JOSÉ MARÍA ROSENDO

Después de estar pensando todo el día, cómo podía dejar fuera del juego al dinosaurio. Se le ocurrió una idea, pero la vislumbre tenía que empezar ya. No había tiempo para lo que pensaba hacer. Al sonar el teléfono como una saeta fue atender.

–     ¡Hola!

-Mequetrefe soy yo. Mañana tenés que tener la guita. ¿La conseguiste?

–    Sí, para mañana la tiene.

–    A la tarde paso por tu casa.

–    ¡No, no! por mi casa no. La plata la tengo en el banco. Tengo que retirarla y la llevo donde trabajo. Acérquese a la caja. Usted sabe cuál es el sitio que ocupo en el sector de cajas. Justo al costado de donde estoy está la abertura para pasar a contaduría. El bolso lo dejo para que pueda tomarlo. Pero antes en la caja presénteme una boleta de depósito como si estuviera haciendo una transacción bancaria. De esa manera no despertara sospecha. Lo toma y se va tranquilo. Las diez lucas están con toda la plata, cuando me va a dar mi parte.

–    Ya vas a tener noticias mías.

–    Espero que no se olvide de lo que me prometió. ¡Ah! Otra cosa. El mejor momento para ir es a las 14hs. Es cuando la gente se acumula por la hora del cierre y pasara desapercibido. Escúcheme si llega a pasar algo, no me vaya a incriminar a mí, porque no tengo nada que ver de dónde salió ese dinero. Yo solo hice de custodia del mismo por la fuerza.

* * *

–    Buen, día soy Juan Ventura. Vengo a contratar un servicio de seguridad.

–   Sí señor, un segundo y lo pongo en contacto con el supervisor de seguridad.

–    Mucho gusto señor Ventura soy Felipe Cortez. Quiere pasar a mi oficina por favor.

–    Lo sigo.

–  Bueno, usted dirá señor Ventura que clase de seguridad necesita.

–    Si es algo especial. Un poco complicado.

–   Señor la experiencia en seguridad de la empresa Guarda exprés tiene la capacidad de resolver todo tipo de garantías, además de la confianza que tenemos con los hombres especializados en hacer este tipo de trabajo. Usted dirá que es lo complicado.

–    Bueno quisiera saber el costo que tiene el transporte de dinero.

–     Para darle un costo necesito saber de qué cantidad estamos hablando.

–    No es solamente la cantidad sino el operativo que necesito que hagan.

–     Estamos para ofrecer todo tipo de ayuda al cliente. Soy todo oído señor Ventura.

–     Mire tengo que sacar cuatrocientos mil dólares de un banco y trasladarlo a otro para una operación importante.

–     Pero eso es lo que acostumbramos hacer diariamente.

–    Sí, per…pero no es solamente trasladar de un banco a otro. Necesito una custodia solapada.

–    Perdone, puede ser más explícito, porque no logro entender que es lo que necesita.

–   Si perdóneme, es que tuve muy mala experiencia y no  quisiera que me vuelva a suceder. Es que cuando retire el dinero de la caja de seguridad. El camión de caudales no lo dejen en la puerta del otro banco.

–    Señor Ventura donde pretende que lo dejemos.

–    Alejado del banco. Yo llevo el dinero y la custodia de civil me va siguiendo hasta que entre al banco. Siempre hay soplones, como le conté, ya me paso más de una vez. El costo de este trabajo lo pagare gustoso si se siguen las normas establecidas que le explique.

–    Señor Ventura usted está pidiendo algo fuera de lo normal de una empresa recaudadora de caudales.

–   Si lo sé, por eso vine a su empresa. Es una de las más importantes del país, y no creo que tenga inconveniente en conseguir guardaespaldas para este tipo de trabajo.

–   Claro que tenemos gente especializada para este tipo de trabajo, pero usted va a tener que contar con el seguro. Nosotros no podemos hacernos cargos de una empresa que esta fuera del funcionamiento natural. Y eso tiene costo totalmente diferente al de transportar dinero.

–    Le vuelvo a decir que los honorarios no es mí problema. Mi intranquilidad es la inseguridad que hay en todos los ámbitos. Mire, el trabajo es este. Voy a estar esperándolos en el banco donde tengo depositado el dinero. Voy a estar en la sala de recepción. Yo viajo con ustedes al otro banco. Lo que necesito es puntualidad. Una vez que llegamos a una distancia del banco que tengo que hacer el deposito; bajo con mi maleta con el dinero, y con un alejamiento prudencial, me siguen los guardaespaldas. Cuando entre al banco el trabajo quedo terminado y pueden retirarse. Esto le quedó claro.

–    Sí, está clarísimo.

-Bien, ahora hablemos de lo que nos interesa, honorarios y direcciones de los dos bancos. Esta operación se tiene que realizar pasado el mediodía. Es muy importante este proyecto que tengo que hacer.

Cuando Juan salió de la empresa, ya estaba todo arreglado. El supervisor presentó a los dos custodios. Dos tipos aparentemente de oficio pensó Juan. Hizo el pago de los honorarios más un incentivo a los dos hombres que lo iban a acompañar. Ya había hablado con el jefe de personal del banco, que tenía que faltar por dos horas para hacerse un control médico. Constantemente pensaba en el día de mañana, iba a ser un día agitado.

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