ADÁN ECHEVERRÍA

 

Y si la soledad fuera ese disparo en la nuca

o ese adormecerse sobre las rieles del Metro

¿acaso pueda yo sentirme de otra manera?

¿como una linda mujercita en una búsqueda palmar

o ese tigre del cerebro que se acuesta se acuesta se acuesta

junto a la leña?

no hay motivo quizá

pero este día me tiene al borde de la furia

y la manzana negra se me esconde en el corazón

¿y qué es el corazón sino un vendaval de ardillas que rascan y rascan en el pecho?

el costillar es tuyo    querida diabla

pero sabes a ciencia cierta que no puedo quedarme despierto de madrugada

sabes con certeza que no es en el huracán donde dejamos abandonadas piernas

no

es en el eclipse

ahí    donde cada sombra era sólo la mitad de la esperanza

la esquina en un deambular de ciegos

y para siempre sus manzanas

un témpano de silicio o el rugir de moscas encima del frigorífico

la soledad

un cubo imaginario por dónde repelernos

magneto con magneto

en imanes nos hemos convertido de tanto frotarnos el vientre

Es la soledad diabla querida

aquella almohada que cuentan los románticos

la furia de los hiperactivos

o quizá este sueño mío de quererte desbordada

lejana y sudorosa

como las campanas en medio de la calle

en otra ciudad y otro clima con el rostro lleno de escarcha

porque la noche es un recuerdo rojo

y el sentimiento una mordaza

Así llegamos

rojos y encimados en la maraña

de cuerpos que deambulan

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