MOISÉS ESTÉVEZ

Allanamiento de morada, sin ninguna duda. Quien hubiese estado en su
despacho no había disimulado un ápice. Todo estaba patas arriba. Cajones por
el suelo, cuadros descolgados y rotos, sillones y sillas rajadas, documentos por
doquier…
Al detective Anderson le resultó cuanto menos extraño y muy
sorprendente. Se preguntó quién podría actuar tan rápido, si apenas había
iniciado la investigación, las primeras pesquisas del caso. Qué persona tendría
tanta información o que poderosa organización estaría detrás de aquello. Lo
que no le cabía ninguna duda era la relación que había con el asesinato de
Lisa, por lo que sus sospechas podrían confirmarse: Su difunta clienta
manejaba o habría poseído algún tipo de información que alguien no quería
que saliera a la luz, y ahora, habían puesto los ojos en él, creyendo que dicha
información podría estar en sus manos.

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