ROCÍO PRIETO VALDIVIA

Nos era necesario mirarnos a los ojos: para escapar de la rutina; ¿y ahora que tenemos?

Un montón de versos sueltos, las deshoras del inaceptable camino. La palabra que muerde la hoja.

La mirada cabizbaja sobre la página en blanco, queriendo ganarnos la batalla, la vida no tiene sentido, me agobia el pesó de los días, que no sostiene nada.

Quisiera abrir lentos los labios y sentirte de nuevo.

Mis ojos se niegan a cerrarse, al fondo tu imagen difusa

Expandiéndose en esta pequeña historia, que

ha permanecido en el recuento de los días.

 

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