JUANA APARICIO
Cuesta más hablar en voz baja. Los susurros no son sencillos: un bisbiseo se arrastra en el aire, serpentea en él como las culebras en el río. Se alejan rápidos, rápidos…Si no se capturan en el momento se escurren por el surco invisible que han perfilado sus ondas escuetas.
Es igual en la música y en las palabras. Fuegos artificiales se desprenden de las sílabas y de los sonidos, de sus silencios.
Una flauta suena con sigilo, tenue. El intérprete luce la frente perlada y a su mirada se asoman los poros oscuros del abismo cercano. Le impone manipular el barroco a ras del suspiro. Es más difícil.
Desde el cielo se oyen estruendos. Sin duda los colores más bellos pertenecen a la luz, muda y blanca.

Un comentario sobre “La voz baja

  1. Las serpientes tienen un artilugio ante sus victimas, son silenciosas y cuando se sienten descubiertas lanzan sus pestilente aliento, algo parecido sucede con la raza humana, la musica es arte y en silencio podemos disfrutar, descifrar su contenido, gracias por el articulo, es maravilloso

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