ROCÍO PRIETO VALDIVIA

Se conduele mi alma; y con ello, la tarde declina en el horizonte.

Se ha henchido mi pecho, de fatales cifras.

Acá, acá, acá hemos encontrado otro cuerpo.

¿Por allá más miseria?

Y mis ojos cegados ya no soportan otra función, los payasos portan macabras sonrisas.

Es tan breve la vida, que escribo palabras rotas.

Y la injusticia se abre paso, los que estén por morir; den un paso al frente.

¿Tantas veces me he preguntado  si Jamás se ha de saciar?

¡la sed de la muerte!

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