ECONOMISTA

– No me puedo creer que vayáis a hacerlo, dijo Mariola.

Las dos amigas estaban sentadas en el sofá con las piernas cruzadas mientras se tomaban un café a media tarde, Claudia miró hacia la puerta con cierta desconfianza.

– Podemos hablar tranquilamente, no te preocupes por Alba, está estudiando en su habitación y cuando termine los deberes se va a quedar jugando un rato con la tablet.
– Hemos quedado para este fin de semana, yo tampoco me lo creo todavía.
– Anda que eres tonta, Víctor está muy bueno.
– La verdad es que si, pero todavía no estoy nada segura de esto.
– Claro que estás segura, si no no habrías aceptado quedar, otra cosa son los nervios o la incertidumbre de lo que pueda pasar, eso es muy normal…
– David si está dispuesto a todo, ya me entiendes…
– ¿Y tu como te tomas eso?
– Pues eso me deja libertad de acción, lo que haga le parecerá bien, eso en teoría me tendría que tranquilizar, pero es como que me añade presión…no sé muy bien explicarlo, deja la responsabilidad en mis manos.
– Si, mas o menos te entiendo, David te deja hacer lo que quieras, pero claro a lo mejor hubieras preferido que te hubiera puesto unos limites.
– Si, eso, yo no sé si estoy preparada mentalmente para estar con otro hombre…
– Pues claro que si, mental y físicamente, no me digas que no te encantaría probar con otro distinto de tu marido.
– Por un lado si, por otro pienso que está muy mal, no sé, no me han educado así, no me gusta hacer cosas que me darían mucha vergüenza si se enteraran mis hijas…o mi familia, o mis amigos…
– Entiendo lo que dices, pero todos hacemos cosas en privado que no nos gustaría que se supieran, pero vamos, a mi personalmente me parece estupendo, es vuestra vida, la de tu marido y tuya y disfrutáis la sexualidad como os apetece, no hacéis daño ni molestáis a nadie, es una cosa vuestra, de tu marido y tuya.
– Muchas gracias Mariola, me encanta hablar estas cosas contigo, de verdad chica, lo ves todo con una naturalidad.
– ¡Pues claro!, porque es algo natural…es sexo, es vida…estamos aquí cuatro días…¿porqué si te apetece follarte a Víctor no lo vas a hacer?
– Porque estoy casada…
– Pero a tu marido no le importa, es mas, él es el que te anima a hacerlo…¡no tienes excusas!, es algo que queréis hacer los dos, ¿que te lo impide?, deja de ser doña perfecta, la madre perfecta, la profesora perfecta, siempre sin salirte del guión, estas cosas son por lo que merece la pena vivir, no me digas que no te encanta ese cosquilleo que tienes en el estómago estos días…
– No sé ni donde tengo la cabeza, estoy completamente distraída, no me concentro en nada, ¡menudo desastre!…es que llevamos una temporadita desde que empezamos con lo del chat, estamos todo el rato pensando en sexo, ¡no paramos!…
– Pues eso es bueno y acuérdate que no querías tampoco hacer lo del chat…
– Ya y ahora hacemos de todo, hasta hemos conectado una cam para vernos, dijo Claudia tapándose la cara en un gesto de vergüenza.
– ¿Ah si?, que bueno, no sabía que te gustaba lo de exhibirte, jajajaja.
– Ni yo lo sabía, pero no sé, es saber que nos está viendo y me excita muchísimo…no lo puedo remediar…
– Desde luego que suena muy morboso…¿y que tal lo del tema de los arnés?, ¿los sigues utilizando con tu marido?.
– Si, alguna vez también…
– Mmmmmmmmmmmmmmmmm, debes estar muy sexy con un cacharro de esos colgándote, jajajaja, ¡la verdad es que no te imagino!
– Anda no digas nada, ¡que me da vergüenza!
– Pues a mi no, jajajaja, oyes una pregunta así sin importancia, ¿y usarías uno de esos conmigo?, jajajaja.
– ¡¡¡Noooooo!!!!
– ¿Y porqué?, si te digo la verdad me pondría mucho que me follaras con uno de esos, hace tanto que no cato una buena polla, dijo Mariola bajando la voz.
– No haría eso con una tía y menos contigo, ¡¡eres mi mejor amiga!!
– Pues por eso, hay confianza, yo me dejaría, eh…
– ¡Que no, que no!, ni lo menciones, no quiero tener esa imagen en mi cabeza, jajajaja, ¿y que pasa que ligas tan poco últimamente?.
– No sé, me he relajado, son rachas, dentro de dos fines de semana Alba se queda el fin de semana con mi ex, así que pienso aprovechar, voy a tirarme a cualquiera que tenga menos de 30 que esté medianamente bueno, jajajajaja.
– Jajajajaja.
– Y también tendremos que quedar nosotras, podríamos salir de fiesta y así me cuentas con pelos y señales lo de Víctor, de todas formas el lunes te llamaré para que me tengas informada, no voy a poder esperar dos semanas a que me cuentes que ha pasado…
– Como quieras y por cierto tenía que decirte también que este año Lucas es alumno mío, no sé si seguís quedando para jugar u os seguís viendo…
– Si, ya lo sabía, algo me había comentado Lucas, pero como me dijiste que prefieres no hablar de estas cosas, yo como si no supieras nada, llevamos un mes que se ha enfriado un poco la cosa…pero sí, seguimos quedando para jugar y me sigue gustando mucho también, pero hasta dentro de 6 meses no es mayor de edad, así que nada, por lo que a ti concierne somos compañeros de padel, no te preocupes por ese tema…
– Perfecto, bueno pues ya me voy Mariola, dijo Claudia poniéndose de pies.
– Vale, el lunes te llamo y hablamos y … ¡pásatelo bien por Madrid!…
– A ver que tal…

– ¿Y ya me puedes decir quien es la afortunada con la que vas a quedar este fin de semana?, le preguntó Andrés.
– Si, ahora sí te lo puedo confirmar.
– Vamos que me tienes un par de semanas con la intriga.
– ¿Te acuerdas de la vez que salimos a cenar a principios de verano?, que estuvimos con una morena y una rubia.
– Si, Mariola y…Claudia…creo que se llamaban…
– Veo que sigues teniendo muy buena memoria.
– ¿No me digas que has quedado con una de ellas?, aunque si no recuerdo mal Claudia estaba casada.
– Ya sabes que son mi favoritas.
– ¡¡Que hijo de puta!!, ¿has quedado con Claudia?, ¡que cabronazo!, era bajita, pero
estaba buenísima, de las pequeñitas y compactas, además de guapa tenía un cuerpazo, ¿es Claudia con la que has quedado?.
– Si.
– Joder que fuerte, yo pensé que esa tía no era de esas.
– ¿Que significa “de esas”?, preguntó Víctor.
– Pues de esas, ya sabes, de las que no engañan a sus maridos, una mujer como dios manda, no tiene pinta de guarra, mas bien tenía mucha clase, además te dió unas buenas calabazas, ¿como es que vais a quedar ahora?, han pasado varios meses…
– Mariola me dió su teléfono y desde entonces no hemos perdido el contacto, poco a poco nos hemos ido conociendo, hemos hablado mucho, sobre todo por whatsapp.
– No me lo puedo creer…
– Pues si, es verdad, desde que las conocimos he insistido en que quería quedar a cenar con ella, le he contado de mis viajes, ella me ha contado que tal en el instituto.
– Es verdad, que era profesora de inglés, ¿no?
– Si.
– ¿Y de buenas a primera ha decidido quedar?
– Ya te he dicho que no ha sido rápido, mas bien un proceso que ha durado meses…así hasta que ha aceptado venir a Madrid a cenar conmigo, yo pensé que era una cita, pero…
– Pero…
– Que dice que viene su marido también…
– ¿¡¡¡Como!!!?, ¿que es eso de que viene su marido también?
– Pues que parece ser que viene su marido a la cena, yo estoy como tú, no sé que pensar…
– Joder Víctor, cada vez te superas mas, la verdad es que todo esto que me estás contando es muy raro, no lo veo nada claro…
– Ni yo tampoco, pero llevaba meses diciéndola que quería cenar con ella, Claudia me contestaba que no podía que estaba casada, así que por quedar bien la dije pues que se venga tu marido también, ¡y al final ha aceptado!.
– Dicho así no parece que tengas muchas posibilidades, yo lo veo como una cena informal entre tres….
– Si, puede ser, pero Claudia y yo hemos tonteado lo suficiente por teléfono como para que ella mas o menos sepa mis intenciones, lo del marido me descoloca bastante, pero…es lo que hay, me he ligado a muchas tías que estuvieran casadas, pero con su marido delante a ninguna, ¡no me digas que eso no es un reto!, jajajaja.
– Ay por Dios en que jaleos te metes, jajajaja, no sé como vas a salir de esta…
– P, ni yo, al principio no sabré ni de que hablar con ellos, me va a costar, luego iremos a tomar una copilla y ahí espero tener alguna oportunidad con Claudia.
– ¿Y que vas a hacer con su marido?
– Si te digo la verdad es que no tengo ni idea, no sé que es lo que va a pasar, ni que es lo que quiere Claudia, ¿porque algo tiene que querer, no?, sino porque iba a venir a cenar.
– No sé, puede que hayas insistido tanto que al final pues ha aceptado, pero una cena como amigos, nada mas.
– No somos amigos, ella sabe perfectamente para que la estaba invitando a cenar, tampoco queda muy bien mandarla un mensaje, “bueno, cuando te viene bien venir a follar a Madrid”, jajajaja.
– Noooooo, no queda muy bien, jajajajaja, bueno el lunes me dices que tal te ha ido, bájate a la cafetería y me lo cuentas todo, ¿vale?.
– Está bien, mira que te gusta que te cuente estas cosas.
– Pues si, y a ti cuidado que te gusta irte follando a tías con pareja, la de cornudos que vas creando.
– Ya los sabes, es que lo que mas morbo me da, excepto…
– Siiii, las mujeres de tus amigos, pero no te creas, ahora que ya ha pasado el tiempo te reconozco que no las tenía todas conmigo cuando coincidisteis Paloma y tu en Barcelona.
– ¿Y eso?, dijo Víctor sorprendido.
– Pues no sé, me daba miedo porque estabais los dos allí solos, ya sabes como son esos congresos…
– Si, pero ya ves, entre nosotros nunca va a pasar nada, es tu mujer, respeto mucho a Paloma y a ti, bastante tuve ese congreso con follarme a Gemma, ¡que pesada se puso!, al final me la tiré ya por quitármela de encima.
– ¡Que cabrón!, otra casada.
– Pues si, otra casada.
– Por cierto, ¿que tal con la enfermera pelirroja, os seguís viendo?.
– Si, en verano un poco menos, pero ahora igual, quedamos dos o tres veces al mes, se viene toda la noche a mi casa.
– Me pone mucho Judith, tiene buenas curvas y es guapa, la verdad es que tiene un polvazo.
– Si que lo tiene, si.
– Bueno me subo que tengo que seguir trabajando.
– Venga hablamos.

Víctor se subió a su consulta dándole vueltas a lo que le había dicho Andrés. Le había costado mucho quedar a cenar con Claudia y ahora de repente se presentaba con el marido, las posibilidades de tener algo sexual con ella eran muy escasas, no sabía muy bien como interpretar que ella viniera acompañada. Quizás Claudia había malinterpretado los mensajes, lo mismo ella pensaba que solo quería una relación de amistad sabiendo que estaba casada, también podría ser.

Al entrar sacó el móvil y le escribió un mensaje, no quería que ella tuviera ninguna duda de sus intenciones.

– Mañana tengo muchas ganas de verte, desde que nos conocimos no he hecho mas que pensar en t
i. 10:48.

Claudia no le respondió en todo el día, Víctor pensó que ya se había echado atrás y después de cenar le mandó otro mensaje.

– ¿Sigue en pie la cena de mañana, verdad?. 22:17.

Tampoco recibió respuesta, a pesar de que lo había leído, como indicaban las dos flechitas azules. Víctor se acostó dando por supuesto que la rubia se había echado atrás, pero cuando se despertó por la mañana le entró un whatsapp de Claudia.

– Si, claro, vamos a dejar a las niñas donde mis padres y en un rato salimos para Madrid.
 9:15.

En cuanto leyó el mensaje no pudo evitar sobarse la polla estando todavía en la cama. Luego se levantó e hizo un poco de limpieza en el piso antes de irse al gimnasio, al salir recogió un par de camisas de la tintorería y se fue a comer al restaurante de un amigo. Por la tarde volvió a casa y después de una pequeña siesta dejó la casa en perfecto estado por si surgía la oportunidad de traerse a Claudia cuando terminara la cena.

Solo había un pequeño problema, pensó mientras empezaba a vestirse. Como iba a deshacerse del marido.

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