ECONOMISTA

Salió de su consulta y justo se cruzó con Teresa.

– ¿Bajas a tomar un café?, preguntó Víctor.
– Tengo que hacer una cosa, tardo un par de minutos.
– Pues te espero, sin problemas.

Le acompañó hasta su despacho y se quedó fuera esperando mientras ella terminaba la tarea pendiente. Teresa era la supervisora de planta de enfermeras, era una mujer de 57 años que se conservaba estupendamente, rubia, pelo corto, con curvas y sobre todo con un par de tetas enormes. Víctor y ella se conocían desde hacía varios años y había confianza.

– Hacía mucho que no me esperaba un hombre, jajajaja, dijo ella.
– Será porque no quieres.
– Eso se lo dirás a todas.
– Jajajaja, no, solo a las que me gustan…
– Anda, no empieces, vamos para la cafetería…

Entraron y a lo lejos les saludó Andrés con la mano, estaba con otros dos médicos. Le hizo una seña como que luego hablaría con él. Se tomó el café tranquilamente con Teresa mientras hablaban de sus cosas.

– ¿Que tal van esos partidos de padel enfermeras contra las médicos?
– Bien, bien, están los partidos igualados.
– Me gustaría veros algún día, a ver ese pique que tenéis, ahh por cierto, el otro dí te vi apuntada en la cena de despedida de Santisteban.
– Si, ¿tu también vas?, preguntó Teresa.
– Si, me llevaba bien con él, es una pena que se jubile.
– Pues si, trataba muy bien a todo el mundo.
– Entonces en la cena nos vemos, ¿nos tomaremos una copa juntos, no?, ¿o vas con Salvador?
– Si, vendrá mi marido..
– Nada, así no hay manera de ligar contigo, jajajaja
– Jajajajaja, anda me voy a subir que tengo mucho trabajo.
– Adiós guapa.

Teresa puso cara de resignación mientras negaba con la cabeza, aunque se notaba que la gustaba que Víctor siempre tuviera ese tonteo y complicidad con ella. Después de despedirse de la enfermera se acercó donde estaba Andrés que se había quedado solo en la mesa. Víctor se sentó con él.

– No quería interrumpir, veo que estabas ligando, jajaja, dijo Andrés en tono de broma.
– Pues tu ríete, pero un polvo si que la echaba.
– ¡¿A Teresa?!, no me jodas, si tendrá 60 años.
– No hombre, debe tener 55 o así, pero tiene su morbo y es de las que sabe lo que se hace en la cama, creeme que entiendo de estas cosas…
– Joder, lo tuyo es la hostia, es que te follas a cualquier tía…con tal de que esté casada…
– Efectivamente, si está buena no me importa, Teresa ya tiene sus años, de joven tenía que estar bien buena, pero sigue teniendo unas tetas impresionantes.
– Vale que si, bueno, vamos a lo importante y ¿que tal el fin de semana con Claudia?, ¿quedaste al final a cenar con ella?…
– Pues si.
– Cuenta cuenta, ¿vino el marido?
– Si, apareció con él en el restaurante.
– Ohhhhhhh que putada.
– No te creas, en cuanto le vi lo tuve claro.
– ¿Que tuviste claro?
– Que era uno de esos.
– ¿Uno de esos?
– Si, uno de los que les gusta mirar, se le notaba a kilómetros.
– Venga ya.
– Lo que yo te diga, un cornudo de manual…
– Jajajajaja, no me jodas, ¿Y eso como lo sabes?
– Esas cosas se notan, no se puede explicar con palabras, estuvimos hablando un rato, pero él cada vez iba interviniendo menos.
– Que bueno.
– Yo hablaba con Claudia como si él no estuviera delante, alguna vez le hacía participar en la conversación, pero poco, mas por educación, cuando llegaron los postres dije a Claudia que si compartíamos…
– ¿Y lo hicisteis?
– Si, era por asegurarme del todo de que su marido no iba a poner ninguna pega. Compartimos dos postres allí delante de él, hasta se lo metí yo en la boca con la cucharilla, nos mirábamos, nos reíamos.
– ¿Y su marido no decía nada?
– No, solo miraba, seguro que estaba muy excitado, se le notaba. Estaba claro a lo que habían venido.
– Me estás dejando de piedra, sigue por favor…
– Pues yo estaba ya seguro de que iban, pero tampoco quería dar ningún paso en falso, les llevé a “la cabaña de la bruja” para tomarnos una copa.
– ¿Y que pasó?
– Pues ahí nos dejó solos el marido, se apartó a dos o tres metros, solo quería mirar, yo seguía poco a poco hablando con ella, de vez en cuando la sujetaba por la cintura y me acercaba, Claudia estaba claramente receptiva, mucho mas que el día que nos las encontramos a ella y su amiga…
– Vaya historia…
– Luego me dijo algo de volver con su marido y yo la dije “déjale, parece que le gusta mirarnos” y nos giramos hacia él, te lo juro que el cabrón estaba sofocado, no nos perdía de vista, me pareció patético, en ese momento la dije a Claudia que si nos íbamos a mi casa a tomar una copa mas tranquilos…
– ¿Y?
– Dijo que le iba a preguntar a su marido y la dije “sabes de sobra que tu marido va a decir que si”.
– Y dijo que si…
– Por supuesto, nos cogimos un taxi y fuimos a mi casa, yo estaba ya que me subía por las paredes, a mi también me daba morbo la situación, ¡joder tenía a su marido delante!, y en el taxi intenté besarla y puse una mano en sus muslos para que lo viera bien el cornudo…
– ¿Y dijo algo?
– No, que va a decir…pero Claudia no estaba cómoda del todo, era como que la diera vergüenza que su marido la viera así.
– Es lógico…
– Si, por eso sabía que tenía que llevármela a solas, en cuanto entramos a mi casa le dije al marido que que quería tomar y le dejé en el salón con un vaso con hielos en la mano y luego me llevé a Claudia de allí con la excusa de enseñarla la casa…
– ¡No fastidies!, ¿y ella se fue contigo?
– Pues claro, antes de salir por la puerta del salón le puse la mano en la cintura para que lo viera el marido, así me la llevé por toda la casa, me gustaba como movía el cuerpo al andar, Claudia iba espectacular con un sueter sin mangas, unos shorts, mmmmmmmmmm que cuerpazo…solo con poner una mano así en su cintura ya estaba excitado y lo que mas me ponía era el ruido de los tacones al caminar…
– ¿Y te la follaste?
– Jajajajaj, tranquilo, no corras tanto, luego entramos en mi habitación y le pedí que me diera un beso.
– ¿Y te lo dió?
– Si, me puso las manos en el cuello y yo a ella la sujeté por la cintura, nos quedamos frente a frente, se notaba que Claudia estaba muy nerviosa, pero a la vez tenía ganas de estar allí conmigo y luego nos besamos…
– ¿Y el marido?
– Pues supongo que como un flan en el salón esperándonos, nos besamos como dos quinceañeros en una discoteca, te lo juro que con ninguna había estado tan cachondo como el otro día con Claudia (“exceptuando el día que tuve a tu mujer con las tetas fuera y casi me la follo en Barcelona”)…
– Vamos sigue…
– Pues de repente le llamó el marido, se puso a gritar su nombre, parecía que se hubiera arrepentido o tuviera miedo de dejar a su mujer conmigo a solas, no sé que pasó, Claudia se puso muy nerviosa y dijo que se tenía que ir…
– ¡Ala que putada!, te dejó con un palmo de narices.
– Si te digo la verdad casi lo preferí, estoy seguro de que vamos a volver a quedar, yo esa noche no veía a Claudia acostándose conmigo mientras tenía al marido en el salón, para dar el paso necesita estar mas relajada y tener a su marido allí le ponía nerviosa.
– Puede ser.
– Antes de que saliera de la habitación la agarré por el brazo y tiré de ella para darnos un último beso, no veas como me comió la boca, ¡con que ganas!, luego salimos y estaba el marido en mitad del pasillo esperándonos, les dejé que hablaran y antes de que se fueran la di otro beso delante de él y la dije que quería volverla a ver.
– ¿Y ella que dijo?
– Que íbamos hablando…
– Lo mismo se ha echado atrás y ya no la vuelves a ver.

Justo en ese momento sonó el móvil, Víctor le miró y vió que le había llegado un mensaje de Claudia. “Hola, que tal has empezado la semana?, 10:48”.

– Mira, dijo enseñándole la pantalla a su colega.
– Vaya, pues no tiene pinta de que vaya a echarse atrás…no han pasado dos días y ya te está escribiendo, ¿no contestas?
– Que se espere un poco, dijo Víctor dejando el móvil sobre la mesa.
– ¡Que cabrón!, otra que tienes detrás de ti, jajajaja, por cierto, dentro de tres semanas es la cena de despedida de Santisteban.
– Si, ¿tu también vas?
– Si y en principio también viene Paloma…
– ¡Que bien!, no la veo desde el congreso de Barcelona, (“donde nos comimos la boca y sobé sus enormes tetazas”).
– Seguro que ella también se alegra de verte…
– Seguro.
– Bueno, me subo a trabajar, ya me irás diciendo que tal va lo de Claudia, tenme informado, eh…
– Vale, hasta luego.

Cuando se quedó a solas lo primero que hizo fue contestar a Claudia y luego se acordó de Paloma y lo que había sucedido en Barcelona, no sabía como iba a reaccionar al verse con ella estando Andrés delante, no se habían vuelto a ver desde entonces. La situación podría estar muy tensa y su colega podría darse cuenta de que algo sucedía entre ellos

Mientras subía de nuevo a su consulta pensó que tenía muchos frentes abiertos, Judith, Claudia, ahora el reencuentro con Paloma…aunque en lo que volvía a quedar con Claudia la cena de despedida del “jubilado” Santisteban se presentaba muy interesante…

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