PENÉLOPE
Conocí a un negro que vino a Madrid por unos trabajos de colaboración para mi empresa, estaba recomendado y debía llevarse una buena impresión.
Me pusieron como responsable para que se llevara un buen recuerdo, tuve que enseñarle la ciudad, sus monumentos, cultura y también la noche.
Después de 6 días en la ciudad tenia que regresar  con los informes, para celebrarlo y como despedida quedamos para cenar en un restaurante y después tomar unas copas.
Era un chico muy atractivo, 1,80 cm. de estatura, pesaría 80kg. Ojos grandes y una gran sonrisa, era muy cuidadoso en la elección de su ropa pues siempre vestía muy elegante, esa noche vino de sport con una camisa rosa claro, un levis y chaqueta acolchada azul marino.
Yo me vestí sexi con un vestido gris oscuro escotado y ajustado, un tanga negro y sin sujetador para marcar bien mis pezones siempre de punta.  Un abrigo negro y zapatos de tacón.
La cena fue maravillosa, charlamos de nuestra vida cotidiana y empezamos a mirarnos de forma distinta. Miradas profundas y sonrisas picantes, sus ojos bajaban hasta mi escote y yo notaba como se iba humedeciendo el tanga, por momentos mi deseo iba en aumento, mi mente volaba deseando que me metiera mano, pero el solo me dedicaba miradas profundas supongo quería mantener las formas.
 El caso es que despues de cenar, fuimos a tomar unas copas y entre la copa, las risas estando sentada en un taburete mis piernas se abrían o yo las abría inconscientemente y el miraba y miraba.
Se notaba que le gustaba, baje la mirada hacia su pantalón y note un bulto, su polla se había despertado.
Me levante provocándole para que saltara, con disimulo,  roce su pantalón a la altura de su polla como si no me diera cuenta. Después de 2 copas fue directo, me dijo que no podia mas, que me invitaba a su hotel para estar tranquilos.
 Dije que claro que si. Cogimos un taxi y fuimos a su hotel, y en la habitación, al cerrar la puerta, empezó a besarme y quitarme el vestido. Yo toque su pantalón y baje la cremallera para sacar su polla.
No estaba mal de tamaño, siempre había pensado que los negros tenían la polla grande,( sería un mito como tantos) la tenía firme pegada a su cuerpo, me estremecí al tocarla y notar que goteaba.
Sin quitarme el tanga y él el slip, me tumbo en la cama y me la metió con fuerza. Que sensación de  placer el notar el calor de su polla dentro de mi, se movía con rapidez, empujando con fuerza, era incansable y quería mas.
Yo suspiraba mientras mi coño hinchado se mojaba cada vez más, cada vez que me empujaba, yo me abría aun más para que entrara mejor, no quería que parara.
Él estaba excitadisimo, su polla temblaba dentro de mi, de pronto la sacó dándome la vuelta, me levanto el culo y la volvió a meter, seguía con sus movimientos rápidos  pero notaba que no aguantaría mucho y le pedí bajara el ritmo. En ese momento dijo que no podía, que se iba a correr, rápidamente hice un movimiento y saqué su polla de mi vagina y le dije que chupara mi coño, y chupo haciéndome estremecer. Como un rayo recorrió todo mi cuerpo y explote en su boca.
A continuación se levanto y metió su polla en mi boca estando tumbada sobre la cama, empece a chupar despacio y él se iba moviendo cada vez más rápido,  follandome la boca, se cogió la polla con la mano y la saco para correrse en mi cara.
 Se dio la vuelta en la cama y yo fui al baño para darme una ducha, cuando regrese se había quedado dormido con la ropa puesta y la polla fuera del pantalón.
Le mire divertida y me tumbé a su lado…
A la mañana siguiente se levanto y me despertó cuando tenia el desayuno en habitación. Tomamos café y bollos.
Yo estaba desnuda, le animaba a que me tocara, pero decía que no tenía tiempo. Tenía que preparar unas cosas para su regreso.
Hizo unas llamadas por teléfono de trabajo, sentándose  en el sillón continuo con sus  conferencias, me puse de rodillas frente a él y saque su polla del pantalón y empecé a chupar. Se puso dura al momento y colgó el teléfono, se levantó cogiéndome la mano dándome la vuelta frente al sillón. Hizo que me agachara y me la metió a la vez que empecé a estimular el clitoris .Fue muy rápido, la excitación era tal que nos corrimos en quince minutos .
Me fui a preparar para marcharme y el continuo con su trabajo. Nos despedimos y nunca más le volví a ver.

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