerta, me apoyé contra ella y me dejé caer al suelo llorando. No me podía creer nada de lo que acababa de escuchar. ¿Sofía y Alfonso juntos? ¿Cómo tenía la poca vergüenza de venir a mi casa a decirme que se había liado con el chico por el que yo seguía aún llorando? Y peor aún, ¿Cómo había sido capaz de estar viéndole las últimas semanas para luego venir a mi casa y hacer como si nunca nada hubiera pasado?

Me fui muy enfadada, dándome cuenta de que realmente no conocía a Sofía. Jamás hubiese imaginado algo así de ella. Es cierto eso que dicen de que las personas que más aprecias son las que más daño te hacen. Resulta difícil describir la sensación que sentía en ese momento. Era como si en el momento de la ruptura, cuando me encontraba sumergida en un pozo profundo, Sofía me hubiese lanzado una cuerda prometiéndome estar a mi lado para ayudarme a escalarlo. Y ahora que paso a paso me estaba acercando la superficie ella había decidido soltar la cuerda de golpe… Dejándome caer de nuevo al fondo del pozo. Mi mejor amiga, mi apoyo, me había dado una gran patada y me encontraba de nuevo sola y hundida.   Las amigas de verdad no hacían esas cosas…. Pero ya me había quedado claro que yo no significaba nada para ella. Entre el sinvergüenza de Alfonso y yo, lo había elegido a él. Y tenía caro que no quería volver a ver a ninguno de los dos.

Sofía no dejó de llorar en todo el camino de vuelta a su casa. Las palabras de su amiga diciéndole que no quería saber nada más de ella le hicieron mucho daño. Desde los 12 años habían sido muy amigas. Y ahora, 5 años después su amistad acababa rota por un chico. Sabía que esto no iba a salir bien. Necesitaba hablar con alguien y un abrazo. Decidió escribirle un WhatsApp a Alfonso:

  • Acabo de estar con Laura. No podía seguir manteniendo lo nuestro en secreto, no quería seguir engañándola más tiempo.
  • ¿Y cómo se lo ha tomado?
  • Me ha echado de su casa y me ha dicho que entre nosotras se ha acabado la amistad. Y que seamos muy felices tú y yo. No dejo de llorar Alfonso…
  • ¿Dónde estás? Voy a buscarte. No quiero que estés sola.
  • Estoy llegando a mi casa.
  • En 15 minutos estoy allí.

Cuando Alfonso llegó a la casa de Sofía la encontró tirada en su cama llorando. No soportaba verla así… La quería demasiado. La abrazó e intentó consolarla, y entre sus brazos Sofía se veía tan frágil que parecía que se podría romper en mil pedazos en cualquier momento… Viendo su dolor él se arrepentía mucho de lo que había vivido con Laura. Las consecuencias de dejarse llevar y tener algo con ella estaban destrozando ahora a la chica de la que estaba realmente enamorado, y ni siquiera sabía cómo consolarla. Laura era de ideas fijas y no cambiaría su decisión de no querer saber nada más de ella.  El camino no iba a ser fácil… pero prefirió no decir nada al respecto para no hacer más leña del árbol caído. Simplemente se pasó toda la tarde a su lado, acariciándola y besándola. Quería que ella tuviese claro que no estaba sola, que se tenían el uno al otro y juntos lo superarían todo. No necesitaban a nadie más para ser felices.

  • No te preocupes Sofía. Ya verás como todo se arreglará entre vosotras.
  • Nada se va a arreglar Alfonso. La conozco muy bien y hablaba muy enserio. Le estoy haciendo mucho daño.
  • Tú no estás haciendo nada. El daño se lo hace ella sola por no darse cuenta de las cosas y por ser tan egoísta. Debería de querer lo mejor para ti en lugar de hacerte sentir mal por estar con la persona que quieres. Si ella no quiere entenderlo es su problema. Yo voy a estar siempre a tu lado Sofía.

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