ESTEFY HERAS

Viviendo en un sueño

La verdad es que ahora que lo pienso no sé si a Sofía le gusta Raúl, de hecho, no sé si le gusta alguien. Hace tiempo que no me habla de nada de eso.  Creo que quizá este último año me he centrado demasiado en mí y en mis temas sentimentales y la he descuidado un poco.  Pero sé que aquí y ahora no es el momento, así que en cuanto volvamos de nuestro viaje quedaré un día con ella, a solas como en los viejos tiempos, simplemente para pasar horas y horas charlando juntas. Estoy segura que tendrá mucho que contarme, porque hace ya tiempo que no me cuenta nada… Tengo que dejar de ser tan egoísta como creo que lo he sido últimamente, y escucharla también a ella.

Como Alfonso y yo nos hemos quedado a solas aprovecho para ponerme un poco cariñosa con él. Apoyo mi cabeza en su hombro, él me mira, y comenzamos a besarnos, le acaricio la mejilla con la mano. Me vuelven loca sus besos, es tan dulce… pero lo que más me gusta de él son sus ojos verde agua. Podría pasarme horas mirándolo.

Por la expresión de su mirada y por su sonrisa, sé que ahora mismo se siente cómodo y feliz a mi lado, y eso me llena por completo.

  • Tenía ganas de quedarme a solas contigo Alfonso. Aquí, disfrutando de la playa, y con tu compañía. ¿Qué más se puede pedir?
  • Por pedir yo pediría un aprobado para el examen de historia de la semana que viene…
  • Acabas de romper todo el romanticismo jajaja.

 

 

  • Bueno. Nunca dije que fuese romántico… Aunque tú me haces ser más cariñoso de lo que incluso yo mismo me consideraba.
  • ¿Eso quiere decir que yo te estoy cambiando?
  • Eso quiere decir que sacas lo mejor de mí Laura. ¿Qué te parece si cogemos las mochilas y las toallas y nos unimos al paseo por la orilla con Raúl y Sofía?
  • Me parece genial. ¡Vamos!

 

 

Alfonso y yo disfrutamos abrazados de un largo paseo por la orilla de la Playa de la Victoria. De repente entre bromas él y Raúl salen corriendo detrás de Sofía para intentar meterla en el agua.  Veo a mis mejores amigos corriendo por la orilla, gastándose bromas, cayendo al suelo, riendo… Y sé que no quiero que cambie nada entre nosotros. Todo es perfecto así tal y como está. Estoy convencida de que este será el mejor año de mi vida. Dicen que las cosas llegan tarde o temprano, sólo hay que esperarlas. Yo ahora mismo siento que ya lo tengo todo. Y no quiero que cambie nada.

Cuando llega la noche decidimos cenar en el apartamento, estamos ya algo agotados de estar todo el día fuera, y preferimos quedarnos viendo alguna peli y tomando unas copas de una botella de Cacique que Alfonso le pidió a Dani, su hermano 2 años mayor que él.

Raúl y Alfonso bajan a comprar unas hamburguesas para cenar y algunas chucherías para pasar la noche.  Sofía y yo nos quedamos solas, y mientras ponemos juntas la mesa, pienso que quizá es el momento de empezar a hablar con ella.

  • Oye Sofía, cuéntame que tal con Raúl. ¿Te gusta?
  • Raúl y yo sólo somos amigos Laura. No le veo como nada más ni me he fijado en él de esa forma que tú propones.

 

  • ¿No te gusta nadie?
  • ¿Por qué me preguntas eso?
  • No sé… Hace tiempo que no me cuentas nada. Creo que quizá pueda ser culpa mía. Últimamente nos hemos centrado mucho en mí, he sido un poco egoísta.
  • ¿Qué tal te va a ti con Alfonso?
  • Pues la verdad es que muy bien. Sé que apenas llevamos juntos unas semanas, pero cuando él está él conmigo me siento tan llena que no me importa nada más.
  • Me alegro mucho por ti, por los dos, se os ve muy bien juntos.
  • Gracias, Sofía.

En ese momento me acerco a ella y le doy un fuerte abrazo, sin embargo, la noto tensa, incómoda… Creo que quizá le ha podido molestar mi insinuación con el tema de Raúl. Aunque pienso que tampoco es para ponerse así. Bastaba con decir que no le gusta y ya está. ¡No entiendo por qué se muestra tan incómoda por esa tontería!

Alfonso y Raúl llegan por fin con las hamburguesas y nos sentamos todos en el salón. Cuando terminamos de cenar salgo a la terraza del apartamento a que me dé un poco el aire.  La terraza tiene vistas al mar. La verdad es que nunca me ha gustado la playa de noche. Me fascina observarla de día, el contraste sus tonos azules y el brillo del agua con el reflejo del sol es un paisaje que me transmite mucha paz. Sin embargo, la playa de noche me provoca inseguridad, incluso me asusta. Es todo tan negro que apenas se distinguen el cielo y el agua.  Las olas están tranquilas y la luna se refleja en ellas.  De repente Alfonso se acerca por detrás y me coge por la cintura.

 

  • Preciosa ¿En qué piensas mirando el mar, tan concentrada?
  • ¿Eh? No, en nada.
  • Deberías entrar, aquí fuera hace bastante frio.
  • Cierto, mejor entramos sí. ¿Oye, qué pasa que aquí todos bebiendo y no me vais a poner a mí una copa?
  • ¡A sus órdenes!

 

Me siento en el sofá con Alfonso, y empezamos los tres a beber. Sofía se toma una Coca Cola.  Pasamos la noche entre conversaciones, risas y bromas. Cuando me levanto para ir al baño me doy cuenta de que estoy algo mareada.  El camino se me hace eterno y apenas son unos cuantos pasos. Creo que la cabeza me da vueltas. Parece que no me han sentado muy bien las 3 copas que me he tomado. Al volver al salón le digo a Alfonso que no me encuentro muy bien y que prefiero irme a la habitación. Alfonso me mira con gesto preocupado y me pregunta si quiero que me acompañe. Le digo que no es necesario, que sólo quiero tumbarme un rato… Alfonso asiente con la cabeza y me da un beso.

Les dejo en el salón charlando y riendo y yo me voy a mi habitación. Cuando por fin consigo llegar a la cama, me tumbo directamente aún con la ropa puesta. Sólo quiero cerrar los ojos y que todo deje de dar vueltas.

De repente el sonido del móvil me despierta. Es un WhatsApp de una amiga preguntando qué tal lo estamos pasando todos en Cádiz. Miro el reloj y son la 01.00 de la madrugada. He debido de quedarme dormida durante una hora. Puedo oír aun a los chicos y a Sofía

 

 

en el salón hablando y riendo. Decido salir de la cama y decirles que ya me encuentro mucho mejor. Pero no me da tiempo, justo cuando iba a salir aparece Alfonso en la puerta de la habitación.

  • Laura, he oído tu móvil, me acerqué antes a verte, pero estabas dormida. He supuesto que ahora con el sonido te habrías despertado. ¿Cómo estás?
  • Ahora mismo me siento muy bien, gracias.
  • Me alegro. Me tenía preocupado que quizá hubieses podido beber demasiado.
  • Sólo me sentí un poco mareada. Pero ya estoy bien.
  • De acuerdo. Este tiempo sin ti se me ha hecho muy largo…

Alfonso se inclina sobre mí en la cama y empieza a besarme dulcemente, y yo me dejo llevar por él. Con una mano sube lentamente mi vestido y me acaricia los muslos mientras con la otra me acaricia la mejilla y sigue besándome. Empiezo a sentir que la respiración se me acelera. Pero me encanta y no quiero que pare. Poco a poco nos vamos quitando la ropa. Jamás he hecho esto con ningún chico, pero ahora sé que este es mi momento. Quiero que siga, quiero llegar hasta el final con él. Cuando los dos estamos completamente desnudos, se tumba sobre mí, y me besa el cuello… Me mira fijamente a los ojos y me dice que soy preciosa. Vuelvo a sentir sus manos acariciando mis muslos… De nuevo se para y me mira, y me pregunta si estoy preparada. Yo le respondo que sí, que tenga cuidado para no me hacerme mucho daño, pero que quiero que continúe. Quiero que me haga suya. Él me besa en los labios y me dice que puedo confiar en él, que me deje llevar y yo le hago caso me relajo y disfruto…

 

 

Estoy tumbada en la cama con la cabeza apoyada sobre el pecho de Alfonso. Me gusta estar así, abrazada a él. Sé que esta noche la recordaré siempre. Me siento en una espiral interminable de felicidad… Ojalá el tiempo se parase justo en este momento. Me quedo un rato mirándolo mientras duerme y tengo que reconocer que aún dormido me parece increíblemente guapo.  Estoy agotada, así que dejo que el sueño me venza, cierro los ojos y me duermo abrazada a él.

Son las diez de la mañana y el sonido de la alarma del móvil me despierta. En unas pocas horas toca volver a Sevilla. Salgo de la cama, Alfonso se queda aun durmiendo un poco más. Yo me pongo unos vaqueros y un jersey y mis botas y voy a desayunar algo.  En la cocina me encuentro a Sofía.

 

  • Buenos días Laura. Te veo muy sonriente esta mañana.
  • ¡Buenos días! Tengo que contarte algo… anoche Alfonso y yo… hicimos el amor.

 

Sofía siente como en ese momento su mente se queda en blanco. Esas palabras que acababa de pronunciar Laura le herían en lo más profundo de su alma. El chico con el que soñaba en secreto, y su mejor amiga había intimado. Sabía que era cuestión de tiempo que eso sucediera, y llevaba tiempo preparándose para oírlo, para intentar camuflar el daño que le haría escucharlo, porque era consciente que en cuanto lo hiciera su amiga iría corriendo a contarle su primera vez con toda su ilusión. Y Sofía no quería que cuando llegase ese momento pareciese que no le importaba …

 

Sin embargo, ninguna preparación anterior fue suficiente. El dolor y la tristeza de ver que Alfonso estaba cada vez más lejos de ella la consumía, aunque sabía que tenía que olvidarle. Tenía que dejar de pensar en él. No importaba lo lejos o lo cerca que él pudiese estar, era el novio de su amiga, el chico del que Laura estaba enamorada y por lo tanto estaba prohibido para ella en todos lossentidos.  Se odiaba por haberse fijado en él. Y a la vez, lloraba por dentro por las situaciones que se veía obligada a vivir por culpa de sus sentimientos…

  • Me alegro mucho por vosotros. ¿Cómo fue tu primera vez?
  • ¡Fue todo perfecto! Alfonso estuvo muy atento y fue muy dulce conmigo. Realmente fue increíble, y apenas ni me dolió. Cuando ya todo terminó él se quedó un buen rato abrazándome, mirándome a los ojos y acariciándome. Fue mejor de lo que te puedas imaginar.
  • Me alegro de que lo hayas vivido así tan bonito. Es un recuerdo que tendrás para toda la vida… Y es importante que te transmita sensación de felicidad.

Yo tengo muy claro que cuando llegue el momento tiene que ser con la persona adecuada y sobre todo tengo que sentirme muy segura.

  • ¡En mi caso no podría haber sido mejor! Y en el tuyo cuando llegue tu momento estoy segura que será maravilloso también, tu sueles cuidar siempre los detalles en todo. Así que será genial. Mírame a mí, que ya sabes que soy una persona despistada y desastrosa en general, jaja. Suerte que Alfonso es un chico atento y organizado. Creo que necesitaba algo así en mi vida, nos compenetramos muy bien. Yo pongo el punto de locura y él pone todo lo contrario. Es la combinación perfecta en una relación.

 

Mientras estamos hablando aparecen Raúl y Alfonso y nos ponemos todos a desayunar y a recoger el apartamento. A las 12.00 lo dejamos libre y entregamos las llaves. Luego bajamos a la playa y decidimos dar un último paseo por la playa antes de comer algo y coger el tren de vuelta. Esta sí es mi playa. La playa de tonos azules y celestes que siempre me enamora… Me siento en la arena junto a Alfonso, y apoyo mi cabeza en sus hombros. Él me besa la frente y yo cierro los ojos y dejo que el sonido de las olas me envuelva.

A las 6 de la tarde llegamos a Sevilla. Estamos todos agotados y la semana próxima tenemos un examen y algún trabajo que entregar. Pero cuando llego a casa soy incapaz de abrir ningún libro. Simplemente me tumbo en la cama y me quedo pensando en el fin de semana y en lo perfecto que ha sido todo.

Decido enviarle un wasap a Alfonso:

  • Apenas llevo un par de horas sin ti y ya te echo de menos… Me ha encantado pasar estos dos días contigo.
  • Hola preciosa. Me alegro que hayas disfrutado de nuestra escapada. Ha sido perfecta.
  • Creo que esta noche soñaré contigo. Me faltas en mi cama ☹
  • Yo también te echaré de menos esta noche… Voy a estudiar un poco. Nos vemos mañana. Te quiero guapa 😊.
  • Hasta mañana. ¡Te quiero! Mil besitos.

Tumbada en la cama sigo recordando cada gesto, cada beso y cada caricia de esa noche especial. Hasta que al final me quedo dormida.

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