ANA MARÍA OTERO

Cuando Emilio se levantó, bajo a desayunar. Era sábado y esa tarde saldría con Lorena. Así lo habían pactado esa noche. Todo aquello le desconcertaba pero, ¿qué importancia tenía ahora? Ya no necesitaba soñar para estar a su lado.

En el comedor estaban Pablo y su madre.

—Buenos días—saludó el primero.

— ¿Qué hay?—contestó Emilio sentándose a la mesa.

—Se te ve contento, hijo.

—Tu madre está en lo cierto.

—El sábado alegra a cualquiera.

— ¿Te quedarás esta tarde en casa?

— ¿Estás de coña, mamá?

Su nuevo papá lo miró severamente. No le gustaba dar el brazo a torcer, pero nada iba a estropear su primera cita con Lorena, así que rectificó:

—Perdón. Repito: ¿estás de broma, mamá?

—Así me gusta, jovencito— ¿no te fastidia? ¡Aún encima le llamaba jovencito!—. Espero que sigas de este modo corrigiendo tu vocabulario.

—No se construyó Roma en un día—dijo con tono solemne y con intención de hacerle la pelota.

¿Quién sabe? Tal vez se sintiera tan satisfecho con su labor reeducativa de un vándalo, que recompensara a éste con una paga extra.

 

 

Después de la comida subió a su habitación mirando el billete que se había ganado. Había ido a comer con la intención de ser  tan asquerosamente amable como su estómago le permitiera. En más  de una ocasión estuvo a punto de explotar, pero el aguantar había logrado que al acabar el postre, Pablo le recompensara por tratar de rectificar ese vocabulario tan impropio de un jovencito como él.

 

 

A las seis se reunió a Lorena. Decidieron ir a una cafetería.

—Emilio, tenemos que inventar algo. ¿Qué les diremos a nuestros amigos cuando nos pregunten como acabamos juntos, si apenas habíamos hablado antes?

— ¿Qué te parece si yo recurrí a ti pidiéndote que me ayudases por ejemplo con las matemáticas? Después ocurrió todo tan rápido que lo recuerdas como un sueño.

—Nunca mejor dicho. Eres estupendo.

— Tú sí que lo eres—añadió acariciando su mano por encima de la mesa.

— ¡Mirad a quién tenemos aquí!—exclamó una voz a su lado.

Se trataba de Joe y sus matones.

— ¿Qué es lo que quieres, río?—preguntó Emilio con indiferencia.

—Querría tu cabeza sobre mi estantería, junto a mi trofeo del campeonato de natación.

—Por cierto Joe, ¿qué tal tu nariz? He oído decir que últimamente te está trayendo más de un problema.

Joe lo agarró amenazador por la camisa.

—Joe, déjalo—advirtió Héctor—. ¿O quieres que nos echen de aquí?

Joe siguió el consejo de su amigo.

—Lorena, es una decepción verte al lado de ese imbécil.

—Te aseguro que este imbécil es irresistible para mí.

Al acabar de hablar, besó sutilmente los labios de Emilio ante la consternación de Joe.

—Emilio, ahora te has salvado, pero la próxima no tendrás tanta suerte. Recuérdalo bien: voy a por ti.

—Ya sabes dónde encontrarme—contestó desafiante.

—Y con  quien—añadió Lorena apretando la mano de Emilio.

—No me digas que le gustas a Joe—preguntó Emilio cuando los chicos se hubieron marchado.

—Si así lo deseas no te lo diré, pero es una tontería ¿No crees?

—Era un modo de hablar.

—Pues así es.

— ¿Y nunca pasó nada entre vosotros?

—Él jamás estuvo en mis sueños—bromeó.

 

 

El resto de la tarde fue perfecto. Aunque Emilio no podía negar que se sentía un poco preocupado por la amenaza de Joe. Si algo se decía sobre él era que cuando se le atravesaba una persona, no paraba hasta triturarla. Pero él no sería una presa fácil.

Cuando llegó a su casa llamó a  Ricardo y le contó lo de su encuentro con Joe.

—Te la tiene jurada, Emilio.

— ¿Y sabes qué es lo más gracioso del asunto? Si antes me odiaba, ahora será aún peor. Tenías que haber visto su cara cuando nos encontró a Lorena y a mí juntos. Me contó que cuando comenzó el curso quiso salir con ella.

—Ahora sí que no te lo perdonará

—Joe no me asusta. Lo que le hace falta es alguien que le ajuste las tuercas. Si cree que se ha encontrado con uno de los que con una amenaza esconden la cabeza bajo el ala, está muy equivocado.

—Cambiando de tema, ¿qué tal con Lorena?

—Es una chica fantástica.

—Me alegro por ti. Eres un tío con suerte.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s