SERGIO CANEVA

Cuando ya pensabas que todo habías hecho
y que era hora de a un costado anclar,
llegan estos críos que te movilizan,
te roban sonrisas y te hacen florar.
Te quitan el sueño, angustias y penas,
corre por tus venas, el querer jugar
y haces con ellos lo que no hiciste,
con los que la vida, a ti, pudo dar.
Pierdes el sentido de lo que has vivido,
no te importa nada, sí su bienestar.
Les tomas sus manos, mendigas abrazos,
de esos que surgen con sinceridad.
Le enseñas canciones, les cuentas un cuento
y cuando te dejan, ya, los extrañas.
Saltan en tu cama, le enseñas a orar,
juegan a esconderse y te hacen bailar.
Vuelves a ser niño, sin inhibiciones,
disfrutas de todo lo que ellos te dan.
Pasas de ser viejo, a sentirte joven,
levantas el ancla y te hechas a andar.
Así son los nietos, luz de los abuelos,
basta el pronunciarlos… ¡para ya soñar!,
con todas sus gracias, preguntas, respuestas
y el volverte niño… para en ellos entrar.
Cuando una lagrima corre en sus mejillas
y con sus manitas tratan de secar,
se te rompe el pecho, lo levantas alto
y una morisqueta los vuelve a alegrar.
La vida te da… siempre una revancha,
para que tú puedas con ella gozar
y lo que no hiciste con ellos, tus hijos,
porque el trabajo preocupaba más.
Hoy lo realizas con todos tus nietos,
cerrándose el circulo, de la humanidad

http://www.sercan455.wordpress.com

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