MOISÉS ESTÉVEZ

…Se encontró la puerta del apartamento entreabierta y su mal
presentimiento se plasmó en realidad. Inmóvil, en decúbito supino, el cuerpo de
Lisa yacía en el suelo junto a un gran charco de sangre. Los ojos abiertos de
par en par buscaban en el techo el desenlace sorprendente de lo que sin duda
no se esperaba: su final.
A la vez que marcaba el 911, el detective Anderson se inclinó para
observar más de cerca el estado de la mujer que días antes lo contratara para
averiguar quién estaba detrás del acoso que creía estar sufriendo.
Presentaba un único golpe en la cabeza, pero lo bastante certero para
provocar su muerte casi de manera instantánea…

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