TANATOS12

Mi novia me buscó con la mirada y yo decidí acercarme, sintiéndome algo extraño, como si hasta el momento hubiera sido un mero espectador de todo y ahora me colocara en el centro del escenario, además sentía la mirada de Víctor en mi nuca.

Cuando llegué junto a ella a punto estuve de chocar con Paula, la cual estaba muy cerca de empezar a llamar realmente la atención, no solo por su borrachera, si no por aquel culo más bien pequeño y delgado pero que de cerca parecía como si no llevara nada por la finura extrema de la tela que debía cumplir la función de taparlo.

No solo aquello me llamó la atención, si no el sudor en el cuerpo de María, así como sus ojos brillantes por el alcohol. Yo tenía claro lo que quería, quería sacar todo lo que pudiera, pero para ello tenía que ganarme su confianza. Estuvimos bailando un rato, por momentos acaramelados, por momentos más separados… hasta que nuestras caras se juntaron un momento y nos dimos un pequeño beso, tras el cual solo me salió un “¿cómo estás?” y ella respondió con una sonrisa tan encantadora que desvelaba cierta embriaguez. Se separó de mi para inmediatamente después volver a pegarse y decirme:

-Bueno, se acabó ¿no?
-¿Por qué?
-Porque se fue con la niña.
-Ya… Y te jodió. -dije sin pensar.
-Te jodería a ti. -dijo ella inmediatamente y me besó. Me quedé sorprendido. Nos miramos. Y nos besamos otra vez. Esta vez ya dejando de bailar. Un beso con lengua. Caliente desde el principio. Mis manos fueron a su cintura, y fueron subiendo a medida que el beso se alargaba. Quería acariciar aquellas tetas aunque fuera sobre la camisa de seda blanca… pero ella me apartó las manos y cortó el beso.

Estaba encendida, su mirada lo decía todo. Insistí:

-Te jodió, no lo niegues…

Su mirada era retadora. No respondía, pero algo me decía que quería que yo siguiera hablando. Cosa que hice:

-Ahora se la estará follando arriba. Te gustaría que fueras tú, ¿a que sí? Te gustaría que te estuviera follando a ti.

María se acercó más. Pegó su pecho al mío. La música iba por un lado y nosotros por otro. Y yo le susurré en el oído:

-Le está metiendo su pedazo de polla a esa cría. La está matando del gusto. ¿Te acuerdas cuando oíste como se follaba a aquella chica en aquellas jornadas?

María no respondía pero se pegaba más y más. Yo al acabar la frase le mordí el lóbulo de la oreja y le soplé allí… Todo su cuerpo me pedía que siguiera hablando.

-Sé que te has masturbado unas cuantas veces imaginando que te follaría… sé que has usado nuestra polla de plástico pensando en él… vamos… niégamelo… -le dije antes de besar su cuello.

-Joder, Pablo…
-Qué…
-Nada…
-No, dime.
-Que… me estás matando…
-¿Sí? Pues niégamelo… niégame que te metías ese pollón de plástico pensando en él…

María respondió cogiéndome las manos y posándolas en sus tetas con disimulo. Los dos completamente pegados…

-Niégamelo, María… -le insistí en su otra oreja…
-Uff… -gimoteó ella con los ojos cerrados mientas yo sentía sus tetazas hinchadas bajo la fina camisa que sentí sorpendentemente pegajosa y húmeda… maldiciendo que su sujetador no pudiera desaparecer.
-Joder, María… casi puedo sentir tus pezones… ¿Se ponen así cuando piensas en él?
-Mmm… joder… no sé… -dijo antes de besarme de nuevo… aprisionando mi labio inferior con los suyos, estirándolo un poco para después soltarlo.

Yo insistí:

-Se que aquella noche que íbamos a salir a tomar algo al final decidiste quedarte en casa… él te llamó… y te acabaste masturbando… Se que en Cantabria estabas cachonda porque no parabas de pensar en él… y que… que aquella vez que os escribisteis mientras yo te comía el coño no fue una chorrada… si no que te dijo lo qué te podría meter y solo de pensarlo te deshiciste en mi boca…

María se alejó un poco tras escuchar aquello y me miró con ojos llorosos. Estaba cachondísima y no se cortaba en mostrármelo. Le notaba las tetas más hinchadas, el pelo más alborotado… era morbo puro; me sentía medio mal al pensarlo, pero parecía como si hubiera nacido para que se la follaran…

Volví a acercarme. La cogí de las manos. Nos dimos otro beso… Nos soltamos las manos y su mano derecha fue a mi abdomen y después palpó mi entrepierna sobre el pantalón de traje. Con disimulo, pero lo sentí como nunca. Con nuestras caras pegadas le susurré:

-¿Para qué tocas esta polla? Eh… si sabes que es enana…

Mordí su lóbulo de la oreja e insistí:

-¿A qué es enana? Es una mierda de polla. Dímelo.
-Sí…
-¿Sí?
-Sí, lo es.
-¿Querrías que la tuviera más grande? Dímelo.
-Sí…
-¿Cómo la de Edu?
-Sí…
-¿Se la has visto?
-No… Bueno… no
-¿Cómo que bueno no? ¿Cuando se la has visto? -le mordí literalmente en la oreja y le resoplé de nuevo.
-Mmmm… dios… me envió una foto -dijo estremeciéndose y haciéndome estremecer a mí… para palparme de nuevo en la entrepierna. Tenía que estar muy borracha, o muy cachonda, o ambas cosas para por fin reconocer aquello.
-¿Ah sí? ¿Y como es su polla?
-No sé…
-Vamos… aprieta mi mierda de polla mientras me dices como es -le susurré, los dos con los ojos cerrados.
-Es… impresionante… -gimió apretándome con fuerza… como si nadie más existiera.
-¿Sí?
-Sí…
-Y has fantaseado con que te folla con esa polla…
-Sí…
-Joder… María…
-Qué…
-Necesito que te folle… tú tendrías que ser la chica esa con la que está ahora…
-Ya… -suspiró ella sin soltar mi entrepierna, pegada a mí.
-¿Querrías ser ella? -dije sabiendo la importancia de aquella pregunta.
-Sí… pero estoy contigo…
-Si no estuvieras conmigo… ¿hace cuanto te estaría follando? Reconócemelo… -dije soltando un botón de su camisa y acariciando su escote.
-No sé…
-Dímelo… María… hace cuanto te estaría follando ese cabrón si no estuvieras conmigo…
-No sé… uff… -suspiró apretando más fuerte mi polla- pues… desde el verano…
-¿Sí? ¿Desde el verano te estaría follando?
-Mmm… sí…
-¿Sí? Dimelo. Dime como te follaría.
-Joder… Me llevaría matando a polvos desde… desde agosto.

Abrí los ojos e intenté comprobar si lo que hacíamos era más disimulado que escandaloso o al revés… No parecía demasiado grave… la gente iba bastante alcoholizada y no estaba demasiado iluminado. No encontré a Marcos y la barra me quedaba a mi espalda por lo que resultaba demasiado descarado comprobar si Víctor nos vigilaba. María soltó mi miembro, nos besamos y yo le susurré:

-Marcos te quiere follar, lo sabes, ¿no?
-Mmm… sí.
-¿Te lo follarías? ¿Si no estuvieras conmigo?
-Mmm… no.
-¿No? ¿Ahora mismo? Con el calentón que… llevas… -le susurré acariciando una de sus tetas… a la altura del pezón…
-Ufff…
-Qué…
-Que tal como estoy… ahora… si no estuviera contigo…
-Con el calentón que llevas ahora mismo… si yo no existiera… te follarías a ese macarra…
-Puede ser…
-Joder, María…
-Qué…
-Nada…

Y María dijo entonces algo que casi hace que mi polla explote literalmente. Sentía que podría correrme solo con rozarme frente a frente con ella…

-¿Quieres que lo caliente?

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