MOISÉS ESTÉVEZ

Por qué siempre pendiente de él estamos. Creo que lo hacemos sin
darnos cuenta. Nos marca el camino – ¿hacia dónde? – organizándonos el día a
día, teniendo la virtud de controlar nuestras vidas… así es.
Períodos, lapsos, momentos, fracciones interválicas… A qué hora nos
levantamos, a qué hora nos acostamos, a qué hora empezamos en el trabajo,
a qué hora podemos parar de trabajar, a qué hora nos deja tomarnos un respiro
para disfrutar de un café y echar un cigarrillo, lo que por otro lado dicen que
nos resta, quizás entre llevar a los niños a las actividades extraescolares y
hacer la compra porque la nevera está vacía… ¿Qué hora es?, ¡rápido, rápido
que no llegamos!, tengo que…
Inexorable, a la vez que supervisa mi rutina, pasa delante mí, y yo,
ciego, no me estoy percatando, no me doy cuenta que nunca volverá. Pienso
que es un puto reloj de arena en el que la que va cayendo no vuelve a subir, y
una vez termine de caer todo habrá acabado…

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