ANEIZAR LESTRANGE

Expavecimus
Dicen que ciertos momentos de tu vida o el tiempo te hacen más fuerte. A un
que no se diga, también más débil. Siento que mi terapia con la psicóloga ni
funciona conmigo. Se ve bien claro, no se ve en un futuro cercano que le den
el alta. Necesito estar en mi casa, con lo gente, en mí habitación, durmiendo
en mi cama. Esta habitación de hospital me está consumiendo.
Alicia ya ha salido de cuentas, debe de haber dado a luz, si no, no se explica
que no halla venido o que ni siquiera me halla llamado. Espero que me enseñe
una foto del bebé, ya que me dijo que de inmediato sería llevado a otra sala,
con sus nuevos padres. El chico, Mario tampoco ha vuelto a llamar. Cierta parte
de mí, sabía que algo estaba pasando, la otra parte prefería pasar de todo,
ganaba la pasota, altamente medicada. Muchas veces, vuelven a mi cabeza
recuerdos. De mi secuestro y de lo poco que me acuerdo, de Erin y cuando
desperté del coma. Sigo sin entender como pude sobrevivir y Erin no. De como
Elliot sigue desaparecido y no consiguen dar con él. En mi muñeca todavía
puedo notar las correas, o a través de mi fosas nasales me llega ese olor a
moho y musgo. No se como llegamos a todo eso el siempre ha sido mi mejor
amigo, quien me entendía, nos conocíamos desde la guardería, pero eso ya
daba igual. Mario me explico que el solo era la cabeza de turco, que había algo
más. Me recuesto en la cama, y en mi cabeza vuelven esos malos recuerdos,
sin encontrar explicación, dejando los pasar, paso a recordar situaciones más
recientes con Alicia y Mario. Como ella decía de volver a él sitió, como intentar
ayudar a las chicas, que creemos que tiene Elliot ahora, ya que hay similitud
en las desapariciones. Cojo el timbre de la cama y lo pulso para que venga
alguien encargado en turno. – -¿Querías algo? – la voz salia del interno, se
querría asegurar que es importante, antes de levantar su culo de la silla. –
-¿Podría venir la Doctora Sáinz? Es importante. – Me sentía idiota hablándole a
un altavoz. –
-Veré a ver si está y se lo comunicaré. – Su tono de voz era frío y cortante,
como si le hubiese despertado de un buen sueño, por lo menos alguien puede
dormir. Ya era tarde, me tape solo con la sábana y espere haber si recibía
contestación. Me quedé dormida, no se si vino o no, ya hablaría con ella por la
mañana. “Que bien esta noche para mí, sin nadie que me moleste, mis padres
han salido, mi hermano también. Voy directa al salón y dejó mi película
favorita preparada para ver la. Me dirijo a la cocina, saco una taza, la leche y
cola cao. Según voy echando cola cao una sombra se ve pasar por delante de
la ventana de la cocina, ya sin empezar mi mente me pasa malas pasadas y
que el tiempo de fuera con esta lluvia no ayuda nada. Meto el bote de cola cao
en el micro hondas, esta vez escucho un crujido en el Salón, será por el
contraste de temperaturas o eso espero. Ya sonó la alarma del micro hondas,
saco mi taza y antes de darme la vuelta, comienzo a notar la presión que
alguien ejerce sobre mi boca, mi nariz, mi cara… Voy viendo todo borroso, mi
cuerpo se va desvaneciendo, hasta que yo caigo y todo se torna negro” Me
despierto empapada en sudor, con el aliento seco y mi cara de susto lo tiene
que decir todo, mi madre esta sentada a los pies de la cama. –
-Ya paso, ya paso. Todo fue un mal sueño querida. – Me dice mientras acaricia
mi pierna. Por la puerta entraba mi padre, que traía cafés y dulces. Detrás de
él entraba mi hermano, salude a ambos que se quedaron sentados en el sofá y
me eche de nuevo hacia atrás para intentar volver a dormir. Vuelta hacia la
derecha, luego a la izquierda, de un lado a otro sin poder dormir, al final me
quedé boca abajo esperando que le llegase el sueño. –
-¿Ya se durmió? -Dijo mi padre. – -Si parece. – Contestaba mi madre. -No
saquéis el tema, se puede despertar y escucharnos. –
-Bravo mamá, lo has sacado tu sola, si no está dormida ya sabe que le
ocultamos algo. Yo sigo pensando que debería de saberlo. – -No es el
momento, ya empieza a poder dormir, el médico ya estaba pensando en darle
el alta pronto. – -El niño tiene razón, es algo inevitable, nos va a preguntar o a
alguien se le puede escapar. – Prefiero seguir escuchando, puedo sacar más
información así, que de la boca de mi madre. Algo ha pasado, algo grave ya
que piensan que si me entero puede influir en mi recuperación y en volver a
casa. –
-He dicho que aquí no, ya hablaremos en casa. – Con las cortantes palabras
con las que finaliza mi madre de la conversación, puedo escuchar como alguien
abre la puerta, es la voz de una mujer y de fondo puedo escuchar al médico,
piden a mis padres hablar en privado, la mujer que se puede escuchar es
alguien de la policía, mis padres salen con ellos y me quedo a solas con mi
hermano. Antonio se sienta en los pies de la cama en el lugar que dejó mi
madre y comenzó hablar. – -Eres un coñazo hasta dormida. – Luego miss
simpatía soy yo, aquí el míster no es capaz de decirme nada bonito ni dormida,
espero que suelte algo de lo que sabe. -Hay hermanita, cuanto me gustaría
contarte todo, cuantas cosas están ocurriendo y tu aquí como una idiota sin
saber nada, no sé que es peor, si que te den el alta, te lo digamos y te de el
brote en casa o que te de aquí ahora, se te trate rápido y te den el alta par irte
recuperada, a un que estoy seguro de que esto siempre será así. – El tono de
su voz es triste, se nota en su voz la angustia y como se aguanta por no llorar,
al final se levanta y le escucho salir de la habitación llorando. Al final por
aburrimiento me levanto, buscó mi teléfono en el cajón pero no lo encuentro,
miro en el bolso de mi madre y tampoco. He registrado con rincón del cuarto,
debe de tenerlo mi madre. –
-Bella durmiente. – Mi hermano entra de nuevo, me da un beso en la mejilla y
coge su chaqueta del perchero. – Me voy maja, ahora vendrán papá y mamá,
nos vemos mañana. – Le digo adiós con la mano dejando ver una pequeña
sonrisa, mi hermano cierra la puerta al salir. Según se va intento hacer
funcionar el teléfono de la habitación para llamar a Alicia, pero es inútil, este
cacharro no funciona. Se abre de nuevo la puerta, entran mis padres y en la
puerta se queda esperando el doctor y un par de enfermeras. Le resto
importancia, saludo por la incomodidad de que todos me miren y se enfoquen
en mí. Mis padres se colocan cada uno a un lado de la cama, mi madre me
coge de la mano y mi padre me sonríe, mientras el resto siguen en la puerta
mirando. Todo esto debe ser a lo que mi hermano se refería, se puede notar la
tensión que hay y yo me estoy poniendo bastante nerviosa. –
-Hija debemos de contarte algo, antes debes tomarte este calmante, no te
podemos negar que puede ser doloroso. – Mi madre me ofrece un pastilla
pequeña y un vaso de agua. –
-No la quiero, podré digerir lo sin ella, al grano por favor. – Se ve como el
equipo sanitario de la puerta están alerta por lo que pueda pasar, mi madre
deja la pastilla y el vaso en la mesilla. Parece ser que no le salen las palabras y
decide intervenir mi padre, que está dando más rodeos que ella. –
-Alicia, estuvo de parto, ya tuvo al bebé. – Sé que nada ha acabado bien, pero
me lo deben decir. – -Alicia ha fallecido cariño, no aguanto el parto. – Miro un
punto fijo de frente a mí, mi cabeza da muchas vueltas, no se exactamente
qué decir o pensar, no puede ser, luchar por tanto para acabar así. – salir. –
-Hija… – Dice mi madre intentando consolarse y darme cariño. Me retiro y
vuelvo a pedirlo. –
-¡He dicho que salgáis, TODOS!- Levanto mi dedo y señalo la puerta. -¿Mamá?
Mi móvil. – Se niega a darme lo pero al final acaba cediendo. Marco el número
de la madre de Alicia, pero no me da señal y el teléfono de Mario me da fuera
de servicio, tendré que esperar pero no puedo y buscó en las redes sociales a
ver qué encuentro.
“Alicia Gómez Sánchez y su trágico desenlace”Es uno de los titulares de una
noticia, más abajo encuentro otra enlazada, no se el por que ya que en ella el
titular es ” ”
Bebé desaparece, sus padres de adopción desesperados”, pincho para poder
leer mejor lo que dicen en ella pero no me carga la página, lo dejó en la
mesilla que vaya cargando y finalmente me acabo durmiendo.

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