MOISÉS ESTÉVEZ

Pasaron los días, y a la falta de pruebas fehacientes se unió que el
implacable homicida, había dejado de actuar, o al menos eso parecía.
Mark y Jones empezaron a trabajar en otros casos, y todo lo que
rodeaba al de International Security se fue enfriando, quedando en un segundo
plano.
Los esfuerzos realizados tanto por parte de los inspectores de la 47,
como por el FBI, que en el último momento se había unido a la investigación,
fueron infructuosos, e incluso podría decirse inútiles.
Nuestro forense y su prometido, hicieron realidad su sueño. Tuvieron su
ceremonia matrimonial, sencilla, romántica, discreta, inigualable. Un feliz
momento que deseaban que fuera la continuación de una serie de experiencias
compartidas, una ventana temporal en una vida de la que querían extraer lo
mejor.
El frío y calculador mercenario decidió tomarse un descanso, necesitaba
pensar sobre su pasado, presente y futuro. Inmerso en una vorágine de
sentimientos enfrentados, decidió poner tierra de por medio. Pasaría unos días
en Madrid donde intentaría aclarar las ideas…

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