ANTONIO LÓPEZ VALLEJO

Al día de hoy, que parecía condenado a la intrascendencia y el olvido de los días iguales, le ha bastado un aire juguetón para transformar su insignificancia y convertirse en un día dedicado al recuerdo, pues el viento ha traído hasta mi nariz el aroma de unas matas de hierbabuena, que la orgullosa primavera está haciendo crecer entre las plantas del parque, donde cada mañana saco a pasear mi   madurez y mi abandono de mi mismo. Su olor ha detenido mis pasos y doblado mis rodillas hasta hacerme sentar en el banco de piedra que hay frente al magnolio grande.

Todos tenemos recuerdos ligados a viejas fotografías que guardamos en cajas de latón, o a lugares donde acaecieron los sucesos más relevantes de la historia de nuestras vidas, pero para mi, los recuerdos más significativos están ligados a ciertos olores.

De tal forma, el olor a fruta madura me recuerda los veranos de mi infancia, que pareciera entonces que iba a ser eterna y que ahora está tan lejana, cuando jugaba libre en el patio de la vieja casa, mientras el abuelo sesteaba bajo el parral y la abuela preparaba mermeladas en la cocina, llenando el aire del olor dulzón que aderezaba los interminables y despreocupados días de aquel tiempo y de aquel lugar.

También el olor a la madera que habita en los viejos armarios y en las macizas mesas de escritorio me trae a la memoria el recuerdo de las largas tardes de estudio de mi juventud, gastadas en la biblioteca que existía a las espaldas de la iglesia antigua, donde pasaba las horas acodado sobre una mesa de madera, entre libros de texto y cuadernos emborronados con encendidas poesías y mágicos relatos inventados, cuya escritura confería cierto aire de rebeldía al obligado tiempo de estudio.

Existen en mi vida y en mi memoria muchos otros olores que actúan como celosos carceleros de recuerdos, pero el más letal, el que vacía de vida mis pulmones y afiebra mis sentidos, es el olor a hierbabuena, encadenado al recuerdo de una mágica primavera, que entre polen, atardeceres rojos y románticos sueños, trajo a mi vida el regalo y el descubrimiento del amor, personificado en una mirada de ojos negros, intensos, juveniles, nuevos, coronados y envueltos por unas expresivas cejas y un pelo negro, largo, sedoso, andaluz. Aquella fue, para ambos, la primavera del primer amor. Su recién estrenada juventud encontró cobijo en mis manos inexpertas y temblorosas, y mis anhelantes e instintivos deseos encontraron continuidad y amplitud en su púdica sonrisa y en la lozanía de sus formas. Éramos dos novatos frente a la vida y frente al amor, que estrenamos bajo la sombra cómplice del nogal que señalaba el camino hacia su casa, junto al que crecían matas silvestres de hierbabuena, cuyas hojas aprendimos entonces a arrancar para colocar sobre nuestros palpitantes labios, antes de unirlos con tan fina y aromática cortina de por medio.

Es por eso que cuando el viento, compinchado con la primavera, trae hasta mi el olor a hierbabuena, tengo que pararme, pues el recuerdo de la inocencia y del primer amor me invade y me marea, trayendo con él la certeza de que aquellos besos con sabor a hierbabuena fueron, en realidad, los únicos besos de verdad en mi vida, pues lo que siguió a aquello fue solo el tiempo, la madurez, la perfidia de los años, que suman experiencia, formalidad y conformismo, restando inocencia, aventura y realismo.

Al igual que yo, ella ya debe ser una persona distinta, cambiada, cargada de vida y de recuerdos, ajena a la inocencia de aquella primera primavera de nuestra juventud, que compartimos y de la que ya solo queda el olor a hierbabuena.

https://antoniolopezvallejo.wordpress.com/

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s